{"id":123211,"date":"2026-05-29T07:23:15","date_gmt":"2026-05-29T13:23:15","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=123211"},"modified":"2026-05-29T07:23:18","modified_gmt":"2026-05-29T13:23:18","slug":"un-tesoro-secreto-de-serpientes-raras-en-ecuador-nyt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/un-tesoro-secreto-de-serpientes-raras-en-ecuador-nyt\/","title":{"rendered":"Un tesoro secreto de serpientes raras en Ecuador | NYT"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-pale-cyan-blue-background-color has-background has-medium-font-size\">En las zonas bajas de la Amazon\u00eda ecuatoriana, un agricultor de 101 a\u00f1os y un joven cient\u00edfico convirtieron una colecci\u00f3n informal en un estudio cient\u00edfico de uno de los h\u00e1bitats de serpientes m\u00e1s diversos del planeta.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/00SCI-SNAKES-01-vhgw-superJumbo-1024x683.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-123212\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/00SCI-SNAKES-01-vhgw-superJumbo-1024x683.jpeg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/00SCI-SNAKES-01-vhgw-superJumbo-300x200.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/00SCI-SNAKES-01-vhgw-superJumbo-768x512.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/00SCI-SNAKES-01-vhgw-superJumbo-1536x1024.jpeg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/00SCI-SNAKES-01-vhgw-superJumbo.jpeg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Manuel Genaro Pe\u00f1afiel Flores con una parte de su colecci\u00f3n de serpientes en su casa en Mera, Ecuador. Foto Johanna Alarc\u00f3n<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Por\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/alexa-robles-gil\">Alexa Robles-Gil<\/a> \/ The New York Times<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Photographs and Video by&nbsp;Johanna Alarc\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2026\/05\/29\/science\/snake-collector-mera-ecuador.html\">Read in English<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Hace una d\u00e9cada, un joven cient\u00edfico estadounidense llamado Alex Bentley viaj\u00f3 a la peque\u00f1a localidad ecuatoriana de Mera para estudiar una elusiva especie de serpiente conocida como la \u201cX\u201d. Durante su visita, un guardabosques local le habl\u00f3 de un anciano que pose\u00eda una extraordinaria colecci\u00f3n de serpientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar a una choza situada en la propiedad del hombre, Bentley se encontr\u00f3 con un cartel que anunciaba un precio de entrada de 1 d\u00f3lar para adultos y 50 centavos para ni\u00f1os. El exterior estaba rodeado de flores de anturio y plantas tropicales de hoja perenne. Pag\u00f3 el d\u00f3lar y entr\u00f3 en una peque\u00f1a construcci\u00f3n polvorienta con paredes de celos\u00eda blanca y techo de l\u00e1mina ondulada.<\/p>\n\n\n\n<p>En el interior, sobre estantes de madera, hab\u00eda decenas de serpientes muertas, enroscadas dentro de botellas de pl\u00e1stico y frascos de vidrio. Los espec\u00edmenes, poco comunes y desconocidos, flotaban en un licor de ca\u00f1a que se hab\u00eda enturbiado con el paso de las d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran como un \u201cpeque\u00f1o tesoro escondido\u201d, recordaba Bentley, \u201calgo que simplemente hab\u00eda sido pasado por alto\u201d. Los frascos conten\u00edan serpientes enormes y especies cuyos nombres ni siquiera Bentley conoc\u00eda; era una colecci\u00f3n que hab\u00eda comenzado 70 a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero algo lo cautiv\u00f3 a\u00fan m\u00e1s: el coleccionista, Manuel Genaro Pe\u00f1afiel, un agricultor delgado y bigotudo que viv\u00eda en la casa blanca de al lado y hab\u00eda transformado la choza en un museo improvisado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pe\u00f1afiel, que entonces ten\u00eda 90 a\u00f1os, hab\u00eda pasado toda su vida capturando serpientes en su finca, con frecuencia arriesg\u00e1ndose a recibir mordeduras mortales. Sus estantes albergaban de todo, desde delgadas serpientes l\u00e1tigo hasta la equis, la letal v\u00edbora de foseta nombrada as\u00ed por su marca en forma de reloj de arena.