{"id":120081,"date":"2026-04-09T08:35:47","date_gmt":"2026-04-09T14:35:47","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=120081"},"modified":"2026-04-09T08:35:49","modified_gmt":"2026-04-09T14:35:49","slug":"lea-ypi-politologa-en-nombre-de-la-seguridad-se-demoniza-a-los-migrantes-como-si-fuesen-criminales-la-lectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/lea-ypi-politologa-en-nombre-de-la-seguridad-se-demoniza-a-los-migrantes-como-si-fuesen-criminales-la-lectura\/","title":{"rendered":"Lea Ypi, polit\u00f3loga: \u00abEn nombre de la seguridad se demoniza a los migrantes como si fuesen criminales\u00bb | La lectura"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#00fc59a8\">La polit\u00f3loga y fil\u00f3sofa Lea Ypi narr\u00f3 el colapso del comunismo en Albania en &#8216;Libre&#8217;y ahora publica &#8216;Indignidad&#8217; (Anagrama), otra contracr\u00f3nica balc\u00e1nica desde la ca\u00edda del Imperio Otomano hasta el auge del fascismo<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/17749461433882-910x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-120082\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/17749461433882-910x1024.jpeg 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/17749461433882-267x300.jpeg 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/17749461433882-768x864.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/17749461433882.jpeg 1200w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/autor\/vanessa-graell.html\">Vanessa Graell<\/a> \/ La Lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A Lea Ypi (Tirana, 1979) se la podr\u00eda definir como una polit\u00f3loga ilustrada que ha vivido -y sufrido- el fin de la historia, el colapso de la Albania comunista, una de las dictaduras m\u00e1s estalinistas y aislacionistas de Europa. Lo cont\u00f3 en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2023\/09\/14\/6500975de9cf4a7f778b4581.html\"><em>Libre&nbsp;<\/em><\/a>(Anagrama), el libro que la convirti\u00f3 en&nbsp;<strong>un fen\u00f3meno literario, traducido a m\u00e1s de 35 lenguas,<\/strong>&nbsp;con una exquisita mezcla de memorias, ensayo hist\u00f3rico y reflexi\u00f3n filos\u00f3fica. Profesora de Teor\u00eda Pol\u00edtica en la prestigiosa London School of Economics y licenciada en Filosof\u00eda en La Sapienza de Roma, Ypi habla seis idiomas -\u00abpero solo cuatro con fluidez\u00bb, dice con modestia- y puede leer a&nbsp;<strong>Kant&nbsp;<\/strong>en su alem\u00e1n original o a&nbsp;<strong>Voltaire&nbsp;<\/strong>y compa\u00f1\u00eda en franc\u00e9s. Un poco como&nbsp;<strong>su abuela Leman Ypi,&nbsp;<\/strong>una culta arist\u00f3crata nacida en Tesal\u00f3nica, la primera mujer que trabaj\u00f3 en la administraci\u00f3n de Albania y cuya historia rescata en otro libro apasionante,&nbsp;<em>Indignidad&nbsp;<\/em>(Anagrama),&nbsp;<strong>una contracr\u00f3nica del siglo XX desde una perspectiva balc\u00e1nica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El desmoronamiento del Imperio Otomano en 1922 y el consiguiente<strong>&nbsp;Intercambio de Poblaci\u00f3n entre Grecia y Turqu\u00eda&nbsp;<\/strong>(eufemisno para el desplazamiento forzoso de cerca de dos millones de ciudadanos), el ascenso del nazismo, los frentes secundarios de la Segunda Guerra Mundial,&nbsp;<strong>la implacable autocracia de Enver Hoxha&nbsp;<\/strong>que