{"id":126362,"date":"2026-07-12T07:50:30","date_gmt":"2026-07-12T13:50:30","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=126362"},"modified":"2026-07-12T07:50:32","modified_gmt":"2026-07-12T13:50:32","slug":"una-mirada-a-sudan-el-genocidio-que-el-mundo-sigue-ignorando-vanity-fair","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/una-mirada-a-sudan-el-genocidio-que-el-mundo-sigue-ignorando-vanity-fair\/","title":{"rendered":"Una mirada a Sud\u00e1n: el genocidio que el mundo sigue ignorando | Vanity Fair"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-pale-cyan-blue-background-color has-background has-medium-font-size\">El pa\u00eds se encuentra sumido en un ciclos tras ciclos de sangrientas guerras civiles, agravadas por una brutal lucha de poder entre las fuerzas armadas y por potencias extranjeras interesadas en sacar provecho del derramamiento de sangre. La veterana corresponsal de guerra Janine di Giovanni y la reconocida fot\u00f3grafa Lynsey Addario informan desde el interior de esta cat\u00e1strofe cada vez mayor en materia de derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/0726_Sudan_18-1024x576.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-126363\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/0726_Sudan_18-1024x576.jpeg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/0726_Sudan_18-300x169.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/0726_Sudan_18-768x432.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/0726_Sudan_18-1536x864.jpeg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/0726_Sudan_18.jpeg 2000w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>LAS SECUELAS DE LA GUERRA<\/strong>\u00a0Muchos refugiados describen viajes angustiosos y penosos en su huida de la violencia en un Sud\u00e1n devastado por la guerra. Fotograf\u00eda de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/autor\/lynsey-addario\">Lynsey Addario<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Por\u00a0<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/autor\/janine-di-giovanni\">Janine di Giovanni<\/a> \/ Vanity Fair<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fotograf\u00eda de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/autor\/lynsey-addario\">Lynsey Addario<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Traducido y adaptado por\u00a0<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/autor\/beatriz-castro-cortinas\">Beatriz Castro Corti\u00f1as<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El sufrimiento de Sud\u00e1n es profundo; su historia est\u00e1 te\u00f1ida de sangre. El tercer pa\u00eds m\u00e1s grande de \u00c1frica, acosado por ciclos interminables de violencia, guerra y hambrunas, ha sobrevivido a dos guerras civiles anteriores, y hubo un tiempo en que el mundo le prest\u00f3 atenci\u00f3n. El elevado n\u00famero de v\u00edctimas mortales y el sufrimiento de los desplazados provocaron en su momento una protesta internacional y se ganaron la simpat\u00eda de famosos y activistas. A finales de la d\u00e9cada de 2000, actores como&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/george-clooney-habla-de-su-vida-como-padre\"><strong>George Clooney<\/strong><\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/brad-pitt-ines-de-ramon-fin-de-semana-paris\"><strong>Brad Pitt<\/strong><\/a>&nbsp;y&nbsp;<strong>Don Cheadle<\/strong>&nbsp;llamaron la atenci\u00f3n sobre el genocidio de Darfur en las p\u00e1ginas de esta revista. Pero hoy, eclipsado por los conflictos en Oriente Pr\u00f3ximo y&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/ucrania\"><strong>Ucrania<\/strong><\/a>, el mundo ha apartado la mirada de Sud\u00e1n. La \u00faltima oleada de lucha militar interna, que comenz\u00f3 en 2023, provocando fracturas a lo largo de todas las l\u00edneas de divisi\u00f3n posibles \u2014religiosas, \u00e9tnicas, pol\u00edticas, tribales e internacionales\u2014 ha creado lo que las Naciones Unidas denominan la peor crisis humanitaria del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos facciones rivales \u2014las Fuerzas de Apoyo R\u00e1pido (RSF), un poderoso grupo paramilitar, y las Fuerzas Armadas de Sud\u00e1n (SAF)\u2014 llevan tres a\u00f1os enfrent\u00e1ndose por el control del pa\u00eds, creando lo que un funcionario de la ONU describe como un \u201claboratorio de atrocidades\u201d sobre el terreno. Los expertos han reconocido que los asedios a aldeas, la violencia sexual<br>desenfrenada y los asesinatos \u00e9tnicos selectivos perpetrados por las tropas rebeldes, as\u00ed como los ataques contra escuelas y centros m\u00e9dicos, presentan \u201c<a href=\"https:\/\/www.vanityfair.com\/news\/2007\/07\/darfur200707\">las caracter\u00edsticas propias de un genocidio<\/a>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114841\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_30.jpg\" alt=\"Image may contain People Person Adult Child Face and Head\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>A finales de marzo, viajo con la fot\u00f3grafa&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vanityfair.com\/hollywood\/story\/war-photographer-lynsey-addario-interview-love-war\">Lynsey Addario<\/a>&nbsp;para informar sobre la guerra en Sud\u00e1n, que se encuentra en un punto cr\u00edtico. Las dos estamos decididas a documentar una guerra a la que el mundo hab\u00eda dejado de prestar atenci\u00f3n, para captar su desmoronamiento y sus efectos sobre la poblaci\u00f3n civil y la sociedad. Alrededor de 34 millones de sudaneses necesitan actualmente ayuda humanitaria, lo que supone el 72 % de la poblaci\u00f3n. Unos 26 millones de personas se enfrentan a la inseguridad alimentaria y se ha alertado de una hambruna inminente en varias zonas de Darfur. M\u00e1s de ocho millones de ni\u00f1os no van a la escuela: toda una generaci\u00f3n privada de educaci\u00f3n. Hasta el 90% de los centros de salud est\u00e1n cerrados. Un cooperante me cuenta que el n\u00famero de muertos y desplazados es tan elevado que las organizaciones han dejado de contar.