<\/p>\n\n\n\n<p>En una regi\u00f3n donde lo normal al ver una serpiente era sacar un machete, Bentley estaba desconcertado: \u00bfpor qu\u00e9 Pe\u00f1afiel las hab\u00eda conservado?<\/p>\n\n\n\n<p>Bentley admiti\u00f3 que era dif\u00edcil poner en palabras su propia obsesi\u00f3n por estas criaturas incomprendidas. Y sin embargo, ah\u00ed estaba un agricultor sin formaci\u00f3n cient\u00edfica que sent\u00eda lo mismo. Inmediatamente surgi\u00f3 una complicidad entre los dos hombres, una conexi\u00f3n compartida en torno a lo que Bentley describi\u00f3 como \u201cel llamado de las serpientes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"link-26eb084\">\u2018Si encuentran una serpiente, no lastimarla\u2019<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2026\/05\/21\/espanol\/00SCI-SNAKES-02-vhgw-ES-copy1\/00SCI-SNAKES-02-vhgw-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Mera, por donde pasa el r\u00edo Pastaza y parte del corredor andino-amaz\u00f3nico de \u00e1reas protegidas de Ecuador.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Mera es un pueblo de unos mil habitantes en la provincia de Pastaza, enclavado entre el bosque nuboso de las estribaciones orientales de los Andes y la selva amaz\u00f3nica. La zona recibe aproximadamente 3 metros de lluvia al a\u00f1o. Todas las tardes, los agricultores bajan leche fresca de las fincas aisladas en las colinas que rodean el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pe\u00f1afiel lleg\u00f3 a Mera \u2014cerca de Shell, nombrado as\u00ed por la compa\u00f1\u00eda petrolera\u2014, a principios de la d\u00e9cada de 1930, cuando ten\u00eda 7 a\u00f1os, junto con sus padres y hermanos, que emigraron desde el altiplano andino. Se convirti\u00f3 en agricultor como su padre, y cultivaba naranjilla, una fruta de sabor c\u00edtrico que sabe como una mezcla de pi\u00f1a y lim\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquellos d\u00edas, las serpientes formaban parte de la vida cotidiana. Aparec\u00edan en los cultivos, en las cocinas y bajo los pies, y a menudo eran eliminadas r\u00e1pidamente con un cuchillo, y sus cuerpos partidos en dos eran arrojados afuera.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a Pe\u00f1afiel le fascinaban estas criaturas y quer\u00eda comprenderlas.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1958, un a\u00f1o despu\u00e9s de casarse con su esposa, Maruja Acosta, captur\u00f3 su primer ejemplar, una equis peque\u00f1a. En lugar de tirarla, la guard\u00f3 en un frasco con un licor de olor fuerte. A partir de entonces, le dio una orden a sus trabajadores agr\u00edcolas: \u201cSi encuentran una serpiente, no lastimarla\u201d. Quer\u00eda ejemplares intactos en su colecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2026\/05\/21\/espanol\/00SCI-SNAKES-04-vhgw-ES-copy1\/00SCI-SNAKES-04-vhgw-mobileMasterAt3x.jpg?auto=webp&amp;quality=90\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Las sujetaba con una rama bifurcada, con la que les inmovilizaba la cabeza mientras sus cuerpos se retorc\u00edan. Luego las ataba con lianas de la selva. Por las tardes, al regresar de los campos, preparaba dos o tres frascos con alcohol y met\u00eda cuidadosamente los hallazgos del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMe gustaban\u201d, dijo en una entrevista en abril. \u201cY as\u00ed fue el comienzo de las serpientes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Acosta, su esposa, que se ocupaba de la cocina de le\u00f1a, toleraba el pasatiempo con pragmatismo. Con ocho hijos, tem\u00eda a las mordeduras de serpiente; ella mataba cualquier serpiente viva que encontrara dentro de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Las que se encontraban fuera, enroscadas entre la cosecha, eran de Pe\u00f1afiel.