{"id":117277,"date":"2026-02-24T08:19:02","date_gmt":"2026-02-24T14:19:02","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=117277"},"modified":"2026-02-24T08:19:05","modified_gmt":"2026-02-24T14:19:05","slug":"la-esvastica-y-la-cocaina-el-pacto-con-los-nazis-que-dio-origen-al-primer-gran-narco-de-la-historia-papel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/la-esvastica-y-la-cocaina-el-pacto-con-los-nazis-que-dio-origen-al-primer-gran-narco-de-la-historia-papel\/","title":{"rendered":"La esv\u00e1stica y la coca\u00edna: el pacto con los nazis que dio origen al primer gran narco de la historia | PAPEL"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-light-green-cyan-background-color has-background has-medium-font-size\">Un pa\u00eds entero comprado con los millones del narcotr\u00e1fico y protegido por un ej\u00e9rcito privado de s\u00e1dicos nazis. &#8216;El narco y el nazi&#8217; cuenta c\u00f3mo el primer gran rey de la droga en Bolivia se ali\u00f3 con uno de los criminales m\u00e1s despiadados de la Gestapo para levantar un imperio<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/17718704229776-910x1024.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-117278\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/17718704229776-910x1024.webp 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/17718704229776-267x300.webp 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/17718704229776-768x864.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/17718704229776.webp 1200w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El narcotraficante boliviano Roberto Su\u00e1rez<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-78a01b77f8b1eebef795ed6eb370a8dd\"><strong>Daniel Arjona \/ PAPEL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Madrid<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El pasado domingo, fuerzas especiales del Ej\u00e9rcito mexicano abat\u00edan en las sierras de Tapalpa (Jalisco) a&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/internacional\/2026\/02\/22\/699b568921efa05a7d8b4596.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Nemesio Oseguera Cervantes<\/strong><\/a>, alias&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/internacional\/2026\/02\/23\/699c3b2efdddff25408b4583.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em><strong>El Mencho<\/strong><\/em><\/a>, l\u00edder del c\u00e1rtel Jalisco Nueva Generaci\u00f3n y el narcotraficante m\u00e1s buscado del mundo desde la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/internacional\/2016\/01\/09\/56909b6e46163f45048b4591.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">detenci\u00f3n de&nbsp;<em><strong>Chapo&nbsp;<\/strong><\/em><strong>Guzm\u00e1n<\/strong><\/a>&nbsp;y posterior encarcelaci\u00f3n en Estados Unidos. Su muerte desat\u00f3&nbsp;<em>narcobloqueos&nbsp;<\/em>y quema de veh\u00edculos en seis estados, oblig\u00f3 a suspender clases en Jalisco y Nayarit y convirti\u00f3 Guadalajara en una ciudad fantasma. El c\u00e1rtel de Jalisco era considerado la tercera organizaci\u00f3n criminal m\u00e1s peligrosa del planeta, solo por detr\u00e1s de la mafia rusa y las triadas chinas.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, el&nbsp;<em>big bang<\/em>&nbsp;del tr\u00e1fico de estupefacientes en Am\u00e9rica Latina se hab\u00eda producido hace 45 a\u00f1os, en Bolivia, en una cena de cumplea\u00f1os en un hotel de Santa Cruz de la Sierra, cuando un criminal de guerra nazi le susurr\u00f3 al o\u00eddo a un ganadero local que se estaba planeando un golpe de Estado.&nbsp;<strong>De aquella alianza naci\u00f3 el primer narco-Estado de la historia moderna<\/strong>. Y de aquel narco-Estado, todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Anochece en Los Tajibos, el hotel m\u00e1s exclusivo de Santa Cruz, con su piscina ovalada y sus bungal\u00f3s blancos entre palmeras.