{"id":118771,"date":"2026-03-19T08:10:07","date_gmt":"2026-03-19T14:10:07","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=118771"},"modified":"2026-03-19T08:10:08","modified_gmt":"2026-03-19T14:10:08","slug":"enfermedades-mentales-en-la-edad-media-como-se-trataba-a-los-locos-historia-ng","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/enfermedades-mentales-en-la-edad-media-como-se-trataba-a-los-locos-historia-ng\/","title":{"rendered":"Enfermedades mentales en la Edad Media: c\u00f3mo se trataba a los \u00ablocos\u00bb | Historia NG"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Frente a la tendencia a demonizar y maltratar a los locos, hubo tambi\u00e9n intentos de cuidarlos como enfermos.<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"775\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/el-padre-jofre-defendiendo-a-un-loco_6f2d2d26_260225102453_1280x969-1024x775.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-118772\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/el-padre-jofre-defendiendo-a-un-loco_6f2d2d26_260225102453_1280x969-1024x775.webp 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/el-padre-jofre-defendiendo-a-un-loco_6f2d2d26_260225102453_1280x969-300x227.webp 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/el-padre-jofre-defendiendo-a-un-loco_6f2d2d26_260225102453_1280x969-768x581.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/el-padre-jofre-defendiendo-a-un-loco_6f2d2d26_260225102453_1280x969.webp 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El PADRE JOFR\u00c9 DEFENDIENDO A UN LOCO. \u00d3leo por Joaqu\u00edn Sorolla, 1887. Palacio de la Generalitat, Valencia. Photoasia<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c6b20af6352ecec18d401213ccb38a95\"><strong><a>Matteo Dalena<\/a> \/ Historia National Geographic<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El cristianismo medieval conceb\u00eda la locura como una manifestaci\u00f3n de la providencia divina.&nbsp;<strong>El desorden mental era efecto de la llamada \u00abpsicomaquia\u00bb, la eterna lucha entre Dios y Satan\u00e1s por la posesi\u00f3n del alma.<\/strong>&nbsp;Por ello, el loco era una figura ambigua, en la frontera entre lo divino y lo diab\u00f3lico. Era injuriado, segregado y recluido, pero tambi\u00e9n se le atribu\u00eda un halo de sacralidad. Algunos te\u00f3logos sosten\u00edan que los locos eran&nbsp;<em>sicut infantes<\/em>, \u00abcomo ni\u00f1os\u00bb, y por ello inocentes y necesitados de asistencia y cuidados. Por todo ello, en la Edad Media la actitud ante los enfermos mentales oscil\u00f3 entre el rechazo y la protecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-historia.nationalgeographic.com.es\/medio\/2026\/02\/25\/la-nave-de-los-locos_ce5e8f9e_260225102547_800x830.webp\" alt=\"La nave de los locos\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong><em>La nave de los locos<\/em><\/strong>. Grabado. Basilea, 1494.Album<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>El temor hacia los locos estaba muy arraigado.&nbsp;<\/strong>M\u00e1s que un temor f\u00edsico por lo que el demente pudiera hacer era el miedo a convertirse en alguien \u00abvac\u00edo\u00bb e \u00abinsensato\u00bb como \u00e9l. Ello se traduc\u00eda en burlas, insultos e incluso en golpes que \u00abpod\u00edan desencadenar y llevar al extremo la agresividad de un demente, justificando as\u00ed su reputaci\u00f3n de individuo peligroso\u00bb, escribe el historiador de la psiquiatr\u00eda Jacques Hochmann. Ces\u00e1reo de Heisterbach, abad y escritor alem\u00e1n del siglo XIII, anot\u00f3 en el&nbsp;<em>Di\u00e1logo de los milagros<\/em>&nbsp;el caso de un joven que perdi\u00f3 la ropa y se qued\u00f3 desnudo ante una multitud que gritaba \u00ab\u00a1Al loco! \u00a1Al loco!\u00bb. No pudiendo soportar la verg\u00fcenza, el joven \u00abse subi\u00f3 a un balc\u00f3n y se quit\u00f3 la vida con una soga\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Atados y encerrados<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>En la sociedad feudal europea se asum\u00eda que los locos deb\u00edan estar bajo control y que si era necesario hab\u00eda que atarlos, algo que era responsabilidad de las familias y de la comunidad.