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Para iniciar nuestro viaje, Lynsey y yo nos reunimos en plena noche en el aeropuerto de Ad\u00eds Abeba, en Etiop\u00eda, y juntas, a\u00fan medio dormidas, tomamos un vuelo al amanecer con destino a Juba. Las dos somos reporteras de guerra con amplia experiencia y muchos a\u00f1os de trabajo en \u00c1frica. Pero entrar en el pa\u00eds no es f\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra intenci\u00f3n es comenzar nuestro viaje en Puerto Sud\u00e1n, para luego dirigirnos a Jartum y de ah\u00ed a Darfur. Sin embargo, tras meses de espera, se nos deneg\u00f3 el permiso para viajar m\u00e1s all\u00e1 de Puerto Sud\u00e1n sin escolta militar, por lo que decidimos poner rumbo a la frontera con Sud\u00e1n, donde sabemos que est\u00e1n llegando en masa refugiados procedentes de Darfur, las monta\u00f1as de Nuba y Kordof\u00e1n. All\u00ed esperamos plasmar el dolor y la agitaci\u00f3n de una nueva ola de violencia en una guerra que se ha prolongado durante d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114842\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_31.jpg\" alt=\"Image may contain People Person Child Adult Cookware Pot Baby Cooking Pot Food Face Head Cup and Disposable Cup\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Casualmente, es el comienzo de la Semana Santa cristiana. Nuestra peque\u00f1a avioneta vuela a lo largo del Nilo Blanco desde Juba hasta Ruweng, en el norte, a solo unos kil\u00f3metros de la frontera. Sobrevolamos humedales y sabanas, peque\u00f1as aldeas con chozas de barro y paja donde viven familias de pastores y n\u00f3madas. El avi\u00f3n vuela a baja altura y aterriza en una pista de tierra plagada de restos de aviones accidentados: morros, colas, alas, un cementerio de acero oxidado en la tierra roja. Alguien comenta que m\u00e1s de 16 aviones han sufrido aterrizajes forzados en los \u00faltimos a\u00f1os. El hombre que est\u00e1 a mi lado se santigua al llegar.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando nos subimos al coche, un ni\u00f1o peque\u00f1o, de no m\u00e1s de cinco a\u00f1os, corre hacia mi ventanilla y finge vomitar. \u201cQuiere que tengamos compasi\u00f3n, est\u00e1 haci\u00e9ndose el enfermo\u201d, dice el conductor. El ni\u00f1o nos ve alejarnos y marcharnos, resignado a que lo ignoremos. Lo veo hacerse cada vez m\u00e1s peque\u00f1o mientras seguimos nuestro camino entre el polvo rojo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ruweng es la puerta de entrada al centro humanitario de Yida, donde las personas desplazadas llegan a \u201ccampos de tr\u00e1nsito\u201d antes de, en algunos casos, trasladarse a asentamientos de refugiados m\u00e1s permanentes, como Jamjang. M\u00e1s de 149.000 personas han hecho de Jamjang su hogar, con el apoyo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. La mayor\u00eda acaba de llegar, todav\u00eda conmocionados tras haber huido de sus hogares. En muchos casos huyeron en plena noche cuando las tropas de las RSF llegaron a sus aldeas.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>\u201cNunca hab\u00eda visto una violencia sexual como esta\u201d, afirma un alto funcionario de la ONU. \u201cTiene todos los signos de un genocidio\u201d<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Est\u00e1n cansados, asustados y hambrientos. Aqu\u00ed, la hambruna es un arma de guerra, una de las muchas t\u00e1cticas que emplean las milicias antes de arrasar una localidad. El asedio de una ciudad suele consistir en exprimir lentamente la vida de sus habitantes antes de lanzar ataques con drones contra sus granjas y aldeas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el campo de tr\u00e1nsito de Yida, me encuentro con cinco mujeres, todas ellas en estado de&nbsp;<em>shock<\/em>, que est\u00e1n sentadas en silencio en un banco bajo de madera dentro de una habitaci\u00f3n sofocante. Tengo una botella peque\u00f1a de agua, que les paso a las mujeres, quienes beben con gratitud. La \u00faltima le da la botella, en la que queda un poco de agua, a un ni\u00f1o peque\u00f1o que ha entrado por all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114843\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_09.jpg\" alt=\"Image may contain Adult Person Child and People\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114844\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_07.jpg\" alt=\"Image may contain Ken Bugul Uche Nwofor Makaziwe Mandela Rebecca Nyandeng De Mabior Danai Gurira and Christian Jones\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Dos de las mujeres llevan beb\u00e9s o ni\u00f1os peque\u00f1os en brazos; una est\u00e1 amamantando. Otra, madre de 10 hijos, empieza a llorar al recordar las bombas que ca\u00edan cerca de Kadugli y c\u00f3mo se separ\u00f3 de cinco de sus hijos cuando su familia se dispers\u00f3. Una mujer llamada Iman describe el viaje de su marido al mercado, donde muri\u00f3 tras la explosi\u00f3n de un dron, y c\u00f3mo los aldeanos le llevaron sus restos en un saco. Nowada, de solo 20 a\u00f1os y reci\u00e9n casada, dice que vio tantos cad\u00e1veres a lo largo de su viaje \u201cque no pude contarlos\u201d. Afirma que fue testigo de c\u00f3mo soldados de las RSF disparaban a civiles: \u201cSimplemente ca\u00edan muertos delante de m\u00ed\u201d. A su lado se sienta Isra, de 19 a\u00f1os, ansiosa y a punto de dar a luz en cualquier momento. Pregunta: \u201c\u00bfD\u00f3nde voy a tener a mi beb\u00e9?\u201d. Isra describe su huida de la ciudad sitiada de Dilling con su marido, quien, seg\u00fan cuenta, habr\u00eda sido fusilado si lo hubieran capturado. Con dolores de espalda por el embarazo y calzada \u00fanicamente con sandalias, se desplazaban de noche y se escond\u00edan entre la maleza durante el d\u00eda. \u201cEst\u00e1bamos bien antes de la guerra, simplemente bien\u201d, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, Viernes Santo, nos dirigimos a los campamentos de Pamir y Ajuong Thok, ambos creados cuando llegaron enormes oleadas de refugiados procedentes de Kordof\u00e1n del Sur durante el \u00faltimo ciclo de la guerra. Vemos una procesi\u00f3n de refugiados cat\u00f3licos devotos avanzando por el barro detr\u00e1s de un sacerdote que lleva un crucifijo de madera hacia una iglesia improvisada. Est\u00e1 lloviendo. A pesar de todo, los ni\u00f1os juegan: en el barro o con juguetes construidos con palos y piedras; uno ha atado ruedas a un zapato y lo empuja alegremente como si fuera un coche de juguete. Saltan en charcos de agua sucia. Los monos roban comida. Los que llevan m\u00e1s tiempo aqu\u00ed han construido chozas con techo de paja, pero la lluvia se filtra por los techos e inunda los suelos de barro. Seguimos la procesi\u00f3n al interior de la iglesia a oscuras. Los no musulmanes constituyen aproximadamente el 8% de la poblaci\u00f3n de Sud\u00e1n; antes de la secesi\u00f3n del Sur en 2011, se acercaban al 20%. El sacerdote lee la Pasi\u00f3n de Cristo en ingl\u00e9s. A mi alrededor hay rostros marcados por un profundo dolor y, sin embargo, han venido.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>Un cooperante me cuenta que el n\u00famero de muertos y desplazados es tan elevado que las organizaciones han dejado de contar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Estas son solo algunas de las historias de los 14 millones de sudaneses que se han visto desplazados desde 2023, y cada una es m\u00e1s dolorosa que la anterior. Est\u00e1 Aida, de 30 a\u00f1os, que ahora cuida de un beb\u00e9; tiene 10 hijos, cinco de los cuales est\u00e1n desaparecidos. Su marido, un soldado de las SAF, \u201cfue llevado a la mina de oro\u201d, que es toda la informaci\u00f3n que tiene sobre \u00e9l. Sus recuerdos de la infancia giran en torno al conflicto: su madre trasladando a los ni\u00f1os de un lugar a otro, esquivando bombas y balas. Toda la vida de Aida ha estado marcada por la guerra y el deseo de un lugar seguro.