&nbsp;<strong>Roberto Su\u00e1rez<\/strong>&nbsp;acaba de cumplir 48 a\u00f1os. Sus invitados conversan sobre lo de siempre: la inestabilidad del pa\u00eds, el miedo al comunismo, el hundimiento econ\u00f3mico. Un se\u00f1or alem\u00e1n comparte mesa y tragos con ellos.&nbsp;<strong>Klaus Altmann<\/strong>&nbsp;es un tipo sereno y educado al que todos respetan en los c\u00edrculos militares y empresariales bolivianos. Al concluir la cena, reclama al anfitri\u00f3n que salga un momento al jard\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Regresan pocos minutos despu\u00e9s. Su\u00e1rez se excusa con una sonrisa. \u00abDisculpen mi ausencia. Estaba tratando asuntos de Estado\u00bb. Lo que el alem\u00e1n le hab\u00eda susurrado en la penumbra ajardinada era la invitaci\u00f3n del coronel&nbsp;<strong>Luis Arce G\u00f3mez<\/strong>&nbsp;y del general&nbsp;<strong>Luis Garc\u00eda Meza&nbsp;<\/strong>para planear juntos un golpe de Estado en Bolivia. Necesitan cinco millones de d\u00f3lares. Su\u00e1rez acepta. \u00c9l tambi\u00e9n ten\u00eda sus planes, y para cumplirlos necesitaba contar con los militares al mando firme de la naci\u00f3n. Klaus Altmann Hansen era en realidad<strong>&nbsp;Klaus Barbie<\/strong>, el siniestro comandante de la Gestapo en Lyon durante la ocupaci\u00f3n nazi, torturador, asesino de ni\u00f1os y uno de los criminales de guerra m\u00e1s buscados del siglo XX. Viv\u00eda desde hac\u00eda casi tres d\u00e9cadas en Bolivia con identidad falsa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\">Para saber m\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2025\/05\/30\/17486225631045.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Prepublicaci\u00f3n.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2025\/06\/06\/68382035e9cf4afd638b4583.html\">La sociedad de la coca\u00edna: por qu\u00e9 los espa\u00f1oles se &#8216;meten&#8217; m\u00e1s rayas que nadie<\/a><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Redacci\u00f3n:DAVID L\u00d3PEZ CANALES\u00a0Madrid<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2024\/05\/21\/17163130868863.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Historias.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2024\/05\/21\/664c6b44fc6c831b318b4573.html\">La vida exagerada de Carlos Lehder, el temido socio de Escobar:&nbsp;\u00abNo soy alguien a quien quieras invitar a cenar\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Redacci\u00f3n:PEDRO SIM\u00d3N<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>El 12 de febrero de 1980, el coronel Arce G\u00f3mez firm\u00f3 un documento oficial que nombraba a Barbie teniente coronel&nbsp;<em>ad honorem&nbsp;<\/em>del Ej\u00e9rcito boliviano. Con ello, se compromet\u00eda a prestar \u00abservicios de orden incondicional\u00bb en materia de inteligencia y a \u00abparticipar directamente en planeamientos y operaciones\u00bb. Como garant\u00eda de reserva, pon\u00eda \u00absu vida\u00bb. Semanas despu\u00e9s, y con la colaboraci\u00f3n del mism\u00edsimo&nbsp;<strong>Pablo Escobar<\/strong>, se ejecutar\u00eda el llamado&nbsp;<strong>Golpe de la Coca\u00edna<\/strong>, que convertir\u00eda Bolivia en el primer narco-Estado de la historia moderna.<\/p>\n\n\n\n<p>A Pablo Escobar, Roberto Su\u00e1rez lo apodaba \u00abel pel\u00edcano\u00bb por el tama\u00f1o de su papada. Escobar, casi 20 a\u00f1os m\u00e1s joven y sin apellido ni tierra, lo llamaba a \u00e9l \u00abdon Roberto\u00bb&nbsp;<strong>con la deferencia de un alumno ante su maestro<\/strong>. Se conocieron en la fiesta de cumplea\u00f1os de Su\u00e1rez en Santa Cruz, en enero de 1981. Cuando los jaguares de la finca aparecieron encadenados a un \u00e1rbol para no asustar a los invitados, Escobar, que apenas llevaba un rato y no hablaba con nadie, no pudo contenerse: \u00abAve Mar\u00eda Pur\u00edsima, don Roberto, no me voy sin que me regale dos de esos gaticos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La esposa de Su\u00e1rez no se fio de aquellos dos colombianos de mirada escurridiza que su marido le present\u00f3 como socios del \u00abnegocio agropecuario\u00bb. Ten\u00eda raz\u00f3n.