{"id":12034,"date":"2021-08-24T08:25:36","date_gmt":"2021-08-24T13:25:36","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=12034"},"modified":"2021-08-24T06:25:52","modified_gmt":"2021-08-24T11:25:52","slug":"el-psiquiatrico-literario-escritores-que-perdieron-la-cabeza-abc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/el-psiquiatrico-literario-escritores-que-perdieron-la-cabeza-abc\/","title":{"rendered":"El psiqui\u00e1trico literario: escritores que perdieron la cabeza | ABC"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>Hemingway y Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez sufrieron trastorno bipolar. Tambi\u00e9n Pedro Casariego C\u00f3rdoba y Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo: el primero se arroj\u00f3 a las v\u00edas del tren y el segundo por la ventana de su casa<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"661\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-24-a-las-6.21.40-1024x661.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12035\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-24-a-las-6.21.40-1024x661.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-24-a-las-6.21.40-300x194.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-24-a-las-6.21.40-768x496.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-24-a-las-6.21.40.jpg 1252w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">KARINA SAINZ BORGO \/ ABC<\/p>\n\n\n\n<p>Durante siglos el trastorno bipolar no tuvo nombre ni diagn\u00f3stico. Pero exist\u00eda y era devastador: Tolstoi, Balzac, Faulkner, Hemingway, Tennessee Williams, Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez o Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo lo sufrieron. Man\u00eda, obsesi\u00f3n, depresi\u00f3n, delirio. Llamaron a la enfermedad de muchas formas. Hubo quienes decidieron poner fin al malestar llen\u00e1ndose los bolsillos de piedras y arroj\u00e1ndose a un r\u00edo como Virginia Woolf, y otras, Alejandra Pizarnik y Anne Sexton entre ellas, que optaron por llenarse la boca de pastillas y los pulmones de di\u00f3xido de carbono.<\/p>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n entre enfermedad, farmacopea y&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/abci-equipaje-literario-llevan-escritores-maletas-202108150038_noticia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">literatura<\/a>&nbsp;es tan antigua como el suicidio, que tuvo en S\u00f3crates uno de sus referentes m\u00e1s tempranos hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os. De la melancol\u00eda del XIX<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;a la ansiedad del XX, que entroniz\u00f3 el Prozac como uno de los f\u00e1rmacos de referencia de la posguerra en los Estados Unidos. El fastidio universal, ese &#8216;spleen&#8217; que atormentaba a los poetas malditos y simbolistas, ha mutado. Del opio y el hach\u00eds de los fumaderos bohemios al Tranxilium y la Velafaxina, tambi\u00e9n el Spiron, Zyprexa o Quetiapina. Pero a veces ni eso funciona para atajar el vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>En su libro &#8216;Fin de poema\u2019, Juan Tall\u00f3n merodea el suicidio de cuatro poetas: Cesare Pavese, Alejandra Pizarnik, Anne Sexton y Gabriel Ferrater. El texto no se limita a reconstruir el momento en que decidieron acabar con su vida, tambi\u00e9n describe el largo camino de vacilaciones que los condujeron hasta ah\u00ed. El suicidio es la bruma de la que surge el desasosiego. Es un ir muri\u00e9ndose de a poco: la escritura en trance de estropearse; la p\u00e9rdida del inter\u00e9s por la palabra y