{"id":126254,"date":"2026-07-10T05:31:05","date_gmt":"2026-07-10T11:31:05","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=126254"},"modified":"2026-07-10T05:31:07","modified_gmt":"2026-07-10T11:31:07","slug":"filosofia-de-la-virtud-ethic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/filosofia-de-la-virtud-ethic\/","title":{"rendered":"Filosof\u00eda de la virtud | ethic"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading has-pale-cyan-blue-background-color has-background has-medium-font-size\">Para S\u00f3crates, solo el sabio pod\u00eda ser virtuoso. Para Plat\u00f3n, eran cuatro las virtudes esenciales: prudencia, fortaleza, templanza y justicia. Simone Weil, por su parte, destaca la humildad de entre todas. Muchos han sido los fil\u00f3sofos que han situado a la virtud en el centro de su pensamiento.<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/virtud-1024x614.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-126255\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/virtud-1024x614.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/virtud-300x180.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/virtud-768x461.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/virtud.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ilustraci\u00f3n \u00d3scar Guti\u00e9rrez<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><a href=\"https:\/\/ethic.es\/articulistas\/esther-penas\">Esther Pe\u00f1as<\/a> \/ ethic<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLo que embellece al desierto es que en alguna parte esconde un poco de agua\u00bb, dej\u00f3 escrito el aviador y poeta Antoine de Saint-Exup\u00e9ry. Algo as\u00ed sucede con la virtud.&nbsp;<strong>Embellece a quien la practica, porque la virtud conmina a la acci\u00f3n<\/strong>, de ah\u00ed que quien tenga virtudes se convierta en&nbsp;<em>virtuoso<\/em>. Se pueden tener valores nobles, alt\u00edsimos, pero estos (no en vano son un t\u00e9rmino burs\u00e1til) solo arraigan en la abstracci\u00f3n. No hay adjetivo para quien los cultiva. A la contra de las virtudes, los valores no exigen su pr\u00e1ctica. \u00abLas virtudes configuran a la persona y a la comunidad\u00bb, apunta la fil\u00f3sofa&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/dia-que-me-llamo-adela-cortina\">Adela Cortina.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En el antiguo Egipto, la diosa Maat simbolizaba la armon\u00eda, la verdad, el orden, la moralidad. Si ella no los reg\u00eda, entre los hombres imperaba el caos. Se la representa con una pluma de avestruz. Cuando un ciudadano mor\u00eda, colocaba en un plato de la balanza su alma; en el otro, su pluma. Si pesaba m\u00e1s esta, es que el alma no hab\u00eda vivido correctamente y merec\u00eda ser devorada por Ammit, la bestia de los muertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre ha habido un concepto a prop\u00f3sito de<strong>&nbsp;lo bueno, lo deseable, lo correcto<\/strong>. Pero hubo que esperar al periodo cl\u00e1sico para que el t\u00e9rmino&nbsp;<em>virtud<\/em>&nbsp;(del lat\u00edn&nbsp;<em>virtutem<\/em>) cristalizase, primero como aptitud f\u00edsica, despu\u00e9s como idoneidad moral. Hacer lo que conviene para una vida \u00e9tica. Con la felicidad como \u00cdtaca. Como l\u00ednea de horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el mundo griego, se convirti\u00f3 en un eje para casi todo lo dem\u00e1s.&nbsp;<em>Aret\u00e9<\/em>. La plenitud de una potencia. Para S\u00f3crates, solo el sabio pod\u00eda ser virtuoso. Conocimiento y bien estaban enlazados. Pero delimitar la virtud al plano intelectual conlleva el riesgo de privar de responsabilidad moral a quien no act\u00faa como debiera. Plat\u00f3n observ\u00f3 este equ\u00edvoco, y pese a que reduce las virtudes a la sabidur\u00eda, recuerda que uno siempre es responsable cuando no hace el bien, ya que ha permitido que sus pasiones le dominen.