gobern\u00f3 Albania con pu\u00f1o de hierro durante 41 a\u00f1os (mand\u00f3 al abuelo de Ypi a prisi\u00f3n, confisc\u00f3 todas las propiedades familiares y su abuela se vio obligada a trabajar en el campo como tantos otros intelectuales)&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo eso es&nbsp;<em>Indignidad<\/em>, que empieza con un post an\u00f3nimo de Facebook: una foto en blanco y negro del viaje de novios de los abuelos de Ypi en la estaci\u00f3n de esqu\u00ed de Cortina d&#8217;Ampezzo, en los Alpes italianos: sentados en unas tumbonas parecen una sofisticada pareja burguesa disfrutando indolentemente de una jornada nieve en plena Segunda Guerra Mundial. Y llegaron los comentarios de los usuarios:&nbsp;<strong>a su abuela la acusaban de \u00abesp\u00eda comunista\u00bb y de \u00abcolaboradora fascista\u00bb<\/strong>, adem\u00e1s de la retah\u00edla de insultos tristemente habituales para toda mujer y que no ten\u00edan equivalencia para el abuelo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEse post fue el punto de partida del libro porque plantea la cuesti\u00f3n de la dignidad. Con el&nbsp;<em>trolleo&nbsp;<\/em>en redes sociales alguien se inventa cosas sobre ti. Mientras est\u00e1s vivo puedes responder a los comentarios, decidir ignorarlos o bloquearlos. Pero&nbsp;<strong>cuando alguien est\u00e1 muerto su legado es lo que otros dicen de \u00e9l.<\/strong>&nbsp;\u00bfC\u00f3mo reivindica alguien la dignidad de una persona muerta cuando es otra fuerza la que la est\u00e1 moldeando? \u00bfQu\u00e9 herramientas tienes para resistirlo?\u00bb, plantea Ypi en el Centro de Cultura Contempor\u00e1nea de Barcelona (CCCB), donde hace unas semanas agot\u00f3 las entradas para su conferencia, titulada&nbsp;<em>Desigualdad y ciudadan\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">T\u00fa no eres de por aqu\u00ed, \u00bfno?<\/h2>\n\n\n\n<p>Pasados 25 a\u00f1os de la ca\u00edda del r\u00e9gimen comunista, Albania desclasific\u00f3 los archivos gubernamentales e Ypi regres\u00f3 a Tirana -vive en Londres desde hace lustros- para consultar la documentaci\u00f3n relativa a su abuela. Al llegar, todo el mundo le pregunta: \u00abT\u00fa no eres de por aqu\u00ed, \u00bfno?\u00bb. Empezando por el taxista que la recoge en el aeropuerto y que luce una gorra&nbsp;<em>trumpiana&nbsp;<\/em>con el Make America Great Again. \u00abCrec\u00ed en Albania pero tengo un sentimiento de alienaci\u00f3n al volver. Es como un limbo, te conviertes en un extra\u00f1o en tu propio pa\u00eds.&nbsp;<strong>Esa es la condici\u00f3n del migrante: un ciudadano de ninguna parte<\/strong>\u00bb, explica Ypi, que se cri\u00f3 en el pueblo costero de Durr\u00ebs, en una modesta casita con un melocotonero en la entrada, muy distinta de la aristocr\u00e1tica villa de Tesal\u00f3nica donde creci\u00f3 su abuela.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abElla tambi\u00e9n tuvo esa condici\u00f3n de migrante desde su nacimiento, era una extra\u00f1a en todas partes.<strong>&nbsp;En Grecia la consideran albanesa y en Albania era la griega.