{"id":11897,"date":"2021-08-22T05:55:26","date_gmt":"2021-08-22T10:55:26","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=11897"},"modified":"2021-08-22T05:56:20","modified_gmt":"2021-08-22T10:56:20","slug":"la-saga-mas-poderosa-de-eeuu-que-se-hizo-rica-con-una-guerra-civil-y-el-monopolio-petrolero-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/la-saga-mas-poderosa-de-eeuu-que-se-hizo-rica-con-una-guerra-civil-y-el-monopolio-petrolero-el-mundo\/","title":{"rendered":"Los Rockefeller: la saga m\u00e1s poderosa de EEUU que se hizo rica con una guerra civil y el monopolio petrolero | El Mundo"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>Junto a los Kennedy es lo m\u00e1s cercano que ha tenido EEUU a una familia real. El patriarca, harto de su mala reputaci\u00f3n, foment\u00f3 una actividad filantr\u00f3pica que llega hasta nuestros d\u00edas<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"952\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-22-a-las-5.50.03-1024x952.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-11898\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-22-a-las-5.50.03-1024x952.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-22-a-las-5.50.03-300x279.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-22-a-las-5.50.03-768x714.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-22-a-las-5.50.03-1536x1427.jpg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-22-a-las-5.50.03.jpg 1980w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>John Rockefeller y su hijo Junior, los pilares de la saga<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">ISMAEL MARINERO \/ EL MUNDO<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:100%\">\n<p>Ganar 100.000 d\u00f3lares y vivir un siglo. Esos eran los prop\u00f3sitos juveniles de John D. Rockefeller, el patriarca de la dinast\u00eda que logr\u00f3 amasar la mayor fortuna jam\u00e1s conocida, con permiso de Jeff Bezos y el t\u00edo Gilito. En su primer deseo se qued\u00f3 muy corto y no cumpli\u00f3 el segundo por un par de a\u00f1os, pero es el mejor ejemplo posible del&nbsp;<em>self made man<\/em>&nbsp;americano, la determinaci\u00f3n y la ambici\u00f3n sin l\u00edmites (ni escr\u00fapulos) de uno de los hombres que revolucionaron el panorama industrial y econ\u00f3mico del siglo XIX.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>\u00abComo muchas grandes fortunas americanas, la Rosewater fue acumulada en primer lugar por un granjero cristiano, estre\u00f1ido y sin sentido del humor, que se dedic\u00f3 a la especulaci\u00f3n y el cohecho durante y despu\u00e9s de la guerra civil\u00bb, escribi\u00f3&nbsp;<strong>Kurt Vonnegut<\/strong>&nbsp;en&nbsp;<em>Dios le bendiga, Mr. Rosewater<\/em>, la m\u00e1s delirante de sus alocadas s\u00e1tiras. La novela es tan ficticia como su alter ego Kilgore Trout y los extraterrestres del planeta Trafalmadore, pero una de sus indudables fuentes de inspiraci\u00f3n fue la familia Rockefeller, su inconmensurable patrimonio y su vena filantr\u00f3pica.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo empez\u00f3 en el diminuto pueblo neoyorquino de Richford, cuando William A. Rockefeller,<strong>&nbsp;timador profesional experto en vender remedios milagrosos<\/strong>&nbsp;para curar el c\u00e1ncer, conoci\u00f3 a la devota baptista Eliza Davison, que cay\u00f3 rendida a sus encantos. De su uni\u00f3n nacieron cinco hijos, con John D. Rockfeller a la cabeza. Si el padre les timaba para que se curtieran y les ofrec\u00eda pr\u00e9stamos a intereses desorbitados, la estricta madre les inculcaba los valores cristianos y el deber de la caridad. El peque\u00f1o John anotaba cada centavo que ganaba, gastaba o ahorraba en un libro de contabilidad y hac\u00eda sus primeras transacciones vendiendo trozos de caramelos a sus hermanos. Hab\u00eda nacido un tibur\u00f3n de los negocios.<\/p>\n\n\n\n<p>Asistente de contabilidad a los 16 a\u00f1os, due\u00f1o de su propia empresa de productos agr\u00edcolas a los 20, dispar\u00f3 sus ingresos alimentando a las tropas de la Uni\u00f3n a precio de oro. Al final de la Guerra de Secesi\u00f3n invirti\u00f3 la mayor parte de su bot\u00edn en la boyante industria del petr\u00f3leo, poniendo en marcha una refiner\u00eda en Cleveland. Aquel fue el primer atisbo del monopolio que crear\u00eda bajo el nombre de&nbsp;<strong>Standard Oil y<\/strong>&nbsp;que lleg\u00f3 a controlar el 90% de la producci\u00f3n petrolera de EEUU. Mediante sobornos, extorsi\u00f3n, control de precios y otras pr\u00e1cticas igual de agresivas arruin\u00f3 a la mayor parte de sus competidores y se gan\u00f3 la airada respuesta de la opini\u00f3n p\u00fablica, que empez\u00f3 a verlo como el m\u00e1s prominente de los llamados&nbsp;<em>robber barons<\/em>&nbsp;(barones ladrones), un calificativo que compart\u00eda con las cabezas de otros oligopolios como Vanderbilt, Morgan o Carnegie.