{"id":125075,"date":"2026-06-24T06:47:38","date_gmt":"2026-06-24T12:47:38","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=125075"},"modified":"2026-06-24T06:47:39","modified_gmt":"2026-06-24T12:47:39","slug":"el-cetro-de-catalina-ii-de-rusia-la-primera-mujer-que-ejercio-su-cargo-sin-rendir-cuentas-a-nadie-sobre-su-vida-intima-vanity-fair","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/el-cetro-de-catalina-ii-de-rusia-la-primera-mujer-que-ejercio-su-cargo-sin-rendir-cuentas-a-nadie-sobre-su-vida-intima-vanity-fair\/","title":{"rendered":"El cetro de Catalina II de Rusia, la primera mujer que ejerci\u00f3 su cargo sin rendir cuentas a nadie sobre su vida \u00edntima | Vanity Fair"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#ee8df7\">Catalina II fue coronada emperatriz de todas las Rusias el 22 de septiembre en la Catedral de la Asunci\u00f3n del Kremlin de Mosc\u00fa. La historia de su cetro protagoniza el cap\u00edtulo que avanzamos en primicia de&nbsp;<em>Reyes que vivieron como reyes. Monarqu\u00eda y Lujo<\/em>, el nuevo libro de C\u00e9sar Andr\u00e9s Baciero.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/184483-1024x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-125076\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/184483-1024x1024.jpeg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/184483-300x300.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/184483-150x150.jpeg 150w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/184483-768x768.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/184483-1536x1536.jpeg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/184483.jpeg 1600w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Retrato de Catalina la Grande de Stefano Torelli. Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Por\u00a0<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/autor\/cesar-andres-baciero\/1805\">C\u00e9sar Andr\u00e9s Baciero<\/a> \/ Vanity Fair<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/cesar-andres-baciero-entrevista-libro-reyes-que-vivieron-como-reyes\"><em>Reyes que vivieron como reyes. Monarqu\u00eda y lujo<\/em><\/a>&nbsp;(La Esfera de los libros) es un retrato, explicado con 22 ejemplos concretos, de c\u00f3mo los monarcas del pasado vivieron como reyes, en el sentido literal y metaf\u00f3rico de la expresi\u00f3n, amparados por la idea de que sus majestades deb\u00edan presentarse como el espejo en el que se viera representada la magnificencia de sus reinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background\"><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/cesar-andres-baciero-entrevista-libro-reyes-que-vivieron-como-reyes\">C\u00e9sar Andr\u00e9s Baciero, nuestro hombre en Palacio: \u201cDo\u00f1a Letizia no llevar\u00e1 mantilla, pero s\u00ed mucho encaje que es muy espa\u00f1ol\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El periodista y comunicador publica&nbsp;<em>Reyes que vivieron como reyes. Monarqu\u00eda y lujo<\/em>, un compendio en el que revela que Carlos II se fabric\u00f3 una peluca con el vello p\u00fabico de sus favoritas o que Margarita de Austria le daba al b\u00facaro. Para escribirlo ha traducido hasta del cir\u00edlico. As\u00ed nos ilustra con conocimiento de causa sobre Catalina la Grande, \u201cuna t\u00eda chul\u00edsima\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>LLEG\u00d3 LA MAMI, LA REINA, LA DURA, UNA BUGATTI<\/em>. EL CETRO DE CATALINA II DE RUSIA<\/p>\n\n\n\n<p>La mosquita muerta de la&nbsp;<em>prinzessin<\/em>&nbsp;Sophie Friederike Auguste von Anhalt-Zerbst result\u00f3 ser una mujer de armas tomar. Una&nbsp;<em>superwoman<\/em>&nbsp;de