{"id":119797,"date":"2026-04-05T08:02:49","date_gmt":"2026-04-05T14:02:49","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=119797"},"modified":"2026-04-05T08:02:50","modified_gmt":"2026-04-05T14:02:50","slug":"samanta-schweblin-escritora-prestar-atencion-es-el-superpoder-mas-grande-ya-no-todo-el-mundo-es-capaz-de-hacerlo-babelia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/samanta-schweblin-escritora-prestar-atencion-es-el-superpoder-mas-grande-ya-no-todo-el-mundo-es-capaz-de-hacerlo-babelia\/","title":{"rendered":"Samanta Schweblin, escritora: \u201cPrestar atenci\u00f3n es el superpoder m\u00e1s grande: ya no todo el mundo es capaz de hacerlo\u201d | Babelia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\">De \u2018P\u00e1jaros en la boca\u2019 a \u2018El buen mal\u2019, la escritora argentina ha levantado una de las obras m\u00e1s singulares y turbias de la literatura en espa\u00f1ol. En una entrevista en Berl\u00edn, donde vive desde 2012, repasa su trayectoria y reflexiona sobre un presente intoxicado en el que lo an\u00f3malo amenaza con volverse normal<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"727\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/MVQOPODLYRBKJGBYUFSVD7FUO4-1024x727.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-119798\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/MVQOPODLYRBKJGBYUFSVD7FUO4-1024x727.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/MVQOPODLYRBKJGBYUFSVD7FUO4-300x213.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/MVQOPODLYRBKJGBYUFSVD7FUO4-768x545.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/MVQOPODLYRBKJGBYUFSVD7FUO4.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La escritora Samanta Schweblin, a mediados de marzo en Berl\u00edn. Patricia Sevilla Ciordia<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/alex-vicente\/#?rel=author_top\">\u00c1lex Vicente<\/a> \/ Babelia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Berl\u00edn <\/p>\n\n\n\n<p>Solemos terminar sus libros con el cuerpo alterado y un veneno amargo en la garganta. Salimos de cada obra de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/samanta-schweblin\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Samanta Schweblin<\/a>&nbsp;(Buenos Aires, 1978) medio intoxicados, como si hubi\u00e9ramos respirado durante horas un aire enrarecido. Desde los cuentos de&nbsp;<em>P\u00e1jaros en la boca<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Siete casas vac\u00edas<\/em>&nbsp;hasta el relato familiar de&nbsp;<em>Distancia de rescate<\/em>&nbsp;y la par\u00e1bola tecnol\u00f3gica de&nbsp;<em>Kentukis<\/em>, la autora ha levantado una de las obras m\u00e1s singulares de la literatura en espa\u00f1ol, volcada en explorar la extra\u00f1eza que reside en la supuesta normalidad, en nuestros v\u00ednculos y en nuestros cuerpos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su \u00faltimo libro,&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/babelia\/2025-03-05\/el-buen-mal-de-samanta-schweblin-una-extrana-tension-entre-el-aislamiento-y-la-necesidad-de-vinculo.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>El buen mal<\/em><\/a>&nbsp;(Seix Barral), arranca con el relato de una madre que se ata un yunque al cuerpo, se lanza al lago y, tras fracasar en el intento de suicidarse, vuelve a casa para preparar la cena. En el ep\u00edgrafe se encuentra esta frase de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/silvina-ocampo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Silvina Ocampo<\/a>, colocada a modo de advertencia: \u201cLo raro siempre es m\u00e1s cierto\u201d. Le hemos propuesto recorrer su trayectoria y Schweblin ha dicho que s\u00ed. Nos recibe en Berl\u00edn, donde vive desde 2012, en un bar de su barrio, en el extremo oriental de Kreuzberg y junto al r\u00edo Spree, por donde suelen pasar las manifestaciones neonazis.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El buen mal<\/em>&nbsp;figura, adem\u00e1s, entre los cinco finalistas de la primera edici\u00f3n del&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2026-03-18\/estos-son-los-cinco-finalistas-que-optan-al-millon-de-euros-del-premio-aena-narrativa.