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras habla de los \u201cd\u00edas y d\u00edas\u201d de ataques con drones en Kadugli, se estira nerviosamente una goma el\u00e1stica en la mu\u00f1eca; luego cuenta que estaba en el mercado con su madre cuando una \u201cpeque\u00f1a bomba\u201d \u2014suponemos que un dron\u2014 cay\u00f3 y \u201cmat\u00f3 a todo el mundo\u201d. Empieza a llorar, escondiendo el rostro entre las manos. \u00bfHan muerto sus hijos? \u00bfEst\u00e1n buscando comida? \u00bfLos han capturado los soldados de las RSF? \u00bfVolver\u00e1 a encontrar a su marido? \u201cTodos est\u00e1n desaparecidos\u201d, dice con tristeza.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114845\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_06.jpg\" alt=\"Image may contain Face Happy Head Person Smile Clothing and Scarf\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114846\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_05.jpg\" alt=\"Image may contain Adult Person Face and Head\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Otras mujeres van y vienen y relatan sus historias: hermanos muertos en combate, maridos reclutados a la fuerza, hijos perdidos, hambre insaciable a causa de los asedios. Una habla de gargantas degolladas y decapitaciones. Otra, de violaciones. Otra m\u00e1s se enter\u00f3 de que su marido hab\u00eda muerto por una publicaci\u00f3n en Facebook.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro joven con el que me encontr\u00e9 en un campo de refugiados cerca de Juba proced\u00eda de El Geneina, una ciudad de Darfur Occidental que cay\u00f3 en manos de las RSF en junio de 2023. Le quemaron la casa; vio c\u00f3mo degollaban a sus primos y c\u00f3mo le arrancaban el feto del vientre a su t\u00eda embarazada. \u201cDespu\u00e9s arrojaron el feto al fuego\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo paraban de decir: \u2018Hoy nos ocupamos de la gente de piel oscura. Vamos a acabar con vosotros\u201d. Luego le dispararon en la pierna y lo dejaron desangr\u00e1ndose. Los vio disparar a la gente mientras hu\u00eda y encadenar a los prisioneros para recoger a los muertos. \u201cDespu\u00e9s metieron a algunas personas en un foso y las enterraron vivas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>Los detalles son demasiado gr\u00e1ficos como para que alguien se los invente. Escribo esto para ilustrar lo dif\u00edcil que es perderlo todo: tu hogar, tu familia, tu dignidad<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esta es la historia de un pa\u00eds que en otro tiempo fue bendecido, rico en oro y recursos naturales, y que ahora est\u00e1 en manos de quienes se empe\u00f1an en controlarlo. Una antigua civilizaci\u00f3n del valle del Nilo \u2014conocida por sus pir\u00e1mides, templos, metalurgia y comercio, que dieron forma a la regi\u00f3n\u2014 ha pasado a ser famosa, en cambio, por miles de historias de guerra y muerte. Hay m\u00e1s, algunas demasiado terribles para contarlas. Pero, en esencia, son todas la misma historia: personas indefensas, aterrorizadas, perseguidas por drones, balas, cuchillos o fuego. Historias de tortura, palizas, violaciones y azotes, de la humillaci\u00f3n de seres humanos llevados a rastras, encadenados, al grito de \u201cesclavo, esclavo\u201d. Una mujer violada estando en avanzado estado de gestaci\u00f3n. Un hombre colgado boca abajo por los pies mientras era torturado, con un fuego encendido alrededor de su cabeza y chiles dentro para quemarle los ojos. Los detalles son demasiado gr\u00e1ficos como para que alguien se los invente. Escribo esto para ilustrar lo dif\u00edcil que es perderlo todo: tu hogar, tu familia, tu dignidad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114847\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_08.jpg\" alt=\"Image may contain Person Skin Adult Body Part and Shoulder\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Pero estos testimonios revelan que hay una maquinaria mucho m\u00e1s amplia en marcha. Las RSF y las SAF, que antes compart\u00edan el mismo af\u00e1n por aplastar la disidencia civil, ahora se enfrentan entre s\u00ed con una tecnolog\u00eda moderna y b\u00e1rbara, y el precio lo pagan quienes se ven atrapados entre ambos bandos: los ni\u00f1os, las mujeres, los m\u00e1s d\u00e9biles y vulnerables. El oro y las armas cruzan las fronteras; los estados vecinos se posicionan para obtener beneficios y control. Miles de personas huyen de ciudades y pueblos incendiados. Y el mundo, mire o no mire, permanece en silencio ante los cr\u00edmenes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El desmoronamiento<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>No hay una respuesta f\u00e1cil a la pregunta de por qu\u00e9 Sud\u00e1n ha vuelto a sumirse en una guerra civil. Pero para comprender este momento, resulta \u00fatil echar un vistazo a su sangriento pasado. La primera guerra civil del pa\u00eds comenz\u00f3 en v\u00edsperas de la independencia y se prolong\u00f3 desde 1955 hasta 1972, cuando los habitantes del sur, en su mayor\u00eda cristianos o animistas, se rebelaron contra el control represivo y explotador del Gobierno de Jartum. \u201cEl pa\u00eds siempre ha estado gobernado por las \u00e9lites \u00e1rabes ribere\u00f1as. Construyeron y mantuvieron su gobierno explotando los recursos y a la poblaci\u00f3n de las periferias, agricultores y n\u00f3madas de muchas tribus ind\u00edgenas africanas y \u00e1rabes diversas\u201d, afirma Jehanne Henry, directora en Sud\u00e1n de la unidad de documentaci\u00f3n de la guerra The Reckoning Project. Hubo una paz relativa durante 11 a\u00f1os, hasta que estall\u00f3 una segunda guerra civil en 1983, cuando los l\u00edderes de Jartum impusieron la&nbsp;<em>sharia<\/em>&nbsp;(ley isl\u00e1mica) y aceleraron la represi\u00f3n de los rebeldes cristianos del sur, lo que finalmente permiti\u00f3 que un despiadado oficial militar, Omar al-Bashir, llegara al poder en 1989. Llegar\u00eda a ser conocido por numerosos cr\u00edmenes y abusos contra los derechos humanos, el m\u00e1s notorio fue el uso del ej\u00e9rcito y el reclutamiento de \u00e1rabes de Darfur para formar la milicia Janjaweed, o \u201cdemonios a caballo\u201d, como los llamaban los lugare\u00f1os, en 2003 para sofocar los movimientos rebeldes en el coraz\u00f3n de la primera guerra de Darfur, que estall\u00f3 en medio de la segunda guerra civil y dur\u00f3 d\u00e9cadas. Recorr\u00edan los pueblos matando, quemando y saqueando, sin perdonar a nadie. Las mujeres eran violadas cuando sal\u00edan a buscar comida o le\u00f1a. Mataban a beb\u00e9s mientras dorm\u00edan en la espalda de sus madres. Se calcula que hab\u00edan muerto unos dos millones de personas cuando termin\u00f3 la segunda guerra civil en 2005, lo que allan\u00f3 el camino para que el sur se convirtiera en un pa\u00eds independiente en 2011. Pero eso no puso fin a los combates en Sud\u00e1n. T\u00e9cnicamente, los expertos afirman que las guerras de Darfur terminaron en 2020 con un saldo de 300.000 muertos. Pero, a pesar de una serie de acuerdos de paz bienintencionados, \u201cla guerra en Darfur nunca termin\u00f3\u201d, afirma Henry.