&nbsp;<strong>La alianza entre el primer gran rey de la coca\u00edna boliviana y el fundador del cartel de Medell\u00edn cambiar\u00eda el mundo<\/strong>. Pero para entender c\u00f3mo fue posible hay que retroceder un poco m\u00e1s, hasta la noche en que Klaus Barbie le regal\u00f3 un pastor alem\u00e1n a Roberto Su\u00e1rez en el jard\u00edn del hotel Los Tajibos y los dos se alejaron juntos hacia la oscuridad para hablar de un golpe de Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la historia que reconstruye&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.pepitas.net\/libro\/el-narco-y-el-nazi\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em><strong>El narco y el nazi<\/strong><\/em><\/a>(Pepitas de calabaza, 2026), un libro de investigaci\u00f3n firmado por los periodistas<strong>&nbsp;Christian Bergmann y David L\u00f3pez Canales<\/strong>, que han dedicado tres a\u00f1os a rastrear a los protagonistas, testigos y supervivientes de unos hechos que sucedieron en su mayor\u00eda entre 1979 y 1983, pero cuyas ra\u00edces se hunden en los cr\u00edmenes de la Segunda Guerra Mundial y cuyos frutos envenenan todav\u00eda el presente. El volumen, cuenta L\u00f3pez Canales, es el resultado de cerca de un centenar de entrevistas en Bolivia, Estados Unidos y Europa, del rastreo de archivos hasta ahora desconocidos y de una bibliograf\u00eda que incluye el trabajo del historiador alem\u00e1n&nbsp;<strong>Peter Hammerschmidt<\/strong>&nbsp;sobre Barbie y las memorias in\u00e9ditas del propio Roberto Su\u00e1rez.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEsta es la primera de todas las historias de grandes narcotraficantes que se han conocido y contado.&nbsp;<strong>La historia del primer gran&nbsp;<\/strong><em><strong>narco<\/strong><\/em><strong>: Roberto Su\u00e1rez. Pero tambi\u00e9n la del m\u00e1s desconocido<\/strong>. La del hombre que lider\u00f3 el negocio de la coca\u00edna en la \u00e9poca en la que esta conquistaba el mundo y Escobar fundaba el c\u00e1rtel de Medell\u00edn. Esta historia es la g\u00e9nesis de todo lo que lleg\u00f3 despu\u00e9s\u00bb, cuentan los autores en el pr\u00f3logo del libro.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f3pez Canales es autor tambi\u00e9n de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2025\/06\/06\/68382035e9cf4afd638b4583.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>\u00bfUna rayita?<\/em><\/a>&nbsp;(Anagrama, 2025), un ensayo sobre el consumo desorbitado de coca\u00edna en Espa\u00f1a. Bergmann es un periodista alem\u00e1n con amplio conocimiento del mundo de la inteligencia y del per\u00edodo nazi. Juntos han urdido un relato que cruza g\u00e9neros como la cr\u00f3nica hist\u00f3rica, el perfil period\u00edstico y la investigaci\u00f3n para narrar lo que ellos mismos describen como<strong>&nbsp;\u00abel momento concreto de la historia en el que pasado, presente y futuro coincidieron\u00bb<\/strong>. Y todo, \u00absucedi\u00f3 en apenas tres a\u00f1os, una condensaci\u00f3n temporal que hace los acontecimientos a\u00fan m\u00e1s impactantes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>\u00abPara Klaus Barbie la violencia no era solo un medio. En ella hall\u00f3 tambi\u00e9n un fin: el placer\u00bb<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La historia, seg\u00fan la reconstruyen L\u00f3pez Canales y Bergmann a partir de testimonios de la propia familia, puede resumirse as\u00ed: Bolivia llevaba d\u00e9cadas perdiendo sus recursos. El esta\u00f1o se agotaba. La econom\u00eda se desmoronaba. Fue entonces cuando Roberto Su\u00e1rez vio el potencial de la coca. Pero no como los colombianos, que compraban la pasta base&nbsp;<strong>\u00aba precio de gallina muerta, 400 d\u00f3lares el kilo\u00bb<\/strong>. Su\u00e1rez lo ve\u00eda de otro modo, con la l\u00f3gica del terrateniente que siempre hab\u00eda sido: monopolizar