{"id":127575,"date":"2026-07-30T05:55:00","date_gmt":"2026-07-30T11:55:00","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=127575"},"modified":"2026-07-29T19:52:05","modified_gmt":"2026-07-30T01:52:05","slug":"sati-las-viudas-que-se-lanzaban-a-la-hoguera-historia-ng","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/sati-las-viudas-que-se-lanzaban-a-la-hoguera-historia-ng\/","title":{"rendered":"Sati: las viudas que se lanzaban a la hoguera | Historia NG"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-light-green-cyan-background-color has-background has-medium-font-size\">Los gobernantes brit\u00e1nicos y los reformadores hind\u00faes pugnaron por abolir la cruel costumbre de la sati.<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"646\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/sati_4f5f0d2e_alb7078590_260626090137_1280x807-1024x646.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-127576\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/sati_4f5f0d2e_alb7078590_260626090137_1280x807-1024x646.jpeg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/sati_4f5f0d2e_alb7078590_260626090137_1280x807-300x189.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/sati_4f5f0d2e_alb7078590_260626090137_1280x807-768x484.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/sati_4f5f0d2e_alb7078590_260626090137_1280x807.jpeg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Una viuda se dirige a la pira de su marido en una miniatura india de finales del siglo XVIII. Biblioteca Brit\u00e1nica, Londres. Album<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><a>Rosa Guti\u00e9rrez Sastre<\/a> \/ Historia National Geographic<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En agosto de 1794, cerca de Calcuta,&nbsp;<strong>el misionero ingl\u00e9s William Carey asisti\u00f3 a una escena que lo marcar\u00eda profundamente: una viuda se inmolaba en la pira funeraria de su marido<\/strong>. M\u00e1s tarde escribir\u00eda en&nbsp;su diario que, angustiado, hab\u00eda advertido a los presentes \u00abde la maldad y necedad de la idolatr\u00eda\u00bb. Carey hab\u00eda presenciado una sati.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra sati significa en s\u00e1nscrito \u00abmujer virtuosa\u00bb, y con el tiempo&nbsp;<strong>pas\u00f3 a designar el ritual por el cual una viuda se inmolaba en la pira de su esposo.<\/strong>&nbsp;La ceremonia obedec\u00eda a un ritual preciso.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-historia.nationalgeographic.com.es\/medio\/2026\/06\/26\/shiva_9db29438_260626093219_800x1313.webp\" alt=\"Shiva\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Shiva<\/strong>&nbsp;se lleva el cuerpo de Sati. Ilustraci\u00f3n del siglo XIX.Album<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La viuda se ataviaba con sus mejores galas (a menudo el mismo sari rojo de su boda) y, llevando hojas de betel y flores, recorr\u00eda las calles al son de los tambores en una procesi\u00f3n formada por familiares, sacerdotes y multitud de curiosos. Al llegar al lugar de la cremaci\u00f3n, rodeaba la pira \u2013que se encend\u00eda con s\u00e1ndalo y manteca clarificada\u2013 tres veces antes de subir a ella.<strong>&nbsp;A veces, los familiares la ayudaban; en otras ocasiones, la empujaban. &nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Pr\u00e1ctica minoritaria<\/h2>\n\n\n\n<p>Aunque existen referencias antiguas, durante siglos la sati fue una pr\u00e1ctica minoritaria y localizada, registrada sobre todo en Bengala y el norte de la India, vinculada a \u00e9lites guerreras como los kshatriya o rajputs. La historiadora Vidya Dehejia ha se\u00f1alado que la sati no formaba parte del n\u00facleo antiguo del hinduismo, la religi\u00f3n ancestral de la India, sino que&nbsp;<strong>comenz\u00f3 a consolidarse a partir del siglo VII como un distintivo de prestigio entre las aristocracias militares<\/strong>. Con el tiempo, otros grupos la imitaron para reforzar su posici\u00f3n social. Su presencia nunca fue constante: decay\u00f3 en el siglo XVII y resurgi\u00f3<br>en el XVIII en la Bengala, la regi\u00f3n en la que primero se asent\u00f3 el dominio brit\u00e1nico sobre la India.