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los a\u00f1os siguientes, estallaron guerras en las regiones del sur, cerca de la nueva frontera con Sud\u00e1n del Sur, lo que se sum\u00f3 a la violencia ya existente en algunas zonas de Darfur. Esta vez,<br>Al-Bashir decidi\u00f3 externalizar su lucha contra la insurgencia a un emprendedor l\u00edder miliciano de Darfur llamado Mohamed Hamdan Dagalo, tambi\u00e9n conocido como Hemedti. Al-Bashir dio carta blanca a su protegido para formar un grupo paramilitar, la RSF, utilizando milicias procedentes de las mismas comunidades \u00e1rabes que los famosos Janjaweed. Mucho despu\u00e9s de que la primera guerra de Darfur hubiera desaparecido de los titulares, este d\u00fao sigui\u00f3 reprimiendo a los grupos rebeldes en todo el pa\u00eds mediante m\u00e9todos brutales. Pero al-Bashir ten\u00eda otros problemas: junto con su autonom\u00eda, Sud\u00e1n del Sur se llev\u00f3 el 75% de la econom\u00eda petrolera, y la econom\u00eda de Sud\u00e1n se hundi\u00f3, lo que impuls\u00f3 a una multitud de civiles frustrados a salir a las calles en un n\u00famero sin precedentes con la esperanza de que surgiera una democracia civil, una especie de Primavera \u00c1rabe tard\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114848\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_10.jpg\" alt=\"Image may contain Legson Kayira Unity Dow Billie Thomas Wangari Muta Maathai and Rebecca Nyandeng De Mabior\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Gihan Eltahir Eltom, que ahora vive exiliada en El Cairo con su familia, fue una de esas activistas. \u201cLa resistencia en Sud\u00e1n no comenz\u00f3 en 2011. Se fue forjando durante d\u00e9cadas, con brotes de resistencia que el Estado aplast\u00f3 . Conoc\u00eda todos los riesgos si me deten\u00edan: los centros de detenci\u00f3n y las casas fantasma [centros de tortura]&#8230; Incluso ahora se me pone la piel de gallina al pensar en lo que hicimos. La gente marchaba hombro con hombro contra ese enorme aparato de seguridad, con todo el gas lacrim\u00f3geno. Fue un momento \u00e9pico\u201d, afirma Eltom, al describir las protestas con una mezcla de miedo y euforia. Estas manifestaciones continuaron durante casi una d\u00e9cada, lo que finalmente condujo a la destituci\u00f3n de al-Bashir en 2019.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las esperanzas de una transici\u00f3n civil no duraron mucho: en octubre de 2021, el gobierno civil fue derrocado por un golpe de Estado liderado por el general Abdel Fattah al-Burhan, comandante de las SAF, con la ayuda, una vez m\u00e1s, de Hemedti, que segu\u00eda al frente de las RSF. \u201cLlevamos luchando contra un r\u00e9gimen islamista respaldado por la fuerza militar desde 1989\u201d, afirma Eltom. \u201cLa gente cree que la resistencia ha terminado, pero yo no lo creo. La resistencia sigue en marcha\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vez, lo que est\u00e1 en juego no es menos complejo. Kholood Khair, fundadora del grupo de expertos Confluence Advisory, con sede en Jartum, describe una guerra que se libra en tres niveles interconectados. El primero es el \u00e1mbito local, donde las comunidades \u00e9tnicas se han visto envueltas en enfrentamientos c\u00edclicos por el control del agua o las tierras de pastoreo. El segundo es el de los grupos militares y paramilitares \u2014las SAF y las RSF, respectivamente\u2014 que luchan por el control del pa\u00eds a costa de miles de vidas civiles. Los dos generales, al-Burhan y Hemedti, fueron aliados hasta 2023, cuando su disputa sobre la integraci\u00f3n de las RSF en el ej\u00e9rcito estall\u00f3 en la guerra civil a gran escala que estamos presenciando hoy. Y por \u00faltimo, y lo m\u00e1s complejo, est\u00e1n las potencias regionales que financian los combates, actores de potencia media como los Emiratos \u00c1rabes Unidos, Arabia Saud\u00ed e Ir\u00e1n, que gastan enormes sumas para respaldar a los grupos insurgentes mientras llevan a cabo ataques militares estrat\u00e9gicos en busca de recursos y poder pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114849\/master\/w_1600%2Cc_limit\/SudanMap_Vegetation.jpg\" alt=\"Image may contain Chart Plot Map Atlas and Diagram\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero, al igual que las guerras de Ruanda en 1994 y de Bosnia y Herzegovina a principios de los 90, esta \u00faltima crisis en Sud\u00e1n podr\u00eda haberse evitado, y deber\u00eda haberse hecho. Para responder a la pregunta de por qu\u00e9 no fue as\u00ed, basta con fijarse en la ca\u00edda de El Fasher.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una guerra ignorada<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En octubre de 2025, se produjo una masacre en El Fasher, otra ciudad sitiada de Darfur de la que mucha gente jam\u00e1s hab\u00eda o\u00eddo, escenario de una crisis de derechos humanos que se hab\u00eda prolongado durante los 18 meses previos. La ciudad de El Fasher ten\u00eda un enorme valor estrat\u00e9gico para las RSF: era el \u00faltimo basti\u00f3n del Gobierno en Darfur; Nyala, El Geneina y Zalingei ya hab\u00edan ca\u00eddo. La toma de El Fasher por parte de las RSF consolid\u00f3 el control de estas sobre el oeste de Sud\u00e1n. Tambi\u00e9n es un importante cruce de caminos comercial y militar, as\u00ed como un centro humanitario. Las RSF sab\u00edan que la captura de El Fasher tendr\u00eda un peso simb\u00f3lico y pol\u00edtico significativo, lo que reforzar\u00eda sus planes de hacerse con el control del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero nadie pod\u00eda prever lo sangrienta que ser\u00eda. Algunos expertos en Sud\u00e1n han se\u00f1alado que incluso los mandos de las RSF quedaron horrorizados al ver hasta qu\u00e9 punto sus tropas hab\u00edan perdido el control al matar, violar, mutilar o acribillar a quienes no lograban escapar \u2014lo cual era casi imposible, ya que la ciudad estaba rodeada por profundas trincheras excavadas por las RSF\u2014. Gran parte de esa violencia tuvo motivaciones \u00e9tnicas y se dirigi\u00f3 contra la poblaci\u00f3n no \u00e1rabe de El Fasher: los&nbsp;<em>fur<\/em>, los&nbsp;<em>zaghawa<\/em>&nbsp;y otros. Murieron m\u00e1s de 6.000 personas y miles siguen desaparecidas. La masacre marc\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n en lo que los analistas describir\u00edan como \u201cel peor episodio de la historia del conflicto de Sud\u00e1n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Esto no ten\u00eda que haber ocurrido. La comunidad internacional ya hab\u00eda sido advertida dos a\u00f1os antes, tras la ca\u00edda de El Geneina, que se sald\u00f3 con el asesinato de 15.000 personas. El Laboratorio de Investigaci\u00f3n Humanitaria de Yale, que utiliza inteligencia de fuentes abiertas para investigar este tipo de cr\u00edmenes atroces en tiempo real, lanz\u00f3 la voz de alarma sobre lo que acabar\u00eda sucediendo en El Fasher en la primavera de 2024. Advirtieron al Gobierno de EE. UU., a la opini\u00f3n p\u00fablica y al&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vanityfair.com\/news\/un-security-council-humanitarian-pauses-us-abstains\">Consejo de Seguridad de la ONU<\/a>&nbsp;de que se producir\u00eda un genocidio si la ciudad ca\u00eda en manos de las RSF.