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana<\/a>, dotado con un mill\u00f3n de euros, cuyo fallo se dar\u00e1 a conocer el mi\u00e9rcoles en Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pregunta.<\/strong>&nbsp;Sus personajes rara vez viven hechos fant\u00e1sticos, sino peque\u00f1as torsiones de la realidad, hasta que lo monstruoso se vuelve cotidiano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Respuesta.<\/strong>&nbsp;Me gusta esa definici\u00f3n. Me interesan esos momentos en los que lo imposible o impensable de pronto aparece y quiebra las ideas tan estructuradas que tenemos sobre lo que es normal y aceptable. Vivimos muy encapsulados en esas definiciones. Esas situaciones pueden parecer fant\u00e1sticas, pero forman parte de nuestra realidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;En el ap\u00e9ndice de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/babelia\/2025-03-05\/el-buen-mal-de-samanta-schweblin-una-extrana-tension-entre-el-aislamiento-y-la-necesidad-de-vinculo.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>El buen mal<\/em>,<\/a>&nbsp;cuenta de d\u00f3nde viene cada relato y cu\u00e1nto hay de experiencia real en su obra. \u00bfPor qu\u00e9 decidi\u00f3 ser tan transparente?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;A m\u00ed tambi\u00e9n me sorprendi\u00f3. Desde que empec\u00e9 el libro ya estaba la idea de ese ap\u00e9ndice. Pensaba: \u201cSiempre lo puedo quitar&#8230;\u201d. Pero cuando termin\u00f3 la escritura me pareci\u00f3 tan parte del libro que me dije que deb\u00eda publicarlo. Siempre fui muy reticente a hablar de mis razones \u00edntimas para escribir. Con este libro eso ha cambiado. Quiz\u00e1 sea mi libro m\u00e1s personal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;\u00bfPor qu\u00e9 siente menos pudor?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;Puede ser una cuesti\u00f3n de edad, de perder los miedos. Es como si hubiera podido apagar el volumen de mi ansiedad cuando escribo. En este libro, los cuentos son m\u00e1s largos. Ten\u00eda miedo de que lo largo pudiera ser moroso, y de pronto descubr\u00ed que esa longitud generaba una conexi\u00f3n emocional con los personajes mucho m\u00e1s profunda. Esa bajada de ansiedad no la logr\u00e9 al escribir, sino en mi propia vida. Y eso transpir\u00f3 en la escritura.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;Los cuidados son uno de los temas centrales de&nbsp;<em>El buen mal<\/em>. \u00bfEs un libro sobre el cuidado mal ejercido, sobre el cuidado imposible? Para usted, \u00bfternura y da\u00f1o son inseparables?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;S\u00ed y no. No hay manera de formar al otro sin deformarlo. Sobre todo, si hablamos de paternidades y maternidades. En el momento en que trat\u00e1s de proteger, curar y cuidar, est\u00e1s ejerciendo un poder sobre el otro. No pod\u00e9s escapar de tus propios miedos, prejuicios y dolores, de los mandatos que heredaste, de las ideas que ten\u00e9s sobre el mundo. Y en este libro apareci\u00f3 tambi\u00e9n el movimiento inverso: cu\u00e1ntas veces vienen a hacernos da\u00f1o y de pronto eso te despabila y cambia las prioridades de tu vida y te convierte en otra persona, en alguien m\u00e1s fuerte, inteligente y agudo. A veces entra el mal y te deja en tal estado de&nbsp;<em>shock<\/em>&nbsp;que, por primera vez en mucho tiempo, prest\u00e1s atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;\u00bfQu\u00e9 significa para usted eso de prestar atenci\u00f3n? Lo repite mucho&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;Es el superpoder m\u00e1s grande que hay en la humanidad. El otro d\u00eda, en una cena, alguien dijo algo que no voy a olvidar: \u201cYa no hace falta ser talentoso; lo \u00fanico que hay que hacer es trabajar con verdadera atenci\u00f3n dos horas al d\u00eda\u201d. Eso ya te sit\u00faa por encima de la media. \u00bfPor qu\u00e9 es un superpoder? Porque ya no todo el mundo puede hacerlo. No hay una sola vez que tome el metro y no me d\u00e9 cuenta de que el 99% de la gente est\u00e1 mirando su tel\u00e9fono. Hemos apagado el registro del entorno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;\u00bfEso se puede extrapolar a la situaci\u00f3n pol\u00edtica?