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os siguientes, captur\u00f3 falsas corales, corredoras brillantes y tierreras. Al principio las guardaba en una estanter\u00eda de madera dentro de la casa, encima de un escritorio. Milena Pe\u00f1afiel, su nieta, record\u00f3 c\u00f3mo corr\u00eda a la casa cuando era ni\u00f1a para ver si hab\u00eda nuevos espec\u00edmenes. A menudo, ella y sus primos jugaban al escondite entre los estantes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo les ten\u00eda miedo y respeto\u201d, dijo. Cada frasco era una historia, que su abuelo le contaba sobre sus aventuras en el bosque. Con el tiempo, la familia vendi\u00f3 la finca y se mud\u00f3 m\u00e1s cerca del centro de Mera. \u201cYo junt\u00e9 todo\u201d, dijo Acosta, \u201cY me traje las culebras\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Construyeron una caba\u00f1a especial, colocaron los frascos en estantes y colgaron un cartel de entrada.<\/p>\n\n\n\n<p>Su museo llevar\u00eda a Bentley hasta la puerta de Pe\u00f1afiel.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2026\/05\/21\/espanol\/00SCI-SNAKES-06-vhgw-ES-copy1\/00SCI-SNAKES-06-vhgw-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale\" alt=\"A man holding a cane sits on a red stool as a woman in a white blouse stands behind him with her hands on his shoulders. In the background is a hut bearing the sign, \u201cSerpentario Gema.\u201d\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Credit&#8230;Acosta y Pe\u00f1afiel en el museo.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"link-6edf5cf3\">En busca de la equis<\/h2>\n\n\n\n<p>A principios del siglo XXI, mientras Pe\u00f1afiel se mudaba al centro de Mera, Bentley crec\u00eda en Salem, Virginia, con un \u00fanico objetivo. A los 8 a\u00f1os, vendi\u00f3 limonada durante semanas para ahorrar 80 d\u00f3lares y comprarse una falsa coralillo.<\/p>\n\n\n\n<p>A los 13 a\u00f1os ya criaba varias especies de serpientes, entre ellas pitones bola y variantes de culebras ratoneras, y las vend\u00eda en Craigslist. En el bachillerato publicaba art\u00edculos cient\u00edficos sobre la diversidad de serpientes en el \u00c1rea de Gesti\u00f3n de la Vida Silvestre de Havens, en Virginia, y en la universidad sal\u00eda por la noche a cazar serpientes de cascabel con investigadores de serpientes destacados.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que \u00e9l m\u00e1s deseaba era estudiar serpientes en su h\u00e1bitat natural.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras estudiaba biolog\u00eda y espa\u00f1ol en el Wofford College de Carolina del Sur, viaj\u00f3 a Mera para investigar la historia natural de la serpiente \u201cX\u201d para un proyecto de tesis.<\/p>\n\n\n\n<p>Bentley qued\u00f3 \u201cimpactado\u201d por la colecci\u00f3n de Pe\u00f1afiel. \u00c9l hab\u00eda llegado a Mera creyendo que se hab\u00eda hecho muy poco para documentar las poblaciones de serpientes en este remoto rinc\u00f3n del Amazonas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2026\/05\/21\/espanol\/00SCI-SNAKES-08-vhgw-ES-copy1\/00SCI-SNAKES-08-vhgw-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale\" alt=\"A man standing in a dense patch of green foliage, looking up.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Alex Bentley buscaba ejemplares de serpientes en una reserva natural administrada por el Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La selva albergaba todo tipo de criaturas. Las ranas emit\u00edan sonidos como de videojuegos (\u201cpiu, piu\u201d) y los insectos fluorescentes brillaban bajo la luz ultravioleta. Los lechuzones acorallados ululaban en la noche. Hongos m\u00e1gicos crec\u00edan en el suelo. Las ranas de cristal se aferraban a las hojas, con sus \u00f3rganos visibles a trav\u00e9s de su piel transl\u00facida. Las anguilas eran m\u00e1s largas que una guitarra. Una t\u00edmida tar\u00e1ntula hab\u00eda vivido en un agujero de un \u00e1rbol durante cinco a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSe necesitar\u00edan varias vidas para entender todo esto\u201d, dijo Bentley.<\/p>\n\n\n\n<p>En parte, la inusual abundancia de Mera se debe al gradiente vertical: el dr\u00e1stico cambio ecol\u00f3gico desde los altos Andes hasta la cuenca del Amazonas. Las serpientes ocupan todos los nichos a lo largo del camino: las v\u00edboras loro mashaco cazan en las copas de los \u00e1rboles y las culebras de agua de Pastaza se deslizan por los r\u00edos de abajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras mudarse oficialmente a Mera en 2019 y vivir ah\u00ed un par de a\u00f1os, Bentley se cas\u00f3 con Dione Fiallos, una ecologista local cuya familia llevaba generaciones en el pueblo y que era pariente lejana de la familia Pe\u00f1afiel. Juntos fundaron Waska Amazon\u00eda, una organizaci\u00f3n sin fines de lucro dedicada a la conservaci\u00f3n, y a menudo se movilizaron contra las gigantescas empresas petroleras que estaban entrando en Mera.