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c611484a\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_17.jpg\" alt=\"Image may contain Adult and Person\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u201cLas se\u00f1ales de alerta estaban ah\u00ed\u201d, explica Khair, de Confluence Advisory. Seg\u00fan una investigaci\u00f3n sobre el ataque de octubre, publicada en&nbsp;<em>The Guardian<\/em>, el Reino Unido no actualiz\u00f3 sus servicios de inteligencia durante los 561 d\u00edas que dur\u00f3 el asedio de El Fasher. Se ignoraron los informes del equipo de Yale, as\u00ed como los de otros expertos y defensores. \u201cSe ocultaron las evaluaciones de inteligencia del Departamento de Estado de EE. UU. que habr\u00edan desencadenado la obligaci\u00f3n de salvar El Fasher\u201d, afirma el art\u00edculo. Parecer\u00eda que lo ocurrido en El Fasher no fue un fallo de conocimiento, sino de voluntad.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>Empieza a llorar, escondiendo el rostro entre las manos. \u00bfHan muerto sus hijos? \u00bfEst\u00e1n buscando comida? \u00bfLos han capturado los soldados de las RSF? \u00bfVolver\u00e1 a encontrar a su marido? \u201cTodos est\u00e1n desaparecidos\u201d, dice con tristeza.<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Khair, no se calific\u00f3 de genocidio porque ning\u00fan gobierno estaba dispuesto a enfrentarse a su acaudalado aliado. Recuerda las reuniones con funcionarios del Gobierno brit\u00e1nico en mayo de 2024. \u201cNadie quer\u00eda o\u00edr nada en contra de los EAU, que respaldaban a las RSF y les suministraban armas. Especialmente algo tan irrelevante para Occidente como Sud\u00e1n\u201d, afirma Khair. (Los EAU han negado haber apoyado a las RSF). Dos d\u00edas antes de que cayera la ciudad, seg\u00fan se informa, funcionarios emirat\u00edes vetaron cualquier menci\u00f3n a El Fasher en una reuni\u00f3n en Washington. En cuesti\u00f3n de horas, comenz\u00f3 el bombardeo y murieron miles de personas \u2014una poblaci\u00f3n, como dijo un parlamentario brit\u00e1nico a&nbsp;<em>The Guardian<\/em>, cuyas vidas \u201cno se consideraban tan importantes como otras\u201d\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>No se envi\u00f3 a ninguna fuerza de paz para salvar El Fasher, como s\u00ed se hab\u00eda hecho en otros momentos decisivos de otras guerras. Ninguna protesta internacional impidi\u00f3 el asesinato de civiles. En cambio, El Fasher fue arrasada. La escritora sudanesa Nesrine Malik reflexion\u00f3 en una ocasi\u00f3n que Sud\u00e1n no est\u00e1 tan olvidado como abandonado. Esta es la descripci\u00f3n m\u00e1s acertada que se me ocurre para explicar por qu\u00e9 se permite que contin\u00fae una guerra tan brutal, por qu\u00e9 se permite que mueran tantos inocentes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl ajuste de cuentas lleg\u00f3 m\u00e1s tarde porque se permiti\u00f3 que se produjera una masacre. Una inacci\u00f3n imperdonable\u201d, afirma Khair.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u201c\u00bfA alguien le importa Sud\u00e1n?\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El fracaso pol\u00edtico ha reca\u00eddo, como siempre, sobre los civiles. Llevo toda mi carrera recopilando testimonios de refugiados \u2014en los Balcanes, Oriente Pr\u00f3ximo y \u00c1frica\u2014 y nunca resulta m\u00e1s f\u00e1cil: ser testigo del dolor y la confusi\u00f3n extremos de otras personas. Los relatos de los supervivientes de El Fasher se encuentran entre los peores que he escuchado: personas hambrientas rodeadas por trincheras excavadas por el hombre, sabiendo que no pod\u00edan escapar y que la RSF se acercaba. Mustafa Ibrahim, un m\u00e9dico de 28 a\u00f1os, sobrevivi\u00f3, pero por poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Nacido y educado en El Fasher, Ibrahim, m\u00e9dico de cabecera, hab\u00eda trabajado durante todo el asedio en el \u00faltimo centro sanitario operativo de la ciudad, conocido como el Hospital Materno Saud\u00ed. En los d\u00edas previos a la ca\u00edda de El Fasher, Ibrahim estaba muy estresado. Durante el asedio, se acostumbr\u00f3 a hacer de todo, desde asistir partos hasta reducir fracturas y atender a pacientes geri\u00e1tricos y a enfermos cr\u00f3nicos. Aprendi\u00f3 a evaluar la gravedad de los combates a partir de los heridos que llegaban al hospital. Una ma\u00f1ana, ingres\u00f3 a 130 personas con heridas de guerra: una se\u00f1al de que los combates se estaban recrudeciendo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c611484b\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_15.jpg\" alt=\"Image may contain Mick Thomson Adult Person Nature Outdoors Machine Wheel Soil Animal Cattle Cow and Livestock\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>COMBATIENDO LA SED<\/strong>&nbsp;Un hombre va a buscar agua para los refugiados y los repatriados de Sud\u00e1n del Sur en un paso fronterizo no oficial.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c611484c\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_16.jpg\" alt=\"Image may contain Pascaline Bongo Ondimba Kid Chocolate Mercy Akide Thelonious Monk Namita Toppo and Kenneth Omeruo\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los refugiados sudaneses se apresuran a llenar sus recipientes desde un cami\u00f3n cisterna comercial en Atam.