{"id":120142,"date":"2026-04-10T09:57:19","date_gmt":"2026-04-10T15:57:19","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=120142"},"modified":"2026-04-10T09:57:21","modified_gmt":"2026-04-10T15:57:21","slug":"el-tiempo-no-se-aprovecha-el-tiempo-se-vive-la-paradoja-de-perseguir-una-vida-plena-ideas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/el-tiempo-no-se-aprovecha-el-tiempo-se-vive-la-paradoja-de-perseguir-una-vida-plena-ideas\/","title":{"rendered":"El tiempo no se aprovecha, el tiempo se vive: la paradoja de perseguir una \u201cvida plena\u201d | ideas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#6dfc00\">Atiborramos nuestra agenda de actividades y llenamos el m\u00f3vil de fotos. Pero esto solo prueba que cuando buscamos plenitud, caemos en el error de confundir cantidad y calidad<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/SXGNJ2TMSVAI7P4Z3QKVJB4LMI-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-120143\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/SXGNJ2TMSVAI7P4Z3QKVJB4LMI-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/SXGNJ2TMSVAI7P4Z3QKVJB4LMI-300x200.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/SXGNJ2TMSVAI7P4Z3QKVJB4LMI-768x512.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/SXGNJ2TMSVAI7P4Z3QKVJB4LMI.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Turistas ante la Sagrada Familia, en Barcelona, en agosto de 2024.Davide Bonaldo ( SOPA \/ LightRocket \/ Getty Images)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/miquel-seguro-mendlewicz\/#?rel=author_top\">Miquel Segur\u00f3<\/a> \/ ideas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLleno, por favor\u201d. Cuando me deten\u00eda a repostar en una gasolinera, sol\u00eda regresar a la carretera con el dep\u00f3sito a rebosar. No se trataba solo de posponer al m\u00e1ximo el siguiente repostaje; con ello, tambi\u00e9n buscaba sentir un halo de plenitud. Hoy ya no dispongo de coche, pero puedo reconocer aquella sensaci\u00f3n en otras situaciones. Pienso, por ejemplo, en las celebraciones navide\u00f1as, cuando&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2021-09-26\/consumir-buscando-una-felicidad-que-nunca-llega-asi-compramos-para-para-construir-nuestra-identidad.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">la abundancia se torna sin\u00f3nimo de generosidad<\/a>&nbsp;y, al tiempo que las mesas se llenan de suculentos platos, en los salones de las casas se amontonan los regalos. Ambas situaciones calman y colman los apetitos, de ah\u00ed que ambas situaciones despierten una sensaci\u00f3n de plenitud.<\/p>\n\n\n\n<p>La sensaci\u00f3n de plenitud nos produce satisfacci\u00f3n y bienestar, por eso orienta lo que hacemos y est\u00e1 detr\u00e1s de mucho de lo que imaginamos. Es, por decirlo en jerga filos\u00f3fica, un existenciario. Sin embargo, en los \u00faltimos tiempos el dichoso anhelo de plenitud se nos est\u00e1 yendo de las manos. Lo sentimos como una imposici\u00f3n que no nos deja vivir en paz, y no porque desear una vida plena no sea una aspiraci\u00f3n com\u00fan, que lo es, sino porque el querer se ha convertido en deber. La plenitud ha dejado de ser el horizonte de una vida deseable para convertirse en&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2025-10-30\/la-vida-acelerada-donde-se-ha-ido-nuestro-tiempo.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">aquello m\u00ednimamente exigible<\/a>. Hemos pasado de proyectarla desde el enigma del don, extraordinario por definici\u00f3n, a formularla desde la l\u00f3gica de la consecuci\u00f3n. \u201cLa plenitud est\u00e1 ah\u00ed, es tuya. \u00bfQu\u00e9 haces que no vas a buscarla?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">M\u00e1s informaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2025-06-13\/mas-ocio-y-menos-trabajo-por-que-queremos-mas-tiempo-para-nosotros.html#?rel=mas_sumario\">M\u00e1s ocio y menos trabajo: por qu\u00e9 queremos m\u00e1s tiempo para nosotros<\/a><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>El runr\u00fan que genera esta exigencia de plenitud no nos da respiro. Incluso, en ocasiones parece que para estar realmente bien hay que vivir&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2025-04-12\/los-pasos-que-andamos-las-horas-que-dormimos-los-libros-que-leemos-por-que-lo-contabilizamos-todo.