{"id":119363,"date":"2026-03-28T10:31:45","date_gmt":"2026-03-28T16:31:45","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=119363"},"modified":"2026-03-28T10:31:47","modified_gmt":"2026-03-28T16:31:47","slug":"una-filosofia-de-la-risa-ethic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/una-filosofia-de-la-risa-ethic\/","title":{"rendered":"Una filosof\u00eda de la risa | ethic"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Somos constitutiva\u00admente c\u00f3micos. No debemos ceder a la nostalgia de la simplicidad, la homogeneidad y la perfecci\u00f3n.<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/filosofia-risa-1024x614.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-119364\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/filosofia-risa-1024x614.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/filosofia-risa-300x180.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/filosofia-risa-768x461.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/filosofia-risa.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-02c1f58d9edb088af88b8e70ee22a565\"><strong><a href=\"https:\/\/ethic.es\/articulistas\/bernat-castany-prado\">Bernat Castany Prado<\/a> \/ ethic<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda mejor que asumi\u00e9semos, de una vez por todas, que la realidad es exponencialmente in\u00adcongruente. Porque, cuanto m\u00e1s desarrolladas son las formas de vida tanto m\u00e1s complicadas, contradictorias e incluso ab\u00adsurdas, tienden a ser. La evoluci\u00f3n es un chapuzas que se niega a cambiar de coche. Como se\u00f1ala Pievani, en&nbsp;<em>Imperfec\u00adci\u00f3n<\/em>, la naturaleza est\u00e1 llena de&nbsp;<em>pentimenti&nbsp;<\/em>evolutivos. Algu\u00adnos topos conservan ojos debajo de la piel. Algunos peces conservan peque\u00f1os pies. El ser humano es un agregado ca\u00f3\u00adtico de parches, correcciones, desviaciones y cicatrices. A su lado, Frankenstein tiene piel de beb\u00e9. Su doble cerebro le provoca todo tipo de incongruencias; su capacidad de hablar le permite mentir; la de recordar lo llena de nostalgia; la de prever, de miedo. Eso sin contar que la bipedestaci\u00f3n le in\u00adflige numerosos problemas de espalda (de los que doy fe) y las muelas del juicio lo torturan. Somos disparejos, contra\u00addictorios y complicados. Y, quiz\u00e1s, este no sea el menor pro\u00adblema del argumento del dise\u00f1o inteligente.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que quiero decir, en fin, es que&nbsp;<strong>somos constitutiva\u00admente c\u00f3micos<\/strong>, y que no debemos ceder a la nostalgia de la simplicidad, la homogeneidad y la perfecci\u00f3n. Porque ser\u00eda, en el fondo, negar la realidad. Lo cual complicar\u00eda a\u00fan m\u00e1s las cosas, que ya es decir. Todas estas incongruencias son el precio a pagar por haber sido capaces de adaptarnos y seguir existiendo. Pero el idealismo prefiere negar la vida y, con ella, su naturaleza constitutivamente c\u00f3mica. Y por eso&nbsp;<strong>aso\u00adcia la risa a la imperfecci\u00f3n y al pecado<\/strong>. De ah\u00ed que lo pri\u00admero que Yahv\u00e9 le dice a Ad\u00e1n, despu\u00e9s de que este haya co\u00admido del fruto prohibido, sea un sarc\u00e1stico: \u00abHe aqu\u00ed el hombre que se ha vuelto uno de nosotros\u2026\u00bb. No hemos sido invitados a formar parte del club de los caballeros inexisten\u00adtes. Y orgullosos que deber\u00edamos de estar. O de ser.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Por una comicidad realista.