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras iba de sala en sala, o\u00eda c\u00f3mo los bombardeos se hac\u00edan cada vez m\u00e1s fuertes. Sab\u00eda que se avecinaban fuerzas violentas. Tambi\u00e9n que ser\u00eda uno de los primeros en morir: la milicia tiene en el punto de mira a los m\u00e9dicos. Tom\u00f3 una de las decisiones m\u00e1s dolorosas de su vida: cogi\u00f3 una peque\u00f1a mochila y huy\u00f3. M\u00e1s tarde dijo que se sent\u00eda \u201ccomo si hubiera perdido el alma\u201d, pero no ten\u00eda otra opci\u00f3n. \u201cAlgunos de los pacientes llevaban all\u00ed meses y ten\u00edamos un fuerte v\u00ednculo. Yo era su cuidador. Pero estaba en modo supervivencia\u201d, me cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Su huida de la ciudad fue como uno de los c\u00edrculos del infierno de Dante. Ibrahim, asm\u00e1tico, subi\u00f3 a los tejados y fue de casa en casa. Por el camino fue testigo de una cascada de sufrimiento: moribundos, heridos, personas aterrorizadas, ni\u00f1os pidiendo ayuda. Vio c\u00f3mo una mujer embarazada que corr\u00eda con un ni\u00f1o peque\u00f1o a la espalda era arrollada por las RSF. Finalmente lleg\u00f3 a una serie de tres trincheras que la milicia hab\u00eda construido para impedir que nadie escapara de la ciudad en llamas. El m\u00e9dico describi\u00f3 las trincheras como \u201ccinco metros de profundidad y cinco metros de trepar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tard\u00f3 unas siete horas en salir de las trincheras. Junto con un peque\u00f1o grupo \u2014uno de cuyos miembros le dio un inhalador\u2014, no durmi\u00f3 ni comi\u00f3. Se enter\u00f3 de que todos los pacientes que hab\u00eda dejado atr\u00e1s hab\u00edan sido asesinados. Una vez fuera de la ciudad, \u00e9l y su grupo fueron capturados por las RSF. Lo encadenaron y lo arrastraron detr\u00e1s de una motocicleta. Lo colgaron de un \u00e1rbol y lo azotaron y golpearon. Su padre, en Jartum, acab\u00f3 pagando un rescate y lo liberaron. Hoy Ibrahim sigue en Sud\u00e1n cuidando de muchos de los hu\u00e9rfanos de la ciudad destruida. Dice que est\u00e1 bien, pero est\u00e1 traumatizado, aterrorizado y cansado de la guerra.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>Las RSF y las SAF, que antes compart\u00edan el mismo af\u00e1n por aplastar la disidencia civil, ahora se enfrentan entre s\u00ed [\u2026]. Miles de personas huyen de ciudades y pueblos incendiados. Y el mundo, mire o no mire, permanece en silencio ante los cr\u00edmenes<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En mayo, Reuters inform\u00f3 de que un comandante sudan\u00e9s de las RSF, detenido tras la difusi\u00f3n de v\u00eddeos en los que aparec\u00eda ejecutando a personas en El Fasher, hab\u00eda salido de prisi\u00f3n y vuelto al campo de batalla. Ibrahim me plantea una pregunta angustiosa. Es una pregunta en la que no he dejado de pensar mientras escrib\u00eda este art\u00edculo: \u201c\u00bfA alguien le importa Sud\u00e1n?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos d\u00edas despu\u00e9s de comenzar nuestro viaje, Lynsey y yo volvemos en avi\u00f3n a Juba y tomamos otra avioneta hacia otra zona de la frontera, cerca de Renk, donde muchos refugiados \u201creci\u00e9n llegados\u201d proced\u00edan del estado del Nilo Azul. All\u00ed, las RSF y sus aliados, el Ej\u00e9rcito Popular de Liberaci\u00f3n de Sud\u00e1n-Norte (una rama del grupo rebelde del sur que logr\u00f3 la independencia de Sud\u00e1n del Sur), lanzaron ataques a gran escala contra las posiciones de las SAF. Esta vez, su objetivo era Ad-Damazin, una ciudad importante, y una presa que les permitir\u00eda aislar a las SAF de Jartum por el este y controlar el suministro el\u00e9ctrico de Sud\u00e1n. El Nilo Azul ha pasado de ser un escenario secundario a convertirse en un campo de batalla principal. Una vez m\u00e1s, la poblaci\u00f3n civil se ve atrapada en medio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c611484d\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_13.jpg\" alt=\"Image may contain LaQuan Williams People Person Head Face Crying Sad Child Adult and Happy\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>HAMBRE Y ESPERANZA<\/strong>&nbsp;Taiba, de 35 a\u00f1os, y su hermana Amna, de 25, esperan que atiendan a sus gemelos de 11 meses, Yagen y Tezel, a quienes est\u00e1n realizando pruebas para detectar si sufren desnutrici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c611484e\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_01.jpg\" alt=\"Image may contain People Person Adult Baby Face Head and Blanket\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>EL LLANTO DE CADA BEB\u00c9<\/strong>&nbsp;Una madre y su beb\u00e9 reciben tratamiento contra la desnutrici\u00f3n en la Unidad de Neonatolog\u00eda de Darfur Occidental. Debido a los recortes presupuestarios, las organizaciones humanitarias no pueden acoger y alimentar a los nuevos refugiados como sol\u00edan hacerlo; como consecuencia, la gente pasa todo el d\u00eda bajo un sol abrasador, con temperaturas que superan los 38&nbsp;\u00b0C.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c611484f\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_33.jpg\" alt=\"Image may contain Childbirth Person Baby Face and Head\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Una madre y sus gemelos.<\/p>\n\n\n\n<p>Montamos el campamento base en un recinto abandonado de la ONU, donde dormimos bajo mosquiteras e intentamos cargar nuestros tel\u00e9fonos. Para cenar, comemos unos cacahuetes y pan que compramos en el mercado. Al amanecer, me despierta el sonido de los tambores y los platillos y el canto de los ni\u00f1os; creo que estoy so\u00f1ando, pero luego me doy cuenta de que es la ma\u00f1ana de Pascua. Al otro lado de la valla del recinto hay otro campo de refugiados, y los ni\u00f1os de all\u00ed est\u00e1n celebrando la resurrecci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas horas despu\u00e9s del amanecer, nos subimos a un jeep y conducimos durante horas \u2014rezando para que no se nos pinche una rueda\u2014 hasta un centro para mujeres gestionado por International Medical Corps y el Fondo de Poblaci\u00f3n de las Naciones Unidas (UNFPA). La mayor\u00eda de las mujeres que est\u00e1n aqu\u00ed han sido v\u00edctimas de violaciones. Me esperaba un lugar de dolor infinito; en cambio, nos reciben con coloridos&nbsp;<em>toubs<\/em>, ululando como si celebraran una boda. Se me ocurre que estoy en una peque\u00f1a aldea de mujeres unidas por el dolor que solo intentan sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>Nadie quer\u00eda o\u00edr nada en contra de los EAU, que respaldaban a las RSF y les suministraban armas. Especialmente algo tan irrelevante para Occidente como Sud\u00e1n\u201d, afirma Kholood Khair<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La semana anterior,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vanityfair.com\/hollywood\/2010\/06\/dont-confuse-doctors-with-angels-says-chiara-lepora-of-living-in-emergency\">M\u00e9dicos Sin Fronteras<\/a>&nbsp;public\u00f3 un informe titulado&nbsp;<em>Hay algo que quiero contarte&#8230;<\/em>, en el que se detallaban los casos de 3.396 supervivientes de violencia sexual de g\u00e9nero atendidas en sus centros en Darfur del Norte y<br>del Sur entre enero de 2024 y noviembre de 2025. Solo en El Fasher, fueron atendidas 140 mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas cifras son solo la punta del iceberg: se refieren \u00fanicamente a las mujeres atendidas por MSF. Muchas a\u00fan no han llegado a los centros de atenci\u00f3n. Muchas nunca alzar\u00e1n la voz ni buscar\u00e1n ayuda. \u201cNo hay lugares seguros para las mujeres y las ni\u00f1as en Darfur\u201d, se lee en la introducci\u00f3n del informe, y tanto las RSF como las SAF est\u00e1n utilizando la violaci\u00f3n como arma de guerra.