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En 1818, un grupo de hind\u00faes ortodoxos present\u00f3 una petici\u00f3n a las autoridades brit\u00e1nicas para que la sati fuera reconocida como un acto religioso protegido<\/strong>. En respuesta, Brahmo Samaj, un grupo que propugnaba la reforma del hinduismo y que estaba liderado por Ram Mohan Roy, quien hab\u00eda perdido a una cu\u00f1ada en una pira, redact\u00f3 una contrapetici\u00f3n sosteniendo que las escrituras sagradas no impon\u00edan tal pr\u00e1ctica. Para los brit\u00e1nicos, que gobernaban con la pretensi\u00f3n de respetar las tradiciones locales, la cuesti\u00f3n era decisiva: si la sati constitu\u00eda un mandato religioso aut\u00e9ntico, deb\u00edan tolerarla; si no, pod\u00edan prohibirla.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-historia.nationalgeographic.com.es\/medio\/2026\/06\/26\/improntas-de-manos_a90a4bb8_260626093441_800x836.webp\" alt=\"Improntas de manos\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Improntas<\/strong>&nbsp;de manos de esposas de maraj\u00e1s de Jodhpur que murieron en la sati.Album<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La controversia se transform\u00f3 en una guerra de interpretaciones. En 1820, Ram Mohan Roy plasm\u00f3 su oposici\u00f3n en un debate imaginario en el que un defensor de la pr\u00e1ctica, al explicar c\u00f3mo se propiciaba que las viudas aceptaran la muerte, dejaba al descubierto la violencia que sosten\u00eda la tradici\u00f3n:\u00abLas instruimos desde temprana edad en la idea de la concremaci\u00f3n, ofreci\u00e9ndoles disfrutes celestiales [\u2026]. Pero&nbsp;<strong>para eliminar cualquier posibilidad de que intenten escapar del fuego, las atamos a la pira con cuerdas<\/strong>\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La controversia fue mucho m\u00e1s all\u00e1 de la legitimidad de la sati.&nbsp;<strong>Al decidir qu\u00e9 textos eran can\u00f3nicos, las autoridades brit\u00e1nicas no se limitaban a regular una costumbre: estaban fijando una interpretaci\u00f3n oficial del hinduismo<\/strong>. Se tendi\u00f3 a otorgar mayor autoridad a las escrituras m\u00e1s antiguas, como si la antig\u00fcedad garantizara autenticidad, construyendo la imagen de un pasado hind\u00fa idealizado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La prohibici\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>En este intercambio de interpretaciones, las mujeres apenas aparec\u00edan. Mientras los hombres deliberaban sobre manuscritos, la realidad de las mujeres que quedaban viudas estaba determinada por la pobreza, el aislamiento y la amenaza de la deshonra. Sus familiares ten\u00edan adem\u00e1s una motivaci\u00f3n material para empujarlas al suicidio. Seg\u00fan el derecho tradicional hind\u00fa,&nbsp;<strong>la viuda no era una heredera con plenos derechos, sino una propietaria vitalicia: mientras viviera, la familia deb\u00eda mantenerla, pero no pod\u00eda disponer libremente de los bienes del difunto.<\/strong>&nbsp;Su muerte, en cambio, los liberaba. La viuda no era solo una carga; era un obst\u00e1culo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>Los familiares deb\u00edan mantener a la viuda, por lo que la muerte de esta los liberaba de una carga\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Finalmente,&nbsp;<strong>el 4 de diciembre de 1829, lord William Bentinck promulg\u00f3 el Reglamento XVII de la Presidencia de Bengala, en el que se declaraba la sati ilegal y punible.<\/strong>&nbsp;Quienes participaran en la quema de una viuda ser\u00edan juzgados por homicidio. La medida se extendi\u00f3 a otros territorios de la India brit\u00e1nica&nbsp;y en 1832 fue ratificada en Londres por el Consejo Privado, la instituci\u00f3n que actuaba como tribunal supremo en los asuntos indios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La prohibici\u00f3n no se mantuvo siempre con firmeza, en particular tras la gran rebeli\u00f3n india de 1857<\/strong>. Aunque esta revuelta fue sofocada&nbsp;con extrema violencia, dej\u00f3 una profunda huella en la administraci\u00f3n colonial, que adopt\u00f3 una actitud m\u00e1s cautelosa hacia la sensibilidad religiosa de las \u00e9lites