{"id":129990,"date":"2026-09-04T11:49:39","date_gmt":"2026-09-04T17:49:39","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=129990"},"modified":"2026-09-04T11:49:40","modified_gmt":"2026-09-04T17:49:40","slug":"pajaros-en-la-cabeza-la-fiebre-por-los-sombreros-de-plumas-que-causo-un-exterminio-historico-xl-semanal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/pajaros-en-la-cabeza-la-fiebre-por-los-sombreros-de-plumas-que-causo-un-exterminio-historico-xl-semanal\/","title":{"rendered":"P\u00e1jaros en la cabeza: la fiebre por los sombreros de plumas que caus\u00f3 un exterminio hist\u00f3rico | XL Semanal"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-pale-cyan-blue-background-color has-background has-medium-font-size\">Entre 1870 y 1920 se aniquilaron millones de aves para adornar los sombreros femeninos. No se salvaron ni los buitres. Esta moda estuvo a punto de provocar la mayor extinci\u00f3n de p\u00e1jaros de la historia, pero la locura se fren\u00f3 gracias a un grupo de luchadoras. Una exposici\u00f3n recuerda aquel episodio delirante.<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"467\" height=\"667\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/xlsemanal-2028-plumas-buho-1-kDwF-U301502344119nnC-467x667@RC.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-129991\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/xlsemanal-2028-plumas-buho-1-kDwF-U301502344119nnC-467x667@RC.jpeg 467w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/xlsemanal-2028-plumas-buho-1-kDwF-U301502344119nnC-467x667@RC-210x300.jpeg 210w\" sizes=\"(max-width: 467px) 100vw, 467px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-abc5078604d46cb8ca99d944e0e9480c\"><strong>F\u00e1tima Uribarri \/ XL Semanal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda no hab\u00eda altos rascacielos, no circulaba el metro ni se hab\u00eda inaugurado la Estatua de la Libertad. En 1886 por las amplias avenidas de Manhattan circulaban tranv\u00edas tirados por caballos y en el distrito m\u00e1s adinerado se ve\u00eda algo ins\u00f3lito. Con precisi\u00f3n cient\u00edfica dio&nbsp;cuenta de ello el ornit\u00f3logo Frank Chapman al documentar en su cuaderno, una tarde de febrero de 1886, la presencia de cinco arrendajos azules, dos p\u00e1jaros carpinteros de vientre rojo, un gorri\u00f3n de garganta blanca, una reinita de Blackburn con su precioso cuello naranja, tres tangaras escarlatas, nueve orop\u00e9ndolas de Baltimore, 23 ampelis americanos, 16 codornices, un b\u00faho serrano\u2026 y as\u00ed hasta 700 aves, de 40 especies, disecadas sobre las cabezas de las damas con las que se fue cruzando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando inform\u00f3 de los resultados de su expedici\u00f3n urbana de observaci\u00f3n de sombreros a la revista&nbsp;<em>Forest and Stream&nbsp;<\/em>(especializada en deportes al aire libre e historia natural), Chapman se disculp\u00f3 por haber sido capaz de identificar un n\u00famero tan peque\u00f1o de aves, ya que &#8216;la mutilaci\u00f3n hac\u00eda imposible la identificaci\u00f3n&#8217; de muchas de ellas\u00bb, cuenta Robert Francis en un art\u00edculo en la revista&nbsp;<em>Bird History<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.vocento.com\/xlsemanal\/2026\/08\/31\/xlsemanal-2028-plumas-murcielago-ks0G--680x700@RC.jpg\" alt=\"Para adornar los sombreros femeninos cayeron ejemplares de loros brasile\u00f1os, aves del Para\u00edso de Pap\u00faa Guinea, tangaras, curricas, estorninos, t\u00f3rtolas, gallinetas... Sin discriminaci\u00f3n.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Para adornar los sombreros femeninos cayeron ejemplares de loros brasile\u00f1os, aves del Para\u00edso de Pap\u00faa Guinea, tangaras, curricas, estorninos, t\u00f3rtolas, gallinetas&#8230; Sin discriminaci\u00f3n.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La fiebre por las plumas en la cabeza, desatada entre 1870 y 1920, provoc\u00f3 una colosal hecatombe ornitol\u00f3gica. La esquilmaci\u00f3n fue tal que hubo especies, como las avestruces, a punto de extinguirse. Se cazaban p\u00e1jaros adultos con lo que sus cr\u00edas tambi\u00e9n mor\u00edan, y se mataban m\u00e1s de los que figuraban en los pedidos porque muchos quedaban tan mutilados que no serv\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde Borneo hasta Brasil se aniquilaron aves de todas las especies. \u00abNi siquiera al desagradable buitre se le permite escapar\u00bb, denunciaba una revista del siglo XIX. En 1886, la Uni\u00f3n de Ornit\u00f3logos Americanos cifr\u00f3 en cinco millones las aves que se mataban al a\u00f1o para el comercio de plumas. Y eso solo en Estados Unidos, sobre todo en los humedales de Florida, el r\u00edo Misisipi y las costas de Carolina.