&nbsp;<\/em>Podemos distinguir, pues,&nbsp;<strong>una comicidad idealista<\/strong>, que se r\u00ede (por no llorar) del hecho de que el mundo real no se parezca al ideal, y&nbsp;<strong>una comicidad realista<\/strong>, cuya risa es la (voluntariosa) celebraci\u00f3n de la propia potencia, no solo para asentir con un mundo tan imperfecto como milagroso, sino tambi\u00e9n para tratar de mejorarlo en la medida de nuestras posibilidades. En el&nbsp;<em>Filebo<\/em>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/socrates-platon-inmortalidad\">Plat\u00f3n<\/a>&nbsp;define a la perfecci\u00f3n la comicidad idealista. Dice que la risa nace de la distancia entre lo que creemos ser y lo que verdadera\u00admente somos. Le seguir\u00e1, junto a muchos otros, William Hazlitt, quien repetir\u00e1, en&nbsp;<em>Sobre el ingenio y el humor<\/em>, que el ser humano r\u00ede al comparar lo que son las cosas con lo que deber\u00edan ser; si bien a\u00f1ade, a continuaci\u00f3n, que dicho con\u00adtraste deriva en llanto, cuando afecta a cuestiones que consi\u00adderamos importantes, y en risa, cuando afecta a cuestiones que consideramos intrascendentes.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>Para Plat\u00f3n, la risa nace de la distancia entre lo que creemos ser y lo que verdadera\u00admente somos<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Resulta interesante, al respecto, el g\u00e9nero de los chistes del genio de la l\u00e1mpara, pues casi todos ellos juegan con el hiato que existe entre el deseo y la realidad. Las variaciones son infinitas. Un hombre libera al genio, que le insta a esco\u00adger entre la sabidur\u00eda, la belleza o un mill\u00f3n de d\u00f3lares. Tras escoger la sabidur\u00eda, el genio le pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 tal?\u00bb. Y el hombre suspira: \u00abDeber\u00eda haber escogido el dinero\u2026\u00bb. En otros, el genio es sordo, tonto o malintencionado; y en otros, es tartamudo, o expresa su deseo de una forma ambigua, que el genio siempre malentiende. Como cuando el hombre de\u00adsea ser rico, y el genio se lo come. El m\u00e1s sabio de todos ellos puede que sea el del hombre que pide, como primer deseo, ser sabio, y cuando el genio le pregunta cu\u00e1l es su segundo deseo, este le responde: \u00abNinguno\u00bb. Pero ese tipo de sabi\u00addur\u00eda es demasiado ideal. Esto es, irreal. As\u00ed que mejor des\u00adconfiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que parece claro es que la risa idealista se r\u00ede del mundo real por no parecerse al ideal. A sus ojos, la realidad es una mona vestida de seda, un calvo con peluca, un despis\u00adtado levant\u00e1ndose de un banco reci\u00e9n pintado, una persona que se suena los mocos despu\u00e9s de llorar\u2026 Es una risa de su\u00adperioridad. Pues, aunque el idealista se sospeche real, y se desprecie precisamente por serlo, se ve y se mira a s\u00ed mismo por encima del hombro, como los violinistas. Este complejo de superioridad puede adoptar la forma de la sonrisa conmi\u00adserada, o de la carcajada sarc\u00e1stica. Pero en ambos casos el objeto de la risa resulta desvalorizado. Por eso deber\u00edamos apostar por una comicidad realista.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Metaf\u00edsica de los tubos.&nbsp;<\/em>Qu\u00e9 magn\u00edfica iron\u00eda que la pa\u00adlabra&nbsp;<em>escatolog\u00eda&nbsp;<\/em>se refiera, al mismo tiempo, a la m\u00e1s fant\u00e1s\u00adtica de las ramas del baobab teol\u00f3gico, que nos asigna un destino et\u00e9reo y eterno, y a la m\u00e1s natural de las facetas hu\u00admanas, como es la necesidad de expulsar de forma (m\u00e1s o menos) peri\u00f3dica los restos de la comida, bebida o aire pre\u00adviamente ingeridos. Sin duda, la cultura reprime u oculta to\u00addas estas efusiones, que considera vergonzosas o asquerosas, por la sencilla raz\u00f3n de que nos recuerdan que somos seres reales y, por lo tanto, mortales, que es algo que normalmen\u00adte preferimos olvidar.