{"id":125382,"date":"2026-06-28T06:09:11","date_gmt":"2026-06-28T12:09:11","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=125382"},"modified":"2026-06-28T06:09:12","modified_gmt":"2026-06-28T12:09:12","slug":"seis-siglos-de-historia-maya-contada-sobre-las-piedras-hoy-sabemos-mas-sobre-la-geopolitica-maya-del-siglo-ix-que-sobre-hechos-de-la-europa-medieval-la-lectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/seis-siglos-de-historia-maya-contada-sobre-las-piedras-hoy-sabemos-mas-sobre-la-geopolitica-maya-del-siglo-ix-que-sobre-hechos-de-la-europa-medieval-la-lectura\/","title":{"rendered":"Seis siglos de historia maya contada sobre las piedras: \u00abHoy sabemos m\u00e1s sobre la geopol\u00edtica maya del siglo IX que sobre hechos de la Europa medieval\u00bb | La Lectura"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-light-green-cyan-background-color has-background has-medium-font-size\">David Stuart, ni\u00f1o prodigio que aprendi\u00f3 a descifrar los glifos de esta cultura precolombina, reconstruye en &#8216;Los cuatro cielos&#8217; (Cr\u00edtica) seis siglos de historia a trav\u00e9s de la forma de escritura m\u00e1s antigua de Am\u00e9rica<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/17815322234160-910x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-125383\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/17815322234160-910x1024.jpeg 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/17815322234160-267x300.jpeg 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/17815322234160-768x864.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/17815322234160.jpeg 1200w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Detalle de un dintel de madera tallada del siglo VIII encontrado en 1877 en el Templo IV de Tikal (Guatemala).Museo de Volkerjunde (Basilea)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4d2bcda17644e0e9bcc4cf6d563c9812\"><strong>Daniel Arjona \/ La Lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El 16 de enero del a\u00f1o 378 un forastero entr\u00f3 en Tikal, capital de uno de los reinos m\u00e1s poderosos de la historia de la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/loc\/famosos\/2026\/05\/23\/6a0da0a5e4d4d8bd2e8b4578.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>civilizaci\u00f3n maya<\/strong><\/a>. Ven\u00eda del oeste, escoltado por guerreros con cascos felinos y lanzadardos.&nbsp;<strong>Los escribas registraron su llegada con un verbo que todav\u00eda puede leerse:&nbsp;<\/strong><em><strong>huliiy<\/strong><\/em><strong>, \u00ab\u00e9l lleg\u00f3 aqu\u00ed\u00bb<\/strong>. Ese mismo d\u00eda muri\u00f3 el rey, Chaktokich&#8217;ahk. No fue una coincidencia. Poco despu\u00e9s, sobre el trono de uno de los grandes se\u00f1or\u00edos del mundo antiguo se sentaba un ni\u00f1o que apenas sab\u00eda caminar, enviado desde 1.200 kil\u00f3metros al oeste por un soberano que gobernaba en la no menos poderosa Teotihuac\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo sabemos todo esto? Conocemos el d\u00eda exacto, los nombres del reci\u00e9n llegado, Sihyajk&#8217;ahk&#8217; (\u00abNace el Fuego\u00bb), del rey depuesto y del lejano monarca al que los mayistas apodan&nbsp;<em>B\u00faho Lanzadardos<\/em>. Durante m\u00e1s de un milenio,&nbsp;<strong>la escena descrita estuvo a la vista de todos, esculpida en monumentos erigidos a lo largo de la selva. Pero no sab\u00edamos leerla<\/strong>. Hasta que alguien aprendi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien acab\u00f3 reconstruyendo aquel d\u00eda de invierno, y otros seis o siete siglos de coronaciones, guerras y bodas din\u00e1sticas, fue<strong>&nbsp;David Stuart<\/strong>&nbsp;(Washington, 1965), seguramente el epigrafista maya m\u00e1s importante del mundo. Su biograf\u00eda tiene algo de leyenda gremial. Hijo de dos estudiosos del mundo maya, creci\u00f3 entre yacimientos y, a los diez a\u00f1os ya le\u00eda monograf\u00edas especializadas. A los 13 firm\u00f3 sus primeras aportaciones al desciframiento de los glifos, y con 18 se convirti\u00f3 en la persona m\u00e1s joven en recibir una \u00abbeca para genios\u00bb MacArthur.