el lento desag\u00fce del des\u00e1nimo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static3.abc.es\/media\/cultura\/2021\/08\/23\/jrj5-kGtD--620x349@abc-U84731110000RQP-510x349@abc.jpg\" alt=\"Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez y Zenobia Camprub\u00ed\"\/><figcaption>Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez y Zenobia Camprub\u00ed &#8211;&nbsp;ABC<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez<\/h3>\n\n\n\n<p>El verano enferma. Era la peor estaci\u00f3n para&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/libros\/literatura\/juan-ramon-jimenez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez<\/a>, que sufr\u00eda rebrotes de ansiedad y depresi\u00f3n justo entre los meses de junio y septiembre. Seg\u00fan escribe el psiquiatra Enrique Gonz\u00e1lez Duro en &#8216;Biograf\u00eda interior de Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez&#8217;, fue a partir de la muerte del padre, en 1900, cuando se expresaron s\u00edntomas de depresi\u00f3n que ameritaron su ingreso en el sanatorio madrile\u00f1o Nuestra Se\u00f1ora del Rosario. Jim\u00e9nez desarroll\u00f3 un cuadro de ansiedad, desasosiego e insomnio y su dependencia de los m\u00e9dicos lo convirti\u00f3 en puntilloso hipocondr\u00edaco.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la depresi\u00f3n era recurrente y casi cr\u00f3nica, tuvo al menos seis episodios agudos que encajar\u00edan, seg\u00fan la psiquiatr\u00eda moderna, en un diagn\u00f3stico de trastorno bipolar. Los dos primeros brotes ocurrieron en su juventud y un tercero, en 1940, que provoc\u00f3 su reclusi\u00f3n en el hospital de la Universidad de Miami. \u00abMe mor\u00ed, me desnudaron de mi ropa de vivo, me lavaron, me untaron de ung\u00fcentos, me embalsamaron, me envolvieron en pa\u00f1os de muerto, me pintaron mi cara sobre la m\u00eda y me dejaron en la tumba\u00bb, dej\u00f3 por escrito en un texto recogido en su libro &#8216;Historias y cuentos&#8217; (Seix Barral).<\/p>\n\n\n\n<p>En 1946 tuvo que ser atendido en el Washington Sanatorium and Hospital Takoma Park, en Maryland. Ah\u00ed permaneci\u00f3 seis meses hasta estabilizarse, pero regres\u00f3 en 1950. Desde ah\u00ed fue remitido al Hospital John Hopkings de Baltimore. En ese sanatorio conoci\u00f3 al psiquiatra espa\u00f1ol Luis Ortega, quien le recomend\u00f3 mudarse a un pa\u00eds hispanohablante. Aunque \u00e9l y su mujer, Zenobia, se establecieron en Puerto Rico, las crisis no cesaron: fue ingresado dos veces en el hospital presbiteriano de San Juan y en el psiqui\u00e1trico Hato Tejas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hipocondr\u00eda y delirio se relevan entre los s\u00edntomas. Ya para ese momento, el escritor no soporta los ruidos, tampoco el perfume ni la presencia de quienes lo rodean, incluyendo a su mujer, a la que llega a acusar en una ocasi\u00f3n de haber tirado la carta que, seg\u00fan \u00e9l, Goethe le hab\u00eda escrito cuando tradujeron al alem\u00e1n &#8216;Platero y yo&#8217;. La muerte de su esposa y el anuncio del Nobel de Literatura agravaron a\u00fan m\u00e1s su estado. Tras dos ingresos m\u00e9dicos m\u00e1s y una operaci\u00f3n por la fractura del f\u00e9mur, muri\u00f3 de bronconeumon\u00eda en 1958.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static1.abc.es\/media\/cultura\/2021\/08\/23\/PedroCasariegoCordoba_PaginaOficial-U61881486721Wsb-510x349@abc.jpg\" alt=\"Pedro Casariego C\u00f3rdoba, poeta y pintor.