{"id":122388,"date":"2026-05-16T11:31:04","date_gmt":"2026-05-16T17:31:04","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=122388"},"modified":"2026-05-16T11:31:05","modified_gmt":"2026-05-16T17:31:05","slug":"hipocondria-la-enfermedad-paradojica-y-sus-muchas-metaforas-la-vanguardia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/hipocondria-la-enfermedad-paradojica-y-sus-muchas-metaforas-la-vanguardia\/","title":{"rendered":"Hipocondr\u00eda: la enfermedad parad\u00f3jica y sus muchas met\u00e1foras | La Vanguardia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#cf2d2d66\">Dos ensayos coinciden en poner el foco sobre la historia de la hipocondr\u00eda, partiendo de la experiencia del enfermo imaginario y buscando ecos entre literatura y medicina<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"936\" height=\"458\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/6a0315a40a54d.r_d.433-352-10935.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-122389\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/6a0315a40a54d.r_d.433-352-10935.jpeg 936w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/6a0315a40a54d.r_d.433-352-10935-300x147.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/6a0315a40a54d.r_d.433-352-10935-768x376.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 936px) 100vw, 936px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Le Malade imaginaire\u2019, pintura de Honor\u00e9 Daumi\u00e9 (1860-1862)<br>Philadelphia Museum of ArT<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/autores\/begona-gomez.html\">Bego\u00f1a G\u00f3mez Urzaiz<\/a> \/ La Vanguardia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La teor\u00eda de los autobuses se aplica a menudo con precisi\u00f3n a la industria editorial. Esperas durante un buen rato a que llegue el V19 y luego pasan dos seguidos. Esperas, quiz\u00e1 sin saberlo, a que se publiquen dos ensayos que hagan un recorrido personal sobre la historia de la hipocondr\u00eda, y entonces va y se publican dos a la vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto Will Rees, que firma<em>&nbsp;Hipocondr\u00eda&nbsp;<\/em>(Alpha Decay, con traducci\u00f3n de Albert Fuentes) como Caroline Crampton, autora de<em>&nbsp;Cuerpos de cristal&nbsp;<\/em>(Barlin, con traducci\u00f3n de Helena Vivancos Pe\u00f1as), parten de sus propias vivencias como sufridores en semirremisi\u00f3n de la enfermedad m\u00e1s parad\u00f3jica \u2013enfermo lo est\u00e1s, aunque quiz\u00e1 no de lo que crees\u2013 para excursionar despu\u00e9s por las implicaciones del mal imaginario en la ciencia y la literatura. Y los dos lo hacen con una buena f\u00f3rmula de erudici\u00f3n y br\u00edo, reflexi\u00f3n y datos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u2044 La hipocondr\u00eda lleva siglos gozando de prestigio al asociarse a personas con cerebro de alta gama<\/h3>\n\n\n\n<p>La periodista brit\u00e1nica Caroline Crompton padeci\u00f3 un linfoma de Hodgkin cuando ten\u00eda 17 a\u00f1os y, justo un a\u00f1o despu\u00e9s, tuvo una agresiva recurrencia del c\u00e1ncer. A los 22, a una edad en la que lo habitual es sentirse vagamente inmortal, recibi\u00f3 el alta total, pero para entonces ya hab\u00eda tenido roces m\u00e1s que \u00edntimos con la idea de morir. \u201cMi cuerpo y mi existencia se hab\u00edan librado del c\u00e1ncer\u201d, escribe. \u201cPero yo no soy libre\u201d. Se enfrentaba entonces a una vida de alarma y autoexaminaci\u00f3n, de palparse y buscarse protuberancias. Ser una superviviente la excluye, a decir de algunos te\u00f3ricos, de la casa de la hipocondr\u00eda, que a veces se reserva para quienes se encuentran males por motivos paranoicos, pero Compton quiere estar all\u00ed, hermanada, como dice, \u201ccon una tradici\u00f3n que conecta a personas enfermas desde hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os\u201d. Ah\u00ed est\u00e1n tambi\u00e9n Marcel Proust, Hans Christian Andersen, Eizabeth Barrett Bowning, Robert Burton, Howard Hughes, Glenn Gould. Will Rees incorpora otros nombres: Nathalien Hawthorne, Herman Melville, Immanuel Kant, Charlotte Bront\u00eb, Franz Kafka, Joan Didion.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2026\/05\/12\/6a032262d99af.jpeg\" alt=\"Will Rees y Caroline Crampton\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Will Rees y Caroline CramptonArchivo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>No es raro que las n\u00f3minas de hipocondr\u00edacos se parezcan a veces orlas de alumni de alguna escuela ilustre. Al contrario que otras alteraciones mentales, la hipocondr\u00eda lleva siglos gozando de prestigio. Se ha considerado un mal propio de personas con cerebro de alta gama, aunque no todos recibieron la misma nomenclatura. A ellos se les llam\u00f3 melanc\u00f3licos, a ellas hist\u00e9ricas. El tratamiento p\u00fablico de las dos condiciones no pudo ser m\u00e1s distinto. La hipocondr\u00eda en el siglo XIX se consideraba una enfermedad intelectual y del intelectual que se quedaba en los confines de la mente. \u201cEl contraste con la hist\u00e9rica, cuyos v\u00edvidos s\u00edntomas pod\u00edan observarse, registrarse y documentarse \u00ad\u2013como en las fotos del hospital de la Salp\u00eatri\u00e8re\u2013 o pod\u00eda ser m\u00e1s radical. En sus famosas lecciones de los martes, el doctor Jean Martin Charcot presentaba a sus hist\u00e9ricas para que exhibieran teatralmente sus s\u00edntomas para ense\u00f1anza y divertimento de la \u00e9lite m\u00e9dica\u201d, recuerda Rees. El autor, que es tambi\u00e9n editor y uno de los fundadores del prestigioso sello brit\u00e1nico Peninsula, lleva desde la adolescencia vigilando su cuerpo como si fuera un animal poco de fiar, y googleando cosas como: \u201c\u00bfPuede un tumor cerebral darte hipo?