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;S\u00ed, ese registro tambi\u00e9n est\u00e1 apagado en lo pol\u00edtico. Est\u00e1n cayendo bombas a pocas horas de avi\u00f3n y es como si fuera una realidad paralela que en las redes sociales se intercala con anuncios sobre productos cosm\u00e9ticos y consejos sobre c\u00f3mo consumir m\u00e1s prote\u00ednas. Nos encontramos frente a nuevos medios, pero todav\u00eda no hemos decidido c\u00f3mo comportarnos con ellos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/B67HC2H7W5D7HFBF2RGFIDAAEM-1024x683.avif\" alt=\"\" class=\"wp-image-119799\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/B67HC2H7W5D7HFBF2RGFIDAAEM-1024x683.avif 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/B67HC2H7W5D7HFBF2RGFIDAAEM-300x200.avif 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/B67HC2H7W5D7HFBF2RGFIDAAEM-768x512.avif 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/B67HC2H7W5D7HFBF2RGFIDAAEM-1536x1024.avif 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/B67HC2H7W5D7HFBF2RGFIDAAEM.avif 1960w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Samanta Schweblin, a mediados de marzo en el barrio berlin\u00e9s de Kreuzberg, donde reside.Patricia Sevilla Ciordia<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;En&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/10\/16\/babelia\/1539703586_772723.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Kentukis<\/em>&nbsp;<\/a>parec\u00eda anunciar una \u00e9poca en la que la intimidad no solo desaparece, sino que se regala voluntariamente a terceros. \u00bfQu\u00e9 la llev\u00f3 a escribir sobre este asunto?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;Pensaba en c\u00f3mo&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2025-05-24\/orwell-tenia-razon-la-distopia-de-1984-ya-esta-aqui.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>1984<\/em><\/a>&nbsp;y&nbsp;<em>Un mundo feliz<\/em>&nbsp;resultan hoy m\u00e1s contempor\u00e1neas que cuando las le\u00ed de adolescente. Me pregunt\u00e9 c\u00f3mo escribir sobre la tecnolog\u00eda sin caer en los tecnicismos, que envejecen enseguida. El dispositivo del&nbsp;<em>kentuki<\/em>&nbsp;me permit\u00eda concentrarme en algo m\u00e1s pertinente: no hablar de la tecnolog\u00eda en s\u00ed, sino en qu\u00e9 nos convertimos cuando intentamos relacionarnos a trav\u00e9s de ella. Estamos hipertecnologizados, somos ya androides con extensiones milagrosas en las manos. Pero naturalizamos lo que tenemos delante y no prestamos atenci\u00f3n a sus consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.&nbsp;<\/strong>\u00bfQu\u00e9 fue de la intimidad? \u00bfSigue existiendo esa noci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.&nbsp;<\/strong>Quiz\u00e1 la intimidad, como la concentraci\u00f3n, se haya convertido en un peque\u00f1o lujo o en un acto de resistencia. Para m\u00ed sigue siendo imprescindible. La asocio a la soledad, que es donde mejor pienso, entiendo y presto atenci\u00f3n. Intento protegerla: el a\u00f1o pasado me impuse la regla de mirar las redes sociales solo los domingos, y lo cumplo a rajatabla. Tengo un VPN instalado en mi computadora. Llevo el tel\u00e9fono siempre en silencio y no lo saco de la mochila si estoy con alguien. Y jam\u00e1s publico cosas personales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;En 2018 dijo que la tecnolog\u00eda hab\u00eda transformado todas las artes, salvo la literatura. \u00bfLa inteligencia artificial altera ese diagn\u00f3stico?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;No, sigo pensando lo mismo. La tecnolog\u00eda cambi\u00f3 el cine, el teatro, la danza, la m\u00fasica. A la literatura, de momento, solo le ha cambiado el soporte digital. No ha dado ning\u00fan giro radical. La inteligencia artificial podr\u00eda hacerlo en el futuro; ser\u00eda ingenuo pensar que no. Pero todav\u00eda no ha dado ese paso. La mejor ficci\u00f3n pega un salto hacia afuera, descubre algo nuevo, supera al autor. La inteligencia artificial puede ser m\u00e1s brillante, m\u00e1s r\u00e1pida, estar mejor informada que nosotros, pero no es una inteligencia: es un lenguaje de predicciones. No hay manera de que d\u00e9 un salto hacia afuera. Su avance est\u00e1 atrapado en sus probabilidades. Dicho de otro modo: tiene todas las herramientas para producir mala literatura. Los mecanismos profundos de la mejor ficci\u00f3n no han sufrido ning\u00fan cambio todav\u00eda. Y eso casi me emociona. Qu\u00e9 maravilla que este coraz\u00f3n del pensamiento humano siga latiendo de la misma manera\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;En su obra abundan los ni\u00f1os y adolescentes raros, extraviados y da\u00f1ados. \u00bfPor qu\u00e9 le interesa esa figura?