&nbsp;<\/strong>\u00abDeben ser atados por quienes deben custodiarlos\u00bb, se lee en las&nbsp;<em>Coutumes de Beauvaisis<\/em>, un c\u00f3digo legal escrito a finales del siglo XIII por Philippe de Beaumanoir. En&nbsp;<em>Milagros de san Gibrien de Reims<\/em>&nbsp;se cuenta que cierto Haymo&nbsp;se mostraba amenazante con todos los que se le acercaban, por lo que \u00absus piernas y sus brazos est\u00e1n encadenados con cadenas y cuerdas\u00bb. Del mismo modo, los amigos de un tal Adam se vieron obligados a \u00abatarle las manos y los pies y ponerle una correa alrededor del cuello\u00bb. En los&nbsp;<em>Milagros de san Luis<\/em>&nbsp;se explica que una tal Ponce, que \u00abrompe y destruye todo lo que est\u00e1 a su alcance\u00bb, fue atada por su padre, \u00abque la ama tiernamente\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para inmovilizar brazos y piernas se utilizaban cuerdas y cadenas, mientras que para el torso se empleaban correas de cuero ajustadas al cuello.&nbsp;<strong>Los familiares eran tambi\u00e9n los encargados de administrar calmantes y antiespasm\u00f3dicos naturales a base de l\u00e1tex de amapola&nbsp;blanca o de plantas como la mandr\u00e1gora y la belladona<\/strong>, en forma de decocciones y cataplasmas. Asimismo, las camas, los jergones o los&nbsp;camastros de los locos se colocaban en espacios apartados, como huecos de escalera, establos o graneros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-historia.nationalgeographic.com.es\/medio\/2026\/02\/25\/miniatura-de-petrus-gilberti_adb85b1e_260225102740_800x1017.webp\" alt=\"Miniatura de Petrus Gilberti\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Un loco \u00abtoca\u00bb con un peque\u00f1o animal. Miniatura de Petrus Gilberti. Detalle. Siglo XV.&nbsp;Album<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>A veces, el loco lograba huir o era expulsado de su entorno por considerarlo peligroso o una boca in\u00fatil que alimentar.<strong>&nbsp;Los locos errantes viv\u00edan de limosnas, eran objeto de insultos y vejaciones y propensos a cometer actos agresivos<\/strong>. Entonces la \u00fanica alternativa era la reclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00abSi no se puede retener a un demente, debe aconsej\u00e1rsele y cur\u00e1rsele, y, si no es posible, se le encierra en prisi\u00f3n\u00bb<\/strong>, se lee en&nbsp;<em>Li livres de&nbsp;jostice et de plet<\/em>, un tratado jur\u00eddico an\u00f3nimo del siglo XIII. Por lo general, el encarcelamiento del \u00abfurioso\u00bb era de por vida o \u00abmientras permanezca insensato; pero si el furioso recupera el juicio, debe ser liberado y devuelto a los suyos\u00bb, se lee en las&nbsp;<em>Coutumes de Beauvaisis<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Seg\u00fan el derecho medieval, si el \u00abfurioso\u00bb recupera el juicio \u00abdebe ser liberado y devuelto a los suyos\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El derecho medieval consideraba que los locos no eran responsables de sus actos; seg\u00fan el jurista Graciano, \u00abact\u00faan no por voluntad propia, sino impulsados por una fuerza que desconocen\u00bb. Pese a ello,&nbsp;<strong>se los internaba junto a los reclusos comunes, en las prisiones habilitadas en castillos y puertas fortificadas de las ciudades, generalmente espacios sucios y con gran hacinamiento.<\/strong>&nbsp;Durante los&nbsp;siglos finales de la Edad Media, en Francia, los \u00abfuriosos\u00bb fueron agrupados en algunas torres de las murallas de Caen, Lille, Melun o Saint-Omer, conocidas como&nbsp;<em>tours aux fous<\/em>, \u00abtorres de los locos\u00bb.&nbsp;En las ciudades del norte Alemania,&nbsp;como Rostock, Hamburgo o L\u00fcbeck, desde el siglo XIV los enfermos mentales considerados peligrosos eran encerrados en jaulas para locos&nbsp;<em>(Tollkisten)<\/em>&nbsp;que se colocaban&nbsp;a las puertas de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-historia.nationalgeographic.com.es\/medio\/2026\/02\/25\/hospital-de-inocentes-locos-y-orates-de-valencia_beba6d48_260225102847_800x562.webp\" alt=\"Hospital de Inocentes, Locos y Orates\u00a0de Valencia\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>HOSPITAL DE LOCOS.&nbsp;<\/strong>Del antiguo Hospital de Inocentes, Locos y Orates&nbsp;de Valencia solo queda&nbsp;la puerta principal,&nbsp;de estilo g\u00f3tico.Adobe Stock<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>A partir del siglo XIV, una nueva mentalidad caritativa y asistencial contribuy\u00f3 a que la actitud hacia los locos cambiara. Estos&nbsp;<strong>empezaron a ser admitidos en hospitales e incluso se crearon para ellos peque\u00f1as residencias espec\u00edficas<\/strong>. As\u00ed, en 1326 se construy\u00f3 en Elbing (en el norte de la actual Polonia), una&nbsp;<em>Dolhaus<\/em>&nbsp;o casa de los locos&nbsp;anexa al hospital local; en 1385 se fund\u00f3 la&nbsp;<em>Tollkoben<\/em>&nbsp;o refugio de los locos de Erfurt, en Alemania. En Valencia, en 1410, se fund\u00f3 un hospital dedicado espec\u00edficamente al cuidado de los enfermos mentales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La mano de Dios<\/h2>\n\n\n\n<p>En el Par\u00eds de finales del siglo XIV,&nbsp;<em>fantastiques<\/em>,&nbsp;<em>fr\u00e9n\u00e9tiques<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>insens\u00e9s<\/em>&nbsp;eran acogidos en el hospital del H\u00f4tel-Dieu. All\u00ed,&nbsp;<strong>las camas estaban cerradas por todos los lados, con dos peque\u00f1as ventanas que permit\u00edan observar a los pacientes e introducir comida y medicinas.