{"id":122207,"date":"2026-05-13T09:02:59","date_gmt":"2026-05-13T15:02:59","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=122207"},"modified":"2026-05-13T09:03:00","modified_gmt":"2026-05-13T15:03:00","slug":"rasputin-el-monje-curandero-que-fascino-a-los-zares-y-abrio-la-puerta-al-fin-del-imperio-ruso-ideas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/rasputin-el-monje-curandero-que-fascino-a-los-zares-y-abrio-la-puerta-al-fin-del-imperio-ruso-ideas\/","title":{"rendered":"Rasput\u00edn, el monje curandero que fascin\u00f3 a los zares y abri\u00f3 la puerta al fin del imperio ruso | Ideas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-pale-cyan-blue-background-color has-background has-medium-font-size\">Este campesino de Siberia no lleg\u00f3 a tener cargo oficial en la corte del zar, pero tras frenar aparentemente un ataque hemof\u00edlico del hijo de Nicol\u00e1s II, se meti\u00f3 a la zarina en el bolsillo. Su influencia en la pareja real fue enorme y acab\u00f3 conduci\u00e9ndolos a su final, como cuenta el historiador brit\u00e1nico Antony Beevor en el libro \u2018Rasput\u00edn y la ca\u00edda de los Rom\u00e1nov\u2019, del que \u2018Ideas\u2019 adelanta un extracto<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"696\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/N6CGNAZ6CRHMTHACZ2T46PCB4I-1024x696.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-122208\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/N6CGNAZ6CRHMTHACZ2T46PCB4I-1024x696.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/N6CGNAZ6CRHMTHACZ2T46PCB4I-300x204.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/N6CGNAZ6CRHMTHACZ2T46PCB4I-768x522.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/N6CGNAZ6CRHMTHACZ2T46PCB4I.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Rasput\u00edn junto a la emperatriz Alejandra, sus cinco hijos y, sentada a la derecha, la institutriz Mar\u00eda Vishnyakova, en 1910. Imagen del Archivo Estatal de la Federaci\u00f3n Rusa (GARF)Fine Art Images \/ Heritage Images \/ Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/antony-beevor\/#?rel=author_top\">Antony Beevor<\/a> \/ Ideas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEra un hombre \u00fanico \u2014 coment\u00f3 sobre Rasput\u00edn una famosa escritora rusa\u2014. Sin igual, como un personaje de novela: vivi\u00f3 una vida de leyenda, tuvo una muerte de leyenda y su recuerdo est\u00e1 envuelto en la leyenda\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/espana\/catalunya\/2021-09-12\/teffi-y-la-ensalada-rusa-satanica.html\">Nadiezhda Lojv\u00edtskaya, m\u00e1s conocida por su seud\u00f3nimo&nbsp;<em>Teffi<\/em>,&nbsp;<\/a>goz\u00f3 de la rara distinci\u00f3n de ser le\u00edda y apreciada tanto por&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/revista-de-verano\/2020-08-30\/los-romanov-un-caso-abierto.html\">el zar Nicol\u00e1s II<\/a>&nbsp;como por Vlad\u00edmir Ilich Lenin. Curiosamente, aunque tambi\u00e9n fue una de las muchas mujeres a las que Rasput\u00edn intent\u00f3 seducir, con Teffi Rasput\u00edn se encontr\u00f3 desde luego con la horma de su zapato.<\/p>\n\n\n\n<p>La figura de Rasput\u00edn me fascina desde hace mucho tiempo, antes incluso de empezar a investigar para mi libro anterior:&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/babelia\/2022-06-11\/lo-que-no-puede-comprenderse.html\"><em>Rusia. Revoluci\u00f3n y guerra civil<\/em><\/a>. \u00bfC\u00f3mo diablos un campesino de Siberia, poco m\u00e1s que analfabeto, pudo provocar un efecto tan devastador en el curso de la historia? No ten\u00eda ning\u00fan cargo oficial. No ten\u00eda fuerzas a su mando. Era un mon\u00e1rquico devoto, no un revolucionario. Y, sin embargo, sin pretenderlo, contribuy\u00f3 m\u00e1s que ninguna otra persona al hundimiento de la mayor autocracia del mundo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">M\u00e1s informaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2026-02-15\/la-desintegracion-de-un-mundo-que-no-volvera.html#?rel=mas_sumario\">La desintegraci\u00f3n de un mundo que no volver\u00e1<\/a><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2006\/11\/25\/babelia\/1164415825_850215.html\">El poeta Aleksandr