{"id":12946,"date":"2021-09-11T13:13:25","date_gmt":"2021-09-11T18:13:25","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=12946"},"modified":"2021-09-11T13:13:27","modified_gmt":"2021-09-11T18:13:27","slug":"filosofia-felina-todo-lo-que-podemos-aprender-de-los-gatos-para-ser-mas-felices-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/filosofia-felina-todo-lo-que-podemos-aprender-de-los-gatos-para-ser-mas-felices-el-mundo\/","title":{"rendered":"Filosof\u00eda felina: todo lo que podemos aprender de los gatos para ser m\u00e1s felices | El Mundo"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>El pensador John Gray propone una filosof\u00eda felina que sirva de gu\u00eda para una vida mejor en su nuevo libro, del que adelantamos un extracto en exclusiva<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"931\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-09-11-a-las-13.09.46-1024x931.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12947\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-09-11-a-las-13.09.46-1024x931.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-09-11-a-las-13.09.46-300x273.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-09-11-a-las-13.09.46-768x698.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-09-11-a-las-13.09.46-1536x1397.jpg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-09-11-a-las-13.09.46-396x360.jpg 396w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-09-11-a-las-13.09.46.jpg 1922w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>El fil\u00f3sofo John Gray.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">JOHN GRAY \/ EL MUNDO<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un fil\u00f3sofo me asegur\u00f3 una vez que su gato se hab\u00eda hecho vegano<\/strong>&nbsp;porque \u00e9l lo hab\u00eda convencido. Creyendo que bromeaba, le pregunt\u00e9 c\u00f3mo hab\u00eda logrado semejante proeza. \u00bfAcaso hab\u00eda alimentado al animal con exquisiteces veganas con sabor a rat\u00f3n? \u00bfLe&nbsp;hab\u00eda presentado a otros gatos que fueran ya veganos practicantes para que los tomara como modelos de conducta? \u00bfO hab\u00eda debatido con \u00e9l y lo hab\u00eda convencido de que comer carne est\u00e1 mal? A mi interlocutor no le hicieron ninguna gracia mis iron\u00edas. Fue entonces cuando me di cuenta de que cre\u00eda de verdad que el gato hab\u00eda optado por una dieta sin carne. As\u00ed que zanj\u00e9 nuestra conversaci\u00f3n con una pregunta: \u00bfel gato sal\u00eda de casa? S\u00ed, me dijo. Misterio resuelto, pues. Era evidente que el gato segu\u00eda aliment\u00e1ndose como antes, solo que visitando otros domicilios y cazando. Y si su mascota hab\u00eda tra\u00eddo alg\u00fan animal muerto a casa -una pr\u00e1ctica a la que otros gatos, \u00e9ticamente subdesarrollados ellos, son, por desgracia, demasiado propensos-, el virtuoso fil\u00f3sofo no se hab\u00eda percatado de ello todav\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>No es dif\u00edcil imaginar la impresi\u00f3n que al gato v\u00edctima de este experimento de educaci\u00f3n moral debi\u00f3 de producirle su maestro humano. En el \u00e1nimo del animal, la perplejidad dejar\u00eda r\u00e1pidamente paso a la indiferencia ante el proceder del fil\u00f3sofo. Los gatos rara vez hacen algo que no sirva a un fin definido o les induzca un placer inmediato: son archirrealistas.&nbsp;<strong>Su respuesta ante la insensatez humana no es otra que dar media vuelta e irse a otra parte.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El fil\u00f3sofo que cre\u00eda que hab\u00eda convencido a su gato para que adoptara una dieta desprovista de carne no hac\u00eda sino demostrar lo rid\u00edculos que pueden llegar a ser los de su gremio.&nbsp;<strong>En vez de intentar ense\u00f1ar a su gato, habr\u00eda demostrado mayor cordura si hubiera tratado de aprender de \u00e9l.