{"id":129323,"date":"2026-08-26T05:18:16","date_gmt":"2026-08-26T11:18:16","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=129323"},"modified":"2026-08-26T14:33:09","modified_gmt":"2026-08-26T20:33:09","slug":"opinion-san-agustin-el-nucleo-del-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-san-agustin-el-nucleo-del-amor\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | San Agust\u00edn: El n\u00facleo del amor"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"370\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/san-agustin_20171018103734873620.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-129324\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/san-agustin_20171018103734873620.jpg 600w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/san-agustin_20171018103734873620-300x185.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Dominio P\u00fablico<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-ast-global-color-4-background-color has-background\"><strong><em>A mi esposa Lorena por su cumplea\u00f1os.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2e1a3a2401b90313040be328de3e1528\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En su Encuentro con eclesi\u00e1sticos de Las Palmas de Gran Canaria (11\/jun\/2026), Le\u00f3n XIV cit\u00f3 a san Agust\u00edn al utilizar la imagen del mar para se\u00f1alar el deseo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n humano: la plenitud, el gozo de los bienes que no se acaban. La imagen es elocuente \u2014no hay que olvidar que las Islas Canarias est\u00e1n rodeadas por el Atl\u00e1ntico\u2014, ya que el mar tiene, adem\u00e1s, una simbolog\u00eda que denota la vida misma, el misterio, la inmensidad, no s\u00f3lo para la vida personal, sino tambi\u00e9n para la social.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u00abSi alguien divisara desde lejos su patria, pero un mar se interpusiera entre los dos: ve a d\u00f3nde ir, pero ignora el camino. As\u00ed nos ocurre a nosotros: anhelamos alcanzar nuestra condici\u00f3n estable, [\u2026] pero est\u00e1 por medio el mar de este mundo [\u2026] para ense\u00f1arnos el camino, vino el mismo a quien quer\u00edamos ir. \u00bfY qu\u00e9 hizo? Nos puso el le\u00f1o con el que poder atravesar el mar. Nadie es capaz de pasar el mar de este mundo si no lo lleva la cruz de Cristo\u00bb (1). Esa cruz es el barco y la br\u00fajula de navegaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El otro elemento o actitud que a\u00f1ade el Papa, adem\u00e1s de abrazar la cruz de Cristo, es el cultuvo de una espiritualidad eucar\u00edstica, la participaci\u00f3n en el sacrificio del Se\u00f1or, traducido, sobre todo, en la comuni\u00f3n con los dem\u00e1s; esto es el \u201camor que se hace alimento en la acogida, en la escucha, en la cercan\u00eda y en el cuidado de los m\u00e1s fr\u00e1giles: \u00abPorque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la c\u00e1rcel y vinisteis a verme\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;25,35-36).\u201d (2).<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata del amor, que para san Agust\u00edn es el anhelo fundamental del coraz\u00f3n humano: estamos hechos para amar y ser amados. Hannah Arendt desarrolla, en su tesis sobre el santo, tres marcos conceptuales del amor agustiniano: a) El amor como anhelo, que se vive como un futuro anticipado; b) El amor del creador y la criatura, vivido como un pasado recordado; c) El amor en la vida social (aqu\u00ed y ahora). En todas estas formas de vida se encuentra el amor como n\u00facleo del coraz\u00f3n humano, del anhelo humano (3).<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, dice Arendt, con el cristianismo brot\u00f3 una nueva noci\u00f3n de amor. Amar a Dios sobre todas las cosas y a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo es algo enteramente novedoso. De hecho, \u201cla verdadera relevancia del amor al pr\u00f3jimo sigue siendo incomprensible.\u201d(4) M\u00e1s aun, como dijera Iv\u00e1n a Aliosha en <em>Los hermanos Karam\u00e1zov<\/em>: \u201ces imposible amar a los hombres una vez que los conoces\u201d. Es m\u00e1s f\u00e1cil amar la idea de hombre \u2014abstracta, sin rostro concreto\u2014 que un rostro visible, m\u00e1xime si es el rostro del enemigo. Y justamente lo que pide Cristo es amar al enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvamos al estudio de Arendt; para la pensadora alemana, Agust\u00edn parte, para plantear la <em>vita socialis<\/em>, del hecho de la fe en com\u00fan. \u201cEn primer lugar, la comunidad de creyentes se basa sobre algo que por principio es no mundano y se trata por tanto de una sociedad con otros que no descansa en una realidad pre-dada en el mundo, sino en una posibilidad espec\u00edfica.