{"id":121887,"date":"2026-05-08T11:44:36","date_gmt":"2026-05-08T17:44:36","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=121887"},"modified":"2026-05-08T11:44:37","modified_gmt":"2026-05-08T17:44:37","slug":"opinion-uta-madre-y-ahora-como-se-los-quito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-uta-madre-y-ahora-como-se-los-quito\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | \u201c\u00a1Uta madre! Y ahora, \u00bfc\u00f3mo se los quito?\u201d"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"797\" height=\"960\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/487086431_4088025381518390_7107902803511069346_n.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-121888\" style=\"aspect-ratio:0.8302200083022001;width:334px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/487086431_4088025381518390_7107902803511069346_n.jpg 797w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/487086431_4088025381518390_7107902803511069346_n-249x300.jpg 249w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/487086431_4088025381518390_7107902803511069346_n-768x925.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 797px) 100vw, 797px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d48adb06976c7bb2d6ad14fc2dc29508\"><strong><em>Por Alejandra Fonseca<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde que tengo memoria, sensorial y racional, los&nbsp;<strong>animales<\/strong>&nbsp;han sido&nbsp;<strong>importantes compa\u00f1eros de mi vida<\/strong>. Un evento que me pinta de cuerpo entero es cuando de ni\u00f1a, en una ocasi\u00f3n que fuimos en familia de viaje a Veracruz, me dediqu\u00e9 a recolectar en la playa,&nbsp;<strong>cangrejos<\/strong>&nbsp;<strong>peque\u00f1os de mar<\/strong>&nbsp;en una cubetita naranja que mi pap\u00e1 me compr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>A \u00e9l le gustaba mucho\u00a0<strong>caminar por la playa<\/strong>\u00a0en traje de ba\u00f1o, descalzo y con gorra para proteger su pelona. Desde entonces fui su\u00a0<strong>fiel compa\u00f1era y confidente<\/strong>. En esa ocasi\u00f3n me compr\u00f3 esa cubetita naranja y, mientras camin\u00e1bamos, yo, con cubetita en mano, me dediqu\u00e9 a\u00a0<strong>perseguir los cangrejos\u00a0<\/strong>que corr\u00edan con el ir y venir de las olas, los atrapaba y con cuidado los met\u00eda en la cubeta con arena y agua de mar.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi pap\u00e1, siempre mi aliado, cuando le ense\u00f1aba uno de \u201c<em>mis animalitos<\/em>\u201d de concha llamativa, con dulzura, me dec\u00eda:&nbsp;<strong><em>\u201c\u00a1Muy bonito!\u201d<\/em><\/strong>&nbsp;Supongo que \u00e9l supuso que a los cangrejos los liberar\u00eda al caer la noche.&nbsp;<em>Pero no pregunt\u00f3.<\/em>&nbsp;Cuando lleg\u00f3 el momento de ir al hotel, yo iba con esos hermosos personajes corriendo de un lado a otro dentro de la cubeta,&nbsp;<strong>\u00a1mis m\u00e1s preciados tesoros!&nbsp;<\/strong>En mi cuarto vio que puse la cubetita en la tina de ba\u00f1o, supongo pens\u00f3 que, temprano al d\u00eda siguiente, los llevar\u00eda de regreso al mar, es decir, s\u00f3lo quer\u00eda que&nbsp;<strong>durmieran conmigo<\/strong>.&nbsp;<em>Pero no pregunt\u00f3<\/em>. Quiz\u00e1 pens\u00f3 que ser\u00eda pasajero, s\u00f3lo por vacaciones.&nbsp;<em>Pero no pregunt\u00f3<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pasaron tres d\u00edas seguidos,&nbsp;<strong>entrando y saliendo del mar<\/strong>&nbsp;y del hotel con \u201cmis animalitos\u201d en mi cubetita, cambi\u00e1ndoles agua limpia de mar, poni\u00e9ndoles arena nueva para que se enterraran y cuidando que tuvieran el&nbsp;<strong>alimento<\/strong>&nbsp;que me dijeron que com\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 el d\u00eda y la hora de&nbsp;<strong>regresar a Puebla<\/strong>. Yo me sent\u00e9 muy quietecita en la parte de atr\u00e1s de la camioneta abrazando mi cubetita, atenta a mis cangrejitos. Al mirarme mi padre, me pregunt\u00f3&nbsp;<strong>por qu\u00e9 llevaba<\/strong>&nbsp;a esos&nbsp;<strong>animalitos para Puebla<\/strong>&nbsp;si ellos viv\u00edan en el mar y no los pod\u00edamos sacar de su h\u00e1bitat porque morir\u00edan; que qu\u00e9 pensaba yo hacer con ellos. Fue entonces que le dije que mi proyecto era hacer un&nbsp;<strong>acuario de agua salada<\/strong>&nbsp;en la tina de mi ba\u00f1o, con arena de mar limpia para acondicionar su casa y cuidar que ah\u00ed vivieran con sus familias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Imagino<\/strong>&nbsp;lo que&nbsp;<strong>pas\u00f3 por su mente<\/strong>:&nbsp;<em>\u201cLa estuve acompa\u00f1ando tres d\u00edas completos, ma\u00f1ana, tarde y noche, ella coleccionando sus \u2018animalitos\u2019, yo ayud\u00e1ndola, \u00a1hasta le compr\u00e9 una cubetita! \u00a1Y nunca pregunt\u00e9 qu\u00e9 iba a hacer con ellos!