{"id":119089,"date":"2026-03-24T04:13:57","date_gmt":"2026-03-24T10:13:57","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=119089"},"modified":"2026-03-24T04:13:58","modified_gmt":"2026-03-24T10:13:58","slug":"secretos-de-familia-y-homofobia-en-la-inglaterra-de-los-anos-80-a-la-estrecha-mentalidad-de-la-epoca-le-parecia-imposible-aunar-homosexualidad-y-maternidad-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/secretos-de-familia-y-homofobia-en-la-inglaterra-de-los-anos-80-a-la-estrecha-mentalidad-de-la-epoca-le-parecia-imposible-aunar-homosexualidad-y-maternidad-el-mundo\/","title":{"rendered":"Secretos de familia y homofobia en la Inglaterra de los a\u00f1os 80: \u00abA la estrecha mentalidad de la \u00e9poca le parec\u00eda imposible aunar homosexualidad y maternidad\u00bb | El Mundo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\">En su aclamado debut &#8216;Un asunto de familia&#8217; la brit\u00e1nica Claire Lynch enlaza pasado y presente para explorar la complejidad de los afectos y el estigma social de la homosexualidad a trav\u00e9s de una madre que debe renunciar a su hija<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/17742984532070-683x1024.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-119090\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/17742984532070-683x1024.webp 683w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/17742984532070-200x300.webp 200w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/17742984532070-768x1152.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/17742984532070-1024x1536.webp 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/17742984532070.webp 1200w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La escritora brit\u00e1nica Claire Lynch. Neeq Serene<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/autor\/andres-seoane.html\"><br><\/a><strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/autor\/andres-seoane.html\">Andr\u00e9s Seoane<\/a> \/ El Mundo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Heron, un anciano profundamente aficionado a las reglas y la rutina,&nbsp;<strong>recibe un diagn\u00f3stico de c\u00e1ncer terminal<\/strong>, pero en lugar de compartirlo con su hija Maggie, elige callar. Con esta cruda escena comienza&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.penguinlibros.com\/es\/literatura-contemporanea\/460179-libro-un-asunto-de-familia-9788439746171\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Un asunto de familia<\/em><\/a>&nbsp;(Random House), el aclamado debut narrativo de&nbsp;<strong>Claire Lynch<\/strong>&nbsp;(Dartford, 1981), que se ha convertido hace unos d\u00edas en la primera \u00f3pera prima en obtener el Nero Gold Prize.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Emp\u00e1tica y dolorosa, la novela es mucho m\u00e1s que la disecci\u00f3n de una relaci\u00f3n peculiar&nbsp;<\/strong>padre-hija. A medida que descubrimos que Heron crio a Maggie solo, queda claro que este impulso de protegerla del da\u00f1o es algo recurrente. Sin embargo, al principio no se menciona a la madre, \u00fanicamente que Heron se divorci\u00f3 varias d\u00e9cadas. S\u00f3lo cuando Lynch nos lleva cuarenta a\u00f1os atr\u00e1s, a 1982,&nbsp;<strong>descubrimos la verdadera histori<\/strong>a.