\u201d. Visitador compulsivo de m\u00e9dicos, se acostumbr\u00f3 a que le sugirieran trastornos de ansiedad varios, pero nunca aparec\u00eda la palabra que empieza por h, que ha ca\u00eddo en cierto desuso como diagn\u00f3stico. Rees cuenta que aprendi\u00f3 a relatar sus s\u00edntomas con objetivos finalistas, para que le encontraran (o no) las enfermedades que cre\u00eda padecer seg\u00fan sus lecturas por internet. \u201cSab\u00eda que si me tachaban de hipocondr\u00edaco, si me consideraban un interlocutor animado por la mala fe, ver\u00eda peligrar mis prop\u00f3sitos\u201d, admite.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u2044 Crampton tiene un enfoque m\u00e1s period\u00edstico y Rees tiende m\u00e1s a una mirada filos\u00f3fica y literaria<\/h3>\n\n\n\n<p>Aunque el libro de Crampton tiene un enfoque m\u00e1s period\u00edstico y el de Rees tiende m\u00e1s a la interrogaci\u00f3n filos\u00f3fica y literaria \u2013analiza, por ejemplo,<em>&nbsp;El enfermo imaginario<\/em>, de Moli\u00e8re, y<em>&nbsp;El licenciado Vidriera<\/em>, de Cervantes, obras fundacionales de la hipocondr\u00eda\u2013, es l\u00f3gico que ambos se encuentren en lugares inevitables, como el psicoan\u00e1lisis. Los dos coinciden en que Freud no aporta demasiado. En 1895 la relacion\u00f3, como era costumbre en \u00e9l, con la disfunci\u00f3n sexual. El fundador del psicoan\u00e1lisis, sin embargo, entendi\u00f3 mejor que nadie que \u201cla incertidumbre no siempre es un problema que sea obligado resolver\u201d, apunta Rees.<\/p>\n\n\n\n<p>A los dos autores, adem\u00e1s, se les cruz\u00f3 en pleno proceso de escritura una pandemia global, cuando la salud propia y ajena se convirti\u00f3 en una ocupaci\u00f3n aceptable y se desdibuj\u00f3 el estigma de la ansiedad por el contagio. Crampton, que admite haberse sentido m\u00e1s acompa\u00f1ada durante la covid, hace un interesante an\u00e1lisis de las subcomunidades de personas que se autodiagnostican enfermedades de moda a trav\u00e9s de TikTok y, lejos de estigmatizarlas, les concede la gracia de la escucha.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Acariciar la Cat\u00e1strofe<\/h2>\n\n\n\n<p>Cat\u00e1strofe a veces lleva un caft\u00e1n como de se\u00f1ora rica en la playa, a veces lleva pantalones de trabajo y a veces una cola de gata y orejas de lobo. Cat\u00e1strofe es la criatura imaginaria que acompa\u00f1a siempre a Loris, el narrador de la novela&nbsp;<em>Ese dolor que no existe<\/em>&nbsp;\/&nbsp;<em>El mal inexistent<\/em>, de Giulia Caminito (en Sexto Piso con traducci\u00f3n de Carlos Gumpert y en L\u2019Altra con traducci\u00f3n de Merc\u00e8 Ubach). El ser que le dice: \u201cGooglea esos s\u00edntomas, recuerda lo que le pas\u00f3 a aquel ni\u00f1o de tu infancia, nadie te entiende, pero yo s\u00ed\u201d La escritora italiana, que sorprendi\u00f3 con su anterior novela&nbsp;<em>El agua del lago nunca es dulce<\/em>&nbsp;\/&nbsp;<em>L\u2019aigua del llac mai no \u00e9s dol\u00e7a<\/em>&nbsp;(Sexto Piso \/ L\u2019Altra) se confirma con esta f\u00e1bula sobre la precariedad y los v\u00ednculos fr\u00e1giles. Loris, lector en una editorial y treinta\u00f1ero, presenta al hipocondr\u00edaco como el narrador poco fiable definitivo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Will Rees<\/strong>.&nbsp;<em><strong>Hipocondr\u00eda<\/strong><\/em>.&nbsp;Trad. de Albert Fuentes S\u00e1nchez.&nbsp;<em>Alpha Decay<\/em>.&nbsp;272 p\u00e1ginas.&nbsp;23,90 euros<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Caroline\u00a0Crampton<\/strong>.\u00a0<em><strong>Cuerpos de cristal. Una historia de la hipocondr\u00eda<\/strong><\/em>.\u00a0Trad. de Helena Vivancos Pe\u00f1as.\u00a0<em>Barlin Libros<\/em>.\u00a0288 p\u00e1ginas. 24,95 eurosMostrar comentarios<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/cultura\/culturas\/20260516\/11536420\/hipocondria-enfermedad-paradojica-muchas-metaforas.html\">https:\/\/www.lavanguardia.com\/cultura\/culturas\/20260516\/11536420\/hipocondria-enfermedad-paradojica-muchas-metaforas.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos ensayos coinciden en poner el foco sobre la historia de la hipocondr\u00eda, partiendo de la experiencia del enfermo imaginario [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":122389,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[49215],"class_list":["post-122388","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-hipocondria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/122388","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=122388"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/122388\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":122390,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/122388\/revisions\/122390"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/122389"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=122388"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=122388"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=122388"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}