<\/strong>&nbsp;Los seres humanos no pueden convertirse en gatos, pero si dejan a un lado toda noci\u00f3n de su presunta superioridad, tal vez lleguen a entender c\u00f3mo a los gatos les puede ir bien en la vida sin plantearse, angustiados, cu\u00e1l es el modo correcto de vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Los gatos no necesitan filosof\u00eda. Siguen su naturaleza, se contentan con lo que la vida les da. Sin embargo, parece que lo natural en las personas es estar insatisfechas con su condici\u00f3n.&nbsp;<strong>El animal humano nunca deja de aspirar a ser algo que no es<\/strong>, con los tr\u00e1gicos y rid\u00edculos resultados previsibles. Los gatos no hacen ning\u00fan esfuerzo de ese tipo. Gran parte de la vida humana es una denodada b\u00fasqueda de la felicidad. Entre los gatos, por el contrario, la felicidad es ese estado en el que se instalan por defecto cuando desaparecen las amenazas de tipo pr\u00e1ctico a su bienestar. Quiz\u00e1 sea esa la raz\u00f3n principal por la que a muchos nos encantan los gatos. Traen de serie una felicidad que los humanos por lo general no logran alcanzar.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuente de la filosof\u00eda es la ansiedad, algo que no afecta a los gatos a menos que est\u00e9n amenazados o se encuentren en un lugar extra\u00f1o para ellos. Para los humanos, el mundo en s\u00ed es un lugar amenazador y extra\u00f1o.&nbsp;<strong>Las religiones son intentos de hacer humanamente habitable un universo inhumano<\/strong>. Los fil\u00f3sofos han rechazado a menudo esos credos por considerarlos muy inferiores a sus propias especulaciones metaf\u00edsicas, pero la religi\u00f3n y la filosof\u00eda obedecen a una misma necesidad. Ambas tratan de conjurar el pertinaz desasosiego que acompa\u00f1a al hecho de ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>El ingenuo dir\u00e1 que&nbsp;<strong>la raz\u00f3n por la que los gatos no practican la filosof\u00eda es que carecen de capacidad de razonamiento abstracto<\/strong>. Sin embargo, podr\u00edamos imaginarnos una especie felina que poseyera esa aptitud y conservara al mismo tiempo la despreocupaci\u00f3n con la que llevan su existencia en este mundo. Si esos gatos modificados recurrieran a la filosof\u00eda, lo har\u00edan como si fuera una entretenida categor\u00eda de la ficci\u00f3n fant\u00e1stica. En vez de acudir a ella en busca de un remedio para la ansiedad,estos fil\u00f3sofos felinos la practicar\u00edan como si se tratara de un juego.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de representar una se\u00f1al de su inferioridad, la ausencia de razonamiento abstracto en los gatos es una marca de su libertad mental. Pensar en generalizaciones deriva con facilidad en una fe supersticiosa en el lenguaje. Buena parte de la historia de la filosof\u00eda consiste en un culto a las ficciones ling\u00fc\u00edsticas. Sin embargo, al ser criaturas que se f\u00edan solamente de lo que pueden tocar, oler y ver,&nbsp;<strong>los gatos viven libres del imperio de las palabras<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2021\/09\/10\/16312880470628.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>La filosof\u00eda da fe de la precariedad de la mente humana.&nbsp;<strong>Las personas filosofan por el mismo motivo por el que rezan.<\/strong>&nbsp;Saben que el sentido que han forjado para sus vidas es fr\u00e1gil y les aterra la posibilidad de que se venga abajo. La muerte es el derrumbe supremo del sentido, pues se\u00f1ala el final de todas las historias que los seres humanos se hayan estado contando a s\u00ed mismos. Por ello, se imaginan una transici\u00f3n a una vida m\u00e1s all\u00e1 del cuerpo, en un mundo que est\u00e1 fuera del tiempo, y que el relato humano contin\u00faa en ese otro reino.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante gran parte de su historia,<strong>&nbsp;la filosof\u00eda ha sido una b\u00fasqueda de verdades que sirvan de prueba contra la mortalidad.<\/strong>&nbsp;La doctrina plat\u00f3nica de las formas -ideas invariables que existen en la esfera de lo eterno- era una imagen m\u00edstica en la que los valores humanos quedaban protegidos frente a la muerte. Como ellos no piensan en la muerte (aunque s\u00ed parecen saber bastante bien cu\u00e1ndo les llega la hora de morir), los gatos no necesitan ninguna de esas fantas\u00edas. Si pudieran entenderla, la filosof\u00eda no tendr\u00eda nada que ense\u00f1arles.