&nbsp;<\/strong>Es la complejidad de la identidad, puedes tener m\u00faltiples pertenencias. De hecho, la violencia se produce en el momento en que intentas reducir a alguien a una sola cosa\u00bb, apunta Ypi, que en&nbsp;<em>Indignidad&nbsp;<\/em>expone&nbsp;<strong>las consecuencias del llamado Intercambio de Poblaci\u00f3n,<\/strong>&nbsp;establecido en el Tratado de Lausana de 1923 para terminar la en\u00e9sima guerra entre Grecia y Turqu\u00eda (1919-1922), que se sald\u00f3 con&nbsp;<strong>la cat\u00e1strofe de Esmirna,<\/strong>&nbsp;que ardi\u00f3 durante d\u00edas hasta quedar destrozada.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">el diab\u00f3lico &#8216;intercambio&#8217;<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00abFue uno de los episodios m\u00e1s brutales y traum\u00e1ticos del siglo XX, que<strong>&nbsp;estableci\u00f3 un precedente peligros\u00edsimo sobre el desplazamiento masivo de poblaci\u00f3n<\/strong>. Hab\u00eda personas que durante siglos hab\u00edan vivido en un lugar y, de golpe, se vieron obligadas a marcharse porque se consideraba que ese ya no era su pa\u00eds.&nbsp;<strong>Todo se hizo por decreto y por la fuerza,&nbsp;<\/strong>con una gesti\u00f3n jur\u00eddica y administrativa del desplazamiento de poblaci\u00f3n. La discusi\u00f3n era exactamente la misma que se ha producido en Gaza cuando dicen: &#8216;si no ponemos a la gente en un lugar seguro habr\u00e1 genocidios que nunca terminar\u00e1n&#8217;\u00bb, explica Ypi.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de este libro&nbsp;<strong>se van dibujando alarmantes paralelismos hist\u00f3ricos<\/strong>. Como el auge del fascismo, que la autora va dosificando con sutileza: primero son unas ligeras expresiones contra los negocios de los jud\u00edos en una cena, entre risas; despu\u00e9s la justificaci\u00f3n de pintadas y, por \u00faltimo, la persecuci\u00f3n y las agresiones&#8230; \u00abAl hablar de nazismo solemos pensar en los campos de concentraci\u00f3n, en Auschwitz, pero no recordamos c\u00f3mo llegamos hasta ah\u00ed. El proceso a trav\u00e9s del cual el fascismo se va filtrando en la mentalidad es muy similar a los patrones que vemos actualmente, con una derecha que manipula la pertenencia y convierte a los migrantes en chivos expiatorios, que resuelve los problemas sociales creando conflictos de identidad\u00bb, compara. Un ejemplo: en un mitin en Nevada en 2023&nbsp;<strong>Donald Trump&nbsp;<\/strong>no tuvo reparos en calificar a los inmigrantes como \u00abanimales que est\u00e1n envenenando la sangre de nuestra naci\u00f3n\u00bb, retomando la ret\u00f3rica hitleriana del&nbsp;<em>Mein Kampf.<\/em>&nbsp;\u00abEs la misma l\u00f3gica. Siempre&nbsp;<strong>se empieza con la deshumanizaci\u00f3n verbal.&nbsp;<\/strong>Pero despu\u00e9s se corre el riesgo de que se traslade a una deshumanizaci\u00f3n pol\u00edtica literal\u00bb, lamenta Ypi.<\/p>\n\n\n\n<p>Una deshumanizaci\u00f3n que tambi\u00e9n vemos en el seno de la Uni\u00f3n Europea, con&nbsp;<strong>el controvertido proyecto de Giorgia Meloni&nbsp;<\/strong>-que cuenta con la simpat\u00eda de<strong>&nbsp;Ursula von der Leyen<\/strong>&#8211; de crear y financiar campos de refugiados en la vecina Albania, que los tribunales italianos han frenado. \u00abB\u00e1sicamente impone a Europa una visi\u00f3n de control de fronteras en nombre de la seguridad que demoniza a los migrantes y los convierte en criminales.