{"id":128228,"date":"2026-08-08T08:30:03","date_gmt":"2026-08-08T14:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=128228"},"modified":"2026-08-08T08:30:05","modified_gmt":"2026-08-08T14:30:05","slug":"un-conquistador-castellano-en-tenochtitlan-suenan-los-tambores-y-el-dia-comienza-en-la-gran-capital-del-imperio-mexica-historia-ng","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/un-conquistador-castellano-en-tenochtitlan-suenan-los-tambores-y-el-dia-comienza-en-la-gran-capital-del-imperio-mexica-historia-ng\/","title":{"rendered":"Un conquistador castellano en Tenochtitl\u00e1n: \u00abSuenan los tambores y el d\u00eda comienza en la gran capital del Imperio mexica\u00bb | Historia NG"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-light-green-cyan-background-color has-background has-medium-font-size\">La jornada comienza en esta urbe al son de los tambores, los sacerdotes queman la resina de copal para hacer sahumerios y decapitan una codorniz para ofrecerla al sol naciente.<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"715\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/tenochtitlan-diego-rivera_3aac6d26_260728131741_1280x894-1024x715.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-128229\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/tenochtitlan-diego-rivera_3aac6d26_260728131741_1280x894-1024x715.webp 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/tenochtitlan-diego-rivera_3aac6d26_260728131741_1280x894-300x210.webp 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/tenochtitlan-diego-rivera_3aac6d26_260728131741_1280x894-768x536.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/tenochtitlan-diego-rivera_3aac6d26_260728131741_1280x894.webp 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Detalle del mural de Diego Rivera que representa un d\u00eda de mercado de Tenochtitl\u00e1n, con el Gran Templo al fondo. The Granger Collection \/ Cordon Press<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/autores\/alex-sala_1248\">\u00c0lex Sala<\/a> \/ Historia National Geographic<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Amanece un nuevo d\u00eda en Tenochtitl\u00e1n, la hermosa capital del&nbsp;<strong>Imperio mexica que desde hace dos siglos gobierna Mesoam\u00e9rica desde la Laguna de Texcoco<\/strong>. Como cada ma\u00f1ana, la jornada comienza en esta maravillosa urbe al son de los tambores que tocan los sacerdotes desde lo alto de los templos, queman la resina de copal para hacer sahumerios y&nbsp;<strong>decapitan una codorniz para ofrecerla al sol naciente<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminantes y forasteros se aprestan para sus viajes,&nbsp;<strong>los labradores acuden a sus campos<\/strong>&nbsp;y los comerciantes se encaminan a los mercados. Las mujeres barren y arreglan sus viviendas, y&nbsp;<strong>los sirvientes se afanan para&nbsp;tener todo preparado<\/strong>&nbsp;para el cuidado de sus se\u00f1ores.<\/p>\n\n\n\n<p>En las casas de los nobles, los&nbsp;<em>pipilt\u00edn<\/em>, situadas alrededor del recinto sagrado del&nbsp;<a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/a\/templo-mayor-tenochtitlan-centro-espiritual-mundo-azteca_18891\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Templo Mayor de Tenochtitl\u00e1n<\/a>,&nbsp;<strong>los criados recogen los petates y las mantas<\/strong>&nbsp;sobre los que reposaban sus amos y las guardan en ba\u00fales, dejando el dormitorio despejado para otros menesteres.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-historia.nationalgeographic.com.es\/medio\/2025\/09\/08\/la-metropoli-del-lago_84733696_250908110946_800x800.webp\" alt=\"La metr\u00f3poli del lago\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>De aldea a metr\u00f3polis, as\u00ed se convirti\u00f3 Tenochtitlan en la capital del imperio mexica. <a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/edicion-impresa\/articulos\/imponente-capital-mexicas-tenochtitlan_24478\">Leer art\u00edculo<\/a><a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/edicion-impresa\/articulos\/imponente-capital-mexicas-tenochtitlan_24478\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los mexicas dan mucha importancia al aseo, que practican a diario,<\/strong>&nbsp;a diferencia de lo que ocurre en Castilla. Mujeres y hombres toman su ba\u00f1o, con un jab\u00f3n hecho a base del fruto y la corteza del chupand\u00edo \u2013<em>copalxocotl<\/em>, el \u00e1rbol del jab\u00f3n en la lengua propia de los ind\u00edgenas\u2013, que hervidos producen una baba viscosa que se untan en el cuerpo para asearse. Despu\u00e9s de enjuagarse ese humor con agua que se echan por encima con un cuenco,&nbsp;<strong>se secan el cuerpo y dedican largo tiempo a acicalarse y peinarse.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La primera comida del d\u00eda para un\u00a0<em>pipilt\u00edn<\/em>\u00a0es un\u00a0<strong>op\u00edparo banquete que consiste en tortillas de ma\u00edz recien tostadas rellenas de algo de carne o pescado<\/strong>\u00a0y abundante fruta, todo ello acompa\u00f1ado de una peque\u00f1a vasija de chocolate.<\/p>\n\n\n\n<p>La gente com\u00fan \u2013los\u00a0<em>macehualtin<\/em>\u2013, en cambio, viven en\u00a0<em><strong>calpulli<\/strong>,\u00a0<\/em>barrios\u00a0que agrupan\u00a0un\u00a0<strong>conjunto de familias que dicen poseer una misma ascendencia<\/strong>, que se remonta a un dios patrono, el\u00a0<em>calpult\u00e9otl<\/em>, que identifican con el primer antepasado, que es tambi\u00e9n el gran protector del grupo. El matrimonio fuera de este clan, aunque se tolera,\u00a0no es bien visto.