{"id":120669,"date":"2026-04-18T10:25:49","date_gmt":"2026-04-18T16:25:49","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=120669"},"modified":"2026-04-18T10:25:51","modified_gmt":"2026-04-18T16:25:51","slug":"adios-al-mito-del-cavernicola-hipercarnivoro-casi-dos-tercios-de-la-dieta-paleolitica-eran-vegetales-afirma-eudald-carbonell-comer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/adios-al-mito-del-cavernicola-hipercarnivoro-casi-dos-tercios-de-la-dieta-paleolitica-eran-vegetales-afirma-eudald-carbonell-comer\/","title":{"rendered":"Adi\u00f3s al mito del cavern\u00edcola hipercarn\u00edvoro: \u201ccasi dos tercios de la dieta paleol\u00edtica eran vegetales\u201d, afirma Eudald Carbonell | Comer"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-pale-cyan-blue-background-color has-background has-medium-font-size\">Nuevas evidencias arqueol\u00f3gicas desmontan el mito del humano paleol\u00edtico hipercarn\u00edvoro y revelan una dieta mucho m\u00e1s diversa, basada principalmente en vegetales y recursos variados del entorno<br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"936\" height=\"458\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/69e0e5df46ca3.r_d.645-429-7324.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-120670\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/69e0e5df46ca3.r_d.645-429-7324.jpeg 936w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/69e0e5df46ca3.r_d.645-429-7324-300x147.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/69e0e5df46ca3.r_d.645-429-7324-768x376.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 936px) 100vw, 936px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La vida de los habitantes de las cuevas<br>Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-55eb08e4efa285737970a6c19354098f\"><strong>Antonio Ort\u00ed \/ COMER \/ LV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Durante d\u00e9cadas, la imagen de nuestros predecesores en el Paleol\u00edtico ha estado dominada por una visi\u00f3n: la del cazador hipercarn\u00edvoro que degustaba a diario enormes costillares de mamuts, bisontes, caballos salvajes y jabal\u00edes, estuvieran crudos o hechos a la brasa. A esta narrativa hay que sumarle una idea popularizada en el a\u00f1o 2002 por Loren Cordain en el bestseller&nbsp;<em>La dieta paleol\u00edtica<\/em>&nbsp;(Urano): \u201ces mejor dejar los cereales para los p\u00e1jaros\u201d (como sostiene en el cap\u00edtulo titulado \u201cC\u00f3mo se estrope\u00f3 nuestra dieta y qu\u00e9 hacer al respecto\u201d). Sin embargo, investigaciones arqueol\u00f3gicas m\u00e1s recientes dibujan un panorama mucho m\u00e1s complejo, seg\u00fan manifiesta a Comer el arque\u00f3logo Eudald Carbonell tras dedicar casi cincuenta a\u00f1os de su vida a investigar en el yacimiento de la sierra de Atapuerca (Burgos).<\/p>\n\n\n\n<p>Carbonell acaba de publicar con Igor Parra, un experto en palinolog\u00eda (la disciplina que estudia el polen y las esporas en los f\u00f3siles para reconstruir los climas y la vegetaci\u00f3n del pasado),&nbsp;<em>Los pilares de la evoluci\u00f3n humana<\/em>&nbsp;(Arpa), obra en la que ambos investigadores dedican un cap\u00edtulo a la alimentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/files\/fp\/uploads\/2024\/10\/17\/671139fd4515c.r_d.2228-1114.jpeg\" alt=\"El arque\u00f3logo Eudald Carbonell en Barcelona\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El arque\u00f3logo Eudald Carbonell en BarcelonaAna Jim\u00e9nez<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Para Eudald Carbonell, la idea de que nuestros predecesores com\u00edan a diario carne a dos carrillos, \u201ces un mito, una leyenda urbana, parecida a que viv\u00edan en cuevas, cuando en el 98% de los casos lo hac\u00edan al aire libre\u201d, dice. \u201cAlrededor del 65% de lo que com\u00edan eran vegetales como bulbos, ra\u00edces, tub\u00e9rculos, semillas y frutos, pero tambi\u00e9n legumbres y gram\u00edneas silvestres\u201d, puntualiza este catedr\u00e1tico en la Universitat Rovira i Virgili que es autor de ensayos sobre la evoluci\u00f3n humana de los que se han hecho eco revistas como&nbsp;<em>Nature y Science<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, los habitantes del Paleol\u00edtico explotaban una amplia diversidad de recursos. En yacimientos como Atapuerca est\u00e1 documentado que consum\u00edan grandes mam\u00edferos (\u201cdesde