<strong>&nbsp;Lo llamaron centros de procesamiento y repatriaci\u00f3n cuando literalmente son como prisiones:<\/strong>&nbsp;se detiene a personas inocentes, la gente sufre colapsos mentales, se producen suicidios&#8230; y no hablamos de ello porque ni siquiera los llamamos campos de concentraci\u00f3n. Al darle un nombre neutral no te das cuenta de lo brutales y violentos que son\u00bb, expone Ypi. Tambi\u00e9n resalta la paradoja de que sea Albania, un pa\u00eds de emigraci\u00f3n, el que acogiera estos centros de deportaci\u00f3n. \u00abSomos una antigua colonia de Italia y esta relaci\u00f3n neocolonial y de poder a\u00fan permanece\u00bb, subraya.<\/p>\n\n\n\n<p>La invasi\u00f3n italiana de Mussolini a Albania en 1939 se presenta en&nbsp;<em>Indignidad&nbsp;<\/em>como una \u00abintervenci\u00f3n humanitaria, una generosa misi\u00f3n para salvar a los albaneses de los abusos de un rey de pacotilla\u00bb, escribe Ypi.<\/p>\n\n\n\n<p>Se refiere al reinado de Zog, antiguo ministro del Interior que al llegar a la presidencia se autoproclam\u00f3 rey: el \u00fanico de la historia moderna de Albania, aunque huy\u00f3 con la entrada de Mussolini y, de paso, se llev\u00f3 las reservas de oro del pa\u00eds. Antes de que Zog llegara a primer ministro, fue el bisabuelo de Ypi,&nbsp;<strong>el ministro Xhafer Ypi,&nbsp;<\/strong>quien lleg\u00f3 a ser presidente de Albania durante cerca de un a\u00f1o. Y deja una de las frases m\u00e1s l\u00facidas del libro: \u00abEs posible que haya naciones en el mundo que cambian la historia. Nosotros no somos una de ellas, hijo m\u00edo. A nosotros, la historia nos la hacen\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">una ilustraci\u00f3n del siglo xxI<\/h2>\n\n\n\n<p>Con el tel\u00f3n hist\u00f3rico de fondo, a ratos&nbsp;<em>Indignidad&nbsp;<\/em>parece una novela de esp\u00edas, en la que Ypi incluye&nbsp;<strong>los informes reales de los esp\u00edas comunistas&nbsp;<\/strong>que segu\u00edan a sus abuelos (y que ten\u00edan pseud\u00f3nimos como El Tribuno, Chicle Blanco o Viento de Marzo). Pero el punto fuerte del libro son&nbsp;<strong>las ideas y los valores de la Ilustraci\u00f3n que subyacen en sus casi 400 p\u00e1ginas,&nbsp;<\/strong>desde los di\u00e1logos filos\u00f3ficos de los personajes hasta la forma de escribir -y de pensar- de Ypi. \u00abVivimos en una era de fragmentaci\u00f3n y de autoritarismo\u00bb, suspira. \u00abEl autoritarismo es el retorno de la autoridad.&nbsp;<strong>La Ilustraci\u00f3n es un proyecto antiautoritario desde su esencia, basado en la raz\u00f3n&nbsp;<\/strong>y en ser capaz de actuar sin la gu\u00eda de otro. Eso significa que si vives en una era de autoritarismo, vives en una era de socavaci\u00f3n de la raz\u00f3n, de sinraz\u00f3n. Todo gira en torno al poder, no alrededor de los derechos y las reivindicaciones universales. El retorno a la identidad, a la tradici\u00f3n, a la religi\u00f3n, a esta especie de fe ciega en las costumbres y a alg\u00fan pasado m\u00edtico conservador son impulsos profundamente antiilustrados\u00bb, analiza.<\/p>\n\n\n\n<p>En una escena de&nbsp;<em>Indignidad<\/em>, aparece un joven Enver Hoxha junto al abuelo de Ypi: ambos eran socialistas, hab\u00edan sido compa\u00f1ero de estudios en Par\u00eds y se ten\u00edan por camaradas.