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1900 el oro se vend\u00eda a 20 d\u00f3lares la onza y las plumas de garza a casi 30. Tras ellas se lanzaron cazadores de toda procedencia que se adentraban en los humedales de Florida, acribillados por los mosquitos y rodeados de caimanes<\/p>\n\n\n\n<p>El frenes\u00ed plum\u00edfero se expandi\u00f3 por el mundo. En 1901, la Sociedad Audubon de Massachusetts calcul\u00f3 que el comercio internacional de plumas costaba la vida de entre 200 y 300 millones de aves al a\u00f1o. Por las casas de subastas de Londres, Par\u00eds, \u00c1msterdam y Nueva York pasaban toneladas de plumas importadas desde el sudeste asi\u00e1tico, la cuenca del Amazonas, \u00c1frica y Ocean\u00eda. Y todo por una moda.<\/p>\n\n\n\n<p>El adorno con plumas es ancestral en los humanos y, seg\u00fan la \u00e9poca y el contexto, se le han atribuido valores espirituales, decorativos, ceremoniales y est\u00e9ticos. En algunas comunidades ind\u00edgenas eran usadas como s\u00edmbolo de estatus y los tiempos de Mar\u00eda Antonieta, en los que pelucas y tocados se inundaron de desmesuras, tambi\u00e9n fueron habitados por aves disecadas y sus plumajes.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La guillotina y las garzas<\/h3>\n\n\n\n<p>Cuando las aristocr\u00e1ticas europeas cabezas cayeron bajo el filo de la guillotina, se perdi\u00f3 la costumbre del sombrero hiperb\u00f3lico, pero permanecieron las plumas en penachos y uniformes militares. Y un tiempo despu\u00e9s, la moda \u2013tan amiga del vaiv\u00e9n\u2013 trajo de nuevo los plumajes a las cabezas de las se\u00f1oras. La fiebre arranc\u00f3 en Estados Unidos, finalizada su Guerra de Secesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda que cubrirse la cabeza para ir a la iglesia, a la \u00f3pera o para publicitar un luto. Los caprichos de la moda hac\u00edan extra\u00f1os maridajes (cabezas de b\u00faho colocadas con o sin cuerpo en los sombreros) que desquiciaban a los ornit\u00f3logos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.vocento.com\/xlsemanal\/2026\/08\/31\/xlsemanal-fabrica%20plumas%20RET-ks0G--964x673@RC.jpg\" alt=\"Se las conoc\u00eda como 'plumistas' y en el censo de 1900 fueron contabilizadas 93.000 de ellas solo en Nueva York. Cobraban menos de siete d\u00f3lares a la semana y el polvo que las plumas desprend\u00edan les causaba graves problemas de salud.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Se las conoc\u00eda como &#8216;plumistas&#8217; y en el censo de 1900 fueron contabilizadas 93.000 de ellas solo en Nueva York. Cobraban menos de siete d\u00f3lares a la semana y el polvo que las plumas desprend\u00edan les causaba graves problemas de salud.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Cayeron loros brasile\u00f1os, aves del Para\u00edso de Pap\u00faa Guinea, tangaras, curricas, estorninos, t\u00f3rtolas, gallinetas&#8230; Sin discriminaci\u00f3n. Y se destruyeron las colonias de reproducci\u00f3n de garzas de toda Florida. De hecho, por sus vaporosas plumas blancas, garzas y garcetas eran las especies m\u00e1s demandadas. Un art\u00edculo del Savannah Morning News del 24 de enero de 1904 explicaba que la garza \u00abes a la pluma lo que la orqu\u00eddea a las flores\u00bb. Y val\u00edan su peso en oro. Literalmente. En 1900 el oro se vend\u00eda a 20 d\u00f3lares la onza, y la pluma de garza a entre 23 y 30 d\u00f3lares. Tras ellas se lanzaron cazadores de toda procedencia: agricultores, comerciantes, marineros, alba\u00f1iles\u2026 Les merec\u00eda la pena adentrarse en humedales sofocantes, ser acribillados por enjambres de mosquitos transmisores de la malaria y estar en la mira de caimanes y serpientes venenosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Era un trabajo muy lucrativo, pero estacional. Las aves se reun\u00edan en la temporada de cr\u00eda, en primavera. Una \u00e9poca en que a garzas y garcetas les crecen sus preciosas plumas nupciales y los cazadores disparaban sin miramientos. Arrasaban con una colonia en pocos d\u00edas, en plena temporada de reproducci\u00f3n, con lo que ese lugar quedaba yermo de aves en ese momento \u2013mor\u00edan adultos y cr\u00edas\u2013 y despu\u00e9s: ninguna otra ave regresaba para anidar. Los cazadores ten\u00edan que desplazarse m\u00e1s lejos para continuar la aniquilaci\u00f3n. Finiquitados los somormujos en la vertiente atl\u00e1ntica \u2013due\u00f1os de un plumaje suave y f\u00e1cil de te\u00f1ir que los maldijo como blanco predilecto de la masacre\u2013 las escopetas enfilaron hacia el Pac\u00edfico y desde all\u00ed se enviaban sus plumas hacia el Este.