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Las caricaturas en prensa representaban a John Rockefeller como una codiciosa serpiente<strong><\/strong><\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Eran habituales las caricaturas en prensa que lo asemejaban a una codiciosa serpiente. Por m\u00e1s que Rockefeller intentara lavar su imagen, su apellido qued\u00f3 ligado a esa imagen de hombre despiadado y amoral, tan astuto como avaricioso. La segunda parte de su vida -y su estirpe hasta el d\u00eda de hoy- se volc\u00f3 desde entonces en limpiar su nombre a trav\u00e9s de la filantrop\u00eda&#8230; y, de paso, obtener cuantiosas exenciones fiscales.<\/p>\n\n\n\n<p>Su \u00fanico hijo var\u00f3n, John Rockefeller Jr., ser\u00eda el encargado de suceder al cabeza de familia y para ello fue criado: apartado del mundo en la enorme finca familiar, educado en la austeridad, estaba obligado a llevar una estricta contabilidad de sus actividades.&nbsp;<strong>Por cortar madera recib\u00eda 15 centavos a la hora y 2 por cada mosca que mataba.<\/strong>&nbsp;As\u00ed se forj\u00f3 la personalidad del encargado de gestionar un patrimonio equivalente al 1,5 del PIB norteamericano, unos 330.000 millones de d\u00f3lares actuales.<\/p>\n\n\n\n<p>En su camino se cruz\u00f3 la aguerrida Ida Tarbell, aut\u00e9ntica pionera del periodismo de investigaci\u00f3n que puso en evidencia las&nbsp;<strong>pr\u00e1cticas monopol\u00edsticas de la Standard Oil&nbsp;<\/strong>y llev\u00f3 a la intervenci\u00f3n de la Corte Suprema de los Estados Unidos. La disoluci\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda en 34 empresas menores, como Chevron o Exxon-Mobil, tuvo un efecto inesperado (excepto para John D.): multiplicar la riqueza de los Rockefeller, que se hab\u00edan asegurado la mayor parte del accionariado de todas ellas. Ya se sabe, la banca siempre gana&#8230; sobre todo si juega con las cartas marcadas.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed continu\u00f3 prosperando el clan Rockefeller, junto a los Kennedy, lo m\u00e1s parecido que han tenido los Estados Unidos a una familia real. Junior, sin descuidar la parte empresarial, se volc\u00f3 en la vertiente filantr\u00f3pica, donando cientos de millones de d\u00f3lares para&nbsp;<strong>crear el MoMA&nbsp;<\/strong>en colaboraci\u00f3n con su esposa Abby, gran amante del arte moderno, financiando la Universidad de Chicago o comprando tierras para ayudar a la preservaci\u00f3n del Parque Nacional de Yellowstone. Tambi\u00e9n tuvo ojo para los negocios: en los peores a\u00f1os de la Gran Depresi\u00f3n construy\u00f3 el Rockefeller Center, un complejo de 19 rascacielos comerciales en pleno coraz\u00f3n de Manhattan, y que fue una de las fuentes de ingresos de la familia m\u00e1s constante durante d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La Universidad de Chicago, el MoMA y el Parque Nacional de Yellowstone nacieron gracias a su dinero<strong><\/strong><\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>De sus hijos, Nelson y David fueron los que llegaron a puestos de mayor responsabilidad dentro y fuera de la familia. El primero como pol\u00edtico, gobernador del Estado de Nueva York,&nbsp;<strong>candidato a la presidencia por el partido republicano<\/strong>&nbsp;y vicepresidente en el mandato de Gerald Ford, pero sobre todo, como hombre en la sombra que manej\u00f3 a su antojo la influencia norteamericana en los pa\u00edses latinoamericanos. Su hermano David, por su parte, ejerci\u00f3 como presidente y director general del Chase Manhattan Bank, hoy JPMorgan Chase. No todo fueron parabienes: fue acusado de establecer alianzas comerciales con todo tipo de s\u00e1trapas y dictadores, adem\u00e1s de&nbsp;<strong>inducir junto a Henry Kissinger&nbsp;<\/strong>lo que acabar\u00eda siendo la crisis de los rehenes en Ir\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abY as\u00ed el sue\u00f1o americano fue hinch\u00e1ndose como un globo, que ascendi\u00f3 lleno de gas hasta la superficie de la codicia ilimitada y subi\u00f3 a lo alto bajo un sol de mediod\u00eda\u00bb, escribe Vonnegut. Los m\u00e1s de 200 parientes vivos que figuran en el \u00e1rbol geneal\u00f3gico de los Rockefeller siguen flotando dentro de aquel globo, sin que nadie se atreva a pincharlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/literatura\/2021\/08\/21\/611fa574fc6c833d328b45b1.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Junto a los Kennedy es lo m\u00e1s cercano que ha tenido EEUU a una familia real. 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