&nbsp;<em>Los cuatro cielos<\/em>&nbsp;(Cr\u00edtica), que llega ahora a Espa\u00f1a, es el libro para el que llevaba toda la vida prepar\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>El subt\u00edtulo anuncia<em>&nbsp;Una nueva historia de la civilizaci\u00f3n maya<\/em>, y conviene precisar en qu\u00e9 consiste la novedad. Stuart no reinterpreta un viejo relato, como \u00e9l mismo precisa, recupera personas, lugares y episodios que hasta hace muy poco faltaban por completo de las grandes narrativas sobre la Antig\u00fcedad.&nbsp;<strong>El resultado es la historia escrita m\u00e1s antigua que poseemos de cualquier regi\u00f3n del continente americano<\/strong>, una cr\u00f3nica que arranca hacia el siglo II y que coincide en el tiempo con el apogeo de la Roma imperial y la China de los Han.<\/p>\n\n\n\n<p>Para saber m\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2026\/04\/30\/17775665529176.jpg\" alt=\"Calzada que conduc\u00eda a la ciudad de Gerasa, en la actual Jordania.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los libros.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2026\/05\/07\/69f384dee4d4d868158b456e.html\">Catherine Fletcher, un viaje a pie por dos mil a\u00f1os de Historia<\/a><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Redacci\u00f3n:DANIEL CAP\u00d3<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2026\/03\/17\/17737400122046.jpg\" alt=\"Francisco de Goya: 'Tribunal de la Inquisici\u00f3n', 1812-1819.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Historia.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2026\/03\/17\/69b92028fc6c83b71d8b457e.html\">Rumores y mentiras en 1836: As\u00ed fue el primer juicio estilo Twitter de la historia<\/a><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Redacci\u00f3n:DANIEL ARJONA<\/li>\n\n\n\n<li><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Y trae consigo una afirmaci\u00f3n que cuesta asimilar y que a Stuart le gusta recalcar: \u00abHoy sabemos m\u00e1s sobre la geopol\u00edtica del per\u00edodo Cl\u00e1sico maya, hacia el a\u00f1o 800 d.C., que sobre ciertas partes de la Europa altomedieval de la misma \u00e9poca. En aquel momento, aprovechando los importantes cimientos que hered\u00f3 de sus predecesores,<strong>&nbsp;la civilizaci\u00f3n maya cl\u00e1sica se desarroll\u00f3 para convertirse en una cultura vibrante<\/strong>&nbsp;que durante siglos supo adaptarse a nuevos desaf\u00edos, transformarse y resistir, y que, en \u00faltima instancia, pervive hasta nuestros d\u00edas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa precisi\u00f3n es el verdadero prodigio del libro. Las fuentes mayas ofrecen \u00ablos hechos sin m\u00e1s\u00bb con una exactitud que en la historia antigua roza el milagro. Tal rey muri\u00f3 el 25 de octubre del a\u00f1o 726, lo enterraron en su pir\u00e1mide tres d\u00edas m\u00e1s tarde y su sucesor subi\u00f3 al trono el 7 de enero del 727.&nbsp;<strong>El epigrafista confiesa que temi\u00f3 aburrir al lector con semejante avalancha de nombres y fechas, hasta comprender que esa misma abundancia era un motivo de celebraci\u00f3n<\/strong>. \u00abLa civilizaci\u00f3n maya dej\u00f3 el testimonio escrito m\u00e1s temprano de toda Am\u00e9rica sobre sucesos y personas concretas\u00bb, insiste.