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114850\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_03.jpg\" alt=\"Image may contain Edgar Salli Edson Gomes Military Military Uniform Person Soldier Child Adult Army Gun and Weapon\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>UN CONFLICTO SIN FIN<\/strong>&nbsp;Soldados de las RSF \u2014miembros de una milicia responsable de numerosas atrocidades en Sud\u00e1n\u2014 en un puesto de control en El Geneina.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114851\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_02.jpg\" alt=\"Image may contain Adult Person Architecture and Building\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Las SAF montan guardia cerca de las zonas que han recuperado recientemente de manos de las RSF en Jartum, donde se encuentran con una destrucci\u00f3n masiva y numerosas v\u00edctimas a ra\u00edz de la guerra.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114852\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_29.jpg\" alt=\"Image may contain Tim Jennings Adult Person Worker Face and Head\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Unos trabajadores sudaneses recuperan cad\u00e1veres de una fosa com\u00fan en un barrio residencial de Omdurman, en Jartum, d\u00edas despu\u00e9s de que las RSF fueran expulsadas de la zona por las SAF.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNunca hab\u00eda visto una violencia sexual como esta\u201d, afirma una alta funcionaria de la ONU que ha vivido en primera persona varias guerras: Irak, Afganist\u00e1n. \u201cTiene todos los signos de un genocidio\u201d, afirma, refiri\u00e9ndose al reciente informe de la ONU que lleva ese mismo t\u00edtulo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el centro para mujeres hay una tienda de campa\u00f1a con una camilla, una comadrona y un m\u00e9dico. El viento y la lluvia azotan la lona y nos sentamos detr\u00e1s de una mampara para tener algo de intimidad. Las mujeres llegan t\u00edmidamente con chanclas de pl\u00e1stico y&nbsp;<em>toubs<\/em>&nbsp;de colores vivos; todas han sido violadas. Solo una niega haber sido \u201ctocada\u201d, insistiendo en que la historia que me cuenta es la terrible experiencia de otra mujer, no la suya. \u201cEs&nbsp;<em>haram<\/em>. Le resulta demasiado dif\u00edcil hablar de ello\u201d, susurra una enfermera cuando se marcha.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay otras que s\u00ed alzan la voz. Zakiya tiene hoyuelos, anillos de oro y un&nbsp;<em>toub<\/em>&nbsp;con lunares rosas bordado con hilo dorado a juego. Cuando elogi\u00e9 su llamativa belleza, me respondi\u00f3: \u201cNo soy guapa porque no estoy en mi hogar, en Sud\u00e1n\u201d. Es del estado del Nilo Azul y se cas\u00f3 a los 17 a\u00f1os. Se cruje los nudillos al recordar la emboscada de las RSF cuando hu\u00eda de su pueblo. Separaron a los hombres de las mujeres, a quienes pusieron en fila, se las llevaron y las violaron.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114853\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_11.jpg\" alt=\"Image may contain Adult Person Face and Head\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u201cNo se llevaron solo a las j\u00f3venes. Se llevaron a todas\u201d, dice. Ella vio c\u00f3mo golpeaban a las mujeres con palos.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego se la llevaron a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi no te rindes\u201d, le dijeron a Zakiya, la golpear\u00edan con m\u00e1s fuerza. Fue violada por tres hombres. Algunos de ellos eran \u201cmuy j\u00f3venes, adolescentes\u201d, cree que ten\u00edan entre 14 y 19 a\u00f1os, y vest\u00edan uniforme: \u201cPantalones de combate y camisetas\u201d. Dice que no cerr\u00f3 los ojos. \u201cParec\u00edan \u00e1rabes y hablaban \u00e1rabe, pero no como nosotros\u201d. Al principio se resisti\u00f3, pero le advirtieron: \u201cNo tienes elecci\u00f3n\u201d. Intent\u00f3 defenderse, pero \u201cse quitaron los pantalones y lo hicieron. Pens\u00e9 que iba a morir. Simplemente les di lo que quer\u00edan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella cree que la agresi\u00f3n se prolong\u00f3 durante horas, mientras la pasaban de un chico a un hombre y de nuevo a un chico. Pero su principal preocupaci\u00f3n no era ella. Viajaba con su sobrina de 10 a\u00f1os, a la que intentaba ocultar. Finalmente, la encontraron, estaba aterrada, y la llevaron a otro lugar. \u201cLa violaron durante tanto tiempo y de forma tan brutal\u201d que acab\u00f3 inconsciente, me cuenta Zakiya.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron la madre de Zakiya y su hermana, la madre de la ni\u00f1a, quienes vinieron y se llevaron el cad\u00e1ver. Estaba inconsciente e intentaron atenderla lo mejor posible mientras estaban cautivas. Muri\u00f3 unos d\u00edas despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de Sud\u00e1n?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En muchos sentidos, afirma Jehanne Henry, la guerra en Sud\u00e1n es una batalla existencial. Las SAF controlan el centro, el norte y el este de Sud\u00e1n; las RSF, el oeste; el sur sigue siendo objeto de disputas. Las RSF buscan legitimidad. No quieren ser un grupo paramilitar en los rincones m\u00e1s rec\u00f3nditos de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vanityfair.com\/news\/2007\/07\/darfur200707\">Darfur<\/a>. Ha sido estrat\u00e9gico al anunciar un gobierno paralelo, Tasis, con capital en Nyala, en Darfur del Sur. Ha forjado alianzas con otros grupos en Sud\u00e1n y est\u00e1 tratando de aumentar su influencia en cualquier mesa de negociaci\u00f3n, si es que alguna vez llegan las negociaciones de paz. Las SAF buscan la victoria en lugar de un acuerdo, lo que muy probablemente signifique m\u00e1s a\u00f1os de doloroso conflicto.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>No se enviaron fuerzas de paz para salvar El Fasher. Ninguna protesta internacional impidi\u00f3 el asesinato de civiles. En cambio, El Fasher fue arrasada<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Y parece que, incluso despu\u00e9s de tanto derramamiento de sangre \u2014o quiz\u00e1 precisamente por eso\u2014, todos en la regi\u00f3n y m\u00e1s all\u00e1 quieren sacar algo de lo que queda de Sud\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>El conflicto sudan\u00e9s ha arrastrado a la lucha por el lucro tanto a los pa\u00edses vecinos \u2014que cortejan ego\u00edstamente a una u otra facci\u00f3n en busca de recursos o prestigio pol\u00edtico\u2014 como a potencias extranjeras codiciosas y explotadoras que aprovechan repetidamente las tensiones religiosas y culturales de la regi\u00f3n. Todos salen ganando, devorando los restos de Sud\u00e1n: Etiop\u00eda, Egipto, Rusia, Ir\u00e1n, Turqu\u00eda y Catar.