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;El ni\u00f1o tiene una sabidur\u00eda que no es mejor ni peor que la adulta, pero que es distinta y tiene mucho valor. Es algo que se recupera en la vejez. Lo que pasa en el medio es que nos convertimos en peque\u00f1os adultos normativos, aplastados por lo que deber\u00edamos ser y hacer. Me da curiosidad qu\u00e9 pasar\u00e1 con las nuevas generaciones, en las que se empieza a considerar lo \u00fanico, lo extra\u00f1o, lo raro como algo positivo. Es la primera generaci\u00f3n donde ser un&nbsp;<em>nerd<\/em>&nbsp;est\u00e1 bien, y eso me encanta. Me habr\u00eda ahorrado a\u00f1os de&nbsp;<em>bullying<\/em>, miedos y traumas. Ponen luz sobre una verdad nueva, m\u00e1s cercana a quienes realmente somos. Es sabio y sano lo que est\u00e1n haciendo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>\u201cNunca quise hablar de mis razones \u00edntimas para escribir. Con \u2018El buen mal\u2019 eso ha cambiado. Quiz\u00e1 sea mi libro m\u00e1s personal\u201d<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;En muchos de sus textos aparece la madre en alerta que temer fracasar en el cuidado de sus hijos. \u00bfDe d\u00f3nde surge esa idea?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;Es verdad. En&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2015\/03\/05\/babelia\/1425551789_495804.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Distancia de rescate,<\/em><\/a>&nbsp;por ejemplo, hablaba de la distancia que nos separa de las personas que queremos cuidar en caso de accidente. Hay una madre aparentemente distra\u00edda y su hija de dos a\u00f1os est\u00e1 en el borde de la pileta, pero esa madre todo el tiempo est\u00e1 calculando: si mi hija se cae al agua, \u00bfcu\u00e1nto tardo en agarrarla? Cuanto m\u00e1s miedo sent\u00eds, m\u00e1s se achica esa distancia. Pero cuanto m\u00e1s cerca est\u00e1s y m\u00e1s control ejerc\u00e9s, m\u00e1s da\u00f1o hac\u00e9s. Muchas veces me preguntan c\u00f3mo pude escribir ese libro sin ser madre. Y yo respondo que no soy madre, pero que hace 48 a\u00f1os que soy hija. Cuando mam\u00e1 tira de un lado, yo siento del otro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;Tambi\u00e9n son frecuentes la enfermedad y la contaminaci\u00f3n. Sus cuentos transcurren en un entorno enrarecido, como si se respirara algo t\u00f3xico en el ambiente. Y, al terminarlos, el lector tambi\u00e9n se siente un poco intoxicado&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;Lo tomo como un halago. Asocio lo t\u00f3xico con el mal que no es querido: uno se intoxica siempre sin querer, o sin advertirlo del todo. Y ah\u00ed vuelve a aparecer el tema del control. \u00bfCu\u00e1nto controlamos esa intoxicaci\u00f3n? Lo t\u00f3xico siempre viene encapsulado en una trampa. No entras en una relaci\u00f3n pensando: \u201cVoy a vincularme con alguien t\u00f3xico\u201d. Lo descubr\u00eds cuando ya est\u00e1s atrapado. Pasa con las personas, pero tambi\u00e9n con la comida, la informaci\u00f3n y las ideas. Es un mal muy contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;<em>El buen mal<\/em>&nbsp;pone en crisis las dos categor\u00edas morales m\u00e1s elementales. \u00bfSeguimos encerrados en un sistema demasiado r\u00edgido y binario en torno al bien y el mal?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;S\u00ed. Suena pretencioso, pero quer\u00eda que estas historias encontraran una suerte de soluci\u00f3n, aunque luego no diera con ella. Quer\u00eda hacerme la pregunta: dadas todas esas fuerzas, el bien y el mal, todas esas inercias que nos comandan, \u00bfhabr\u00e1 una fuerza capaz de ponerlas en jaque? Esa es la fuerza del&nbsp;<em>buen mal<\/em>: eso que te pasa, que no estaba calculado, que hubieras preferido que no te pasara, pero que de pronto te hace prestar verdadera atenci\u00f3n y te permite reevaluar qui\u00e9n quer\u00e9s ser.