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, adem\u00e1s, de una historia inacabada que todav\u00eda nos reserva sorpresas escondidas en la impenetrable selva. El libro arranca con una llamada que Stuart recibi\u00f3 en la primavera de 2012 desde Guatemala. Acababan de aflorar 22 bloques de piedra con escenas y jerogl\u00edficos muy bien conservados en las ruinas de La Corona, importante yacimiento a\u00fan poco explorado. Vol\u00f3 hasta all\u00ed y recorri\u00f3 la trinchera de la excavaci\u00f3n, observado por un pelot\u00f3n de monos ara\u00f1a.&nbsp;<strong>Ante sus ojos se desplegaron, piedra a piedra, episodios desconocidos de la guerra entre las dinast\u00edas Kanul y Mutul que \u00e9l pod\u00eda leer<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2026\/06\/15\/17815322227526.jpg\" alt=\"Vista de las ruinas de Uxmal (M\u00e9xico), ciudad restaurada desde los a\u00f1os 50, con la famosa Pir\u00e1mide del Adivino (siglos VI-X) al fondo.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Vista de las ruinas de Uxmal (M\u00e9xico), ciudad restaurada desde los a\u00f1os 50, con la famosa Pir\u00e1mide del Adivino (siglos VI-X) al fondo.GRAN MUSEO DEL MUNDO MAYA DE M\u00c9RIDA<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00abEra evidente que faltaban algunos bloques\u00bb, recuerda Stuart, \u00ablos que hab\u00edan sustra\u00eddo los saqueadores que encontraron La Corona a mediados del siglo pasado, en los a\u00f1os 60, mucho antes de que lo hicieran los arque\u00f3logos. Es probable que se toparan con el edificio que est\u00e1bamos viendo ahora.&nbsp;<strong>Aunque pasaron por alto las piedras halladas justo debajo del suelo, se llevaron muchas de las que vieron en la superficie<\/strong>\u00bb, explica el autor. \u00abEsas piezas llegaron con rapidez al mercado del arte, algunas se pusieron a la venta en galer\u00edas de Z\u00farich, Par\u00eds y Bruselas, otras en Nueva York, Los \u00c1ngeles y Ciudad de M\u00e9xico. Durante d\u00e9cadas, los mayistas hab\u00edamos estudiado esas tallas&nbsp;<em>hu\u00e9rfanas<\/em>, pregunt\u00e1ndonos de d\u00f3nde hab\u00edan salido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EN BUSCA DEL LENGUAJE<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>\u00abLa civilizaci\u00f3n maya dej\u00f3 el testimonio escrito m\u00e1s temprano de toda Am\u00e9rica sobre sucesos y personas concretas\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>David Stuart, explorador de la cultura maya<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>A lo largo de la historia, comprender la lengua maya fue tan laborioso como ir\u00f3nico. Fray Diego de Landa, el obispo de Yucat\u00e1n responsable de la quema de incontables libros jerogl\u00edficos, fue el primer hilo del que tiraron los descifradores. En 1860, el sacerdote franc\u00e9s Charles \u00c9tienne Brasseur de Bourbourg encontr\u00f3 un ejemplar de la&nbsp;<em>Relaci\u00f3n de las cosas de Yucat\u00e1n&nbsp;<\/em>de Landa en la biblioteca de la Real Academia de la Historia, en Madrid. Conten\u00eda una p\u00e1gina con un supuesto&nbsp;<em>a, b, c<\/em>&nbsp;maya que el obispo hab\u00eda malinterpretado como alfabeto. No lo era. Pero aquel error custodiaba la clave. Landa pidi\u00f3 a su informante ind\u00edgena, el noble Gaspar Antonio Chi, que escribiera la palabra \u00abagua\u00bb y Chi, exasperado, acab\u00f3 por escribir una frase completa:&nbsp;<em>ma&#8217; ink&#8217;ati<\/em>, \u00abno quiero\u00bb.&nbsp;<strong>Esos glifos, observa Stuart, \u00abbrillan en la p\u00e1gina como un testimonio extraordinario de la resistencia maya en tiempos coloniales\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Descifrar una escritura, advierte el autor, raras veces obedece a un \u00fanico instante de revelaci\u00f3n. La conquista de la lengua maya se demor\u00f3 durante un siglo de frustraciones y aciertos parciales.