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEmpec\u00e9 a escribir con la idea de narrar la relaci\u00f3n entre un padre y una hija, una historia que no suele ser muy frecuente\u00bb, explica la escritora, tambi\u00e9n profesora en la Brunel University, \u00abpero pronto me di cuenta de que&nbsp;<strong>la madre era la pieza que faltaba<\/strong>. Pens\u00e9 d\u00f3nde podr\u00eda haber estado e invent\u00e9 muchas razones distintas para explicar esa ausencia\u00bb. Esa pregunta inicial, aparentemente sencilla, termin\u00f3 llev\u00e1ndola a una historia mucho m\u00e1s amplia. Mientras imaginaba el pasado de ese personaje ausente, Lynch empez\u00f3 a hablar con mujeres de generaciones anteriores y a leer casos judiciales reales que documentaban&nbsp;<strong>disputas por la custodia de los hijos cuando una madre manten\u00eda una relaci\u00f3n con otra mujer<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellas historias, ocurridas no hace tanto tiempo, revelaban un clima social en el que la homosexualidad femenina, aunque ya no siempre perseguida por la justicia [la famosa Ley de Delitos Sexuales de 1967 solo despenaliz\u00f3 los actos homosexuales masculinos en privado], pod\u00eda convertirse en&nbsp;<strong>argumento suficiente para retirar a una madre la custodia de sus hijos<\/strong>. \u00abDawn iba a ser un personaje peque\u00f1o en la novela, pero cuando descubr\u00ed todos estos casos reales sent\u00ed que ten\u00eda que asegurarme de que su historia se contara\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, Dawn, la madre ausente, fue creciendo hasta convertirse en el centro moral de la novela. Lo que empieza como una historia familiar termina despleg\u00e1ndose como&nbsp;<strong>una reflexi\u00f3n sobre la forma en que una sociedad regula los cuerpos y las narrativas sobre ellos,&nbsp;<\/strong>y su desaparici\u00f3n se vuelve un silencio que se prolonga durante d\u00e9cadas y que, poco a poco, termina revelando la violencia social que se ejerc\u00eda sobre determinadas vidas privadas en la Inglaterra de los a\u00f1os 80.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque, como recuerda la autora,&nbsp;<strong>el problema no era tanto la ilegalidad como la sospecha moral<\/strong>. \u00abA veces tengo que explicarle a la gente que no es que fuera ilegal ser homosexual en ese momento\u00bb, se\u00f1ala, \u00abpero&nbsp;<strong>ser homosexual segu\u00eda siendo tan moralmente cuestionable<\/strong>, especialmente siendo mujer, para aquella estrecha moralidad, que parec\u00eda imposible que tambi\u00e9n pudieras ser madre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background\">Para saber m\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2026\/03\/22\/17742116579120.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Entrevista.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2026\/03\/23\/69bd8a07e9cf4a4c5d8b4594.html\">Kirstin Valdez Quade: \u00abEl sue\u00f1o americano siempre ha sido una ficci\u00f3n excluyente, pensada s\u00f3lo para unos pocos\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2026\/02\/28\/17722679149453.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Entrevista.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2026\/03\/02\/69a2aa81e4d4d823778b45ab.html\">Jeanette Winterson: \u00abEl algoritmo te da lo que ya sabes que quieres; la literatura lo que no sab\u00edas que necesitabas\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"cardTitle_signUp\"><\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Como sugiere la novela, hab\u00eda cierto margen para una vida \u00abmarginal o exc\u00e9ntrica\u00bb en las grandes ciudades, pero no para una vida familiar que desafiara la norma en la Inglaterra rural de los 80. \u00abPod\u00edas imaginar a alguien como una especie de esp\u00edritu libre en una gran ciudad, pero&nbsp;<strong>tener una relaci\u00f3n l\u00e9sbica y ser madre en un pueblo peque\u00f1o era imposible<\/strong>\u00ab, remacha Lynch. Sin embargo, Un asunto de familia no adopta el tono de una denuncia hist\u00f3rica en sentido estricto. Su ambici\u00f3n es m\u00e1s literaria que documental. Para reconstruir ese mundo, la autora trabaj\u00f3 con&nbsp;<strong>una mezcla de fuentes oficiales y testimonios personales<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abIntent\u00e9 