la producci\u00f3n, subir los precios,&nbsp;<strong>convertir la coca\u00edna en un producto exclusivo para ricos del Norte. \u00abSi quieren meterse mierda, que la paguen\u00bb<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El plan de Su\u00e1rez necesitaba dos cosas: m\u00fasculo para doblegar a los colombianos y un Gobierno a su medida. Klaus Barbie le proporcionar\u00eda ambas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entender c\u00f3mo un criminal nazi pudo convertirse en la bisagra entre el narcotr\u00e1fico, el ej\u00e9rcito boliviano y los paramilitares neonazis europeos hay que remontarse a 1951, cuando Klaus Barbie desembarca en Latinoam\u00e9rica a trav\u00e9s de las llamadas&nbsp;<em>ratlines<\/em>: la red clandestina operada por el servicio de inteligencia militar estadounidense (el CIC) con la complicidad de c\u00edrculos vaticanos y la Cruz Roja Internacional. Barbie no fue el \u00fanico.&nbsp;<strong>Unos 9.000 criminales de guerra y sus colaboradores huyeron a Latinoam\u00e9rica por estas rutas<\/strong>. En el mismo hotel de G\u00e9nova en el que Barbie esper\u00f3 su traslado a Argentina coincidi\u00f3 con&nbsp;<strong>Adolf Eichmann<\/strong>, el arquitecto log\u00edstico del Holocausto, registrado como Ricardo Klement.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro reconstruye con detalle la segunda vida de Barbie en Bolivia, donde obtuvo la nacionalidad en 1957 y fue tejiendo durante d\u00e9cadas una red de contactos con los militares y las \u00e9lites pol\u00edticas del pa\u00eds que lo har\u00eda casi inexpugnable. Su historial como jefe de la Gestapo en Lyon era escalofriante: \u00ab<strong>M\u00e1s de 14.000 detenciones, 4.300 ejecuciones, incontables casos de tortura y deportaciones masivas de ni\u00f1os a campos de concentraci\u00f3n<\/strong>. Para Barbie la violencia no era solo un medio. En ella hall\u00f3 tambi\u00e9n un fin: el placer\u00bb. En 1944 hab\u00eda dado personalmente la orden de detener a los 44 ni\u00f1os jud\u00edos escondidos en el internado cat\u00f3lico de Izieu y deportarlos a Auschwitz. En Bolivia, sin embargo, era simplemente<em>&nbsp;don Klaus<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En las grabaciones que registr\u00f3 durante sus encuentros con Barbie en caf\u00e9s discretos de La Paz, el periodista alem\u00e1n&nbsp;<strong>Gerd Heidemann<\/strong>&nbsp;(el reportero estrella de la revista&nbsp;<em>Stern&nbsp;<\/em>que a\u00f1os despu\u00e9s protagonizar\u00eda el mayor esc\u00e1ndalo period\u00edstico de la posguerra con los falsos diarios de Hitler), se escucha al&nbsp;<em>Carnicero de Lyon<\/em>&nbsp;glorificar el Tercer Reich con perfecta frialdad. Heidemann muri\u00f3 pocos meses despu\u00e9s de que Bergmann y L\u00f3pez Canales lo visitaran. En una de sus libretas hab\u00eda anotado una frase que Barbie le dijo en una conversaci\u00f3n sin grabadora: \u00ab\u00bfSabe, se\u00f1or Heidemann?&nbsp;<strong>Yo no creo en los seis millones de jud\u00edos gaseados<\/strong>. Pero le digo otra cosa: me arrepiento de cada jud\u00edo que no he matado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2026\/02\/23\/17718704254442.jpg\" alt=\"El ex oficial de las SS Klaus Barbie, escoltado al juzgado de Lyon el 13 de mayo de 1987.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El ex oficial de las SS Klaus Barbie, escoltado al juzgado de Lyon el 13 de mayo de 1987.AFP<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El ej\u00e9rcito de Su\u00e1rez<\/h2>\n\n\n\n<p>El primer pastor alem\u00e1n que Barbie regal\u00f3 a Su\u00e1rez en aquella cena de Los Tajibos fue un ejemplar majestuoso, perfectamente adiestrado pero solo en alem\u00e1n, que la familia acab\u00f3 llamando Lobo. Pero el libro advierte, con precisi\u00f3n simb\u00f3lica, que el perro no era un regalo: era una declaraci\u00f3n de intenciones. El segundo cancerbero llegar\u00eda poco despu\u00e9s, pero no ladraba. Respond\u00eda al nombre de&nbsp;<strong>Joachim