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">en plenitud de condiciones todo<\/a>: dormir siempre bien, comer siempre bien, hacer deporte siempre bien, y, por supuesto, estar siempre animados, tener siempre ilusi\u00f3n y disfrutar en todo momento de una vida afectiva luminosa y dichosa. En estas circunstancias, lograr una vida plena se ha convertido en una quimera, un fantasma persecutorio que, en el mejor de los casos, solo logramos ahuyentar temporalmente. Es como si estuvi\u00e9ramos siempre en deuda. Eso explica tambi\u00e9n por qu\u00e9 algunas recuperaciones del estoicismo, tan de moda en nuestros d\u00edas, pueden generar m\u00e1s desasosiego que liberaci\u00f3n. Ciertas malinterpretaciones de la impasibilidad estoica (es decir, la capacidad de distanciarse emocionalmente de lo que nos agita y genera malestar) pueden dar a entender que si se est\u00e1 mal es porque se es incapaz de \u201cgestionar\u201d completamente la vida interior.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s agobiante se vuelve el asunto durante el ocio. Antes, le ped\u00edamos al trabajo que colmase nuestras aspiraciones de realizaci\u00f3n vital, pero ahora tenemos claro que eso funciona como&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2026-01-04\/cambiar-el-trabajo-para-cambiar-el-mundo.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">el palo y la zanahoria<\/a>, pues el trabajo puede convertirse, como indica su etimolog\u00eda (<em>tripalium<\/em>, un instrumento de tortura), en una experiencia muy desagradable.<\/p>\n\n\n\n<p>Descartada esta v\u00eda como fuente de plenitud, ponemos toda la carne en&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2024-06-23\/turismo-etico-unas-vacaciones-sostenibles-para-todos-los-bolsillos.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">el asador de las vacaciones<\/a>, y entonces pasamos a encadenar una actividad tras otra para alejarnos de la sensaci\u00f3n de estar desaprovechando el tiempo. \u201c\u00a1Hay tanto por hacer y, adem\u00e1s, tanto por posturear!\u201d. A la estresante engullici\u00f3n de actividades lo llamamos saber sacarle partido al tiempo, como si cantidad y calidad fueran intercambiables, y convertimos nuestro descanso en una agenda repleta de obligaciones para no s\u00e9 sabe bien qu\u00e9 y en un largo archivo fotogr\u00e1fico de tampoco no se sabe bien qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo, sin embargo, no se aprovecha, el tiempo se vive. A veces con ligereza y liviandad, otras con desgaste y como se puede, y en todos los casos tratando de sortear el absurdo. Llevarse bien con el tiempo exige interpretar sus momentos y respetar sus ritmos, y no atiborrarlo de distracciones para olvidar eso tan metaf\u00edsico de que la vida pasa.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra sociedad de la acumulaci\u00f3n pocas cosas andan tan buscadas como la serenidad. Anhelada por ausente, claro est\u00e1. Es lo que tiene vivir en las ant\u00edpodas de la conciencia del l\u00edmite a la que apelaba el antiguo lema del templo de Apolo en Delfos, el archicitado&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/eps\/2023-03-11\/la-palabra-autopercepcion.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u201ccon\u00f3cete a t\u00ed mismo\u201d<\/a>, que se refer\u00eda a la necesidad de no bajar la guardia en la conciencia de la propia finitud. Conocerse a s\u00ed mismo no consist\u00eda para los sabios de la Antig\u00fcedad en divinizar a su excelencia el \u201cego\u201d, sino m\u00e1s bien en saber encontrar el lugar que le corresponde.