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/ZBAWE2U5LNFSTI2IK3XDZ5TC4A-683x1024.avif\" alt=\"\" class=\"wp-image-119800\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/ZBAWE2U5LNFSTI2IK3XDZ5TC4A-683x1024.avif 683w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/ZBAWE2U5LNFSTI2IK3XDZ5TC4A-200x300.avif 200w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/ZBAWE2U5LNFSTI2IK3XDZ5TC4A-768x1152.avif 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/ZBAWE2U5LNFSTI2IK3XDZ5TC4A-1024x1536.avif 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/ZBAWE2U5LNFSTI2IK3XDZ5TC4A-1366x2048.avif 1366w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/ZBAWE2U5LNFSTI2IK3XDZ5TC4A-scaled.avif 1707w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La escritora argentina Samanta Schweblin, a mediados de marzo en Berl\u00edn.Patricia Sevilla Ciordia<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;Se la asocia a&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2017\/08\/13\/actualidad\/1502641791_807871.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">un grupo de autoras latinoamericanas<\/a>&nbsp;que, en realidad, son muy distintas entre s\u00ed. \u00bfLo vive como una lectura reductora? \u00bfO ve algo generacional y compartido?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;Lo vivo como una fiesta de gente rara a la que admiro mucho. Entiendo que se nos agrupe as\u00ed, aunque lo interesante est\u00e1 en otro lado. Entre 2015 y 2017 hubo en Am\u00e9rica Latina una gran ola feminista, transgeneracional, que moviliz\u00f3 a miles de mujeres en torno al aborto, los feminicidios y la violencia. Esas lectoras descubrieron empezaron a preguntarse por qu\u00e9 segu\u00edan leyendo sobre todo a hombres. De pronto se pusieron a leer mujeres y cambiaron el peque\u00f1o mercado literario latinoamericano. El gran cambio, m\u00e1s que en qui\u00e9n escribe, est\u00e1 en qui\u00e9n lee.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;En una ocasi\u00f3n dijo: \u201cSomos hijas de padres que tuvieron que sobrevivir bajo una dictadura. Los silencios de esas familias engendraban monstruos\u201d. \u00bfEsos silencios alimentan su literatura?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;Hablo poco de esto porque me cuesta ser sincera cuando llega la hora de concretar con ejemplos, ya que yo era un beb\u00e9 durante la dictadura. Solo me quedan sensaciones muy opresivas, recuerdos subjetivos, desde el relato de una nena. Pero hay algo interesante: en mi generaci\u00f3n, incluso cuando escribe realismo o ciencia ficci\u00f3n, aparece siempre un monstruo muy espec\u00edfico, real, invisible, escondido, que mata sin que se vea c\u00f3mo. Eso fue la dictadura en Argentina, y est\u00e1 en toda mi generaci\u00f3n, de Mariana Enriquez a Pedro Mairal. Vengo de una familia donde no se hablaba de pol\u00edtica. Pero que no se hable no significa que no pase. De ah\u00ed salen los monstruos de los que escribimos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;\u00bfSu familia era apol\u00edtica?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;Era una clase media trabajadora y un poco distra\u00edda, que con la excusa de cuidarnos se hac\u00eda un poco la despistada. Despu\u00e9s, en mi adolescencia, s\u00ed recuerdo discusiones pol\u00edticas en casa, as\u00ed que no creo que fuera completamente apol\u00edtica. Quiz\u00e1 eligi\u00f3 mirar para otro lado\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;\u00bfEl lugar en que creci\u00f3 se parece al de sus cuentos?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;S\u00ed, much\u00edsimo. Yo crec\u00ed en&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2017\/02\/06\/argentina\/1486391554_642737.