&nbsp;<strong>\u00abTe recomiendo que leas menos la Ilustraci\u00f3n y m\u00e1s a Marx y Lenin\u00bb,<\/strong>&nbsp;le espeta Hoxha al abuelo Ypi, que pas\u00f3 a\u00f1os en prisi\u00f3n por agitaci\u00f3n pol\u00edtica, propaganda y colaboraci\u00f3n con agentes extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAmbos provienen de la misma tradici\u00f3n socialista pero representan dos formas radicalmente diferentesde pensar: la v\u00eda socialdem\u00f3crata reformista y la otra v\u00eda m\u00e1s violenta de la revoluci\u00f3n. Dos v\u00edas que definir\u00e1n la historia del siglo XX\u00bb, apunta Ypi. En la Europa de 2026, con un claro retroceso de los gobiernos progresistas, \u00bfqu\u00e9 implica ese declive de la izquierda socialdem\u00f3crata? \u00abActualmente<strong>&nbsp;la izquierda est\u00e1 totalmente fragmentada por los nacionalismos<\/strong>&nbsp;y ha perdido toda cr\u00edtica universalista de la sociedad. Por eso no puede encontrar las herramientas para resistir a los dos gemelos malignos que son el Estado-naci\u00f3n y el capitalismo\u00bb, afirma Ypi, que en todos sus ensayos pol\u00edticos -como el breve&nbsp;<em>Fronteras de clase,&nbsp;<\/em>tambi\u00e9n en Anagrama- aboga por un retorno a los ideales ilustrados.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa Ilustraci\u00f3n es un proyecto que no est\u00e1 terminado. Desde su origen no inclu\u00eda a las mujeres: para ellas no hab\u00edan derechos, ni igualdad ni libertad. Era una filosof\u00eda de la liberaci\u00f3n pero no contemplaba a las minor\u00edas&#8230; Esto significaba que, en realidad, nunca se realiz\u00f3 completamente como proyecto pol\u00edtico. De nosotros depende retomar esas ideas, de luchar con dignidad para hacer lo correcto\u00bb, reivindica. Como si fuera una trilog\u00eda ilustrada, despu\u00e9s de&nbsp;<em>Libre<\/em>&nbsp;e&nbsp;<em>Indignidad<\/em>, Ypi ya est\u00e1 escribiendo un tercer volumen,&nbsp;Igualdad,&nbsp;sobre su llegada a Italia para estudiar Filosof\u00eda y&nbsp;<strong>el&nbsp;<\/strong><em><strong>shock&nbsp;<\/strong><\/em><strong>de pasar de la Tirana comunista a la Roma cosmopolita de los 90.&nbsp;<\/strong>\u00abEs otro libro sobre migraci\u00f3n y capitalismo, que empieza donde acaba&nbsp;<em>Libre<\/em>\u00bb, avanza.<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<em>Libre<\/em>&nbsp;ya cuestionaba que fu\u00e9ramos individuos realmente libres bajo el sistema capitalista:&nbsp;<strong>no nos sometemos a un Estado pero s\u00ed a un mercado.<\/strong>&nbsp;\u00abLas elecciones que se nos plantean y que creemos tomar libremente no son realmente aut\u00e9nticas.&nbsp;<strong>Bajo el comunismo el partido interfiere en tu vida, pero bajo el capitalismo tus elecciones est\u00e1n moldeadas por las fuerzas del mercado<\/strong>, las empresas y estas compa\u00f1\u00edas tecnol\u00f3gicas que te hacen caer en patrones de acci\u00f3n que tampoco elegiste t\u00fa&#8230; Es una forma de interferencia m\u00e1s opaca, que no viene en forma de ejercicio jer\u00e1rquico y vertical de autoridad\u00bb, cuenta. O, como dec\u00eda su abuela: \u00abLo que la mayor\u00eda entiende por libertad es, de hecho, una forma de esclavitud a las pasiones: el miedo, la avaricia, la envidia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2026\/04\/09\/69cb870d21efa02d678b4589.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2026\/04\/09\/69cb870d21efa02d678b4589.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La polit\u00f3loga y fil\u00f3sofa Lea Ypi narr\u00f3 el colapso del comunismo en Albania en &#8216;Libre&#8217;y ahora publica &#8216;Indignidad&#8217; (Anagrama), otra 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