c\u00f3mic de ciencia ficci\u00f3n. Hija de los pr\u00edncipes Cristian Augusto de Anhalt-Zerbst y Juana Isabel de Holstein-Gottorp, naci\u00f3 el 2 de mayo de 1729 en Stettin, hoy Szczecin (Polonia), en el reino de Prusia. Con quince a\u00f1os fue elegida a dedo por la zarina Isabel I de Rusia, a la que no le hac\u00eda falta cenar sardinas para beber agua, como esposa de<br>su sobrino y heredero de diecis\u00e9is a\u00f1os, el gran duque Petya, Pedrito, bautizado previamente en la fe luterana como Karl Peter Ulrich von Holstein-Gottorp. Do\u00f1a Juana daba volteretas de alegr\u00eda. Les hab\u00eda tocado el premio gordo. Bien que se hab\u00eda esmerado ella en educar a la neneta para que no fuera tasada en el mercado de los partidazos \u00fanicamente como la hija del tercer\u00f3n de su padre. Su prometido, al que daba sopas con ondas, no le pregunt\u00f3 a la premiada ni aquello que entonaban con chuler\u00eda los Burning: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hace una chica como t\u00fa en un sitio como este? \/ \u00bfQu\u00e9 clase de aventura has venido a buscar?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Para meterse a los rusos en el bolsillo, Sophiechen aprendi\u00f3 su idioma y se convirti\u00f3 al cristianismo ortodoxo como Ekaterina Aleks\u00e9yevna. No bail\u00f3 la&nbsp;<em>Kalinka<\/em>&nbsp;porque habr\u00eda cometido un<br>anacronismo impropio de su agudeza. Durante la luna de miel, Catalina confirm\u00f3 que su primo segundo era m\u00e1s infantil que un sonajero, un ni\u00f1o en el cuerpo de un hombrecito que prefer\u00eda<br>estar de&nbsp;<em>carallada<\/em>&nbsp;con los colegas a acostarse con ella. Cuando se encamaban, rara vez, no era para jugar a los m\u00e9dicos, vamos, ni con la luz apagada, sino a las batallitas con miniaturas de soldados y ca\u00f1ones. Catalina escribi\u00f3 en sus memorias: \u00abCon frecuencia me re\u00eda, pero era a\u00fan m\u00e1s frecuente que me sintiese fatigada e incluso molesta: todo el lecho terminaba cubierto y desbordaba mu\u00f1ecos y juguetes a veces bastante pesados\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedrito, de origen alem\u00e1n tambi\u00e9n, detestaba todo lo ruso y no hizo ni el huevo para ganarse el cari\u00f1o, el respeto, la tolerancia o la indiferencia de los habitantes de las tierras de las matrioskas. M\u00e1s bien al contrario. Cuando muri\u00f3 su tita, la Venus Rusa, el 5 de enero de 1762, con 8.700 vestidos en el armario, Karl Peter Ulrich se convirti\u00f3 en zar, como Pedro III, de lo que \u00e9l consideraba un pueblo de paletos. Ciento ochenta y pico d\u00edas despu\u00e9s, la consorte Katyusha, con carita de no haber roto un plato en su vida, baj\u00f3 del trono a su majestad imperial de un golpe (de Estado) y lo encerr\u00f3 bajo llave. Caramba, carambita, carambirul\u00ed. Mira que cesar el combate<br>contra Federico II de Prusia, el Grande, por mucho que lo admirase, cuando lo ten\u00eda contra las cuerdas. Al nada, \u00e9l solito se muri\u00f3. O m\u00e1s bien lo murieron las hemorroides. Eso dijo Ekaterina Aleks\u00e9yevna. Se acab\u00f3 lo de sufrir en silencio. Mantenerlo con vida a gastos pagados en el Palacio de Ropsha era tonter\u00eda. Adem\u00e1s, teniendo un \u00abcu\u00f1ado\u00bb, Aleks\u00e9i Orlov (hermano de su amigo con derecho a roce, Grigori), encantado \u2014presuntamente\u2014 de asfixiarlo, era, desde todo<br>punto de vista, del g\u00e9nero bobo. Y los golpistas Orlov no eran imb\u00e9ciles. Muerto, Pedro III se pod\u00eda revolver en su tumba, pero no pagar con la misma moneda a su viuda alegre ni a los<br>ac\u00f3litos de esta.