Blok<\/a>, que trabaj\u00f3 en la Comisi\u00f3n Extraordinaria que abord\u00f3 el asunto en su totalidad justo despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de febrero de 1917, escribi\u00f3: \u201cQuienquiera que este hombre fuese, su esfera de influencia fue enorme. Sus d\u00edas transcurrieron entre un ambiente \u00fanico de adoraci\u00f3n hist\u00e9rica y odio permanente; algunos le rezaban, otros intentaron destruirlo. El car\u00e1cter \u00fanico del libidinoso&nbsp;<em>muzhik&nbsp;<\/em>que fue asesinado con un tiro en la espalda en la&nbsp;<em>fiesta con gram\u00f3fono&nbsp;<\/em>de Yus\u00fapov se debi\u00f3 por encima de todo al hecho de que la bala que lo mat\u00f3 impact\u00f3 en el coraz\u00f3n mismo de la dinast\u00eda reinante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta imagen de la bala que destruy\u00f3 el r\u00e9gimen zarista es poderosa, pero tambi\u00e9n demasiado simplista. Las heridas mortales fueron acumulativas y en realidad ya se hab\u00edan asestado antes.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo de oficiales del Imperio estaba tan desmoralizado por las noticias exageradas sobre la corrupci\u00f3n pol\u00edtica y financiera \u2014por no decir nada de los rumores, falsos en su totalidad, sobre el libertinaje de Rasput\u00edn con la emperatriz e incluso con sus hijas\u2014 que, en 1917, cuando estall\u00f3&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2017\/05\/19\/actualidad\/1495217713_537449.html\">la Revoluci\u00f3n de Febrero,&nbsp;<\/a>apenas se alz\u00f3 ni una sola espada en defensa del zar. En la cadena de causas y efectos de la historia, raramente se ha visto una influencia tan fuerte de un solo hombre de or\u00edgenes humildes, as\u00ed como de los rumores infundados. La importancia de Rasput\u00edn ofrece una perspectiva distinta e intrigante sobre la teor\u00eda de la historia que se basa en lo que se ha dado en llamar \u201clos grandes hombres\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay otro aspecto de lo que Teffi calific\u00f3 como \u201cla leyenda\u201d de Rasput\u00edn que no es menos intrigante. Los mitos y las mentiras que se arremolinaban a su alrededor eran las&nbsp;<em>fake news&nbsp;<\/em>del momento. El propio Rasput\u00edn fue en parte responsable de ellas, por lo mucho que se jactaba de sus contactos con la familia imperial. Pero las consecuencias ponen de manifiesto un fen\u00f3meno que los historiadores pasan por alto demasiado a menudo: los rumores y las teor\u00edas sobre supuestas conspiraciones pueden producir efectos a\u00fan m\u00e1s poderosos que la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2006\/02\/12\/eps\/1139729214_850215.html\">La relaci\u00f3n extraordinaria entre el campesino siberiano y la familia imperial<\/a>&nbsp;sirve para hacer hincapi\u00e9 en la tierra de nadie que separa la verdad de los mitos, los hechos de las fantas\u00edas, que es una parte esencial tanto de la historia de Rasput\u00edn como, cada vez m\u00e1s, de nuestro propio presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando, a principios de 1868, la emperatriz viuda estaba embarazada de su primer hijo \u2014el futuro zar Nicol\u00e1s II\u2014, se cuenta que qued\u00f3 traumatizada por una predicci\u00f3n o un sue\u00f1o: le aterrorizaba que su hijo morir\u00eda asesinado por un campesino ruso, un&nbsp;<em>muzhik<\/em>. Seg\u00fan escribieron el profesor Aleksandr Boj\u00e1nov y otros, \u201cvivi\u00f3 bajo la presi\u00f3n de la profec\u00eda\u201d durante toda su vida. Por eso cuando, treinta y ocho a\u00f1os despu\u00e9s del sue\u00f1o, tuvo de pronto noticia de que su hijo y su nuera andaban locos por un campesino llamado Rasput\u00edn, qued\u00f3 horrorizada. En el seno de<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/06\/30\/actualidad\/1530381522_415055.html\">&nbsp;la familia Rom\u00e1nov,<\/a>&nbsp;ella lider\u00f3 la oposici\u00f3n a la influencia de Rasput\u00edn en la corte.