{"id":129996,"date":"2026-09-04T12:16:45","date_gmt":"2026-09-04T18:16:45","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=129996"},"modified":"2026-09-04T12:16:49","modified_gmt":"2026-09-04T18:16:49","slug":"filosofia-de-la-belleza-ethic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/filosofia-de-la-belleza-ethic\/","title":{"rendered":"Filosof\u00eda de la belleza | ethic"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading has-light-green-cyan-background-color has-background has-medium-font-size\">\u00bfQu\u00e9 cualidades descubrimos en aquello que consideramos bello? \u00bfPor qu\u00e9 algo destaca entre sus iguales y suscita en nosotros un intenso placer, un alt\u00edsimo deleite, una entrega capaz de cambiar nuestra relaci\u00f3n con el mundo? La filosof\u00eda ha intentado adentrarse en el misterio de la belleza para entenderla y explicarla.<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/filosofia-belleza-1024x614.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-129997\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/filosofia-belleza-1024x614.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/filosofia-belleza-300x180.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/filosofia-belleza-768x461.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/filosofia-belleza.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><a href=\"https:\/\/ethic.es\/articulistas\/esther-penas\">Esther Pe\u00f1as<\/a> \/ ethic<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>Disc\u00f3bolo<\/em>&nbsp;de Mir\u00f3n. O la&nbsp;<em>Victoria de Samotracia<\/em>. El&nbsp;<em>Adagio para cuerdas<\/em>&nbsp;de Barber. Notre-Dame. El&nbsp;<em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>, de San Juan de la Cruz. Algunos versos. \u00abNing\u00fan hombre es una isla\u00bb. La escena final de&nbsp;<em>Blow up!<\/em>&nbsp;Los Lagos de Plitvice. El rostro de Greta Garbo. El de Gary Cooper. Pero tambi\u00e9n&nbsp;<em>El Jard\u00edn de las Delicias<\/em>. Las pinturas de Bacon. Las tormentas de Turner. Las&nbsp;<em>Variaciones para orquesta<\/em>, de Sch\u00f6nberg. Las&nbsp;<em>performances<\/em>&nbsp;de Marina Abramovi\u0107. Lo bello. Sus manifestaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Por muchos que sean los objetos, los paisajes, los semblantes o los gestos vitales que calificamos como bellos, por numerosas ocasiones en las que utilicemos este adjetivo, la<strong>&nbsp;dimensi\u00f3n de misterio<\/strong>&nbsp;a prop\u00f3sito de qu\u00e9 es la belleza permanece intacta, aunque no siempre hemos pensado igual acerca de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien las culturas m\u00e1s antiguas fueron sensibles a la belleza (basta reparar en la cantidad de obras de arte que nos legaron) es en la Antigua Grecia cuando, por vez primera, se reflexion\u00f3 sobre ella, distinguiendo la experiencia sensible de lo bello de la idea de belleza.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/ethic.es\/obras-clave-platon\">Plat\u00f3n<\/a>, de nuevo y siempre. El origen del pensamiento occidental. En su di\u00e1logo&nbsp;<em>Hipias Mayor<\/em>, conocido como&nbsp;<em>\u00bfQu\u00e9 es lo bello?<\/em>, S\u00f3crates lo define tanto como lo que resulta agradable a los ojos (<em>kal\u00f3s<\/em>) como aquello que es \u00fatil y cumple su cometido. De ah\u00ed que \u00abun puerto es bello\u00bb. Y de lo concreto, de la belleza como conveniencia o placentera para los sentidos, a lo bello en s\u00ed, cuesti\u00f3n que queda irresuelta en la conclusi\u00f3n socr\u00e1tica de que \u00ablo bello es dif\u00edcil\u00bb. Siglos despu\u00e9s, el poeta Antonio Gamoneda a\u00f1adir\u00e1 un exquisito matiz:&nbsp;<strong>\u00abLa belleza no es un lugar donde van a parar los cobardes\u00bb<\/strong>. En otro de sus di\u00e1logos,&nbsp;<em>El banquete<\/em>, S\u00f3crates cuenta c\u00f3mo la sacerdotisa Diotima le ense\u00f1\u00f3 que el amor existe para hacernos gozar de la belleza. Es en este texto en el que se forja la trinidad indisoluble entre belleza, bien y verdad. Para Plat\u00f3n, finalmente, la belleza se desliga de la servidumbre de los sentidos, perteneciendo al mundo de las ideas, eternas e inmutables.