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>No toman ninguna comida hasta que las bocinas del templo marcan la segunda hora del d\u00eda (hac\u00eda las nueve de la ma\u00f1ana) y es mucho m\u00e1s modesta que la de los arist\u00f3cratas,\u00a0<strong>apenas unas tortillas o un atole, harina de ma\u00edz hervida en agua<\/strong>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellos que se dedican a las tareas agr\u00edcolas trabajan en unos<strong>&nbsp;jardines flotantes que llaman chinampas<\/strong>, islas artificiales en la laguna de unos 100 metros de longitud por 10 de ancho. All\u00ed se acumula el lodo fresco antes de las siembras para que la tierra renueve constantemente fertilidad. En ellos se&nbsp;<strong>cultivan el ma\u00edz, el frijol y la calabaza<\/strong>, que forman la base de su alimentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, son los menos des los habitantes de Tenochtitl\u00e1n \u2013entre 200.000 y 300.000\u2013 los que trabajan en estos campos. Muchos de ellos&nbsp;<strong>se ganan el sustento como peones<\/strong>&nbsp;construyendo, reparando y adecentando los grandes edificios y calzadas de su capital.<\/p>\n\n\n\n<p>La trama urbana de Teochtitl\u00e1n es un complicado&nbsp;<strong>enjambre de islas ganadas a la laguna<\/strong>&nbsp;que forman un conglomerado de casas cruzadas por un enjambre de callejuelas y canales. La atraviesan&nbsp;<strong>cuatro grandes calzadas perpendiculares<\/strong>&nbsp;alineadas con los puntos cardinales, que cuentan con puentes levadizos que las conectan con tierra firme.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ellas&nbsp;<strong>circulan cada d\u00eda miles de miles de cargadores que acarrean las mercanc\u00edas sobre su espalda desnuda<\/strong>, vestidos en muchos casos con tan solo un taparrabos con dos turas anchas que caen en forma de faldell\u00edn por delante y por detr\u00e1s. Los mexicas no cuentan con animales de carga y desconocen la existencia de la rueda, por lo que el transporte de mercanc\u00edas se hace por medio de las canoas que atraviesan los canales o de estos cargadores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La vida gira en torno a los mercados<\/strong>, a los que muchos de estos porteadores acuden cada ma\u00f1ana con todo tipo de materiales que acarrean sobre sus espaldas desde lugares que en muchas ocasiones se encuentran a varias jornadas de camino. El mercado del barrio de Tlatelcoco, a poniente, es&nbsp;<strong>tan grande como dos veces la ciudad de Salamanca<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cada una de sus calles se encuentra un g\u00e9nero de productos distinto:&nbsp;viandas, cer\u00e1mica, herramientas, vestidos, animales vivos y muertos\u2026 En estos mercados tambi\u00e9n&nbsp;<strong>hay casas donde dan de comer y beber caliente a buen precio<\/strong>&nbsp;o barberos y curanderos que sanan con yerbas que ofrecen sus servicios.Todo ello&nbsp;<strong>se paga con semillas de caf\u00e9<\/strong>, puesto que tampoco conocen la moneda.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, los&nbsp;<em>pipilt\u00edn<\/em>&nbsp;atienden a las tareas propias de la administraci\u00f3n en el templo y el palacio de&nbsp;<a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/a\/final-moctezuma-2_18702\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Moctezuma, su emperador<\/a>.&nbsp; Unos se dedican a asesorar al&nbsp;<em>Huey Tlatolani<\/em>,<em>&nbsp;que significa&nbsp;<\/em>\u00abGran Orador\u00bb en la lengua nativa.&nbsp;Otros forman a la casta de&nbsp;<strong>guerreros que someten con mano militar a sus vasallos<\/strong>, mientras los dem\u00e1s hacen de jueces o se dedican a instruir a sus hijos en las escuelas que los preparen para tomar el relevo de sus padres.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mediod\u00eda, los sacerdotes volver\u00e1n a hacer sonar sus caracolas para&nbsp;<strong>se\u00f1alar que es el momento de tomar una comida frugal<\/strong>. Tras este corto descanso, todos volver\u00e1n a sus quehaceres diarios hasta&nbsp;<strong>un nuevo toque de corneta, al anochecer<\/strong>, que anuncie el fin de la jornada laboral. Entonces, las mujeres&nbsp;<em>macehualtin<\/em>, moler\u00e1n el&nbsp;<em>nixtamal<\/em>&nbsp;(harina de maiz) en sus metates y preparar\u00e1n una cena ligera a base de atole o masa de amaranto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En los hogares&nbsp;<em>pipilt\u00edn<\/em>, una op\u00edpara cena preceder\u00e1 a un&nbsp;<strong>momento de relax<\/strong>&nbsp;fumando una pipa de tabaco y tomando una<strong>&nbsp;j\u00edcara de chocolate endulzado con miel<\/strong>&nbsp;o especiado de chile. El pueblo llano, los&nbsp;<em>macehualtin,<\/em>&nbsp;tratar\u00e1n de reponerse de sus dura jornada al sol. Todos ellos esperando a a que los los sacerdotes&nbsp;<strong>marquen con sus bocinas la hora de ir a dormir<\/strong>, cuando se haya desplegado sobre sus cabezas el se\u00f1or de la Noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/a\/conquistador-castellano-tenochtitlan-suenan-tambores-dia-comienza-gran-capital-imperio-mexica_26586\">https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/a\/conquistador-castellano-tenochtitlan-suenan-tambores-dia-comienza-gran-capital-imperio-mexica_26586<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La jornada comienza en esta urbe al son de los tambores, los sacerdotes queman la resina de copal para hacer 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