\"\/><figcaption>Pedro Casariego C\u00f3rdoba, poeta y pintor. &#8211;&nbsp;ABC<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Locura, enfermedad y muerte<\/h3>\n\n\n\n<p>El escritor y pintor Pedro Casariego C\u00f3rdoba (Pe Cas Cor) tuvo una vida breve y fulminante, tambi\u00e9n una obra po\u00e9tica incisiva que tom\u00f3 forma en seis libros: &#8216;La canci\u00f3n de Van Horne&#8217;, &#8216;El hidroavi\u00f3n de K.&#8217;, &#8216;La risa de Dios&#8217;, \u2018Maquillaje. Letan\u00eda de p\u00f3mulos y p\u00e1nicos&#8217;, &#8216;La voz de Mallick&#8217; y &#8216;Dra&#8217;, reunidos todos en &#8216;Poemas encadenados 1977-198&#8217; (Seix Barral). A los 37 a\u00f1os se arroj\u00f3 a las v\u00edas del tren. Jos\u00e9 Agust\u00edn, el mayor de los Goytisolo, se precipit\u00f3 por la ventana en 1999 tras sufrir durante a\u00f1os de un trastorno bipolar, y tambi\u00e9n el poeta y traductor Alfonso Costafreda, adicto a los somn\u00edferos y los tranquilizantes, se quit\u00f3 la vida en Suiza, en 1974.<\/p>\n\n\n\n<p>El desequilibrio ps\u00edquico remata la locura con la muerte. En ocasiones, la precaria salud mental y la excesiva sensibilidad agujerean el cuerpo hasta derribarlo. Ocurri\u00f3 con el escritor gallego Lois Pereiro, icono de la contracultura de los ochenta. \u00abNunca escribir\u00e9 en castellano, publicar\u00e9 un libro y morir\u00e9 joven\u00bb. Muri\u00f3 a los 38 a\u00f1os, enfermo de sida. Su obra reuni\u00f3 las influencias m\u00e1s heterog\u00e9neas: Cioran, Bernhard, Peter Handke y Beckett pero tambi\u00e9n Lou Reed, Doors o Joy Division. \u00abEscupidme encima cuando pas\u00e9is\/por delante del lugar donde yo repose\/envi\u00e1ndome un h\u00famedo mensaje\/de vida y de furia necesaria\u00bb, escribi\u00f3 en su poema &#8216;Epitafio&#8217;.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor Leopoldo Mar\u00eda Panero, hijo del poeta Leopoldo Panero Tobado y hermano de Michi y Juan Luis Panero, desarroll\u00f3 un principio de esquizofrenia en la c\u00e1rcel de Carabanchel. Intent\u00f3 suicidarse en varias ocasiones. Muri\u00f3 de un fallo multiorg\u00e1nico, a los 65, en el psiqui\u00e1trico Juan Carlos I de Canarias, el hospital donde vivi\u00f3 los \u00faltimos 19 a\u00f1os de su vida tras recluirse voluntariamente. Expansivo, pol\u00e9mico y torrencial en la escritura, Panero dijo ser un monstruo, pero no un loco. Fue el \u00faltimo poeta maldito y el broche en la saga familiar de Panero.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Alzheimer y memoria<\/h3>\n\n\n\n<p>A los embates de la depresi\u00f3n y la ansiedad que tuvieron que soportar algunos, se suman los surcos y desgarrones en la memoria. Los \u00faltimos a\u00f1os del escritor Antonio Grosso fueron un infierno. El autor de &#8216;La zanja&#8217; (1960), &#8216;Un cielo dif\u00edcilmente azul'(1961), &#8216;El capirote&#8217; (1963) y &#8216;Florido mayo&#8217; (1973) muri\u00f3 a los 67, de un infarto, pero llevaba a cuestas una pesada losa que min\u00f3 su salud: cinco a\u00f1os de reclusi\u00f3n en la unidad de agudos de un psiqui\u00e1trico, una larga cadena de depresiones e intentos de suicidio, as\u00ed como la progresiva p\u00e9rdida de la memoria a causa del Alzheimer.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n enferma de Alzheimer, Mar\u00eda Teresa Le\u00f3n lleg\u00f3 a la vejez con los recuerdos hechos jirones. Reci\u00e9n exiliado en Londres tras ser rechazado por la Espa\u00f1a franquista, el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante perdi\u00f3 la memoria a causa de un tratamiento de electroshocks contra la depresi\u00f3n. Necesit\u00f3 la ayuda de Miriam, su mujer, para escribir &#8216;La Habana para un infante difunto&#8217;, porque no recordaba el nombre de las calles. \u00abTrabaj\u00f3 tanto, pero tanto, que tuvo un bloqueo mental. Trabajaba noche y d\u00eda, no descansaba, porque ten\u00edamos que comer\u00bb, record\u00f3 su viuda en 2013, cuando Galaxia Gutenberg public\u00f3 &#8216;Mapa de un esp\u00eda&#8217;.