<\/strong>&nbsp;En Londres, en el siglo XV, los locos eran internados en el hospital de Saint Mary of Bethlem. En Italia, epil\u00e9pticos, man\u00edacos y&nbsp;<em>pazzerelli<\/em>&nbsp;(orates) son mencionados en los hospitales de San Vincenzo in Prato en&nbsp;Mil\u00e1n, de Mantua y Ferrara, y en el lazareto de San L\u00e1zaro en Reggio Emilia. Estas instituciones, gestionadas en su mayor\u00eda por \u00f3rdenes religiosas, se sosten\u00edan gracias a la labor de cofrad\u00edas y mediante donaciones privadas, legados testamentarios y, sobre todo, limosnas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-historia.nationalgeographic.com.es\/medio\/2026\/02\/25\/la-extraccion-de-la-piedra-de-la-locura_5a2768cd_260225102957_800x1142.webp\" alt=\"La extracci\u00f3n de la piedra de la locura\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>La extracci\u00f3n de la piedra de la locura<\/em>.&nbsp;El Bosco, 1490. Museo del Prado, Madrid.Album<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Desde el siglo XV, en ciudades espa\u00f1olas como Valencia, Toledo o Sevilla, durante festividades como el Corpus Christi,&nbsp;<strong>recorr\u00edan las calles cortejos y procesiones de \u00ablocos\u00bb vestidos con ropas de colores llamativos que bailaban acompa\u00f1ados de cascabeles e instrumentos musicales<\/strong>. El objetivo era hacerse visibles y recoger limosnas y alimentos para su propio sustento.<\/p>\n\n\n\n<p>A finales del siglo XVI, en Roma salieron en procesi\u00f3n los pacientes del hospital de Santa Maria della Piet\u00e0 dei Pazzerelli:<strong>&nbsp;vestidos con largas t\u00fanicas de tela verde y una cruz cosida al pecho, portaban sacos y cuencos para las limosnas<\/strong>. Atados de dos en dos, los&nbsp;<em>pazzerelli<\/em>&nbsp;eran llevados \u00aba tomar el aire y visitar alguna iglesia\u00bb, participando en oraciones y bendiciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-ast-global-color-5-background-color has-background\">Seg\u00fan esta nueva concepci\u00f3n, los locos no eran solo desgraciados a los que apartar y encerrar, sino personas que precisaban cuidados.&nbsp;<strong>La locura se convert\u00eda en una carga colectiva, una realidad inc\u00f3moda a la que no se pod\u00eda dar la espalda.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group has-background is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\" style=\"background-color:#edd288\">\n<p>Para saber m\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<p>Ensayo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La locura: una breve introducci\u00f3n&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Andrew Scull&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Alianza, Madrid, 2013.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Este art\u00edculo pertenece al&nbsp;<a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/edicion-impresa\/historia-national-geographic-268_25566\">n\u00famero 268<\/a>&nbsp;de la revista Historia National Geographic.<\/em><\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/edicion-impresa\/articulos\/enfermedad-mental-edad-media_25565\">https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/edicion-impresa\/articulos\/enfermedad-mental-edad-media_25565<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frente a la tendencia a demonizar y maltratar a los locos, hubo tambi\u00e9n intentos de cuidarlos como enfermos. Matteo Dalena [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":118772,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[47319,47317,47318],"class_list":["post-118771","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-demonizar-a-los-locos","tag-enfermedades-mentales-edad-media","tag-locos-edad-media"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/118771","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=118771"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/118771\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":118773,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/118771\/revisions\/118773"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/118772"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=118771"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=118771"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=118771"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}