<\/p>\n\n\n\n<p>Sucumbieron tambi\u00e9n las especies de colores m\u00e1s brillantes: orop\u00e9ndolas, tangaras, picogordos, ampelis de los cedros, azulejos, tordos, carpinteros de alas doradas&#8230; Los c\u00e1lculos sobrecogen: para obtener un kilo de plumas se necesitan alrededor de 300 aves. Gracias a los apuntes de las casas de subastas de Londres se ha podido calibrar, por ejemplo, la muerte de 192.960 garzas en 1902. Y solo para cubrir la demanda londinense de ese a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.vocento.com\/xlsemanal\/2026\/08\/31\/xlsemanal-2028-plumas-tortola-ks0G--680x700@RC.jpg\" alt=\"Las palomas de paso o t\u00f3rtolas migratorias (como la del sombrero) eran tan abundantes en EE.UU. que nadie cre\u00eda que se pudiesen extinguir, pero los cazadores y un virus provocaron su desaparici\u00f3n en 1914.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Las palomas de paso o t\u00f3rtolas migratorias (como la del sombrero) eran tan abundantes en EE.UU. que nadie cre\u00eda que se pudiesen extinguir, pero los cazadores y un virus provocaron su desaparici\u00f3n en 1914.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Emergieron los talleres de confecci\u00f3n de sombreros, sobre todo en el Lower East Side de Nueva York. Eran lugares insalubres donde se arracimaban mujeres, casi todas inmigrantes. Se las conoc\u00eda como &#8216;plumistas&#8217;. En el censo de 1900 eran 93.000 y cobraran menos de siete d\u00f3lares a la semana. Adem\u00e1s, muchos de los talleres eran clandestinos, sobreviv\u00edan de subcontratos y pod\u00edan pasar unos meses trabajando 14 horas diarias para abastecer la demanda de oto\u00f1o y quedarse sin trabajo los seis meses siguientes. Adem\u00e1s, el polvo y las part\u00edculas que se desprend\u00edan de las plumas irritaban sus gargantas. Algunas tareas consist\u00edan en ensamblar plumas sueltas para imitar alas y hab\u00eda que unirlas con un alambre fino. Tambi\u00e9n las rizaban con el vapor de una tetera hirviendo o tiraban de las barbas una por una contra la hoja de un cuchillo. Muchas de estas trabajadoras contrajeron tuberculosis. Y su futuro laboral se ensombrec\u00eda porque las matanzas al por mayor estaban borrando del mapa a las aves.<\/p>\n\n\n\n<p>Las protestas comenzaron desde grupos de gente adinerada preocupada por la extinci\u00f3n ornitol\u00f3gica. Nacieron las primeras sociedades de protecci\u00f3n propulsadas por mujeres a priori destinatarias de aquellos sombreros, aunque desde ciertos sectores se las catalogaba como extremistas y se les dec\u00eda que miles de trabajadoras pod\u00edan perder sus empleos si prosperaban las prohibiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Un grupo de mujeres preocupadas por la extinci\u00f3n ornitol\u00f3gica cre\u00f3 las primeras sociedades protectoras. Las llamaban \u00abextremistas\u00bb y se les echaba en cara que miles de trabajadoras perder\u00edan sus empleos si se prohib\u00edan los sombreros<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn 1889 se cre\u00f3 en Gran Breta\u00f1a la Sociedad de Protecci\u00f3n de los P\u00e1jaros como grupo de presi\u00f3n contra el comercio mundial de plumas para la confecci\u00f3n de sombreros. Fue posible gracias al coraje de dos mujeres victorianas, Emily Williamson y Eliza Phillips\u00bb, explica Carmen Mart\u00ednez en un art\u00edculo de la revista Naturalmente, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, que estos d\u00edas expone la muestra Arte Plumario. Naturaleza, Identidad y Poder.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1904, las apoy\u00f3 el rey Eduardo VII y lograron sumar el influyente &#8216;real&#8217; al nombre de su sociedad protectora. Y en 1921 consiguieron la aprobaci\u00f3n de una ley que prohib\u00eda la importaci\u00f3n de plumas a Gran Breta\u00f1a. Mientras en Estados Unidos remaban por la causa otras dos luchadoras, Harriet Hemenway y Mionna B. Hall, que crearon all\u00ed el primer refugio nacional de vida silvestre, Pelican Island, en Florida, con el apoyo del presidente Theodore Roosevelt. Poco a poco se recuper\u00f3 la cordura y se fren\u00f3 la desaparici\u00f3n de cientos de especies. Cambiaron tambi\u00e9n los atuendos de las mujeres de las avenidas de Nueva York. Llegaron los locos a\u00f1os 2o y los peinados a lo gar\u00e7on, incompatibles con los grandes plumajes en la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente:<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/xlsemanal\/pajaros-cabeza-sombreros-plumas-aves-exterminio-20260831140712-ntrc.html\">https:\/\/www.abc.es\/xlsemanal\/pajaros-cabeza-sombreros-plumas-aves-exterminio-20260831140712-ntrc.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre 1870 y 1920 se aniquilaron millones de aves para adornar los sombreros femeninos. No se salvaron ni los buitres. 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