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6a3ba0fb626f4c7ed2c1b143\/master\/w_1600%2Cc_limit\/1_Reyes%2520que%2520vivieron%2520como%2520reyes_AF.jpg\" alt=\"El cetro de Catalina II de Rusia la primera mujer que ejerci\u00f3 su cargo sin rendir cuentas a nadie sobre su vida \u00edntima\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Catalina II fue coronada emperatriz de todas las Rusias el 22 de septiembre en la Catedral de la Asunci\u00f3n del Kremlin de Mosc\u00fa. Como era costumbre desde la subida al trono de Catalina I en 1724, las Insignias de Coronaci\u00f3n se expusieron al p\u00fablico durante m\u00e1s de dos semanas. Los visitantes de la muestra se quedaron boquiabiertos contemplando la nueva corona. El sombrero de Katyusha, elaborado en dos meses y medio, resplandece m\u00e1s que una aurora boreal. No es para menos, su estructura de plata sobredorada tiene engastados 5.012 pedruscos valorados entonces en dos millones de rublos. La mayor\u00eda de los 4.936 diamantes se aprovecharon del birrete de la emperatriz Isabel. La espinela, de casi 400 quilates, es la misma que hab\u00eda usado en su tocado de coronaci\u00f3n Catalina I y que sus sucesores reciclaron en los suyos. Los diamantes simbolizan poder. Mucho antes de que Marylin Monroe gorjeara aquello de \u00abDiamonds are girl\u2019s best friend\u00bb, ya eran los mejores amigos de las Cayetanas (y de los Cayetanos). Durante el gobierno de Catalina II, la Rusia caviar se volvi\u00f3 completamente majareta por ellos, llegando a engarzarse en toda clase de objetos, incluidos los estuches y las fichas de los juegos de<br>naipes. Con el hambre que pasaban el resto de todas las Rusias.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero como Katy fue un mujer\u00f3n de ordeno y mando \u2014como casi todos los jefes de Estado\u2014, no voy a regodearme en la descripci\u00f3n de su mitra, sino en la de su cetro, emblema de autoridad por excelencia de todo mandam\u00e1s que se precie. Una vara de oro que no fue mostrada al p\u00fablico junto al resto de cacharros, no porque est\u00e9 adornada con un chisme, sino porque todav\u00eda no exist\u00eda. En su graduaci\u00f3n, Katyusha us\u00f3 la del Gran Atuendo de Miguel I, muy mona tambi\u00e9n, manufacturada<br>probablemente para el zar Bor\u00eds Godunov a finales del siglo XVI o principios del XVII.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/615cf5d80e15c822284d7c92\/master\/w_1600%2Cc_limit\/240615.jpg\" alt=\"El cetro de Catalina II de Rusia la primera mujer que ejerci\u00f3 su cargo sin rendir cuentas a nadie sobre su vida \u00edntima\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00a9 ALBUM \/ ALAMY STOCK PHOTO<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El Cetro de Catalina fue elaborado despu\u00e9s de su coronaci\u00f3n por el espl\u00e9ndido orfebre de corte Leopold Pfisterer, un vien\u00e9s al que la zarina hab\u00eda fichado en el mercado internacional de invierno en 1763. El bast\u00f3n se divide visualmente en un mango, dos partes centrales y una superior. En la punta de lanza vigila el \u00e1guila exployada (bic\u00e9fala y con las alas al viento) del escudo de armas del Imperio ruso. Los zares se reconoc\u00edan herederos de los emperadores bizantinos, de los que tomaron el ave bic\u00edpite explayada, por el matrimonio de Sof\u00eda Pale\u00f3loga, sobrina de Constantino XII, con Iv\u00e1n III de Mosc\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cabezas del p\u00e1jaro est\u00e1n rematadas con dos coronas de diamantes entre las que se aposenta otra, igualmente con imperiales, m\u00e1s notable. Originalmente alud\u00edan a los tres grandes kanatos \u2014Kaz\u00e1n, Astrac\u00e1n y Siberia\u2014 conquistados por Iv\u00e1n IV de Moscovia, el Terrible, en la segunda mitad del siglo XVI. En tiempos de Ekaterina, personificaban la integridad y universalidad del imperio.