{"id":129265,"date":"2026-08-25T04:52:46","date_gmt":"2026-08-25T10:52:46","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=129265"},"modified":"2026-08-25T04:52:47","modified_gmt":"2026-08-25T10:52:47","slug":"cuando-la-politica-sucumbe-al-amor-ethic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/cuando-la-politica-sucumbe-al-amor-ethic\/","title":{"rendered":"Cuando la pol\u00edtica sucumbe al amor | ethic"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading has-pale-cyan-blue-background-color has-background has-medium-font-size\">La guerra de Troya o la creaci\u00f3n de la Iglesia anglicana son la consecuencia de hist\u00f3ricos l\u00edos de faldas. El amor quiso asimismo procurar la expansi\u00f3n colonial inglesa en Norteam\u00e9rica, desafiar el poder\u00edo naval de Espa\u00f1a y comercializar el tabaco en Europa.<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/amor-1024x614.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-129266\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/amor-1024x614.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/amor-300x180.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/amor-768x461.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/amor.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><a href=\"https:\/\/ethic.es\/articulistas\/esther-penas\">Esther Pe\u00f1as<\/a> \/ ethic<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El amor, esa pasi\u00f3n que arrebata, cautiva, enajena. De ah\u00ed que su heraldo,&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/filosofia-del-amor\/\">Cupido<\/a>, tenga apariencia infantil (algo de pueril adquieren los amantes), alas (que indican lo vol\u00e1til de ciertos ardores) y su aljaba con flechas (que dejan heridas incurables en el alma de quien traspasa). El amor. A partir de Boccacio, en el siglo XIV, se le a\u00f1ade la ceguera, aludiendo \u2014ya lo advirti\u00f3 Plat\u00f3n\u2014 a que perturba las nociones de lo justo, lo bueno y lo honroso, dejando a quien ama un tanto atolondrado. A cada amor le corresponde una historia \u00fanica, sublime, inolvidable. Pero la Historia, en may\u00fasculas, tambi\u00e9n le debe al amor no pocos quiebros que cambiaron su rumbo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El rapto de Helena es uno de los m\u00e1s c\u00e9lebres ejemplos.<\/strong>&nbsp;Su hermosura resultaba tan hipn\u00f3tica que de ni\u00f1a ya fue secuestrada por Teseo, aunque escap\u00f3 gracias a la intercesi\u00f3n de sus hermanos, los Di\u00f3scuros. Helena, hija de Zeus y Leda, era la esposa de Menelao, legendario rey de Esparta. La&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/2024\/06\/las-pasiones-mitologicas\/\">diosa Afrodita<\/a>&nbsp;prometi\u00f3 a Paris, pr\u00edncipe troyano, el amor de la mujer m\u00e1s bella de todas, para compensarle por su ayuda. Esa mujer era Helena. &nbsp;As\u00ed que, aprovechando la ausencia de Menelao, Paris la seduce (sin que haya estrictamente adulterio, ya que en el lance concurre Afrodita, ante cuya intervenci\u00f3n ning\u00fan mortal nada puede). El rapto de Paris propici\u00f3 una de las grandes guerras de la Antig\u00fcedad, la de Troya. Ganaron los griegos, despu\u00e9s de diez a\u00f1os de contienda. A Paris lo mat\u00f3 el arquero Filoctetes. Menelao recuper\u00f3 a su esposa y regres\u00f3 a Esparta.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor quiso asimismo procurar la expansi\u00f3n colonial inglesa en Norteam\u00e9rica, desafiar el poder\u00edo naval de Espa\u00f1a y comercializar el tabaco en Europa. Se lo debemos a la vehemente pasi\u00f3n de la reina Isabel I por el corsario (marino con patente de corso para atacar barcos enemigos) Walter Raleigh, a quien concedi\u00f3 todo tipo de prebendas y licencias, como una patente real en 1584 para colonizar tierras en el Nuevo Mundo.