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1919 Mar\u00eda, la hija de Rasput\u00edn, le cont\u00f3 a Nikol\u00e1i Sokolov, encargado de investigar la masacre de la familia imperial, que la zarina le hab\u00eda dicho al propio Rasput\u00edn que sab\u00eda que un campesino la asesinar\u00eda. Seg\u00fan el profesor Boj\u00e1nov, la emperatriz viuda hab\u00eda escuchado tal predicci\u00f3n de boca de una anciana innominada. Sin embargo, en el archivo central estatal de Rusia se conserva un&nbsp;<em>Diario de Rasput\u00edn<\/em>&nbsp;que narra el sue\u00f1o con todo detalle y dramatismo, supuestamente seg\u00fan la emperatriz Alejandra se lo habr\u00eda referido a Rasput\u00edn. En esta versi\u00f3n la madre del zar pidi\u00f3 a una vieja nodriza de la familia que lo interpretara. Los expertos han denunciado que este supuesto&nbsp;<em>Diario&nbsp;<\/em>\u2014depositado en el archivo en los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de 1920\u2014 es falso, pero aun as\u00ed el relato posee un claro componente de veracidad. Sin duda el falsificador conoc\u00eda muy bien a Rasput\u00edn o alg\u00fan miembro de su entorno m\u00e1s cercano. Sea como fuere, toda la historia era bien conocida entre la familia real. Una vieja amiga y vecina nuestra en el campo, la princesa Olga Romanoff, tuvo noticia del sue\u00f1o de su bisabuela por medio de su padre, el pr\u00edncipe Andr\u00e9i, quien a su vez era casualmente hermano de la bella gran duquesa Irina, casada con el pr\u00edncipe Yus\u00fapov, el asesino de Rasput\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Por todas estas razones, el sue\u00f1o, tanto si es cierto como si era falso, es un buen ejemplo del comentario de Teffi sobre la vida de Rasput\u00edn \u201cenvuelta en la leyenda\u201d. Por encima de todo hace hincapi\u00e9 en el hecho fundamental de que, en lo tocante&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/06\/24\/icon\/1561387816_765181.html\">al efecto de Rasput\u00edn<\/a>&nbsp;sobre el transcurso de los acontecimientos, la percepci\u00f3n era mucho m\u00e1s poderosa que la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Su ascenso vertiginoso a una posici\u00f3n de influencia era tan improbable que atrap\u00f3 la atenci\u00f3n general no solo en la Gran Rusia, sino tambi\u00e9n en el extranjero. La mayor\u00eda de las noticias de prensa expresaban alguna forma de disgusto. Pero por fortuna para el historiador, diversos hombres y mujeres de gran inteligencia lo observaron de cerca y nos legaron relatos que son muy esclarecedores. Las obras que el propio Rasput\u00edn public\u00f3 estaban tan corregidas por quienes lo rodeaban, incluida la propia zarina, que apenas qued\u00f3 nada del caos que las caracterizaba. Las \u00fanicas excepciones \u2014que aun as\u00ed deben manejarse con mucha cautela\u2014 son un pu\u00f1ado de entrevistas period\u00edsticas.<\/p>\n\n\n\n<p>No olvidemos que, seg\u00fan dijo el gran poeta decimon\u00f3nico Fi\u00f3dor Ti\u00fatchev, no se puede entender Rusia tan solo con la raz\u00f3n. Tampoco a Rasput\u00edn.&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2004\/08\/05\/revistaverano\/1091656807_850215.html\">Combinaba la inocencia espiritual con una lascivia extrema<\/a>; una fe religiosa intensa con un oportunismo c\u00ednico; la jactancia con la paranoia; el altruismo innato con la codicia; el conocimiento de s\u00ed mismo con la fantas\u00eda. Se convenci\u00f3 a s\u00ed mismo de que amaba genuinamente a las mujeres, pero en ocasiones las violaba. Todas las paradojas de su car\u00e1cter, al igual que la asombrosa historia de su vida y su muerte, son un desaf\u00edo a la l\u00f3gica convencional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Antony Beevor<\/strong>&nbsp;(Londres, 1946) es historiador. Este extracto es un adelanto editorial de su libro&nbsp;<em>Rasput\u00edn y la ca\u00edda de los Rom\u00e1nov<\/em>, de la editorial Cr\u00edtica, que se publica este 13 de mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2026-05-13\/rasputin-el-monje-curandero-que-fascino-a-los-zares-y-abrio-la-puerta-al-fin-del-imperio-ruso.html\">https:\/\/elpais.com\/ideas\/2026-05-13\/rasputin-el-monje-curandero-que-fascino-a-los-zares-y-abrio-la-puerta-al-fin-del-imperio-ruso.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este campesino de Siberia no lleg\u00f3 a tener cargo oficial en la corte del zar, pero tras frenar aparentemente un 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