<\/p>\n\n\n\n<p>El Gran Principado de Mosc\u00fa (Moscovia) est\u00e1 representado en el blas\u00f3n, sobre el est\u00f3mago aviar, por su patr\u00f3n, san Jorge, matando el drag\u00f3n, imagen resobada del bien sobre el mal. El collar de la orden de caballer\u00eda de San Andr\u00e9s, fundada por Pedro I el Grande en 1698 en honor del santo patrono de Rusia, el primero de los doce ap\u00f3stoles llamado por Jes\u00fas a serlo, rodea la escena.<\/p>\n\n\n\n<p>En la garra derecha, el ave rapaz apresa un cetro y en la contraria, un orbe. El plumaje sable (negro azabache), como el san Jorge ecuestre, el drag\u00f3n y el collar, se consigui\u00f3 con esmalte. La varita y el globo son de oro y diamantes. Catalina tambi\u00e9n mand\u00f3 bordar el \u00e1guila bic\u00e9fala, como hab\u00edan hecho otros zares en sus mantos, en su vestido de coronaci\u00f3n, un modelo a la francesa elaborado localmente con brocado de seda plateado y apliques de encaje de Brabante. La falda, con m\u00e1s de cinco metros de di\u00e1metro y una cola de tres metros y medio, fue ahuecada con un tontillo fuera de serie. No era larga ni nada la t\u00eda; una gran maestra de escena. Por algo ha pasado a la historia con el sobrenombre de Ekaterina&nbsp;<em>Velikaya<\/em>, Catalina la Grande.<\/p>\n\n\n\n<p>El diamante talla rosa india con alrededor de 180 facetas, entre el asta y el \u00e1guila del cetro, se incluy\u00f3, enmarcado en plata con brillantes, en 1774. El mineralogista Aleksandr Yevgu\u00e9nievich<br>Fersman lo describi\u00f3 en&nbsp;<em>Russia\u2019s treasure of diamonds and precious stones<\/em>, publicado originalmente en 1925 en ruso, como \u00abuna piedra grande y notable, tallada de forma extra\u00f1a y muy clara, salvo por un ligero matiz azul verdoso. En esta piedra tambi\u00e9n se puede observar una peque\u00f1a excavaci\u00f3n (\u00e1ngulo interno), conocida desde hace mucho tiempo y que siempre ha desconcertado a los expertos\u00bb. A Catalina, que brome\u00f3 sobre su peso cercano a los 190 quilates en una carta enviada a su sesudo amigo Voltaire, se lo hab\u00eda regalado en el atardecer del a\u00f1o anterior el conde Grigori Grig\u00f3rievich Orlov, general jefe de artiller\u00eda y, como he adelantado unas l\u00edneas m\u00e1s arriba, concubino de la zarina. Entre la nobleza, a la que asegur\u00f3 haberse metido en el bolsillo memorizando \u00ablos nombres de sus carlinos, de sus loros y de sus bufones\u00bb, era conocida como \u00abla catadora de amantes\u00bb. Su primog\u00e9nito, el futuro Pablo I, fue, seg\u00fan dej\u00f3 caer Katy, consecuencia de su buen entendimiento con el primero de su lista de conquistas, Sergu\u00e9i Vas\u00edlievich Saltikov. Que nadie piense que Pedrito no le puso los cuernos a Catalina. Como aquella gira de Ana Bel\u00e9n y V\u00edctor Manuel en la que invitaban a diferentes artistas a subir al escenario con<br>ellos (por separado o revueltos), el&nbsp;<em>biopic<\/em>&nbsp;sobre este connubio se podr\u00eda titular:&nbsp;<em>Mucho m\u00e1s que dos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/615cf5d8406a3b4b836bd684\/master\/w_1600%2Cc_limit\/240608.jpg\" alt=\"El cetro de Catalina II de Rusia la primera mujer que ejerci\u00f3 su cargo sin rendir cuentas a nadie sobre su vida \u00edntima\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00a9 ELKAN WIJNBERG \/ WIKIMEDIA COMMONS<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Transcurrida una d\u00e9cada desde que Grigori Orlov alz\u00f3 a la