&nbsp;<strong>El bibliotecario alem\u00e1n Ernst F\u00f6rstemann, fascinado por el&nbsp;<\/strong><em><strong>C\u00f3dice de Dresde<\/strong><\/em><strong>&nbsp;que custodiaba en la Real Biblioteca de la ciudad<\/strong>, ya hab\u00eda reconstruido a finales del XIX el calendario y la \u00abcuenta larga\u00bb que hac\u00edan legibles las fechas. El ruso Yuri Kn\u00f3rosov, que jam\u00e1s pis\u00f3 una ruina maya pero dominaba los jerogl\u00edficos egipcios y el cuneiforme, intuy\u00f3 en 1952 que aquellos signos eran fon\u00e9ticos, s\u00edlabas que combinaban consonante y vocal. Ese mismo a\u00f1o, en Palenque, el arque\u00f3logo francocubano Alberto Ruz Lhuillier levant\u00f3 una losa del suelo del Templo de las Inscripciones y descendi\u00f3 por una escalera oculta que tard\u00f3 tres a\u00f1os en despejar. Al final aguardaba la tumba de un gran se\u00f1or sin nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien dio con la puerta triangular sellada en el muro fue Juan Chabl\u00e9, maestro alba\u00f1il de Oxkutzcab, uno de los trabajadores mayas del proyecto.&nbsp;<strong>El alem\u00e1n Heinrich Berlin identific\u00f3 all\u00ed los nombres del padre y la madre del difunto<\/strong>, el primer individuo hist\u00f3rico reconocido en una inscripci\u00f3n maya: el rey K&#8217;inich Janaab&#8217; Pakal. Y ya en 1960 la artista e investigadora Tatiana Proskouriakoff demostr\u00f3, con pura paciencia matem\u00e1tica, que las estelas de Piedras Negras registraban nacimientos, ascensos y muertes de reyes sucesivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda una dinast\u00eda entera escondida en la piedra. El viejo paradigma, que negaba contenido hist\u00f3rico a los glifos, se vino abajo. Pero la \u00abedad de oro\u00bb maya lleg\u00f3 en los a\u00f1os 80 y 90. Los investigadores pasaron de poder descifrar apenas un tercio de los textos a entender cerca del 80%.&nbsp;<strong>Hoy podemos decir que la escritura maya, al fin, ha sido descifrada, respondiendo as\u00ed a la pregunta que se hizo Stephens<\/strong>, el explorador que en 1839 contempl\u00f3 las estelas de Cop\u00e1n: \u00ab\u00bfQui\u00e9n los leer\u00e1?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>Pero la \u00abedad de oro\u00bb maya lleg\u00f3 en los a\u00f1os 80 y 90. Los investigadores pasaron de poder descifrar apenas un tercio de los textos a entender cerca del 80%<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El t\u00edtulo del libro de Stuart alude a la arquitectura secreta de ese mundo.&nbsp;<em>Chante&#8217;chan&nbsp;<\/em>significa \u00abcuatro cielos\u00bb porque en la lengua de los glifos,&nbsp;<em>chan&nbsp;<\/em>quiere decir a la vez&nbsp;<em>cuatro&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>cielo<\/em>. Explica Stuart que \u00ablos cuatro lados o vectores del firmamento est\u00e1n determinados por los movimientos diarios y anuales del sol. Este esquema cuatripartito abarcaba tambi\u00e9n la geopol\u00edtica.&nbsp;<strong>Desde el siglo VII, un pu\u00f1ado de reyes en el este, el oeste, el norte y el sur del \u00e1rea maya empiezan a verse a s\u00ed mismos como representantes de deidades de la lluvia<\/strong>&nbsp;en las cuatro direcciones, los&nbsp;<em>kalomte<\/em>&#8216;, algo que revela la coherencia de su mundo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun fragmentado en se\u00f1or\u00edos rivales y muy belicosos, el mundo maya se imaginaba a s\u00ed mismo como una totalidad ordenada, con un centro impl\u00edcito que el historiador y epigrafista sit\u00faa, con prudencia, en el Pet\u00e9n central, la tierra de Tikal. Bajo esa b\u00f3veda idealizada se libraba un drama muy terrenal. Stuart propone leer el periodo Cl\u00e1sico como un \u00fanico conflicto interfamiliar en el que participa una docena de linajes trabados por matrimonios y traiciones, y no como el rosario de historias locales que la disciplina ven\u00eda contando por separado.