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Virtud, pr\u00e1ctica individual y colectiva<\/h2>\n\n\n\n<p>Definidas en&nbsp;<em>La Rep\u00fablica<\/em>,&nbsp;<strong>Plat\u00f3n reduce a cuatro las virtudes que luego se llamar\u00e1n cardinales<\/strong>. La prudencia, que nos permite discernir lo bueno en cada circunstancia; la fortaleza, esa capacidad de resistencia para encarar el miedo; la templanza, que remite a la moderaci\u00f3n en los impulsos, deseos y acciones, y la justicia, que nos gu\u00eda para dar a cada cual lo que le corresponde. Estas cuatro virtudes plat\u00f3nicas son los pilares de la \u00e9tica occidental.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/ethic.es\/aristoteles-esclavitud\">Arist\u00f3teles<\/a>, por su parte, diferencia la virtud moral \u2014emparentada con el h\u00e1bito, que conduce las acciones y las emociones y que implica una elecci\u00f3n\u2014 y la virtud intelectual \u2014que rige el pensamiento y puede o no concretarse en una acci\u00f3n\u2014. Se le ha reprochado lo confuso de la distinci\u00f3n, porque las virtudes morales implican el ejercicio de la raz\u00f3n, y la excelencia de la raz\u00f3n, a su vez, depende del cuidado de las virtudes morales.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-ast-global-color-4-background-color has-background is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Los estoicos no contemplan otra finalidad de la virtud que ella misma<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Impecable en cambio es la relaci\u00f3n que nos da el estagirita de las virtudes morales: la valent\u00eda, la templanza, la sinceridad, la amabilidad, la generosidad y la magnanimidad (<strong>la grandeza del alma<\/strong>). En<em>&nbsp;\u00c9tica a Nic\u00f3maco<\/em>&nbsp;nos recuerda que, si bien el destino de la pr\u00e1ctica virtuosa es la felicidad, es una b\u00fasqueda tanto individual como com\u00fan y compartida. Los estoicos (S\u00e9neca, Cicer\u00f3n, Marco Aurelio) no contemplan, en cambio, otra finalidad de la virtud que ella misma.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Alegr\u00eda y humor, virtudes romanas<\/h2>\n\n\n\n<p>A la diosa Virtus (representada como una matrona, a veces como un anciano y en algunos frisos como un joven con jabalina) se encomendaban los romanos para ser ciudadanos dignos y personas \u00edntegras. Entre las principales virtudes romanas, p\u00fablicas y privadas, se encuentra la autoridad (merecer la admiraci\u00f3n ajena), la perseverancia, la clemencia (misericordia, dir\u00e1 despu\u00e9s el catolicismo), la dignidad, la buena fe (<em>fides<\/em>, confianza en las intenciones nobles del otro; Marco Aurelio nos recuerda que \u00abel d\u00e9bil se ofende por la verdad, el fuerte, por las mentiras\u00bb), la frugalidad, la nobleza, la justicia, la prudencia, la salubridad\u2026 y dos m\u00e1s, fascinantes: la alegr\u00eda y el humor.<\/p>\n\n\n\n<p>El corpus teol\u00f3gico cat\u00f3lico retoma las ense\u00f1anzas cl\u00e1sicas para entronizar las virtudes cardinales y a\u00f1ade tres, las teologales: fe, esperanza y caridad. Para el catolicismo, no hay virtud posible que no se fundamente en el amor. San Agust\u00edn coloca en la caridad el epicentro de todas las virtudes (a las que define como&nbsp;<strong>\u00abel orden del amor\u00bb<\/strong>), algo que retoma santo Tom\u00e1s, para quien cualquier virtud \u00abpotencia el conocimiento y la libertad\u00bb. Entre uno y otro, con motivo de su coronaci\u00f3n como emperador del Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico, Carlomagno hace p\u00fablica una relaci\u00f3n de las virtudes caballerescas que honran a quienes las practican: dar limosna a los pobres, misericordia para con los presos, redimir al cautivo, no perseverar en la ira, no perjurar ni permitir que otros lo hicieran\u2026<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La virtud, t\u00e9rmino medio entre extremos<\/h2>\n\n\n\n<p>El pensamiento moderno va perdiendo la noci\u00f3n cl\u00e1sica de la virtud como resultado de la voluntad e inteligencia, para delimitarla al h\u00e1bito individual o la costumbre social. As\u00ed lo hacen Descartes y Comte, si bien algunos fil\u00f3sofos como Leibniz matizan que la virtud excede al puro automatismo. Por su parte, Hobbes la identifica con la ley civil.