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2026\/05\/21\/espanol\/00SCI-SNAKES-11-vhgw-ES-copy1\/00SCI-SNAKES-11-vhgw-mobileMasterAt3x.jpg?auto=webp&amp;quality=90\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2026\/05\/21\/espanol\/00SCI-SNAKES-09b-zbth-ES-copy1\/00SCI-SNAKES-09b-zbth-mobileMasterAt3x.jpg?auto=webp&amp;quality=90\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>En 2023, Bentley inici\u00f3 el proceso de estudiar formalmente la colecci\u00f3n de Pe\u00f1afiel, catalogando el trabajo de toda una vida, que ten\u00eda valor cient\u00edfico, pero que nunca hab\u00eda sido reconocido ni ordenado. El objetivo era documentar las especies encontradas en Mera. Pero har\u00eda falta todo un pueblo para examinar su contenido. Al principio, la familia de Pe\u00f1afiel se neg\u00f3. \u00c9l ya ten\u00eda 98 a\u00f1os y tem\u00eda que la colecci\u00f3n, una de sus posesiones m\u00e1s preciadas, sufriera da\u00f1os. La valoraba con un orgullo reservado. Finalmente, cedieron.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s de 100 personas se sumaron a la iniciativa, incluidos bomberos, taxistas y cient\u00edficos internacionales. La investigaci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo fuera de la casa de Pe\u00f1afiel, en una caba\u00f1a abierta de madera donde los espec\u00edmenes se dispon\u00edan sobre mesas para estudiarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el transcurso de varios d\u00edas, cient\u00edficos y voluntarios revisaron los frascos uno por uno: fotografiaban las serpientes, contaban escamas y tomaban muestras. Despu\u00e9s, el viejo licor de ca\u00f1a fue reemplazado; los espec\u00edmenes se fijaron en formaldeh\u00eddo y se transfirieron a nuevos frascos con alcohol al 96 por ciento, cada uno etiquetado con su nombre cient\u00edfico escrito con letra clara.<\/p>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n acab\u00f3 extendi\u00e9ndose m\u00e1s all\u00e1 de la caba\u00f1a. Bentley y otros cient\u00edficos examinaron serpientes de Mera conservadas en colecciones de museos y universidades de todo Ecuador, incluidas algunas de Quito. En conjunto, analizaron material acumulado a lo largo de 85 a\u00f1os: 666 espec\u00edmenes individuales que representaban 66 especies, siete de las cuales nunca se hab\u00edan registrado formalmente en Mera.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2026\/05\/21\/espanol\/00SCI-SNAKES-07-vhgw-ES-copy1\/00SCI-SNAKES-07-vhgw-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale\" alt=\"Two men sit side by side inside a shack. The older man holds a jar full of snakes.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Pe\u00f1afiel y Bentley en la choza de Pe\u00f1afiel, con un ejemplar de Bothrops atrox, la especie a la que ambos son especialmente aficionados.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Uno de los espec\u00edmenes de Pe\u00f1afiel era la coral acintada occidental m\u00e1s grande jam\u00e1s registrada: m\u00e1s de metro y medio de largo. Desde entonces no se ha vuelto a ver ninguna serpiente coral acintada occidental de ese tama\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Otras no se hab\u00edan encontrado a esas altitudes en a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas serpientes no hab\u00edan sido vistas en sus h\u00e1bitats originales en d\u00e9cadas. La culebra de agua de Pastaza, capturada en el arroyo que se encuentra junto a la antigua finca de la familia Pe\u00f1afiel, recibi\u00f3 su nombre por la provincia y el r\u00edo contaminado en el que habitaba antiguamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los participantes en el estudio se encontraba Jaime Culebras, herpet\u00f3logo y fot\u00f3grafo de la Fundaci\u00f3n C\u00f3ndor Andino, quien afirm\u00f3 que el trabajo de Bentley \u201crealmente posicion\u00f3 a Mera como un lugar interesante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Los investigadores descubrieron que al menos una cuarta parte de todas las especies de serpientes de Ecuador se encontraban solo en Mera, lo que convierte a la localidad en uno de los h\u00e1bitats de serpientes con mayor diversidad del planeta. Y muchos de los espec\u00edmenes se encontraban en la choza de Pe\u00f1afiel.