leer la historia desde ambos lados\u00bb, explica. \u00abPor un lado estaban los documentos oficiales, lo que dec\u00eda el Gobierno o los abogados en los tribunales, que ten\u00edan una perspectiva muy restrictiva\u00bb. De hecho,&nbsp;<strong>el juicio reproducido en el libro, basado en actas reales, pone los pelos de punta<\/strong>. \u00abY por otro estaban las historias personales, la mayor\u00eda terribles, de mujeres que lo hab\u00edan vivido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Lynch tambi\u00e9n recurri\u00f3 para escribir a algo m\u00e1s \u00edntimo, su propia memoria. \u00abYo era ni\u00f1a en la \u00e9poca de Maggie\u00bb, recuerda, \u00abas\u00ed que si ten\u00eda dudas sobre alg\u00fan detalle, intentaba pensar en cosas muy concretas de mi infancia:&nbsp;<strong>qu\u00e9 comida me habr\u00eda dado mi madre, c\u00f3mo era la casa, a qu\u00e9 jug\u00e1bamos<\/strong>\u00ab. Ese enfoque deliberadamente dom\u00e9stico le permit\u00eda evitar una reconstrucci\u00f3n demasiado abstracta de la \u00e9poca. \u00abEs muy tentador hablar de pol\u00edtica o de m\u00fasica pop cuando escribes sobre el pasado, pero&nbsp;<strong>a un ni\u00f1o de tres o cuatro a\u00f1os no le importa qui\u00e9n es el primer ministro<\/strong>. Le importa qu\u00e9 dibujos animados lleva en el pijama o qu\u00e9 juguete quiere para Navidad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background\"><strong>\u00abPod\u00edas imaginar a alguien como un esp\u00edritu libre en una gran ciudad, pero tener una relaci\u00f3n l\u00e9sbica y ser madre en un pueblo peque\u00f1o era imposible\u00bb<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esa atenci\u00f3n a lo cotidiano forma parte del coraz\u00f3n del libro. Aunque el trasfondo hist\u00f3rico es crucial, la novela se interesa sobre todo por&nbsp;<strong>c\u00f3mo la gran historia se infiltra en las peque\u00f1as vidas<\/strong>. \u00abCuando miramos el pasado solemos pensar en las grandes narrativas pol\u00edticas o sociales\u00bb, reflexiona Lynch, \u00abpero es mucho m\u00e1s hermoso y m\u00e1s revelador preguntarse&nbsp;<strong>qu\u00e9 estaba pasando alrededor de la mesa de la cocina<\/strong>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese espacio dom\u00e9stico se despliega otra de las obsesiones del libro,&nbsp;<strong>la familia como estructura emocional y tambi\u00e9n como mecanismo de control<\/strong>. Lejos de presentarla como una instituci\u00f3n puramente opresiva, la autora la describe como una fuerza formativa que acompa\u00f1a a los personajes incluso cuando intentan escapar de ella. \u00ab<strong>La familia es como la banda sonora de una pel\u00edcula<\/strong>\u00ab, dice con una imagen elocuente. \u00abEs la m\u00fasica de fondo que te va moldeando. A veces la aceptas y a veces quieres cambiarla\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La novela se mueve, como decimos, entre dos tiempos separados por d\u00e9cadas. En el presente, Maggie revisa el pasado familiar con&nbsp;<strong>una mezcla de compasi\u00f3n y desconcierto<\/strong>. Lo que descubre obliga a reconsiderar no s\u00f3lo las decisiones de sus padres, sino tambi\u00e9n la \u00e9poca que las hizo posibles. \u00abCreo que para muchos de nosotros la distancia entre la infancia y la edad adulta funciona as\u00ed\u00bb, expone la autora. \u00abCuando eres ni\u00f1o no sabes cu\u00e1les son las reglas del mundo. Y luego,&nbsp;<strong>cuando miras atr\u00e1s, piensas: \u00bfc\u00f3mo era posible que aquello se considerara aceptable?<\/strong>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los rasgos m\u00e1s llamativos de la novela es su tono contenido.