<\/p>\n\n\n\n<p>Anhelar una vida plena es un impulso que nos sale de dentro, pero a los impulsos conviene ponderarlos para dotarlos de sentido. No siempre es f\u00e1cil adivinar c\u00f3mo hacerlo, si bien la dificultad no nos exime de, al menos, intentarlo, ya que, entre otras cosas, el deseo nos mata, de pena cuando no se lo satisface y de \u00e9xito cuando se lo consuma. Por eso hay quien lo combate de ra\u00edz para tratar de sentirse mejor. Es una ambiciosa terapia de choque que va a la inversa: vaciarse del anhelo de plenitud para sentirse m\u00e1s libre. Es el deseo de dejar de desear, que, sin embargo, a m\u00ed personalmente me resulta dif\u00edcil de comprender.<\/p>\n\n\n\n<p>En una sociedad de antagonismos y de falsos dilemas, deconstruir la idea de \u201cplenitud\u201d nos puede llevar al otro extremo y recetar el vaciamiento total como \u201cla\u201d terapia. Sin embargo, lo m\u00e1s probable es que&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2025-11-08\/roberta-milanese-psicologa-los-estimulos-rapidos-del-movil-pueden-causar-apatia-emocional-toda-la-vida.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">no valga ni lo uno ni lo otro<\/a>, ni en un plano te\u00f3rico, porque tan inalcanzable es la plenitud como el vaciamiento total, ni en un plano pr\u00e1ctico, porque es probable que tratando de colmar el ansia de plenitud nos sintamos vac\u00edos, y buscando vaciarnos del deseo lo que en realidad estemos persiguiendo es sentirnos m\u00e1s plenos.<\/p>\n\n\n\n<p>En contraposici\u00f3n a este antagonismo de m\u00e1ximos, y aprovechando las fechas en las que estamos, pienso que a lo mejor podemos echar mano de aquel famoso pasaje del Nuevo Testamento en el que se anima a quien dispone de dos t\u00fanicas a dar una a quien no tiene ninguna y a quien tiene comida a hacer exactamente lo mismo. Es decir, que entre el todo y la nada, el matiz del justo medio, la actitud vital que recela de falsos dilemas y que, adem\u00e1s, sabe que hay que implicarse en la vida de los dem\u00e1s para rasmillar la felicidad. Ese es, de hecho, el sentido de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/gastronomia\/2025-03-12\/por-que-es-mejor-comer-en-buena-compania.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">la compa\u00f1\u00eda (<em>cum<\/em>&#8211; y &#8211;<em>panis<\/em>)<\/a>, que es la alegr\u00eda de poder degustar el mismo pan.<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos de excesos y de empachos de todo tipo, a los que les siguen grandilocuentes promesas&nbsp;<em>detox<\/em>, no est\u00e1 de m\u00e1s decirnos que con solo un buen prop\u00f3sito de a\u00f1o nuevo, modesto y factible, ya ser\u00eda suficiente. Que no hace falta tenerse por la persona m\u00e1s heroica sobre la faz de la Tierra para revolucionar la propia forma de vivir, y que esa revoluci\u00f3n puede perfectamente comenzar por sustituir infructuosas y da\u00f1inas ilusiones de dif\u00edcil consecuci\u00f3n por perspectivas m\u00e1s realistas. En definitiva, que si algo as\u00ed como una vida plena es posible, esta pasa por cederle espacio a los dem\u00e1s y no obsesionarse demasiado con conseguirla.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Miquel Segur\u00f3 Mendlewicz<\/strong>&nbsp;(Argel, 1979) es fil\u00f3sofo y escritor. Su \u00faltimo libro es&nbsp;<em>La seducci\u00f3n del encanto<\/em>&nbsp;(Herder, 2025).<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2026-04-10\/el-tiempo-no-se-aprovecha-el-tiempo-se-vive-la-paradoja-de-perseguir-una-vida-plena.html\">https:\/\/elpais.com\/ideas\/2026-04-10\/el-tiempo-no-se-aprovecha-el-tiempo-se-vive-la-paradoja-de-perseguir-una-vida-plena.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/suscripciones\/premium\/upgrade\/?utm_source=autopromo&amp;utm_medium=interno&amp;utm_campaign=YYYY_MM_capping_upgrade\"><\/a><a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2026-04-10\/el-tiempo-no-se-aprovecha-el-tiempo-se-vive-la-paradoja-de-perseguir-una-vida-plena.html#\"><\/a><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Atiborramos nuestra agenda de actividades y llenamos el m\u00f3vil de fotos. 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