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114854\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_32.jpg\" alt=\"Image may contain Wangari Muta Maathai Bako Dagnon Adult Person People Child Face and Head\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>CIUDAD DE CARPAS<\/strong>&nbsp;Los refugiados sudaneses viven en alojamientos provisionales en el centro de tr\u00e1nsito situado en la frontera entre Sud\u00e1n del Sur y Sud\u00e1n, en Renk.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114855\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_19.jpg\" alt=\"Image may contain Architecture Building Outdoors Shelter Child Person Face Head Photography Portrait and People\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os del campo de tr\u00e1nsito, muchos de los cuales son hu\u00e9rfanos, utilizan todo lo que encuentran para jugar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114856\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_14.jpg\" alt=\"Image may contain Architecture Building Outdoors Shelter Nature Countryside Hut Rural Person Urban City and Road\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cae la noche sobre un campo de tr\u00e1nsito en Renk, cerca de la frontera con Sud\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>El principal patrocinador es los Emiratos \u00c1rabes Unidos, que niegan cualquier v\u00ednculo con las RSF, a pesar de que numerosas fuentes \u2014entre ellas la ONU\u2014 documentan sus env\u00edos de armas y su apoyo log\u00edstico a estas fuerzas. M\u00e1s all\u00e1 de avivar la violencia intra\u00e9tnica para controlar una regi\u00f3n rica en petr\u00f3leo y recursos como la goma ar\u00e1biga \u2014la resina que se utiliza en todo, desde la Coca-Cola y las capas de los chocolates M&amp;M hasta los productos farmac\u00e9uticos\u2014, los intereses de los EAU se centran en gran medida en el acceso al mar Rojo para contrarrestar lo que consideran una alianza inaceptable entre las SAF y los islamistas (mientras apoyan simult\u00e1neamente a Israel en su b\u00fasqueda de una mayor hegemon\u00eda en la regi\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>Los EAU tambi\u00e9n se han convertido en el destino del oro extra\u00eddo en Sud\u00e1n, algo esencial para mantener el suministro de armas en la regi\u00f3n. Seg\u00fan el Consejo Mundial del Oro, Sud\u00e1n es el quinto mayor productor de oro de \u00c1frica, por detr\u00e1s de Ghana, Sud\u00e1frica, Burkina Faso y Mal\u00ed. La mayor parte del oro que se extrae en Sud\u00e1n se exporta a los EAU. \u201cA pesar de las tensiones diplom\u00e1ticas, siguen contrabandeando oro a los EAU\u201d, afirma Suliman Baldo, director ejecutivo de Sudan Transparency and Policy Tracker, que realiza un seguimiento de las cadenas de suministro de oro en Sud\u00e1n. No son los \u00fanicos beneficiarios. El oro tambi\u00e9n va a Egipto, desde donde se dirige a los mercados de los EAU. El dinero llena los bolsillos de los comandantes. Rusia, que solamente&nbsp; acepta el pago de las armas por adelantado, seg\u00fan Baldo, tambi\u00e9n se est\u00e1 beneficiando de la carrera armament\u00edstica entre las facciones militares rivales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl dinero que vuelve a las Fuerzas Armadas de Sud\u00e1n les permite disponer de un presupuesto aut\u00f3nomo y acudir al mercado libre de armas para comprar armamento, por ejemplo, a Ir\u00e1n. Llevas oro a Dub\u00e1i, al d\u00eda siguiente tienes d\u00f3lares y puedes comprar armas a diestro y siniestro\u201d, explica Baldo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3cd83d42a3d622c6114857\/master\/w_1600%2Cc_limit\/0726_Sudan_12.jpg\" alt=\"Image may contain Adult Person People Face Head Clothing Footwear and Shoe\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda f\u00e1cil reducir los acuerdos armament\u00edsticos a una simple cuesti\u00f3n de oro y armas, pero la guerra de Sud\u00e1n, al igual que las de Gaza y Ucrania, se libra en gran medida con drones, que, seg\u00fan se informa, los EAU suministran a las RSF a un ritmo alarmante. La mayor\u00eda de los refugiados a los que entrevisto describen los ataques con drones como enjambres de \u201cpeque\u00f1as bombas\u201d capaces de arrasar un mercado entero. \u201cSon dos ej\u00e9rcitos mecanizados\u201d, dice Joseph Tucker, del International Crisis Group, refiri\u00e9ndose a los drones que han a\u00f1adido un nuevo nivel de sufrimiento a esta guerra; una guerra moderna en la que una persona se sienta detr\u00e1s de un escritorio jugando a una especie de videojuego y otra persona muere. Es la violencia definitiva sin rendir cuentas.<\/p>\n\n\n\n<p>Justo antes de marcharme, en uno de los extensos campamentos de Renk, conozco a una joven pareja que se hab\u00eda casado cuatro meses antes. La mujer, Yasmeen, solo tiene 18 a\u00f1os; su marido, Mustafa, tiene 25. \u00c9l hab\u00eda estudiado Biolog\u00eda en la Universidad de Jartum, pero solo pudo conseguir trabajo vendiendo zapatos antes de que \u00e9l y Yasmeen huyeran de los combates.<br>Ellos tambi\u00e9n tienen una historia odiseica sobre c\u00f3mo llegaron a Renk: escondi\u00e9ndose en la maleza por la noche para escapar de las RSF, siendo robados, golpeados y pasando hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>Se encuentran en un centro de tr\u00e1nsito de camino a Wedweil, uno de los campos de refugiados m\u00e1s grandes de Sud\u00e1n del Sur, con m\u00e1s de 33.000 personas. No est\u00e1n preparados para tener hijos. \u201cLo estamos hablando\u201d, comenta, y a\u00f1ade que traer un ni\u00f1o al mundo siendo refugiado no es la forma en la que quiere formar una familia. Los dejo mientras empacan sus escasas pertenencias \u2014un saco de dormir, algunas mantas\u2014 a la espera de una barcaza que los llevar\u00e1 a ellos y a miles de personas m\u00e1s por el Nilo Blanco hasta Malakal, desde donde luego se las arreglar\u00e1n, de alguna manera, para llegar a Aweil.<\/p>\n\n\n\n<p>Le pregunto a Mustafa qu\u00e9 le depara el futuro: la perspectiva a largo plazo, los a\u00f1os por venir.<\/p>\n\n\n\n<p>Se queda pensativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, habla. \u201cPuede que sea un camino muy largo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Art\u00edculo publicado por &#8216;Vanity Fair&#8217; USA. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/una-mirada-a-sudan-el-genocidio-que-el-mundo-sigue-ignorando\">https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/una-mirada-a-sudan-el-genocidio-que-el-mundo-sigue-ignorando<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pa\u00eds se encuentra sumido en un ciclos tras ciclos de 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