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Hurlingham<\/a>, que entonces era una periferia total de Buenos Aires. Hac\u00edas dos cuadras para un lado y ten\u00edas una esquina con sem\u00e1foros y una farmacia iluminada; y dos para el otro y ten\u00edas campo, gallinas, caballerizas. Esa mezcla entre el cibercaf\u00e9 y la vaca era muy de Hurlingham. Y adem\u00e1s siempre tuvo esa divisi\u00f3n interna muy fuerte. Por un lado, la comunidad inglesa e irlandesa, con sus clubes de golf y de polo, sus mansiones. Por el otro, al cruzar las v\u00edas, los m\u00e1s pobres. Era una especie de distop\u00eda local. Yo crec\u00ed entre esos dos mundos. Supongo que de ah\u00ed sale algo del cuento&nbsp;<em>Nada de todo esto, i<\/em>ncluido en<em>&nbsp;Siete casas vac\u00edas,&nbsp;<\/em>sobre dos mujeres que van a visitar las casas de los ricos que est\u00e1n en venta. Viven a 10 cuadras de all\u00ed, pero es un mundo distinto. Y luego estaba la ruta: mi padre me llevaba al colegio por una carretera que en la madrugada no ten\u00eda luz, estaba llena de niebla. Esa ruta sigue ah\u00ed, de alguna forma, en muchos de mis textos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>\u201cLo terrible es que en nuestra sociedad todo es normalizable. Somos bichos que se acostumbran muy r\u00e1pido a todo. Todas nuestras normalidades nacieron de una anomal\u00eda\u201d<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;Ha contado que trabaja desde hace a\u00f1os en una novela basada en su historia familiar. \u00bfPor qu\u00e9 se le resiste?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;Siento que si te digo de qu\u00e9 tipo de material se trata, voy a romper algo en lo que todav\u00eda estoy trabajando. Siempre estoy trabajando en esa historia. El problema es que siempre escribo desde la ficci\u00f3n, incluso cuando parto de experiencias vitales: me siento libre para hacer lo que sea mejor al servicio de la historia. Pero la historia familiar es una historia oscura y tiene reglas morales. No se puede jugar con la verdad. De pronto me encuentro con un mont\u00f3n de cosas que no puedo hacer, o cuyo peso real no logro medir porque no tengo distancia. Y eso me duele. Pero tarde o temprano aprender\u00e9 a contar esta historia. Espero que sea antes de morir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;\u00bfPor qu\u00e9 escogi\u00f3 Berl\u00edn como hogar y no otra ciudad?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.&nbsp;<\/strong>No la eleg\u00ed tanto como parece. Vine con una beca. Me permiti\u00f3 la bendici\u00f3n de dedicarme solo a escribir. Hasta entonces, como buena argentina, ten\u00eda tres trabajos para pagar el alquiler y dejarme un poco de tiempo libre el fin de semana para escribir. La raz\u00f3n principal por la que me qued\u00e9 no es muy rom\u00e1ntica: comprar ese tiempo para escribir en Latinoam\u00e9rica me sal\u00eda tres o cuatro veces m\u00e1s caro que en Berl\u00edn. Aqu\u00ed pod\u00eda tener una vida muy austera, pero feliz y digna, trabajando tres d\u00edas a la semana y escribiendo cuatro. En Argentina era exactamente al rev\u00e9s: trabajaba de lunes a s\u00e1bado y el domingo era libre para escribir. He visto a amigos muy talentosos dejar de escribir por completo porque ten\u00edan que pagar el alquiler. La p\u00e9rdida de talento que est\u00e1 sufriendo Argentina es brutal&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;Se da por hecho que tiene origen alem\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;S\u00ed y no. Mi apellido es alsaciano, as\u00ed que es mitad alem\u00e1n, mitad franc\u00e9s. Pero hay un abuelo emigrado a Argentina que s\u00ed ven\u00eda de Alemania.Huy\u00f3 al final de la Segunda Guerra Mundial, con 17 o 18 a\u00f1os. Tom\u00f3 un barco desde Portugal hacia Argentina. En ese barco conoci\u00f3 a mi abuela, que era catalana. Se casaron durante el viaje. Se instalaron en Bariloche, donde naci\u00f3 mi padre, y m\u00e1s tarde \u00e9l se fue a Buenos Aires, donde conoci\u00f3 a mi madre. Lo curioso es que despu\u00e9s mi hermana regres\u00f3 al sur argentino, muy cerca de Bariloche, y yo he acabado viviendo en Alemania, cerca de donde muri\u00f3 mi bisabuelo. Es casi un movimiento k\u00e1rmico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;Berl\u00edn est\u00e1 atravesada por la memoria del mal absoluto del siglo XX. \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n tiene con ese pasado?