Guardia Real contra Pedro III y proclam\u00f3 como&nbsp;<em>emperaora<\/em>&nbsp;a su pimpolla, esta perdi\u00f3 el inter\u00e9s en \u00e9l. Y es que, como piaba el irrepetible Bambino: \u00abEl amor no puede estar por siempre a nuestro lado \/ Y es que el amor \/ cambia su curso de a\u00f1o en a\u00f1o \/ Y es que el amor \/ viene y se va como las golondrinas \/<br>Y hay que darle de beber amor \/ en cada esquina, amor&#8230;\u00bb. A esas alturas de la pel\u00edcula Ekaterina Aleks\u00e9yevna prefer\u00eda dar de beber, \u00aben cada esquina, amor, amor\u00bb, a un nuevo compa\u00f1ero<br>sentimental, otro militar de \u00e9xito y, casualidades de la vida, registrado con el mismo nombre, Grigori, Grigori Aleks\u00e1ndrovich Potemkin. El ni\u00f1o de sus ojos al que cuentan falsamente que Orlov, verde de celos, dej\u00f3 tuerto con un taco de billar mientras sonaba de fondo&nbsp;<em>Dos hombres y un destino<\/em>&nbsp;de David Bustamante y \u00c1lex Casademunt: \u00abPor el amor de esa mujer \/ somos dos hombres con un mismo destino \/ Pero yo s\u00e9 que ella me quiere a m\u00ed \/y que juega contigo&#8230;\u00bb. Potemkin no paraba de cosechar triunfos en la guerra contra el Imperio otomano y a su majestad imperial tanta victoria le pon\u00eda como la nave espacial Vostok. \u00ab\u00a1Eres tan apuesto, tan listo, tan alegre y tan ingenioso! Cuando estoy contigo no doy ninguna importancia al mundo. Nunca he sido tan feliz\u00bb, le escrib\u00eda la zari a su soldado del amor. Lo amaba tanto que se cabreaba como una mona por ello: \u00abHe dado \u00f3rdenes estrictas a la totalidad de mi cuerpo, hasta el \u00faltimo pelo, de que deje de mostrarte el m\u00e1s m\u00ednimo signo de amor. \u00a1Oh, monsieur Potemkin! Qu\u00e9 broma me hab\u00e9is gastado que hab\u00e9is desequilibrado mi mente considerada hasta ahora una de las mejores de Europa. Qu\u00e9 verg\u00fcenza\u00bb. Con semejante enganch\u00f3n, como para dejarse impresionar por un diamante m\u00e1s peque\u00f1o que una pelota de hockey ruso. A Orlov no le hubiera valido ni un amarre para recuperarla.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el origen del Diamante Orlov, o Diamante Orlov Blanco (existe uno negro), hay diversas teor\u00edas. Las dos m\u00e1s conocidas comienzan con el cl\u00e1sico de la gemolog\u00eda: \u00ab\u00c9rase una vez en Golconda\u00bb, la regi\u00f3n india donde probablemente fue hallado, alrededor de 1650, en la mina de Kollur, en el margen derecho del r\u00edo Krishna. La leyenda m\u00e1s novelera la hizo viral el diplom\u00e1tico galo Louis Dutens al incluirla en su libro&nbsp;<em>Des pierres pr\u00e9cieuses et des pierres fines&#8230;<\/em>&nbsp;(1776), en el que cuenta que el diamante sirvi\u00f3 como ojo a una estatua del sonriente dios Ranganatha, en un templo de Srirangam, en el estado indio sure\u00f1o de Tamil Nadu, hasta que un soldado franc\u00e9s lo<br>dej\u00f3 tuerto \u00abcomo Orlov a Potemkin\u00bb. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, el guerrero galo (algunos le dan el nombre de Yves Desroches) desert\u00f3 del ej\u00e9rcito durante las guerras carn\u00e1ticas y se \u00abamanceb\u00f3<br>\u00bb con unos monjes hind\u00faes. El rufi\u00e1n ya le hab\u00eda echado el ojo a la gema. Convertido en uno m\u00e1s de la comunidad religiosa, aprovech\u00f3 una oscura noche de tormenta para hacerse con el bot\u00edn. Cuando fue a echar mano al diamante de la segunda cuenca, le entr\u00f3 la paranoia (Ranganatha parec\u00eda irritado), se hizo caca en su dhoti y tom\u00f3 las de Villadiego. Otras versiones dicen que el ojo que birl\u00f3 fue el tercero, en medio de la frente, de una figura del dios