\u201d (5). El segundo aspecto de esa comunidad de fe es que, a diferencia de otras sociedades, exige la totalidad de la persona (6).<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed radica una de las distinciones esenciales del cristianismo, que luego Agust\u00edn retomar\u00e1 para formular la distinci\u00f3n entre <em>Ciudad de Dios<\/em> y <em>Ciudad terrena<\/em>. La distinci\u00f3n es la misma que hace Jes\u00fas ante los fariseos cuando \u00e9stos le preguntan si es l\u00edcito pagar tributo al C\u00e9sar. La respuesta del Maestro, mostrando la moneda que le han dado, es precisamente: \u201cDad al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar y a Dios lo que es de Dios\u201d (Mt 22, 21). Con ello inaugura algo nuevo: La totalidad de la persona no es \u2014como se cre\u00eda\u2014 del C\u00e9sar, del poderoso, del Estado ni de ning\u00fan poder terreno.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior no significa que el C\u00e9sar, el poder y\/o el Estado, constituyan autom\u00e1ticamente la <em>Ciudad terrena<\/em> (o del mundo); ni que la Iglesia y\/o las autoridades eclesi\u00e1sticas conformen la <em>Ciudad de Dios<\/em> se suyo. El propio san Agust\u00edn plantea que, mientras dure la historia, en la Iglesia, como comunidad en el tiempo, se entremezclan ciudadanos de la <em>Ciudad de Dios<\/em> y ciudadanos de la <em>Ciudad del mundo<\/em>. Lo que define la pertenencia a una o a otra es la adhesi\u00f3n del coraz\u00f3n humano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDos amores han dado origen a dos ciudades: el amor de s\u00ed mismo hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el amor de Dios hasta el desprecio de s\u00ed, la celestial. La primera se glor\u00eda en s\u00ed misma; la segunda se glor\u00eda en el Se\u00f1or. Aqu\u00e9lla solicita de los hombres la gloria; la mayor gloria de \u00e9sta se cifra en tener a Dios como testigo de su conciencia.\u201d (7).<\/p>\n\n\n\n<p>Agust\u00edn plantea el origen de las dos ciudades y su posterior desarrollo de acuerdo al amor de los ciudadanos de una y de otra: unos viviendo seg\u00fan el Esp\u00edritu (seg\u00fan Dios) y otros seg\u00fan el mundo (seg\u00fan el hombre) (8). Aqu\u00ed es pertinente una observaci\u00f3n: El orden natural es bueno de suyo, pero ha sido herido por el pecado, de ah\u00ed la relevancia de la redenci\u00f3n. Pero la redenci\u00f3n es apertura al Esp\u00edritu de Dios. Si el humano no se abre a lo sobrenatural, se quedar\u00e1 en la Ciudad del mundo; si se abre, trasciende y formar\u00e1 parte de la Ciudad de Dios. El hombre natural si se abre a la gracia ser\u00e1 transformado en ciudadano de la Ciudad de Dios, el <em>hombre interior<\/em> de san Agust\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Notas:<\/p>\n\n\n\n<p>1. Le\u00f3n XIV, Discurso del Santo padre, Encuentro con los obispos, los sacerdotes, los di\u00e1conos, los religiosos, las religiosas y los agentes pastorales, Catedral de Santa Ana (11\/jun\/2026), Viaje Apost\u00f3lico de Su Santidad, el papa Le\u00f3n XIV, a Espa\u00f1a (6-12\/jun\/2026), cita a san Agust\u00edn, Comentario al Evangelio de San Juan, 2, 2, <a href=\"https:\/\/lix.li\/MNUUR\">https:\/\/lix.li\/MNUUR<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>2. \u00cddem.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Hannah Arendt, <em>El concepto de amor en san Agust\u00edn<\/em>, Encuentro, Madrid 2001.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Ib., p. 133.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Ib., p. 134.<\/p>\n\n\n\n<p>6. Agust\u00edn, Serm\u00f3n 34, 7: \u201cQuien te ha hecho te requiere todo entero\u201d; citado por Arendt, op. cit., p. 134.<\/p>\n\n\n\n<p>7. Agust\u00edn, <em>La ciudad de Dios<\/em>, XIV, 28, en <em>Obras completas de san Agust\u00edn<\/em>, T. XVII, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1988, p. 137.<\/p>\n\n\n\n<p>8. Ib., XIV, 4, 1-2, pp. 71-72.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>+ OPINI\u00d3N : Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mi esposa Lorena por su cumplea\u00f1os. 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