hind\u00faes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-historia.nationalgeographic.com.es\/medio\/2026\/06\/26\/sati_af9b067a_260626093602_800x1026.webp\" alt=\"Sati\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Una sati recreada por James Atkinson,&nbsp;con la viuda junto al cad\u00e1ver de su esposo.Album<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>As\u00ed, el nuevo C\u00f3digo Penal de la India, elaborado por Thomas Macaulay y promulgado en 1860,&nbsp;<strong>introdujo matices que, en la pr\u00e1ctica, atenuaban la severidad inicial contra los implicados en una sati si pod\u00eda alegarse consentimiento por parte de la viuda<\/strong>. La pol\u00edtica imperial oscilaba entre la proclamaci\u00f3n moral y el c\u00e1lculo pragm\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La hoguera qued\u00f3 prohibida por decreto, pero la pr\u00e1ctica no desapareci\u00f3 del todo.&nbsp;<\/strong>Aunque menos frecuentes, siguieron produci\u00e9ndose satis de forma espor\u00e1dica, especialmente entre las castas superiores del norte de la India. En 1913, en Uttar Pradesh, seis hombres fueron juzgados por un caso de sati; los defend\u00eda el abogado Motilal Nehru, y aunque alegaron que la pira se hab\u00eda encendido milagrosamente, el tribunal los conden\u00f3 por instigaci\u00f3n al suicidio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-historia.nationalgeographic.com.es\/medio\/2026\/06\/26\/memorial_4b3ef09b_260626093517_800x577.webp\" alt=\"Memorial\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Memorial erigido en recuerdo de mujeres que hab\u00edan practicado la sati en el estado indio de Rajast\u00e1n.Album<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una amenaza actual<\/h2>\n\n\n\n<p>Casi siglo y medio despu\u00e9s de la ley de Bentinck el debate volvi\u00f3 a encenderse con fuerza en septiembre de 1987, cuando Roop Kanwar, una joven de 18 a\u00f1os, fue inmolada&nbsp;en la pira de su esposo en Deorala, en el estado de Rajast\u00e1n. Grupos nacionalistas hind\u00faes glorificaron la muerte de la joven como un ejemplo sublime de \u00abtradici\u00f3n\u00bb. Sin embargo, esta vez las c\u00e1maras&nbsp;y la prensa internacional documentaron lo ocurrido.&nbsp;<strong>La conmoci\u00f3n fue&nbsp;tal que el Gobierno de Rajiv Gandhi \u2013tataranieto de aquel Motilal Nehru que hab\u00eda defendido a los acusados en 1913\u2013 promulg\u00f3 la Ley de Prevenci\u00f3n de la Sati, que por fin penalizaba tambi\u00e9n la glorificaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo,<strong>&nbsp;en octubre de 2024, un tribunal de Jaipur absolvi\u00f3 a los \u00faltimos ocho acusados en aquel caso por falta de pruebas, demostrando que en la India actual la resoluci\u00f3n de estos casos sigue siendo esquiva<\/strong>. La violencia que sosten\u00eda la tradici\u00f3n volvi\u00f3 a quedar, una vez m\u00e1s, atada al silencio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para saber m\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<p>Ensayo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Historia de la India<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Barbara y Thomas Metcalf.<\/p>\n\n\n\n<p>Akal, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Ensayo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La sociedad de castas:&nbsp;religi\u00f3n y pol\u00edtica en la India<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agust\u00edn P\u00e1niker.<\/p>\n\n\n\n<p>Kair\u00f3s, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Este art\u00edculo pertenece al&nbsp;<a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/edicion-impresa\/historia-national-geographic-272_26385\">n\u00famero 272<\/a>&nbsp;de la revista Historia National Geographic.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/edicion-impresa\/articulos\/viudas-hoguera-rito-controvertido_26384\">https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/edicion-impresa\/articulos\/viudas-hoguera-rito-controvertido_26384<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los gobernantes brit\u00e1nicos y los reformadores hind\u00faes pugnaron por abolir la cruel costumbre de la sati. 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