&nbsp;<strong>El hoy estado de Virginia debe su nombre a Raleigh<\/strong>, que lo escogi\u00f3 como homenaje a su amada, conocida como \u00abReina Virgen\u00bb. Pero el caballero cometi\u00f3 una deslealtad imperdonable: casarse en secreto con una dama de honor, Elizabeth Throckmorton. Al enterarse, Isabel I lo encerr\u00f3 en la Torre de Londres. Por poco tiempo, porque el amor real incluy\u00f3 la clemencia. Al morir la reina, Raleigh fue acusado de traici\u00f3n y de nuevo arrestado en la Torre Sangrienta durante trece a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>Eduardo VIII sorprendi\u00f3 a sus s\u00fabditos al convertirse en el primer rey (y \u00fanico, hasta la fecha) en abdicar por amor<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Otro monarca ingl\u00e9s, Eduardo VIII, sorprendi\u00f3 a sus s\u00fabditos al convertirse en el primer rey (y \u00fanico, hasta la fecha) en abdicar por amor,&nbsp;<strong>tras un brev\u00edsimo reinado de 325 d\u00edas<\/strong>, un 11 de diciembre de 1936. El motivo, haberse enamorado perdidamente de Wallis Simpson, una norteamericana dos veces divorciada a quien nadie aceptaba como posible reina consorte. Contra todo pron\u00f3stico, su hermano peque\u00f1o se convirti\u00f3 en Jorge VI, el monarca tartamudo que no abandon\u00f3 el Palacio de Buckingham durante los bombardeos alemanes y \u00faltimo emperador de la India.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Y con la Iglesia se top\u00f3 el amor<\/h2>\n\n\n\n<p>Si hubo un rey d\u00edscolo que puso el mundo occidental patas arribas fue Enrique VIII. Casado con&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/catalina-de-aragon-reina-entre-dos-mundos\">Catalina de Arag\u00f3n<\/a>, se enamor\u00f3 de una cortesana llamada Ana Bolena. La conoci\u00f3 por su hermana Mar\u00eda, una de sus amantes. Ana, no se sabe si por estrategia o por recato, le neg\u00f3 cualquier favor sexual. No estaba dispuesta a ser \u00abla otra\u00bb. El papa Clemente VII le deneg\u00f3 al rey la anulaci\u00f3n matrimonial, en parte porque ya ten\u00eda bastantes quebraderos de cabeza con la Contrarreforma, en parte porque Carlos V, sobrino de Catalina, lo hab\u00eda hecho prisionero por cuestiones pol\u00edticas. Ana Bolena y el secretario de Estado y arzobispo de Canterbury Thomas Cromwell convencieron a Enrique VII a negar la autoridad papal y erigirse como cabeza de la iglesia.&nbsp;<strong>Esto desemboc\u00f3 en el fin de Inglaterra como pa\u00eds cat\u00f3lico<\/strong>&nbsp;y en el nacimiento del anglicismo, rama del cristianismo que combina la herencia cat\u00f3lica con algunos principios protestantes. Y todo este cisco para que Ana Bolena acabase decapitada (sin haberle dado hijo var\u00f3n al rey, motivo por el cual se sospecha que fue acusada de traici\u00f3n, para despejar el camino del monarca a unas nuevas nupcias). Id\u00e9ntico destino acat\u00f3 Cromwell, quien prepar\u00f3 un nuevo matrimonio del rey con Ana de Cl\u00e9veris. Cuando Enrique VII la conoci\u00f3 se qued\u00f3 horrorizado por su f\u00edsico. Y le cort\u00f3 la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>Ana Bolena y el secretario de Estado y arzobispo de Canterbury Thomas Cromwell convencieron a Enrique VII a negar la autoridad papal<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Una reina egipcia y un general romano terminaron suicid\u00e1ndose por amor. Marco Antonio lleg\u00f3 a tierras fara\u00f3nicas en el a\u00f1o 48 a.C. Persegu\u00eda a su enemigo Pompeyo, a quien hab\u00eda derrotado en la batalla de Farsalia.&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/cleopatra-alejandra-izquierdo\">Cleopatra<\/a>&nbsp;estaba inmersa en una guerra civil con su hermano Ptolomeo XIII.