<\/p>\n\n\n\n<p>Los investigadores quer\u00edan describir la colecci\u00f3n de Pe\u00f1afiel sin exponerlo a cr\u00edticas. \u00c9l hab\u00eda comenzado a capturar serpientes d\u00e9cadas antes de que existieran los permisos cient\u00edficos, lo que dejaba su actividad en una zona gris legal. La mejor v\u00eda a seguir, seg\u00fan Mario Y\u00e1nez-Mu\u00f1oz, ec\u00f3logo de la conservaci\u00f3n del Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador, era la transparencia: publicar la investigaci\u00f3n de forma abierta como una manera de legitimar lo que Pe\u00f1afiel hab\u00eda construido.<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<a href=\"https:\/\/checklist.pensoft.net\/article\/140794\/\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">estudio cient\u00edfico se public\u00f3<\/a>&nbsp;en la revista arbitrada&nbsp;<a href=\"https:\/\/checklist.pensoft.net\/\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Check List<\/a>&nbsp;en octubre de 2025, exactamente diez a\u00f1os despu\u00e9s del mes en que Pe\u00f1afiel y Bentley se conocieron. Los nombres de ambos figuran en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2026\/05\/21\/espanol\/00SCI-SNAKES-14-vhgw-ES-copy1\/00SCI-SNAKES-14-vhgw-mobileMasterAt3x.jpg?auto=webp&amp;quality=90\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2026\/05\/21\/espanol\/00SCI-SNAKES-12-vhgw-ES-copy1\/00SCI-SNAKES-12-vhgw-mobileMasterAt3x.jpg?auto=webp&amp;quality=90\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"link-5652ac74\">\u2018Ya no las matamos\u2019<\/h2>\n\n\n\n<p>En Mera, las cosas empezaron a cambiar. Cuando la gente encontraba una serpiente, llamaba a Bentley. \u00c9l llegaba con un equipo de voluntarios y estudiantes, capturaba al animal con cuidado y lo liberaba en lo profundo de la selva, lejos del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces la serpiente era una peque\u00f1a equis roja, que sigue siendo la criatura m\u00e1s temida de la regi\u00f3n. A veces era una boa arco\u00edris gigante, de hasta 180 cent\u00edmetros de longitud, con escamas que reflejaban una luz iridiscente.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez, un hombre estaba cortando madera en el bosque y encontr\u00f3 una peque\u00f1a serpiente entre las tablas apiladas. \u00c9l antes mataba a las serpientes; esta fue la primera que meti\u00f3 en un frasco y le llev\u00f3 a Bentley. Result\u00f3 ser una especie a\u00fan no descrita.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Encontrar una nueva especie de vertebrado \u2014una serpiente, una rana, un p\u00e1jaro\u2014 es algo extremadamente raro; casi todo lo que queda por describir pertenece al mundo de los invertebrados, como los insectos y las ara\u00f1as. La serpiente result\u00f3 ser una boa pigmea de un linaje ancestral. Era end\u00e9mica de una cadena monta\u00f1osa cercana a Mera que exist\u00eda antes de los Andes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsta serpiente es una especie emblem\u00e1tica de Mera\u201d, dijo Bentley refiri\u00e9ndose a la criatura de color marr\u00f3n anaranjado oscuro, de no m\u00e1s de treinta cent\u00edmetros. El \u00fanico ejemplar se encuentra ahora en el Instituto Nacional de Biodiversidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros habitantes de Mera tambi\u00e9n empezaron a sentir fascinaci\u00f3n por las serpientes. Uno de ellos era Wilson Ebla, de 57 a\u00f1os, un lechero que a menudo encontraba boas en su finca. Hab\u00eda nacido en Mera y sol\u00eda pensar que matar serpientes era necesario para proteger a los animales de granja; una vez perdi\u00f3 un caballo a causa de una mordedura de serpiente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2026\/05\/21\/espanol\/00SCI-SNAKES-16-vhgw-ES-copy1\/00SCI-SNAKES-16-vhgw-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale\" alt=\"A man in a blue T-shirt holds a large transparent bucket containing a boa constrictor preserved in liquid.