{"id":11919,"date":"2021-08-22T14:14:37","date_gmt":"2021-08-22T19:14:37","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=11919"},"modified":"2021-08-22T14:14:38","modified_gmt":"2021-08-22T19:14:38","slug":"por-que-si-al-regreso-presencial-reflexiones-desde-la-persona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/por-que-si-al-regreso-presencial-reflexiones-desde-la-persona\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 s\u00ed al regreso presencial? Reflexiones desde la persona"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"613\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-22-a-las-14.09.39-1024x613.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-11920\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-22-a-las-14.09.39-1024x613.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-22-a-las-14.09.39-300x180.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-22-a-las-14.09.39-768x460.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-22-a-las-14.09.39.jpg 1420w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Quid enim proficit homo, si lucretur universum mundum,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>se autem ipsum perdat vel detrimentum sui faciat?&nbsp;<\/em>(Lc 9&nbsp;:25).<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color\" style=\"font-size:26px\"><em><strong>Por Dr. Juan Pablo Aranda Vargas<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\" style=\"font-size:22px\">* Dedicado a mi padre, con quien he discutido este tema<\/pre>\n\n\n\n<p>Existen muchas razones para mantener el confinamiento. Ciertamente, la pandemia ha cobrado una importante cantidad de vidas\u2014algunos sostienen que ya superamos la cifra del medio mill\u00f3n de fallecimientos\u2014, y no es f\u00e1cil vislumbrar el arribo de la ansiada inmunidad de reba\u00f1o. No hay duda de que muchos, colegas y estudiantes, tienen razones de peso que justifican su decisi\u00f3n de quedarse en casa: desde padres o abuelos enfermos, un hijo en condici\u00f3n de vulnerabilidad, o la l\u00f3gica econ\u00f3mica del for\u00e1neo de quedarse en casa para no gastar una cartera de por s\u00ed menguada. No podemos dejar de&nbsp;<em>ver&nbsp;<\/em>a estos que necesitan una protecci\u00f3n especial, antes bien tenemos que seguir trabajando para ofrecerles la mejor experiencia, laboral o educativa, posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Querr\u00eda yo aqu\u00ed, sin embargo, ir m\u00e1s bien a las razones para el regreso. Un regreso que se antoja dif\u00edcil, atropellado por un sinf\u00edn de contingencias que no ten\u00edamos idea de que pod\u00edan saltar en medio de una clase donde la mitad te observa en vivo y la otra mitad a trav\u00e9s de una pantalla. Desde mi particular encargo, he podido notar las dificultades de armar grupos en una variedad de modalidades, con necesidades especiales para profesores, con problemas de salones, de audio, video, conectividad, internet, etc.; he visto colegas correr de lo virtual a lo presencial. Y, sin embargo, entre los que hemos comenzado el regreso, me parece\u2014quiz\u00e1 hablo solamente de mi experiencia personal\u2014que existe una sensaci\u00f3n de alivio casi gozoso. Quiz\u00e1 seamos los cavern\u00edcolas, aquellos a quienes la tecnolog\u00eda nos da sarpullido, los que celebramos el regreso. Mi hip\u00f3tesis es, sin embargo, que el regreso responde a una necesidad vital, urgente, y para la que, desafortunadamente, vamos tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda de hoy Exc\u00e9lsior publica una nota que informa sobre el aumento, en 12 por ciento, de los suicidios entre ni\u00f1os y adolescentes, as\u00ed como sobre el llamado de Unicef a priorizar la salud mental de los ni\u00f1os. Si bien nuestros estudiantes ya no califican como adolescentes, no me parece que la l\u00f3gica de la nota no aplique a nuestros universitarios. Vayamos, empero, desde la ni\u00f1ez hacia la juventud.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n podr\u00eda negar que, cuando ni\u00f1os, la escuela era nada m\u00e1s que un&nbsp;<em>trade-off<\/em>: ten\u00edas que estar en el sal\u00f3n de clase, aprender algunas cosas y aprobar los ex\u00e1menes, a cambio del preciado lujo de pasar el recreo jugando con tus amigos? La socializaci\u00f3n en la infancia es, sin duda, mucho m\u00e1s importante que la adquisici\u00f3n de conocimientos. Socializamos para&nbsp;<em>convertirnos en&nbsp;<\/em>personas, para comenzar a ser en un sentido aut\u00e9ntico, esto es, social. La familia es una primera comunidad, fundamental, pero todav\u00eda demasiado homog\u00e9nea como para educar al ser social. La ni\u00f1a o el ni\u00f1o deben salir y encontrar al otro\u2014al&nbsp;<em>otro<\/em>&nbsp;como distinto\u2014y aprender a ver en \u00e9l o en ella a un semejante, a comprender la dif\u00edcil tarea de la unidad a trav\u00e9s de la diferencia de la que habla Charles Taylor, que deriva precisamente de la parad\u00f3jica unidad en pluralidad revelada en el misterio Trinitario.