hipop\u00f3tamos hasta panteras, aunque lo que m\u00e1s com\u00edan eran bisontes\u201d, informa Carbonell), pero tambi\u00e9n peque\u00f1as presas (\u201ccomo conejos y aves\u201d). Y es que en entornos mediterr\u00e1neos, ricos y variados, depender exclusivamente de la caza mayor no solo era innecesario, sino tambi\u00e9n muy arriesgado, pues en demasiadas ocasiones cazar un le\u00f3n o un oso de las cavernas no sal\u00eda gratis. En cambio, en enclaves muy septentrionales, como en la estepa, \u201ceran mucho m\u00e1s carn\u00edvoros, sobre todo en invierno, porque aparte de carne, all\u00ed no hab\u00eda casi nada m\u00e1s\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os se han acumulado evidencias sobre el notable consumo de plantas que hab\u00eda en el Paleol\u00edtico, algo que tradicionalmente hab\u00eda pasado desapercibido por su peor conservaci\u00f3n. Estudios microsc\u00f3picos del c\u00e1lculo dental han identificado restos de almidones, legumbres y semillas tanto en neandertales como en humanos anat\u00f3micamente modernos. En yacimientos ib\u00e9ricos como&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.alcoi.org\/ca\/areas\/cultura\/museo\/Salt\/index.html\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">El Salt<\/a>, en Alcoy (Alicante), estos estudios apuntan incluso al procesamiento y cocci\u00f3n de vegetales, lo que implica un conocimiento sofisticado de los recursos disponibles.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Seg\u00fan una investigaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Los an\u00e1lisis tradicionales de col\u00e1geno \u00f3seo suelen subestimar la ingesta de almidones y grasas vegetales, favoreciendo la narrativa del cavern\u00edcola carn\u00edvoro<\/h3>\n\n\n\n<p>Por si fuera poco, otras investigaciones se\u00f1alan que la idea de que nuestros ancestros subsist\u00edan en el Paleol\u00edtico con una dieta compuesta casi exclusivamente por prote\u00ednas y grasas dista mucho de la realidad. Una investigaci\u00f3n publicada en&nbsp;<a href=\"https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s10814-025-09217-w\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Journal of Archeological Research<\/em><\/a>&nbsp;recalca que los an\u00e1lisis tradicionales de col\u00e1geno \u00f3seo suelen subestimar la ingesta de almidones y grasas vegetales, favoreciendo la narrativa del cavern\u00edcola carn\u00edvoro. Sin embargo, al analizar yacimientos del Paleol\u00edtico con tecnolog\u00edas m\u00e1s avanzadas, los cient\u00edficos han empezado a hallar rastros de nueces, semillas, tub\u00e9rculos, ra\u00edces, cereales y frutas como, por otra parte, era de esperar, pues nuestros predecesores no estaban en condiciones de renunciar a ning\u00fan alimento de su entorno, por m\u00e1s que los animales de mayor tama\u00f1o les resultaran m\u00e1s rentables en t\u00e9rminos energ\u00e9ticos, al proporcionarles m\u00e1s calor\u00edas que cualquier otro manjar.<\/p>\n\n\n\n<p>Este punto es clave para desmontar otro de los mitos contempor\u00e1neos: la supuesta ausencia de cereales y legumbres en el Paleol\u00edtico. El problema, de nuevo, es de visibilidad arqueol\u00f3gica: mientras los huesos de animales se conservan con relativa facilidad, los restos vegetales requieren condiciones excepcionales para perdurar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background\">Lee tambi\u00e9n<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/image_104_108\/files\/fp\/uploads\/2022\/07\/28\/62e29fd263e5f.r_d.1199-751.jpeg\" alt=\"Las pinturas rupestres no dec\u00edan toda la verdad: esto es lo que realmente se com\u00eda en el Paleol\u00edtico\"\/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-medium-font-size\"><a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/cultura\/20221028\/8585738\/variada-dieta-cazadores-paleolitico.html\">Las pinturas rupestres no dec\u00edan toda la verdad: esto es lo que realmente se com\u00eda en el Paleol\u00edtico<\/a><\/h2>\n\n\n\n<p>David Ruiz Marull<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/image_104_108\/files\/fp\/uploads\/2026\/03\/25\/69c3b92707817.r_d.497-380.png\" alt=\"Esto es lo que com\u00edan los habitantes de las ciudades m\u00e1s antiguas del mundo en Mesopotamia hace 6.000 a\u00f1os\"\/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-medium-font-size\"><a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/comer\/20260325\/11498800\/esto-comian-habitantes-ciudades-mas-antiguas-mundo-mesopotamia-6000-anos.html\">Esto