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Wilson Ebla, lechero de Mera, con una de las serpientes que encontr\u00f3 en su finca.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u201cDesde que usted lleg\u00f3\u201d, le dijo a Bentley una tarde lluviosa de abril, \u201cya no las matamos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, a Ebla le emociona encontrar una serpiente en su finca. Esa noche pasaba r\u00e1pidamente videos de serpientes en su tel\u00e9fono, con los ojos iluminados. \u201cJuego con ellas y las dejo ah\u00ed mismo\u201d, dijo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"link-101562a2\">Pionero de Mera<\/h2>\n\n\n\n<p>Mientras esperaba la visita de Bentley una ma\u00f1ana a principios de abril, Pe\u00f1afiel, que ahora tiene 101 a\u00f1os, estaba sentado en una silla de bamb\u00fa grueso, con un libro de f\u00e1bulas sobre la felicidad abierto en su regazo. El aroma c\u00edtrico de la hierba lim\u00f3n flotaba en el aire, y de un altavoz emanaban baladas latinas de ritmo pausado.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lleg\u00f3 Bentley, compartieron una taza de caf\u00e9 y hablaron de Mera y de pol\u00edtica, incluyendo los planes futuros que quer\u00edan plantear al gobierno local. Tambi\u00e9n hablaron de la m\u00e1s reciente incorporaci\u00f3n a la colecci\u00f3n: otra equis, capturada recientemente por uno de los hijos de Pe\u00f1afiel.<\/p>\n\n\n\n<p>El art\u00edculo cient\u00edfico que hab\u00edan publicado \u2014unido con un clip met\u00e1lico, impreso y ensamblado\u2014 reposaba sobre una mesa cercana. Alguien tambi\u00e9n hab\u00eda mandado imprimir la primera p\u00e1gina en una taza. Un gato atigrado naranja descansaba en un rinc\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cQuiero agradecerte\u201d, dijo Pe\u00f1afiel, volvi\u00e9ndose hacia Bentley.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2026\/05\/21\/espanol\/00SCI-SNAKES-17-vhgw-ES-copy1\/00SCI-SNAKES-17-vhgw-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale\" alt=\"An old man in glasses and a jacket sits on a sofa. In the foreground, a man wearing blue surgical gloves holds a framed certificate.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Pe\u00f1afiel le entregaba una placa a Bentley.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Sosten\u00eda una placa enmarcada del gobierno provincial, entregada en reconocimiento a la labor de toda su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Bentley la observ\u00f3. A\u00fan llevaba los guantes que hab\u00eda usado para manipular la nueva serpiente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cManuel Genaro Pe\u00f1afiel Flores\u201d, dec\u00eda la placa. \u201cPionero de Mera\u201d. El reconocimiento destacaba su curiosidad, su amor por la naturaleza y d\u00e9cadas dedicadas a coleccionar, y atribu\u00eda a la labor de toda su vida el haber consolidado a Mera como uno de los lugares con mayor biodiversidad de serpientes del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, una \u00faltima l\u00ednea dec\u00eda: \u201cSu ejemplo trasciende el tiempo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/alexa-robles-gil\">Alexa Robles-Gil<\/a><\/strong>&nbsp;es una reportera de ciencia y forma parte de la generaci\u00f3n 2025-26 de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nytco.com\/careers\/newsroom\/newsroom-fellowship\/\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Times Fellowship<\/a>, un programa para periodistas al comienzo de sus carreras.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/05\/29\/espanol\/ciencia-y-tecnologia\/ecuadore-serpientes-raras.html\">https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/05\/29\/espanol\/ciencia-y-tecnologia\/ecuadore-serpientes-raras.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las zonas bajas de la Amazon\u00eda ecuatoriana, un agricultor de 101 a\u00f1os y un joven cient\u00edfico convirtieron una colecci\u00f3n 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