<strong>&nbsp;La moral, por tanto, el ejercicio de las virtudes, se encamina \u00fanicamente a la paz social.<\/strong>&nbsp;En esta \u00f3rbita se sit\u00faa Bentham cuando afirma que el valor de la virtud se mide por sus consecuencias. Kant, cuyo sistema moral se sustenta en la raz\u00f3n, cede a la virtud el desempe\u00f1o de guardiana de las pasiones.<\/p>\n\n\n\n<p>En Nietzsche, la moral, por tanto, la virtud, es m\u00e1s problem\u00e1tica. \u00c9l distingue la moral del esclavo frente a la del amo. Habla de las virtudes, propias de \u00abhombres superiores\u00bb, como Goethe o Beethoven. Al considerar que la convivencia de este tipo de hombres con el resto los envilece, estima la soledad como la gran virtud, a la que acompa\u00f1a de otras tres: valor, perspicacia y simpat\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>A principios del siglo XX, dentro de la fenomenolog\u00eda, destaca Max Scheler, que retoma a san Agust\u00edn y su&nbsp;<em>ordo amoris<\/em>&nbsp;para explicar la virtud en tanto tendencia a actuar de cierto modo, y con la \u00fanica recompensa de obrar con rectitud (\u00abLa recompensa de una buena obra es haberla hecho\u00bb, san Agust\u00edn&nbsp;<em>dixit<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/ethic.es\/etica-atencion\">Simone Weil<\/a>, quien ahonda en la vida virtuosa, destaca de entre todas las virtudes la humildad como \u00fanica senda que permite alcanzar ese t\u00e9rmino vital en su \u00e9tica, la&nbsp;<em>decreaci\u00f3n<\/em>&nbsp;(tomado, d\u00e9cadas despu\u00e9s, por Anne Carson como centro de su poes\u00eda). La necesidad de disolver, de aniquilar al yo para volver a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s contempor\u00e1neos, tanto&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/articulistas\/jose-antonio-marina\/\">Jos\u00e9 Antonio Marina<\/a>&nbsp;como&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/articulistas\/javier-goma\/\">Javier Gom\u00e1<\/a>&nbsp;han transitado el terreno especulativo de la virtud. Para el primero,&nbsp;<strong>la virtud es el \u00abh\u00e1bito de la excelencia\u00bb<\/strong>, ya que no solo permite desempe\u00f1ar con diligencia un empe\u00f1o, sino que perfecciona la facultad misma. En sus obras se destacan virtudes como la compasi\u00f3n, la perseverancia, la bondad, la responsabilidad y el coraje. Por su parte, Gom\u00e1 hace hincapi\u00e9 en la necesidad de educar el coraz\u00f3n, de manera que cada ciudadano sienta determinadas verdades como evidentes, y hace suya la definici\u00f3n aristot\u00e9lica: \u00abAprender a amar, odiar y gozar correctamente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que est\u00e1n de acuerdo los fil\u00f3sofos a lo largo de los siglos, con matices, es que las virtudes se aprenden, se pulen, se perfeccionan, se incorporan de tal manera que se convierten en algo similar a una respuesta autom\u00e1tica. Arist\u00f3teles resulta incontestable: la virtud, disposici\u00f3n voluntaria adquirida que&nbsp;<strong>habita el t\u00e9rmino medio entre dos extremos indeseables, uno por exceso y otro por defecto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/ethic.es\/filosofia-virtud\">https:\/\/ethic.es\/filosofia-virtud<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para S\u00f3crates, solo el sabio pod\u00eda ser virtuoso. 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