es lo que com\u00edan los habitantes de las ciudades m\u00e1s antiguas del mundo en Mesopotamia hace 6.000 a\u00f1os<\/a><\/h2>\n\n\n\n<p>David Ruiz Marull<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Visibilidad arqueol\u00f3gica<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mientras los huesos de animales se conservan con relativa facilidad, los restos vegetales requieren condiciones excepcionales para perdurar<\/h3>\n\n\n\n<p>Como argumentan Carbonell y Parra, las sociedades prehist\u00f3ricas desarrollaron estrategias de subsistencia muy flexibles en las que el consumo de carne fue, sin duda, un elemento importante, pero no necesariamente el dominante.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos del estereotipo del cazador infalible, la evidencia apunta a un modelo mucho m\u00e1s vers\u00e1til: el de un omn\u00edvoro oportunista capaz de explotar desde grandes ungulados hasta peque\u00f1as presas, pasando por plantas, ra\u00edces, tub\u00e9rculos, gram\u00edneas silvestres, legumbres, frutas y semillas. Un modelo que obliga a replantear lo que algunos seguidores de la dieta paleol\u00edtica consideran la \u201cdieta natural\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group has-ast-global-color-4-background-color has-background is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Alimentaci\u00f3n y prote\u00ednas<\/h3>\n\n\n\n<p>\u201cLa alimentaci\u00f3n y el consumo de nutrientes, especialmente prote\u00ednas, han marcado nuestras vidas durante los \u00faltimos seis millones de a\u00f1os\u201d, escriben Carbonell y Parra en \u201cLos pilares de la evoluci\u00f3n humana\u201d (Arpa). En una primera fase, aunque la dieta no era exclusivamente vegetal, cerca del 90% de la ingesta proven\u00eda de vegetales. \u201cEl consumo de invertebrados e insectos, complementar\u00eda, probablemente, la dieta cotidiana\u201d, escriben al alim\u00f3n ambos investigadores. \u201cEn la segunda fase, hace unos 3 millones de a\u00f1os, se observa una dieta mayoritariamente vegetal dentro de un contexto omn\u00edvoro. Aunque la carne formaba parte de su dieta, su aporte era marginal\u201d, prosiguen. El g\u00e9nero&nbsp;<em>Homo&nbsp;<\/em>comenz\u00f3 a incorporar prote\u00edna animal a su dieta a trav\u00e9s del carro\u00f1eo, es decir, del consumo de tejidos de animales muertos o cazados por otras especies depredadoras (en muchos lugares, las hienas llegaban antes que los sapiens a devorar la carro\u00f1a, por lo que se desprende de las marcas dejadas en los huesos, \u201caunque en Atapuerca los hom\u00ednidos se adelantaban a los lobos a la hora de hacerse con los despojos\u201d, puntualiza Carbonell), antes de desarrollar habilidades para la caza activa. La pr\u00e1ctica del carro\u00f1erismo, adoptada por imitaci\u00f3n de otros mam\u00edferos y aves, podr\u00eda haber sido clave en la evoluci\u00f3n de la dieta de los primeros hom\u00ednidos, facilitando la inclusi\u00f3n de carne y prote\u00ednas de alto valor biol\u00f3gico. La tercera fase, el salto hacia la caza sistem\u00e1tica de grandes animales, ocurri\u00f3, en el caso de Atapuerca, hace unos 400.000 a\u00f1os. \u201cEn las cacer\u00edas participaban todos los miembros de una comunidad, sin distinci\u00f3n de sexo o edad\u201d, escriben Carbonell y Parra. Aunque estas expediciones de caza sol\u00edan estar integradas por grupos familiares de entre 15 y 30 miembros, toscamente armados con instrumentos multifuncionales, la imposibilidad de transportar grandes cantidades de alimentos y la imposibilidad de conservarlos, llev\u00f3 a adoptar una dieta de proximidad o de \u201ckil\u00f3metro cero\u201d en la que nuestros antepasados se llevaban a la boca cuantos recursos comestibles encontraban en los alrededores sin renunciar a ninguno, salvo que fuera venenoso.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/comer\/al-dia\/20260417\/11515216\/adios-mito-cavernicola-hipercarnivoro-dos-tercios-dieta-paleolitica-vegetales-afirma-eudald-carbonell.html\">https:\/\/www.lavanguardia.com\/comer\/al-dia\/20260417\/11515216\/adios-mito-cavernicola-hipercarnivoro-dos-tercios-dieta-paleolitica-vegetales-afirma-eudald-carbonell.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuevas evidencias arqueol\u00f3gicas 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