&nbsp;<strong>Lynch evita el dramatismo expl\u00edcito incluso cuando aborda situaciones de enorme violencia social<\/strong>. Esa contenci\u00f3n no es casual. \u00abMe gusta escribir una versi\u00f3n muy desordenada del texto y luego ir quitando cosas\u00bb, confiesa. \u00abY&nbsp;<strong>como lectora tambi\u00e9n me gusta sentir que el escritor conf\u00eda en m\u00ed<\/strong>. Si le dices al lector exactamente qu\u00e9 emoci\u00f3n debe sentir, puede resultar demasiado contundente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background\"><strong>\u00abAl mirar al pasado pensamos siempre en las grandes narrativas pol\u00edticas o sociales, pero nunca en qu\u00e9 pasaba alrededor de la mesa de la cocina\u00bb<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Ese minimalismo emocional tiene una consecuencia importante: muchas de las tensiones del libro se expresan a trav\u00e9s del silencio. Durante d\u00e9cadas, los personajes conviven con una verdad que nadie se atreve a nombrar. \u00abTal vez eso es lo que la convierte en una novela muy brit\u00e1nica\u00bb, bromea Lynch. \u00abMuchos de los problemas del libro, y de la vida,&nbsp;<strong>se resolver\u00edan si todos tuvi\u00e9ramos la inteligencia emocional para hablar entre nosotros<\/strong>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio, sin embargo, tambi\u00e9n tiene una dignidad ambigua.&nbsp;<strong>Puede ser una forma de protecci\u00f3n y al mismo tiempo una traici\u00f3n<\/strong>. En la relaci\u00f3n entre Heron y Maggie, un padre y una hija que se llaman todos los d\u00edas por tel\u00e9fono pero nunca hablan de lo importante, ese silencio se convierte casi en la arquitectura emocional del libro. \u00abSu amor est\u00e1 en lo cotidiano\u00bb, explica la autora. \u00abEn las peque\u00f1as cosas que hacen el uno por el otro. Pero tambi\u00e9n&nbsp;<strong>es una forma de encubrir lo que no pueden decir, por ejemplo que \u00e9l expuls\u00f3 a su madre<\/strong>&nbsp;porque no pudo aceptar que quisiera a una mujer y no a \u00e9l\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Como muchas novelas familiares,&nbsp;<em>Un asunto de familia<\/em>&nbsp;termina planteando una pregunta inc\u00f3moda:&nbsp;<strong>\u00bfhasta qu\u00e9 punto es posible vivir de manera aut\u00e9ntica cuando hacerlo implica romper los v\u00ednculos m\u00e1s b\u00e1sicos?<\/strong>&nbsp;Lynch no ofrece respuestas f\u00e1ciles. \u00abHay mucho sacrificio en el libro. La gente tiene que perder mucho para vivir de acuerdo con lo que cree correcto\u00bb. Sin embargo, tambi\u00e9n hay una cierta esperanza en la paciencia de los personajes, en su capacidad para resistir hasta que el mundo cambia lo suficiente como para alcanzarlos. \u00abQuiz\u00e1&nbsp;<strong>es triste que a veces haya que esperar cuarenta a\u00f1os para desvelar un secreto as\u00ed<\/strong>, pero al final siento que, de alguna manera, la verdad termina alcanzando a todo el mundo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00faltima instancia, la novela propone mirar la familia como una forma siempre en movimiento. \u00ab<strong>Las familias cambian todo el tiempo. Nace y muere gente, se van unos y llegan otros<\/strong>. Siempre est\u00e1n reconform\u00e1ndose\u00bb, concluye Lynch. Comprender ese proceso, asumir el papel que cada uno ocupa en esa forma cambiante, tal vez sea el primer paso para romper los silencios heredados. Porque, como sugiere el libro,&nbsp;<strong>las conversaciones que no se tienen pueden durar toda una vida<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/literatura\/2026\/03\/23\/69c16473fc6c834b368b459a.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/literatura\/2026\/03\/23\/69c16473fc6c834b368b459a.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su aclamado debut &#8216;Un asunto de familia&#8217; la brit\u00e1nica Claire Lynch enlaza pasado y presente para explorar la complejidad 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