\u201d<\/em>&nbsp;Traduzco lo que imagino se dijo a s\u00ed mismo despu\u00e9s de ese momento:&nbsp;<strong><em>\u201c\u00a1Uta madre! Y ahora, \u00bfc\u00f3mo se los quito?\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nunca se me va a olvidar que, sentada yo fascinada viendo correr a mis cangrejitos, \u00e9l se acerc\u00f3. Murmurando me dijo que esos&nbsp;<strong>animalitos viven en el mar<\/strong>&nbsp;con&nbsp;<strong>agua salada<\/strong>; que les gusta el sol y las olas que van y vienen, que tienen sus familias por lo que, por m\u00e1s que \u201cintent\u00e1ramos\u201d (se incluy\u00f3) hacerles un h\u00e1bitat parecido, nunca lo podr\u00edamos replicar para ellos, sus familias, sus casas y sobre todo&nbsp;<strong>su libertad<\/strong>, por lo que no podr\u00edan sobrevivir en la tina de la casa por mucho que nos esforz\u00e1ramos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed me pidi\u00f3 le diera&nbsp;<strong>mi cubetita<\/strong>&nbsp;para que los llevara de regreso al mar.&nbsp;<strong><em>\u00a1Fue un no rotundo!<\/em><\/strong>&nbsp;Entonces en secreto, me invit\u00f3 a que fu\u00e9ramos los&nbsp;<strong>dos juntos<\/strong>&nbsp;y los dej\u00e1ramos libres para que yo viera c\u00f3mo regresaban a sus casas, felices, con sus familias en su h\u00e1bitat, y lo hicimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre tom\u00f3 la cubetita naranja y, con la otra mano, a m\u00ed.&nbsp;<strong>Caminamos juntos<\/strong>&nbsp;hacia el mar. Yo iba feliz sabiendo que estaba entregando mis m\u00e1s&nbsp;<strong>preciados tesoros<\/strong>. Cuando inclinamos la cubeta y vi a mis peque\u00f1os cangrejos correr hacia la arena mojada y desaparecer entre las olas, sent\u00ed algo nuevo:&nbsp;<strong>\u00a1libertad!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed aprend\u00ed que&nbsp;<strong>amar a un animal<\/strong>&nbsp;es procurar darle lo que necesita para que est\u00e9 bien, incluso cuando eso implique&nbsp;<strong>dejarlo ir<\/strong>. Entend\u00ed que el amor consiste en devolverlos donde pertenecen, donde est\u00e1 su salud, su alimento y sobre todo, su&nbsp;<strong>libertad<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo m\u00e1s profundo: los animales no existen para llenar&nbsp;<strong>vac\u00edos emocionales humanos<\/strong>. No son juguetes ni adornos ni caprichos. Mucho menos deben ser compa\u00f1\u00edas de&nbsp;<em>\u00a1awebo!<\/em>&nbsp;Tienen su&nbsp;<strong>propio mundo<\/strong>, sus necesidades, sus lenguajes y sus familias, aunque no sepamos verlas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta escena&nbsp;<strong>defini\u00f3 y dignific\u00f3 mi vida<\/strong>. Desde entonces cada vez que rescato un animal, que curo un ojito infectado, que alimento un cuerpo abandonado o acompa\u00f1o a uno en sus \u00faltimos d\u00edas, recuerdo aquella cubetita naranja y la&nbsp;<strong>lecci\u00f3n brutal y hermosa<\/strong>&nbsp;de mi&nbsp;<strong>padre<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Amar a los animales no es&nbsp;<strong>romantizar su existencia<\/strong>. Es responsabilizarse de ella porque nosotros, los humanos, podemos participar directamente, ellos solos no pueden. El&nbsp;<strong>verdadero amor<\/strong>&nbsp;a los animales en<strong>&nbsp;libertad<\/strong>, es:&nbsp;<em>\u201cQuiero que vivas bien, yo lo procurar\u00e9\u201d.<\/em>&nbsp;Y para los&nbsp;<strong>domesticados<\/strong>&nbsp;<em>\u201cQuiero que vivas bien, yo lo procurar\u00e9, y si me eliges, ofrezco ser tu territorio con presencia y cercan\u00eda, enlodarme los zapatos para transformarnos juntos, y abrazar este misterio que respira\u2026\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>alefonse@hotmail.com<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>+ OPINI\u00d3N : Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Alejandra Fonseca Desde que tengo memoria, sensorial y racional, los&nbsp;animales&nbsp;han sido&nbsp;importantes compa\u00f1eros de mi vida. 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