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static1.abc.es\/media\/cultura\/2021\/08\/23\/vyp-c2bfpor-quc3a9-asesinc3b3-vyp-a-lao-U15445705550CZs-220x220@abc.jpg\" alt=\"El escritor Vidal y Planas asesin\u00f3 a Ant\u00f3n del Olmet -ABC\"\/><figcaption>El escritor Vidal y Planas asesin\u00f3 a Ant\u00f3n del Olmet -ABC<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Vidal Planas y el crimen del Eslava<\/h3>\n\n\n\n<p>La vida hiperb\u00f3lica del gerundense Alfonso Vidal y Planas estuvo marcada por el melodrama, el esperpento y la locura. Aunque iba para militar, acab\u00f3 en bohemio. Tras su paso por la c\u00e1rcel, fugarse del cuartel y cumplir condena en el regimiento de Melilla, se dedic\u00f3 a la escritura desenfrenada. Su obra es prol\u00edfica y podr\u00eda decirse que la escribi\u00f3 entre c\u00e1rcel y c\u00e1rcel. Promiscuo, fam\u00e9lico, hipersensible y locuaz, alcanz\u00f3 la fama con la obra &#8216;Isabel de Ceres&#8217;, una tragedia de amor y redenci\u00f3n de una prostituta, que alcanz\u00f3 32 ediciones, se tradujo a 12 idiomas y fue llevada tanto al cine como al teatro, incluyendo el estreno madrile\u00f1o en el coliseo Eslava, en 1922, a cargo de Luis Ant\u00f3n del Olmet.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito del montaje los convirti\u00f3 en amigos y colaboradores habituales. Sin embargo, la siguiente adaptaci\u00f3n de una obra de Vidal y Planas fue un absoluto fracaso del que responsabiliz\u00f3 a Olmet. Enceguecido de ira y celos literarios, lo mat\u00f3 de un disparo durante un ensayo. Javier Barreiro lo describe en su libro &#8216;Cruces de bohemia&#8217; (2001) como un loco, palabra que se repite a lo largo de su obra y su biograf\u00eda: \u00abEra una especie de exaltado de buen coraz\u00f3n, un m\u00edstico anarquista y cristiano, con pujos de redentor pasional, nervios d\u00e9biles y cabeza confusa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Suicidios ejemplares<\/h3>\n\n\n\n<p>La argentina Alfonsina Storni se arroj\u00f3 al mar. Incluso antes de suicidarse con f\u00e1rmacos, Alejandra Pizarnik llamaba al diario &#8216;La Naci\u00f3n&#8217; para asegurarse de que ya ten\u00edan escrito su obituario. Sylvia Plath sufr\u00eda de trastorno bipolar. Durante a\u00f1os consumi\u00f3 Fenelzina, el mismo antidepresivo que us\u00f3\u00a0<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/abci-karina-sainz-borgo-esto-agua-202106280012_noticia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">David Foster Wallace<\/a>. Plath se mat\u00f3 metiendo la cabeza en el horno y Foster Wallace colg\u00e1ndose de una viga. Virginia Woolf se ahog\u00f3 en el r\u00edo Ouse. Tras las pastillas y los electrochoques, Ernest Hemingway no tuvo m\u00e1s fuerzas para sostener el espect\u00e1culo de su ruda masculinidad y se mat\u00f3 de un disparo y Cesare Pavese acab\u00f3 con su vida tras ingerir diecis\u00e9is envases de somn\u00edferos.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/abci-psiquiatrico-literario-escritores-perdieron-cabeza-202108240019_noticia.html\">https:\/\/www.abc.es\/cultura\/abci-psiquiatrico-literario-escritores-perdieron-cabeza-202108240019_noticia.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hemingway y Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez sufrieron trastorno bipolar. 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