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>Lo bello, seg\u00fan Pit\u00e1goras, reproduc\u00eda el cosmos e imitaba la m\u00fasica de los cuerpos celestes al moverse<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>De entre los cl\u00e1sicos, Pit\u00e1goras reflexion\u00f3 mucho a prop\u00f3sito de la belleza, para quien era una cuesti\u00f3n de proporci\u00f3n, armon\u00eda y orden num\u00e9rico. Lo bello reproduc\u00eda el cosmos, y al hacerlo imitaba la m\u00fasica que engendraban los cuerpos celestes al moverse. Para los pitag\u00f3ricos, la belleza no es subjetiva, sino el resultado de una combinaci\u00f3n num\u00e9rica proporcionada.<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto de belleza aristot\u00e9lico supone una s\u00edntesis entre el idealismo plat\u00f3nico y la dimensi\u00f3n matem\u00e1tica de Pit\u00e1goras: se expresa en un equilibrio que puede formularse en n\u00famero y, al tiempo, contiene una&nbsp;<em>gracia<\/em>&nbsp;que lo distingue (Barthes, siglos despu\u00e9s, lo llamar\u00eda&nbsp;<em>punctum<\/em>, esa resonancia \u00edntima que no sabr\u00edamos explicar). \u00abEs bello lo que es valioso por s\u00ed mismo y lo que a la vez nos agrada\u00bb, apunta Arist\u00f3teles.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La dimensi\u00f3n sagrada de lo bello<\/h2>\n\n\n\n<p>Plotino argumenta que la belleza es un encuentro entre quien mira y lo mirado. En ese encuentro ambos participan del ideal, de lo divino. Lo bello adquiere, pues, una dimensi\u00f3n religiosa, que ser\u00e1 retomada m\u00e1s tarde, durante la Edad Media, cuando la belleza vuelve a despertar el inter\u00e9s de los pensadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la cristiandad como sistema de cohesi\u00f3n en la Europa occidental, la belleza queda de nuevo ligada al triunvirato propuesto por Plat\u00f3n. Lo bello tiene que ser, por naturaleza, lo bueno, y al tiempo, lo verdadero. Eso argumenta, siglos despu\u00e9s, Simone Weil, para quien la belleza es el camino que conduce a lo sagrado, al amor puro, a la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Del Renacimiento es la met\u00e1fora de la belleza como&nbsp;<em>claritas<\/em>, es decir, como resplandor, capaz de mostrar la proporci\u00f3n de las partes respecto del todo, o sugiriendo lo sagrado como \u00abuna presencia real\u00bb en aquello que se nos muestra bello. George Steiner retomar\u00e1 m\u00e1s tarde este concepto, \u00abpresencias reales\u00bb, para&nbsp;<em>demostrar<\/em>&nbsp;que el lenguaje mismo conduce a Dios.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>Ser\u00e1 en el siglo XVIII cuando se distinga la belleza aut\u00f3noma, fruto de una experiencia subjetiva, de la belleza normativa<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Lo bello. Ese&nbsp;<em>nescio quid<\/em>, ese \u00abno s\u00e9 qu\u00e9\u00bb que Petrarca toma de San Agust\u00edn para definirlo. Esa noci\u00f3n implica un sujeto preocupado por descubrir el enigma. Un concepto nuevo se asoma: el gusto. Y una concepci\u00f3n distinta se asienta: la belleza en estrecha relaci\u00f3n con el arte, sintetizada por Leon Battista Alberti, que recoge las ideas formuladas por Dante, Boccaccio o el propio Petrarca y que dignifica el papel del artista como hacedor de lo bello. Lo bello se comienza a desvincular de lo divino. Es el artista quien, de manera casi medi\u00famnica,&nbsp;<strong>encuentra la&nbsp;<em>gracia<\/em>, ese&nbsp;<em>no s\u00e9 qu\u00e9<\/em><\/strong>, y es capaz de plasmarla en su obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 en el siglo XVIII, con la publicaci\u00f3n de un ensayo de Baumgarten, padre de la est\u00e9tica moderna y disc\u00edpulo de Leibniz, cuando se distinga la belleza aut\u00f3noma, fruto de una experiencia subjetiva, de la belleza normativa, aquella que responde a un ideal codificado por determinadas reglas y convenciones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La belleza que hiere<\/h2>\n\n\n\n<p>Stendhal visit\u00f3 en 1817 la bas\u00edlica de la Santa Croce en Florencia. La disposici\u00f3n y altura de sus naves g\u00f3ticas, la conjunci\u00f3n renacentista de pinturas y esculturas, las tumbas que custodia en su interior (Galileo, Miguel \u00c1ngel) provocaron al escritor franc\u00e9s taquicardias, mareos, ansiedad, originando el s\u00edndrome que lleva su nombre. Lo bello en exceso enferma. La belleza hiere.