<\/p>\n\n\n\n<p>(&#8230;)<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando las personas dicen que su meta en la vida es ser felices, nos est\u00e1n dando a entender que son desdichadas. Al concebir la felicidad como un proyecto, esperan que este se realice en alg\u00fan momento futuro. Mientras tanto,<strong>&nbsp;el presente se les escapa y la ansiedad se va abriendo paso<\/strong>. Les aterra que los acontecimientos obstaculicen su avance hacia ese estado futuro. As\u00ed que recurren a la filosof\u00eda -y, en la actualidad, a la terapia- en un intento de hallar alivio a su desasosiego.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque presentada como remedio, la filosof\u00eda es un s\u00edntoma del trastorno que pretende curar.<strong>&nbsp;Los dem\u00e1s animales no necesitan distraerse de su condici\u00f3n<\/strong>. Esa felicidad que en los humanos es un estado artificial, es para los gatos su condici\u00f3n natural. Mientras no se los confine dentro de entornos que les resulten antinaturales, los gatos nunca se aburren. El aburrimiento es el miedo del individuo a estar solo consigo mismo. Los gatos son felices siendo ellos mismos, mientras que los humanos intentan alcanzar la felicidad huyendo de s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa es la mayor diferencia entre los gatos y las personas. Como bien entendi\u00f3 el fundador del psicoan\u00e1lisis, Sigmund Freud, en los seres humanos es normal una extra\u00f1a forma de sufrimiento. Freud nunca explic\u00f3 qu\u00e9 afecci\u00f3n era esa, o simplemente pens\u00f3 que el psicoan\u00e1lisis podr\u00eda curarla. En la actualidad, son innumerables las t\u00e9cnicas que prometen librarnos de ella. Son terapias que tal vez preparen a las personas para convivir m\u00e1s f\u00e1cilmente con otros seres humanos. Sin embargo,&nbsp;<strong>no pueden liberarlas de la inquietud consustancial al hecho de ser personas<\/strong>. Por eso son tantos los humanos a los que les encanta estar con gatos. A los ailur\u00f3filos se les acusa a menudo de antropomorfismo, es decir, de atribuir emociones humanas a otros animales que carecen de ellas. Pero los amantes de los gatos no los adoran porque se reconozcan en ellos: les encantan por lo diferentes que estos animales son de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de los perros, los gatos no se han vuelto en parte humanos. Interact\u00faan con nosotros y pueden incluso llegar a querernos a su manera, pero se distinguen de nosotros en lo m\u00e1s profundo de su ser. Su entrada en el mundo humano nos permite mirar m\u00e1s all\u00e1 de este. Al sacarnos de nuestro ensimismamiento, podemos aprender de ellos por qu\u00e9<strong>&nbsp;nuestra convulsa b\u00fasqueda de la felicidad est\u00e1 abocada al fracaso<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro de John Gray\u00a0<em>Filosof\u00eda felina. Los gatos y el sentido de la vida\u00a0<\/em>(Sexto Piso) se publica el pr\u00f3ximo 13 de septiembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/2021\/09\/11\/613b7189fdddff83348b457b.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pensador John Gray propone una filosof\u00eda felina que sirva de gu\u00eda para una vida mejor en su nuevo libro, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":12947,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[3958,3959,3957],"class_list":["post-12946","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-filosofia","tag-gatos","tag-john-gray"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12946","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12946"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12946\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12948,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12946\/revisions\/12948"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12947"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12946"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12946"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12946"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}