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs realmente distinto para nuestros universitarios? Ciertamente, la adquisici\u00f3n de conocimientos y herramientas para la vida laboral\u2014as\u00ed como, en lo profundo, la cristalizaci\u00f3n del proceso de convertirse en personas\u2014cobra una gran importancia. Pero, \u00bfpara qui\u00e9n no fue la universidad un tiempo de gozo, de camarader\u00eda, la abundancia de alternativas? Pasar la universidad sin hacer entra\u00f1ables amigos\u2014y no, como ahora parece sugerirse, \u201ccontactos\u201d para la vida laboral\u2014sugiere una experiencia trunca, limitada al intercambio est\u00e9ril de conocimientos entre proveedor y cliente. La educaci\u00f3n no puede estar desligada del&nbsp;<em>contacto<\/em>, del&nbsp;<em>encuentro.&nbsp;<\/em>S\u00f3lo en una l\u00f3gica de encuentro la universidad forma personas, pues sin el encuentro el \u201cyo\u201d no puede ir al \u201ct\u00fa\u201d. Un&nbsp;<em>like<\/em>, un&nbsp;<em>retweet<\/em>, un&nbsp;<em>tik tok<\/em>, no son sustitutos\u2014de hecho, son m\u00e1s bien impedimentos\u2014del encuentro personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde hace ya meses suger\u00ed la conveniencia de escuchar a Giorgio Agamben: cuando la vida se convierte en mera supervivencia, cuando los mecanismos de poder, \u00e0 la Foucault, permean al punto de manufacturar individuos d\u00f3ciles, cualquier proyecto aut\u00e9nticamente humano, cualquier esperanza de encontrar grandeza en el mundo, est\u00e1 en peligro. La salud, dec\u00eda mi querido Mathias Nebel, es un bien, uno de los m\u00e1s importantes, pero&nbsp;<em>uno entre otros bienes.&nbsp;<\/em>Si la l\u00f3gica del modelo que ha construido el IPBC es correcta, s\u00f3lo en la arm\u00f3nica interacci\u00f3n de bienes comunes es posible encontrar aquel&nbsp;<em>telos&nbsp;<\/em>que el modelo define como \u201chumanidad\u201d y que podemos identificar con la&nbsp;<em>eudemon\u00eda&nbsp;<\/em>aristot\u00e9lica o, mejor, con el&nbsp;<em>agap\u00e9&nbsp;<\/em>cristiano. Cuidar la salud debe ser hoy un punto central en la agenda humana, pero no el \u00fanico ni, necesariamente, el m\u00e1s importante.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy es necesaria una reflexi\u00f3n sincera sobre los fines del ser humano, sobre las necesidades de nuestras comunidades. Salir al encuentro del otro no implica necesariamente una entrega al contagio. No se sugiere lanzar los tapabocas al cielo y entragarnos a un c\u00e1lido abrazo, compartir cervezas en medio de una multitud que canta en un estadio repleto. Salir al otro pasa por el cuidado del otro, por el respeto de las normas que el sentido com\u00fan establece hoy: cubrebocas, distancia, aforos, etc. Pero, en mi opini\u00f3n, la necesidad de encuentro no puede verse cancelada por el miedo al bicho, por al menos dos razones con las que querr\u00eda terminar:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Matem\u00e1ticamente, la (relativamente) baja mortalidad del bicho, menos de 3 por ciento (nuestro pa\u00eds tiene cifras m\u00e1s altas porque no hace suficientes pruebas, con lo que el universo estudiado se reduce dr\u00e1sticamente, aumentando el peso relativo de las muertes), combinada con la protecci\u00f3n de la vacuna (+\/-60% de manifestar s\u00edntomas y hasta 91% de morir, para la CanSino), hacen que la probabilidad combinada de morir, estando vacunados, sea baja. Dir\u00e9 algo que, hasta hoy, no hab\u00eda dicho: coincido con el si\u00f1orpresidente: vivir es un riesgo, no podemos cerrar las puertas y meternos a un b\u00fanker, aterrorizados, porque al hacer esto se nos pasa la vida, dejamos de vivir, la vida se convierte en mero simulacro.<\/li><li>M\u00e1s importante, el regreso no puede diferirse m\u00e1s ante la ola de suicidios, enfermedades mentales y violencia familiar que estamos experimentando. Vivir s\u00f3lo puede significar, para la Upaep, vivir&nbsp;<em>dignamente<\/em>, vivir como personas. He encontrado, en apenas una semana de presencialidad, varios colegas y estudiantes que se acercan a hablar de cu\u00e1n necesario les es recibir apoyo psicol\u00f3gico, un hombro donde apoyarse, un gesto de amistad, de caridad. Debemos, a este respecto, luchar contra el estigma que ve con malos ojos a quien busca apoyo psicol\u00f3gico o psiqui\u00e1trico, contra la tonter\u00eda de que uno debe salir por s\u00ed mismo, que es contraria al m\u00e1s b\u00e1sico personalismo. El necesitado no es sino la contraparte del buen samaritano; sin el uno no existe el otro.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>En mi opini\u00f3n, colegas, es tiempo de salir y recuperar esos espacios comunes donde es posible continuar ese camino de formaci\u00f3n de personas. Alguna vez mi padre me dijo algo que ha marcado mi vida. Le pregunt\u00e9 si no le daba miedo, teniendo un cargo p\u00fablico (hace ya mucho tiempo) morir o ser lastimado por sus ideas. Su respuesta sigue siendo un principio en mi vida: me dijo, calmo y honesto, que le daba m\u00e1s miedo sufrir una muerte sin sentido; morir por ideas, por causas, no era causa de miedo sino m\u00e1s bien fuente de sentido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quid enim proficit homo, si lucretur universum mundum, se autem ipsum perdat vel detrimentum sui faciat?&nbsp;(Lc 9&nbsp;:25). 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