Shiva. En Madr\u00e1s (actual Chennai), Desroches (o como&nbsp;<em>pizda<\/em>&nbsp;se llamara) cansado de regatear, se lo acab\u00f3 malvendiendo por 2.000 libras esterlinas a un capit\u00e1n ingl\u00e9s, quien luego lo revendi\u00f3 en Londres por 12.000. El diamante reapareci\u00f3 en \u00c1msterdam, en la cartera de productos de un comerciante llamado Grigori Safras, personaje secundario (otro Grisha que a\u00f1adir a este carajal), en el que convergen las dos historias m\u00e1s extendidas, la Roma a la que llevan todos los caminos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/615cf5d80e15c822284d7c90\/master\/w_1600%2Cc_limit\/240607.jpg\" alt=\"El cetro de Catalina II de Rusia la primera mujer que ejerci\u00f3 su cargo sin rendir cuentas a nadie sobre su vida \u00edntima\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00a9PICTORIAL PRESS LTD \/ ALAMY STOCK PHOTO<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La biograf\u00eda m\u00e1s probable del Diamante Orlov es igual de ins\u00f3lita. Como se suele decir, \u00abla realidad supera a la ficci\u00f3n\u00bb; la vida de Catalina II basta para dar sentido a esta frase hecha o, como berrean los Ojete Calor, \u00abfrase de 0,60\u00bb. Una vez encontrada la gema en Golconda pas\u00f3 a engordar la colecci\u00f3n del emperador mogol Shah Jahan I, quien encarg\u00f3 al lapidario veneciano Hortensio Borgio que la tallara. En 1665 fue estudiada por Jean-Baptiste Tavernier durante uno de sus viajes. En&nbsp;<em>Les six voyages<\/em>&nbsp;(1676), el comerciante de piedras parisino apunt\u00f3: \u00abLa primera pieza que el guardi\u00e1n del Tesoro me puso en las manos fue el gran diamante que est\u00e1 tallado en rosa, redondo y muy alto por un lado. Tiene debajo una peque\u00f1a muesca y un peque\u00f1o defecto; pero el agua [pureza] es muy hermosa. Pesa 319 ratis y medio, lo que equivale a 280 de nuestros quilates [&#8230;]. Su forma es como si se cortara un huevo por la mitad\u00bb. \u00a1Bingo! \u00a1El se\u00f1or ha cantado bingo! La descripci\u00f3n del bendecido como Gran Mogol coincide con la del Diamante Orlov, aunque Tavernier calcul\u00f3 mal su masa. En bruto, asever\u00f3 el trotamundos, hab\u00eda pesado 787 quilates.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1739, Nader Shah de Persia conquist\u00f3 Delhi, capital del Imperio mogol, y se llev\u00f3 a casa las riquezas del enemigo abatido. Ocho a\u00f1os despu\u00e9s el emperador fue asesinado, estallando una guerra civil, y el diamante Gran Mogol desapareci\u00f3. Dicen que ning\u00fan perdido se pierde. Lo mismo s\u00ed estaba en el templo de Ranganatha, en Srirangam, a huevo para que el desertor gabacho se lo mangara al dios hind\u00fa. En 1760 fue llevado por un comerciante persa, el citado Grigori Safras (o Shafrass), de Isfahan a \u00c1msterdam; donde al parecer fue adquirido por el que se cree sobrino de su esposa, Iv\u00e1n Lazarevich L\u00e1zarev, proveedor de joyas y piedras preciosas de Katysusha, a quien,<br>en 1773, se lo merc\u00f3 el conde Grigori Orlov por 1.400.000 florines holandeses, unos 400.000 rublos de la \u00e9poca seg\u00fan varias fuentes. No faltan los que est\u00e1n convencidos de que fue la zarina Catalina, quien, usando los fondos estatales, se hizo con el gran diamante a trav\u00e9s de su ex, con el que segu\u00eda manteniendo una envidiable relaci\u00f3n de amistad, para evitar ser acusada de manirrota.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/60e8368ec596c065cebfa925\/master\/w_1600%2Cc_limit\/211243.jpg\" alt=\"El cetro de Catalina II de Rusia la primera mujer que ejerci\u00f3 su cargo sin rendir cuentas a nadie sobre su vida \u00edntima\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00a9 Getty Images.