Fiebelkorn<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Nacido en 1947 en Leipzig, en la Alemania Oriental, moldeado por la miseria de la posguerra, Fiebelkorn hab\u00eda huido al Oeste, ejercido de proxeneta y contrabandista de armas en Fr\u00e1ncfort, y se hab\u00eda alistado en la Legi\u00f3n Espa\u00f1ola en el S\u00e1hara. Fue all\u00ed donde encontr\u00f3 su destino est\u00e9tico, el himno que acabar\u00eda dando nombre a su banda mercenaria en Bolivia:&nbsp;<em>Soy un novio de la muerte que va a unirse en lazo fuerte con tan leal compa\u00f1era<\/em>. Lleg\u00f3 a Santa Cruz en 1978 con una colecci\u00f3n de armas, un uniforme de las SS y banderas con esv\u00e1sticas en el equipaje. Barbie lo conoci\u00f3 en un caf\u00e9 de los aleda\u00f1os de la plaza 24 de Septiembre. Vio en \u00e9l exactamente lo que necesitaba: juventud, ira y hombres dispuestos a obedecer.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<strong>Pensaba que hac\u00eda mucho tiempo que el mundo me hab\u00eda olvidado<\/strong>\u00ab, respondi\u00f3 Fiebelkorn al tel\u00e9fono cuando los autores de&nbsp;<em>El narco y el nazi<\/em>&nbsp;lo localizaron ya anciano en Rojales, en la costa mediterr\u00e1nea espa\u00f1ola, donde viv\u00eda retirado en una finca que emulaba un castillo, con torretas, almenas, c\u00e1maras de seguridad y dos \u00e1guilas imperiales custodiando el port\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fiebelkorn organiz\u00f3 un cuerpo de mercenarios europeos para la seguridad de Su\u00e1rez y su negocio. El n\u00facleo duro lo formaban&nbsp;<strong>Manfred Kuhlmann, Rolf Grob, el ex miembro de la Gestapo Hans Stellfeld y Herbert Kopplin<\/strong>, soldado de las Waffen-SS en el frente ruso. A ellos se sum\u00f3&nbsp;<strong>Kay Gwinner<\/strong>, un chileno-alem\u00e1n que hablar\u00eda con los compinches de Su\u00e1rez en espa\u00f1ol y gestionar\u00eda el cuartel general de la banda: el restaurante Bavaria, a pocas cuadras del casco hist\u00f3rico de Santa Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>El Bavaria merecer\u00eda una pel\u00edcula por s\u00ed solo. Fiebelkorn lo compr\u00f3 por 20.000 d\u00f3lares al due\u00f1o liban\u00e9s que se neg\u00f3 a poner m\u00fasica alemana. Al cruzar la puerta del local, con olor a chucrut y litros de cerveza, uno se encontraba en Alemania. En la zona privada, cerrada al p\u00fablico y custodiada por hombres armados, el realismo m\u00e1gico boliviano se convert\u00eda, como describe el libro, en \u00absurrealismo dram\u00e1tico\u00bb: banderas con esv\u00e1sticas, retratos de Hitler, prostitutas, alcohol y monta\u00f1as de farlopa. Gerardo Caballero, yerno de Su\u00e1rez, entr\u00f3 una vez con Roby, hijo mayor del narcotraficante.&nbsp;<strong>\u00abAquella mezcla entre nazismo y coca\u00edna los hac\u00eda a\u00fan m\u00e1s fan\u00e1ticos e impredecibles\u00bb<\/strong>, recuerda Caballero. Los cr\u00edmenes no tardaron en llegar.<\/p>\n\n\n\n<p>El jueves 17 de julio de 1980, la periodista&nbsp;<strong>Marlene Berr\u00edos<\/strong>&nbsp;se preparaba para llevar a su hijo de dos a\u00f1os a la guarder\u00eda cuando su madre la llam\u00f3 por tel\u00e9fono: \u00abHay golpe en Trinidad. Ten cuidado\u00bb. Pocas horas despu\u00e9s, en la sede de la Central Obrera Boliviana del c\u00e9ntrico Paseo del Prado, Marlene grab\u00f3 las \u00faltimas palabras p\u00fablicas de&nbsp;<strong>Marcelo Quiroga Santa Cruz<\/strong>, el intelectual y pol\u00edtico m\u00e1s carism\u00e1tico del pa\u00eds, que brome\u00f3 con ella antes de entrar a la reuni\u00f3n en la que se condenar\u00eda el golpe. Mientras Marlene bajaba las escaleras, tres ambulancias blancas seguidas de jeeps sin matr\u00edcula llegaron a toda velocidad: decenas de hombres armados irrumpieron en el edificio, encontraron a Quiroga en las escaleras, \u00e9l se revolvi\u00f3, una r\u00e1faga de ametralladora lo derrib\u00f3 y se lo llevaron. Nunca m\u00e1s apareci\u00f3. Al mismo tiempo que ca\u00eda