&nbsp;<strong>El gran eje de ese drama fue la pugna entre la dinast\u00eda de Mutul, con sede en Tikal, y la de Kanul, instalada primero en Dzibanch\u00e9 y luego en Calakmul<\/strong>. La intervenci\u00f3n de Teotihuac\u00e1n en el 378 dej\u00f3 una huella que durar\u00eda siglos: mucho despu\u00e9s de que la gran ciudad del altiplano ardiera y se vaciara, los reyes mayas segu\u00edan retrat\u00e1ndose con su atuendo guerrero, invocando un prestigio difunto. Stuart compara ese gesto con el de ciertos reg\u00edmenes militaristas modernos que se han revestido con la simbolog\u00eda de la antigua Roma. El poder ajeno val\u00eda menos por lo que era que por lo que hab\u00eda sido.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2026\/06\/15\/17815322226540.jpg\" alt=\"Mural maya de la ciudad costera, Templo de los Guerreros, Chich\u00e9n Itz\u00e1.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Mural maya de la ciudad costera, Templo de los Guerreros, Chich\u00e9n Itz\u00e1.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>As\u00ed, el esplendor que hoy admiramos en las ruinas conviv\u00eda con la violencia. En el a\u00f1o 801, el rey Yajaw Chanmuwan consagr\u00f3 en Bonampak un peque\u00f1o edificio de tres salas que alberga una de las cumbres de la pintura mundial. En una de ellas, danzantes y m\u00fasicos; en otra, una batalla feroz en la selva y el juicio de los rehenes desnudos, ensangrentados, uno muerto a los pies del trono. Por esa \u00e9poca empieza a aparecer un t\u00edtulo in\u00e9dito para los se\u00f1ores: \u00abel de los 20 prisioneros\u00bb, un inventario de cautivos que delata el giro hacia la guerra end\u00e9mica.&nbsp;<strong>En Yaxchil\u00e1n, las inscripciones registran 11 guerras entre los a\u00f1os 796 y 800<\/strong>. Y en Cancu\u00e9n, pr\u00f3spera capital del jade del Pet\u00e9n, los arque\u00f3logos hallaron en una cisterna los restos de al menos 31 personas, hombres y mujeres, adultos y ni\u00f1os, casi todos con signos de traumatismo, uno decapitado, arrojados all\u00ed en un \u00fanico episodio atroz hacia el a\u00f1o 800. El palacio fue clausurado deliberadamente, sepultado con dos cad\u00e1veres reales en su relleno.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EL COLAPSO DE UNA CULTURA<\/h2>\n\n\n\n<p>La guerra, sin embargo, era un s\u00edntoma.&nbsp;<strong>Stuart rastrea las presiones de fondo con la cautela del historiador que sabe distinguir lo que las fuentes dicen y callan.<\/strong>&nbsp;La poblaci\u00f3n se hab\u00eda disparado: en Caracol se pas\u00f3 de unos 30.000 habitantes antes del a\u00f1o 550 a m\u00e1s de 100.000 hacia el 700. Una \u00e9lite que crece hasta dejar de ser minor\u00eda deval\u00faa el propio sentido de la palabra&nbsp;<em>\u00e9lite<\/em>. Y el agua, escasa de por s\u00ed, se volvi\u00f3 traicionera. En Tikal, en v\u00edsperas del abandono, dos de los mayores embalses de la ciudad guardaban una mezcla t\u00f3xica con niveles alt\u00edsimos de mercurio, fosfato y cianobacterias. La lluvia arrastraba a las albercas el cinabrio con el que pintaban los templos, y el agua lleg\u00f3 a ser imbebible. Para finales del siglo VIII, el mundo maya hab\u00eda acumulado m\u00e1s que suficientes puntos de inflexi\u00f3n como para despe\u00f1arse en uno de los colapsos m\u00e1s ic\u00f3nicos de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que vino despu\u00e9s se ha contado mil veces precisamente como \u00abel colapso\u00bb. Stuart desconf\u00eda de la palabra, sin embargo. \u00abEl t\u00e9rmino sugiere un derrumbe r\u00e1pido y un fracaso, y describe mal lo ocurrido. Hubo, s\u00ed, un final veloz y traum\u00e1tico para las cortes: las \u00faltimas fechas se agolpan en menos de un siglo, Palenque en 799, Cop\u00e1n hacia 805, Yaxchil\u00e1n en 808, Tikal en 869, la resistente Tonin\u00e1 en 909. Ese final fue el del sistema cortesano de las \u00e9lites del Cl\u00e1sico, pero en absoluto el del pueblo maya. La plebe tuvo m\u00e1s margen para adaptarse, y quiz\u00e1 fuera ella quien inici\u00f3 la marcha\u00bb, valora.