<\/p>\n\n\n\n<p>El fil\u00f3sofo rom\u00e1ntico Burke, en su libro&nbsp;<em>De lo bello y lo sublime<\/em>, apuntala una faceta hasta entonces desconocida de la belleza, su dimensi\u00f3n sobrecogedora, casi monstruosa. Es el reverso de lo bello que, no obstante, tambi\u00e9n es bello. Los naufragios. El borde de un acantilado. El mar de noche. El fuego cuando devora.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>Eugenio Tr\u00edas sit\u00faa la belleza en un espacio fronterizo entre lo visible y lo oculto, lo luminoso y lo siniestro<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Kant observa que lo bello se escapa, tozudo, de cuanto quiera clausurarlo, as\u00ed que sabiendo que no puede incurrir en la relatividad de la belleza (ha de haber algo que la universalice), propone que el juicio est\u00e9tico, lo que determina que algo es o no bello, no sea determinante sino \u00abreflexionante\u00bb. Al no encontrar fuera de s\u00ed un principio que le permita alcanzar la necesaria universalidad, la facultad de juzgar vuelve sobre s\u00ed para pensarse ante lo bello, lo que nos permite entender el juicio de otro, aunque no coincida con el nuestro. Lo bello, pues, es una convenci\u00f3n, \u00abes lo que place sin inter\u00e9s y sin concepto, y es objeto de una satisfacci\u00f3n necesaria, no en virtud de sus caracter\u00edsticas formales, sino por el modo en que nuestras facultades de ponen libremente de acuerdo entre s\u00ed\u00bb. Por esto, para Hegel no tiene sentido hablar de la belleza fuera del mundo del arte. Es el \u00abcontenido espiritual\u00bb de la obra lo que le interesa. Ya intu\u00eda la<strong>&nbsp;banalizaci\u00f3n del arte. De la belleza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entrados en el siglo XX, destaca la reflexi\u00f3n de Heidegger, quien vincula la belleza a la verdad. Esta surge cuando la obra de arte revela \u00abel mundo\u00bb. Benjamin, por su lado, explica que lo que da cuenta de la belleza es el&nbsp;<em>aura<\/em>, concepto que recuerda a la gracia medieval y que define como \u00abla aparici\u00f3n \u00fanica de una lejan\u00eda\u00bb. Belleza \u00e1urica.<\/p>\n\n\n\n<p>Eugenio Tr\u00edas sit\u00faa la belleza en un espacio fronterizo entre lo visible y lo oculto, lo luminoso y lo siniestro. Lo siniestro, condici\u00f3n y l\u00edmite de lo bello. La experiencia de la belleza no puede desanudarse de cuanto parece negarla. De ah\u00ed que siempre cite los versos de Rilke: \u00abLo bello es el comienzo de lo terrible que todav\u00eda podemos soportar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No lo siniestro sino lo&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/especiales-24\/la-vulgaridad-un-respeto\/\">vulgar<\/a>. Esto es, a juicio de Javier Gom\u00e1, lo que define nuestra \u00e9poca. Lo vulgar. La ant\u00edtesis de lo bello. De ah\u00ed que para Byung-Chul Han, la belleza est\u00e9 en crisis, al haber sido&nbsp;<strong>sustituida por una est\u00e9tica de lo pulido, de lo falseado<\/strong>, que persigue \u00fanicamente el consumo r\u00e1pido de un placer chato. Tal vez sea el momento de seguir la recomendaci\u00f3n de Andr\u00e9 Maurois: \u00abCuando las cosas no van bien, nada como cerrar los ojos y evocar intensamente una cosa bella\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/ethic.es\/filosofia-belleza\">https:\/\/ethic.es\/filosofia-belleza<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 cualidades descubrimos en aquello que consideramos bello? \u00bfPor qu\u00e9 algo destaca entre sus iguales y suscita en nosotros un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":129997,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[52981],"class_list":["post-129996","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-filosofia-de-la-belleza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/129996","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=129996"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/129996\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":129998,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/129996\/revisions\/129998"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/129997"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=129996"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=129996"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=129996"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}