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;Es otro fantasma. Me est\u00e1 pasando algo parecido a lo que me ocurri\u00f3 con la dictadura argentina: cuando llegu\u00e9 a Berl\u00edn no le prest\u00e9 demasiada atenci\u00f3n a lo que la ciudad estaba diciendo todo el tiempo. Ahora lo veo con m\u00e1s claridad. Percibo ese pasado nazi reverberando otra vez. Vivo en una calle por la que cada dos por tres pasan manifestaciones nazis, con la polic\u00eda cuid\u00e1ndolos por delante y por detr\u00e1s. Y a la vez hay contradicciones insoportables, como que determinadas protestas en defensa de Palestina est\u00e9n prohibidas. Me resulta muy dif\u00edcil de aceptar. Y sin embargo sigo pensando que Berl\u00edn es una ciudad de mucha libertad, llena de peque\u00f1as tribus. El gran reto es aprender a convivir con ellas, no a aniquilarlas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>\u201cEl Gobierno de Milei ha despertado todos los monstruos del pasado y los ha vuelto a poner entre nosotros\u201d<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;En sus libros aparece a menudo una anomal\u00eda que, por desgaste o repetici\u00f3n, acaba pareciendo normal. \u00bfEs as\u00ed como una sociedad se acostumbra al fascismo?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;S\u00ed, completamente. Lo terrible es que en nuestra sociedad todo es normalizable. Somos bichos que se acostumbran muy r\u00e1pido a todo. Y en mis textos esa normalizaci\u00f3n de lo an\u00f3malo es tambi\u00e9n una manera de mostrar hasta qu\u00e9 punto todas nuestras normalidades nacieron de una anomal\u00eda. La normalidad es caprichosa, aunque eso tiene una ventaja: significa que las cosas tambi\u00e9n podr\u00edan tomar otra forma y ser de otro modo. Eso vale para la vida \u00edntima como para la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;\u00bfQu\u00e9 v\u00ednculo mantiene hoy con Argentina?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;Tenemos una relaci\u00f3n a distancia: seria, pero a distancia. Viajo una o dos veces al a\u00f1o y en noviembre y diciembre suelo vivir en la comarca andina, donde reside mi familia. Desde Berl\u00edn sigo las noticias y padezco cada nuevo descalabro, aunque con el privilegio de la distancia. Pero en t\u00e9rminos literarios, mi mundo sigue anclado all\u00e1. Pongo los dedos sobre el teclado y siempre estoy en Argentina, pensando Argentina. Soy una escritora argentina que vive lejos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P.<\/strong>&nbsp;\u00bfQu\u00e9 opina de la situaci\u00f3n pol\u00edtica? \u00bfQu\u00e9 imaginaci\u00f3n literaria le despierta un l\u00edder como&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/javier-milei\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Milei<\/a>?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.<\/strong>&nbsp;La ultraderecha tom\u00f3 el poder y lo est\u00e1 destrozando todo. No hay una manera m\u00e1s suave de decirlo. Es un momento muy doloroso para mi pa\u00eds. Adem\u00e1s del poder adquisitivo de los ciudadanos, est\u00e1n rompiendo los logros m\u00e1s tangibles y los que m\u00e1s nos representaban: la clase media, la salud p\u00fablica, la universidad libre y gratuita. Por supuesto que esto no se rompe de un d\u00eda para otro, y hay un pasado que acompa\u00f1a la debacle. Pero este Gobierno, adem\u00e1s de acelerar ese proceso, reivindica p\u00fablicamente el odio, la violencia sobre quienes menos tienen, el pasado de la dictadura. Ha despertado todos los monstruos del pasado y los ha vuelto a poner entre nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/babelia\/2026-04-04\/samanta-schweblin-escritora-prestar-atencion-es-el-superpoder-mas-grande-ya-no-todo-el-mundo-es-capaz-de-hacerlo.html\">https:\/\/elpais.com\/babelia\/2026-04-04\/samanta-schweblin-escritora-prestar-atencion-es-el-superpoder-mas-grande-ya-no-todo-el-mundo-es-capaz-de-hacerlo.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De \u2018P\u00e1jaros en la boca\u2019 a \u2018El buen mal\u2019, la escritora argentina ha levantado una de las obras m\u00e1s singulares 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