&nbsp;<strong>Se introdujo oculta en una alfombra para conocer al general y sellar con \u00e9l una alianza pol\u00edtica<\/strong>, que acab\u00f3 siendo, sobre todo, \u00edntimamente personal. Su relaci\u00f3n uni\u00f3 los recursos de Egipto con el poder militar romano de Oriente, pero caus\u00f3 los recelos en la ciudad del T\u00edber, donde no fueron pocos los que pensaron que hab\u00edan sido traicionados por Marco Antonio, lo que origin\u00f3 a su vez una guerra civil contra Octavio, que termin\u00f3 con la ca\u00edda de la Rep\u00fablica Romana y el nacimiento del Imperio Romano. Cleopatra y Marco Antonio fueron derrotados en la batalla de Accio, en el a\u00f1o 31 a.C. Ambos se quitaron la vida; ella, por envenenamiento (dej\u00e1ndose morder, cuenta la leyenda, por un \u00e1spid), \u00e9l hundi\u00e9ndose su espada. Egipto entonces pas\u00f3 a ser parte de Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>Igual de luctuosa, pero con a\u00f1adido macabro, la historia de amor de Pedro I de Portugal, hijo del rey Alfonso IV y Beatriz de Castilla. Casado con Constanza Manuel de Villena, se enamor\u00f3 perdidamente de In\u00e9s de Castro, una noble gallega. Al fallecer Constanza, el rey se instala con In\u00e9s en el Palacio de Alburquerque. Tuvieron cuatro hijos. Sin embargo, a In\u00e9s de Castro nadie la acept\u00f3. Fue asesinada en un complot al alim\u00f3n entre la corona y la corte. Pedro se rebel\u00f3 contra su padre, rode\u00f3 con sus huestes la ciudad de Oporto durante dos semanas y devast\u00f3 cuanto encontr\u00f3 a su paso entre el Duero y el Mi\u00f1o. Cuando hered\u00f3 el trono tras la muerte de Alfonso IV, hizo p\u00fablico un casamiento secreto con In\u00e9s, datado en 1354.&nbsp;<strong>Para su coronaci\u00f3n, mand\u00f3 exhumar el cad\u00e1ver de su esposa, que fue proclamada reina a t\u00edtulo p\u00f3stumo<\/strong>, presidiendo \u2014en extremo en<em>&nbsp;rigor mortis<\/em>\u2014 la ceremonia. Y es que hay amores a los que no frena siquiera la muerte. Que se lo digan al reputado radi\u00f3logo alem\u00e1n Carl Tanzler, que se enamor\u00f3 de una paciente suya afectada por tuberculosis. Cuando muri\u00f3, Tanzler rob\u00f3 el cad\u00e1ver de la tumba y convivi\u00f3 con \u00e9l durante siete a\u00f1os, los que tardaron en descubrir su necrofilia.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos hablar de Seretse Khama, jefe de la tribu Bamangwato (actual Botsuana), que se enamor\u00f3 en \u00d3xford de Ruth Williams durante sus estudios de Derecho. El pr\u00edncipe renunci\u00f3 al trono para poder casarse con la inglesa. O de Isabel II, casada con el amanerado Francisco de As\u00eds de Borb\u00f3n (al que conoc\u00edan como \u00abLa Paquita\u00bb, por su gusto por los encajes y bordados). La reina, de personalidad ardiente, traz\u00f3 la pol\u00edtica espa\u00f1ola a golpe de amantes: el general Serrano, Manuel Lorenzo de Acu\u00f1a, el banquero y pol\u00edtico Jos\u00e9 Salamanca (el del barrio madrile\u00f1o), Jos\u00e9 Mar\u00eda Ru\u00edz de Arana\u2026 O de M\u00f3nica Lewinsky, cuyo caso si bien menos sofisticado, tuvo consecuencias igualmente serias: la destituci\u00f3n del entonces presidentes de Estados Unidos, Bill Clinton. Y es que el amor, ll\u00e1mese l\u00edo de faldas, ambici\u00f3n encubierta,&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/los-cuatro-tipos-de-amor-segun-stendhal\"><em>amour<\/em>&nbsp;<em>fou<\/em><\/a>&nbsp;o amor cabal ha sido uno de los cabecillas m\u00e1s insolentes e imprevisibles de la Historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/ethic.es\/cuando-politica-sucumbe-amor\">https:\/\/ethic.es\/cuando-politica-sucumbe-amor<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La guerra de Troya o la creaci\u00f3n de la Iglesia anglicana son la consecuencia de hist\u00f3ricos l\u00edos de faldas. 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