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/freud-y-el-malestar-en-la-cultura\">Freud<\/a>, en&nbsp;<em>El malestar en la cultura<\/em>, que nuestro primer acto de poder es retener la orina y los excrementos. Y todo aumento de potencia posterior, junto con la alegr\u00eda que lo acompa\u00f1a, no deja de reproducir este triunfo inicial. Seg\u00fan a\u00f1ade Charles Mauron, en&nbsp;<em>Psicocr\u00edtica del g\u00e9nero c\u00f3\u00admico<\/em>, el humor escatol\u00f3gico nos hace revivir, con exulta\u00adci\u00f3n, estas primeras fantas\u00edas triunfales, y a la vez nos hace celebrar que no hayan llegado a su final. No es casual, qui\u00adz\u00e1s, que la progresiva p\u00e9rdida de potencia que supone la ve\u00adjez se vea, a su vez, acompa\u00f1ada por el regreso de aquella incontinencia inicial.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la irrupci\u00f3n azarosa (un despiste, un tropiezo) o buscada (un chiste, una obra de arte) del \u00e1mbito fisiol\u00f3gico en el \u00e1mbito social, depurado o espiritualizado por las nor\u00admas sociales e institucionales, puede provocar no solo reac\u00adciones negativas, como la incomodidad, el enfado o el asco, sino tambi\u00e9n reacciones positivas, como la hilaridad, o un alegre sentimiento de alivio y liberaci\u00f3n. Que dicha emer\u00adgencia, o insurgencia, provoque uno u otro tipo de reacci\u00f3n depende de muchos factores. Si el suceso en cuesti\u00f3n puede provocarnos alg\u00fan tipo de da\u00f1o psicol\u00f3gico o social, nos in\u00adcomodar\u00e1 o enfadar\u00e1. Si evidencia aspectos que nuestros sentimientos morales consideran abyectos o peligrosos, nos provocar\u00e1 asco. Pero, si lo vemos, lo experimentamos o lo pro\u00adducimos, en un contexto de confianza, en el que no nos sen\u00adtimos ni psicol\u00f3gica ni socialmente amenazados, lo m\u00e1s pro\u00adbable es que nos entre (o nos salga) la risa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El problema surge cuando nuestro idealismo \u2013 espont\u00e1\u00adneo, filos\u00f3fico, religioso, pol\u00edtico o cultural\u2013 nos lleva a ne\u00adgar lo corporal como algo inferior y despreciable<\/strong>. Como vi\u00admos, la recuperaci\u00f3n, por parte de la tradici\u00f3n humanista, de la filosof\u00eda epic\u00farea supuso el inicio de la lucha contra el dualismo plat\u00f3nico, cristiano y feudal, cuya afirmaci\u00f3n de una doble naturaleza, celestial y terrenal, tend\u00eda, y tiende, a provocar todo tipo de desequilibros, \u00e9ticos y pol\u00edticos: narci\u00adsismo s\u00e1dico, autodesprecio masoquista, esquizofrenia exis\u00adtencial, milenarismo frustrado, utopismo impaciente, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, el humor escatol\u00f3gico servir\u00eda no solo como un simple mecanismo de compensaci\u00f3n frente a la pulsi\u00f3n anticorporal de las represiones culturales, en general, sino tambi\u00e9n como una estrategia de desacreditaci\u00f3n del an\u00adtirrealismo idealista, en particular. Pienso, por ejemplo, en una obra como&nbsp;<em>La Celestina<\/em>, de Fernando de Rojas, en la que el \u00e1mbito espiritual y el fisiol\u00f3gico son arrojados por los aires, en una especie de juego de malabares ontol\u00f3gico que niega toda distinci\u00f3n esencial entre lo material y lo espiri\u00adtual. Que es lo mismo que sucede en Boccaccio, Margarita de Valois, Shakespeare, Montaigne, y dem\u00e1s representantes de lo que podr\u00edamos llamar, con Am\u00e9lie Nothomb, \u00abla metaf\u00edsi\u00adca de los tubos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><em>Este texto es un fragmento del libro \u2018Una filosof\u00eda de la risa\u2019 (<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.anagrama-ed.es\/libro\/argumentos\/una-filosofia-de-la-risa\/9788433950192\/A_638\" rel=\"noreferrer noopener\">Anagrama<\/a>), de Bernat Castany Prado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/ethic.es\/filosofia-risa\">https:\/\/ethic.es\/filosofia-risa<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Somos constitutiva\u00admente c\u00f3micos. No debemos ceder a la nostalgia de la simplicidad, la homogeneidad y la perfecci\u00f3n. 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