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Fuera como fuese, el conde no volvi\u00f3 a ocupar un hueco en la piltra de Katy. Una lideresa a la que muchas veces han biografiado subyugada a los vaivenes de sus queridos. Federico II de Prusia, aludiendo claramente a su rival, dijo: \u00abEn el gobierno femenino, el co\u00f1o tiene m\u00e1s influencia que una pol\u00edtica por la raz\u00f3n\u00bb. El Grande se pod\u00eda haber metido la pulla a la Grande por donde le cupiese. Catalina II disfrut\u00f3 de sus barraganes \u2014a varios los reconoci\u00f3 en su autobiograf\u00eda\u2014, pero no perdi\u00f3 la cabeza por ninguno. No comparti\u00f3 la batuta con nadie. Encarn\u00f3 como pocos el ideal de gobernante del despotismo ilustrado: \u00abTodo por el pueblo, pero sin el pueblo\u00bb. El apelativo<br>de \u00abla Grande\u00bb se lo gan\u00f3 a pulso. Durante su reinado de treinta y cuatro a\u00f1os logr\u00f3 expandir y modernizar el imperio (aunque reforz\u00f3 el r\u00e9gimen de servidumbre) convirti\u00e9ndolo en una gran potencia europea. Nadie ha conseguido borrar su profunda huella, ni su hijo \u2014que la ten\u00eda atravesad\u00edsima\u2014, ni los bolcheviques con sus novelas sobre sexo equino, ni los nazis con sus fotos de gabinetes er\u00f3ticos secretos. Como en conjunto no se puede atacar su legado, se exagera su apetito sexual. Al fin y al cabo, fue la primera mujer en ejercer el cargo sin rendir cuentas a nadie sobre su vida \u00edntima. Ella se sab\u00eda diferente. En sus memorias, que como las de Cristina Ortiz la Veneno un editor con olfato para las ventas habr\u00eda titulado\u00a0<em>Ni puta ni santa<\/em>, asegur\u00f3: \u00abEn lo m\u00e1s \u00edntimo de mi alma hab\u00eda algo que no me permit\u00eda dudar ni un solo instante de que tarde o temprano me convertir\u00eda en la soberana emperatriz de Rusia por derecho propio\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los sucesores de Catalina II en el trono ruso fueron coronados con la regal\u00eda de esta usurpadora, incluido el cetro, que con el Diamante Orlov alcanz\u00f3 una altura de 59,5 cent\u00edmetros y un peso de 604,12 gramos. En un inventario de 1865 su valor fue estimado en 2.399.410 rublos, de los cuales, 2.395.750 correspond\u00edan al diamant\u00f3n. Napole\u00f3n I se hab\u00eda vuelto tarumba busc\u00e1ndolo cuando entr\u00f3 en Mosc\u00fa el 14 de septiembre de 1812 y se top\u00f3 con un Kremlin fantasma. El ej\u00e9rcito ruso del zar Alejandro I, nieto de Catalina, hab\u00eda llevado a cabo la estrategia de tierra arrasada o quemada. El emperador de los franceses no lo encontr\u00f3 cuando se extinguieron las monta\u00f1as de fuego. Como simplificaba Winnie de Pooh: hay que buscar las cosas donde est\u00e1n. No se sabe d\u00f3nde fue escondido; se especula con que se enterr\u00f3 en la sepultura de un menesteroso \u00bfQui\u00e9n demonios iba a mirar ah\u00ed? Dos siglos despu\u00e9s de que la resabiada Sophie Friederike Auguste von Anhalt-Zerbst hiciera mutis por el foro (no muri\u00f3 a consecuencia de una hemorragia provocada al ser penetrada vaginalmente por un caballo, sino de un derrame cerebral), el que quiera gastar 299,99 d\u00f3lares se puede hacer con una r\u00e9plica de la vara de Katy. La original, acreditada como Cetro Imperial, est\u00e1 expuesta en el Fondo de Diamantes de la Armer\u00eda del Kremlin de Mosc\u00fa. Aunque, como anunciaba Roc\u00edo Jurado, LA M\u00c1S GRANDE, en un comercial de Titanlux para promocionar un nuevo esmalte acr\u00edlico de la marca barcelonesa de pinturas que pod\u00eda confundirse con uno