&nbsp;<strong>El glifo&nbsp;<\/strong><em><strong>ani<\/strong><\/em><strong>, \u00abcorri\u00f3\u00bb, dibuja un cuerpo humano en fuga, una huida de las ciudades que refleja la arqueolog\u00eda<\/strong>, con lugares abandonados con joyas y enseres intactos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2026\/06\/15\/17815329442067.jpg\" alt=\"Escalinata de los jerogl\u00edficos de Cop\u00e1n, Honduras. Es el texto escrito m\u00e1s extenso del mundo antiguo, con m\u00e1s de 2.000 glifos tallados que narran la historia de la ciudad.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Escalinata de los jerogl\u00edficos de Cop\u00e1n, Honduras. Es el texto escrito m\u00e1s extenso del mundo antiguo, con m\u00e1s de 2.000 glifos tallados que narran la historia de la ciudad.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Stuart prefiere leer ese desenlace como una estrategia muy antigua: recoger las cosas y buscar otro sitio, una respuesta a la crisis que se repite en toda la historia maya. La idea que vertebra el libro es la de una \u00abimpermanencia persistente\u00bb del lugar. No hubo un \u00fanico auge y una \u00fanica ca\u00edda, sino muchas fundaciones y muchos abandonos, comunidades que florecen, se agotan y se trasladan, como los ciclos del calendario que esos mismos reyes se encargaban de \u00absembrar\u00bb. El propio Landa intuy\u00f3 el fen\u00f3meno cuando escribi\u00f3, asombrado, que los yucatecos mudaban sus poblaciones y volv\u00edan a edificarlo todo de nuevo.&nbsp;<strong>Conviene recordar, frente al mito rom\u00e1ntico de la civilizaci\u00f3n desvanecida, que los mayas no desaparecieron: cerca de cinco millones de personas hablan hoy lenguas mayas<\/strong>. \u00abSi de aqu\u00ed cabe extraer una lecci\u00f3n\u00bb, sugiere el autor sin levantar la voz, \u00abmerece examinarse con cuidado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1841, en una pir\u00e1mide de Ticul (M\u00e9xico), Stephens desenterr\u00f3 un esqueleto bien conservado. Sus ayudantes mayas conversaban en voz baja y el cura tradujo lo que dec\u00edan: \u00abSon los huesos de nuestros parientes\u00bb.&nbsp;<strong>Se refer\u00edan a los constructores de las viejas ciudades como&nbsp;<\/strong><em><strong>uchben maakoob&#8217;<\/strong><\/em><strong>, \u00abla gente antigua\u00bb<\/strong>. A aquel explorador no lleg\u00f3 a ocurr\u00edrsele que esos parientes ancestrales tuvieran una historia que contar. Dos siglos despu\u00e9s, muchas de sus palabras han revivido.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2026\/06\/25\/6a2a81d5fc6c8338378b45b8.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2026\/06\/25\/6a2a81d5fc6c8338378b45b8.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>David Stuart, ni\u00f1o prodigio que aprendi\u00f3 a descifrar los glifos de esta cultura precolombina, reconstruye en &#8216;Los cuatro cielos&#8217; (Cr\u00edtica) [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":125383,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[953,50638,50637],"class_list":["post-125382","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-cultura-maya","tag-cultura-precolombina-los-cuatro-cielos","tag-david-stuart"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/125382","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=125382"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/125382\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":125384,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/125382\/revisions\/125384"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/125383"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=125382"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=125382"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=125382"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}