sint\u00e9tico: \u00abEs lo mismo, pero no es lo mismo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background\">Lo m\u00e1s visto<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/galerias\/emma-watson-principe-guillermo-benedict-cumberbatch#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/galerias\/emma-watson-principe-guillermo-benedict-cumberbatch#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/galerias\/emma-watson-principe-guillermo-benedict-cumberbatch#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\"><\/a>Realeza<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/galerias\/emma-watson-principe-guillermo-benedict-cumberbatch#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/galerias\/emma-watson-principe-guillermo-benedict-cumberbatch#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\">Emma Watson rompe su habitual discreci\u00f3n para acompa\u00f1ar al pr\u00edncipe Guillermo (por una buena causa)<\/a>Por\u00a0Valentine Ulgu-Servant<\/li>\n\n\n\n<li><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/charlotte-casiraghi-entrega-galones-y-credenciales-policia-monaco#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/charlotte-casiraghi-entrega-galones-y-credenciales-policia-monaco#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/charlotte-casiraghi-entrega-galones-y-credenciales-policia-monaco#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\"><\/a>Realeza<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/charlotte-casiraghi-entrega-galones-y-credenciales-policia-monaco#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/charlotte-casiraghi-entrega-galones-y-credenciales-policia-monaco#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\">\u2018Little Black Dress\u2019 y zapatos bicolor: la lecci\u00f3n de estilo atemporal de Charlotte Casiraghi en un acto institucional en solitario<\/a>Por\u00a0Marta Mart\u00ednez Tato<\/li>\n\n\n\n<li><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/pablo-urdangarin-empieza-el-verano-con-buenas-noticias-una-renovacion-clave#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/pablo-urdangarin-empieza-el-verano-con-buenas-noticias-una-renovacion-clave#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/pablo-urdangarin-empieza-el-verano-con-buenas-noticias-una-renovacion-clave#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\"><\/a>Realeza<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/pablo-urdangarin-empieza-el-verano-con-buenas-noticias-una-renovacion-clave#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/pablo-urdangarin-empieza-el-verano-con-buenas-noticias-una-renovacion-clave#intcid=_vanity-fair-es-right-rail_bb5ae6e4-e490-4879-b595-42b88575fc67_popular4-2\">Pablo Urdangarin empieza el verano con buenas noticias: una renovaci\u00f3n clave para su carrera, la llegada de la infanta Cristina a Barcelona y la gran relaci\u00f3n con su prima Victoria Federica desde ni\u00f1os<\/a>Por\u00a0Nuria Hern\u00e1ndez<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/60e83ce0af2c957f3eff0955\/master\/w_1600%2Cc_limit\/184485.jpg\" alt=\"El oso ruso  y su jinete invencible  se encuentran con la legi\u00f3n britnica. una ilustraci\u00f3n de la poca que pretend\u00eda...\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/el-cetro-de-catalina-ii-de-rusia-diamante-orlov\">https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/el-cetro-de-catalina-ii-de-rusia-diamante-orlov<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Catalina II fue coronada emperatriz de todas las Rusias el 22 de septiembre en la Catedral de la Asunci\u00f3n del 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