el Palacio Quemado, era detenida la presidenta interina&nbsp;<strong>Lydia Gueiler<\/strong>&nbsp;y el general<strong>&nbsp;Luis Garc\u00eda Meza<\/strong>&nbsp;asum\u00eda el poder junto a su hombre de confianza para la represi\u00f3n, el coronel Arce G\u00f3mez, quien resumir\u00eda el proyecto en una sola frase:&nbsp;<strong>\u00abEl que se mueva, se muere\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>Roberto Su\u00e1rez quer\u00eda convertir la coca\u00edna en un producto exclusivo para ricos del Norte. \u00abSi quieren meterse mierda, que la paguen\u00bb<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Hab\u00edan nacido el primer narco-Estado de la historia moderna y la dictadura m\u00e1s sangrienta de Bolivia en t\u00e9rminos proporcionales. Sus arquitectos eran un general, un coronel, un ganadero narcotraficante y un criminal de guerra nazi con rango honorario en el Ej\u00e9rcito. Los ejecut\u00f3 una red de paramilitares europeos y los legitim\u00f3 (al menos con su silencio) EEUU, que seg\u00fan documenta el libro sab\u00eda lo que iba a ocurrir. \u00abLo que s\u00ed tenemos claro\u00bb, explica David L\u00f3pez Canales, \u00abes que&nbsp;<strong>Washington y la CIA sab\u00edan lo que iba a suceder<\/strong>; que la CIA ten\u00eda informantes implicados en los hechos de los que luego reneg\u00f3 mintiendo, y hay conexiones y testimonios que apuntan a que Bolivia fue un ensayo general o uno de los primeros pasos de lo que despu\u00e9s acabar\u00eda estallando como el caso Ir\u00e1n-Contra\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Klaus Barbie fue arrestado en 1983, extraditado a Francia y juzgado en Lyon. Muri\u00f3 en prisi\u00f3n en 1991. Roberto Su\u00e1rez se entreg\u00f3 voluntariamente a las autoridades bolivianas en 1988 despu\u00e9s de haber ofrecido, con la megaloman\u00eda intacta, pagar toda la deuda externa del pa\u00eds a cambio de que lo declararan inocente, y de haber intentado negociar su rendici\u00f3n directamente con Ronald Reagan. Pas\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os de su vida en prisi\u00f3n y bajo arresto domiciliario y muri\u00f3 en 2000. Fiebelkorn huy\u00f3 de Bolivia antes del juicio de Fr\u00e1ncfort, envejeci\u00f3 en su finca-castillo de Rojales con retratos de Franco y la Cruz de Hierro alemana en las paredes, y muri\u00f3 poco despu\u00e9s de que los autores lo localizaran por tel\u00e9fono. Garc\u00eda Meza fue condenado a 30 a\u00f1os de prisi\u00f3n por cr\u00edmenes de lesa humanidad. Arce G\u00f3mez, extraditado a EEUU y condenado tambi\u00e9n por narcotr\u00e1fico, fue declarado culpable de cr\u00edmenes contra la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sin embargo&#8230; \u00abSi miramos atr\u00e1s, al momento que narramos en el libro, son casi irrisorias las cantidades de coca\u00edna que se produc\u00edan: unas 125 toneladas, seg\u00fan los datos de la DEA\u00bb, dice L\u00f3pez Canales. Hoy estamos entre 3.000 y 4.000 toneladas anuales.&nbsp;<strong>Aquellos a\u00f1os fueron el origen de un fen\u00f3meno que no ha dejado de multiplicarse<\/strong>, y por supuesto eso no sucede por generaci\u00f3n espont\u00e1nea\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Bolivia sigue en la lista de pa\u00edses&nbsp;<em>descertificados&nbsp;<\/em>por Estados Unidos en la lucha contra el narcotr\u00e1fico. En el pa\u00eds hay 270 pistas a\u00e9reas clandestinas activas. Carteles balc\u00e1nicos operan en Santa Cruz.&nbsp;<strong>Lo que Su\u00e1rez, Barbie y Escobar pusieron en marcha se ha convertido en una econom\u00eda sumergida de 150.000 millones de euros anuales<\/strong>. La producci\u00f3n mundial de coca\u00edna se ha multiplicado por m\u00e1s de 20 desde entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>Para escribir sobre el \u00abprimer gran narco\u00bb sin convertirlo en un mito, L\u00f3pez Canales recuerda una frase de&nbsp;<em>El hombre que mat\u00f3 a Liberty Valance:<\/em>&nbsp;\u00abCuando la leyenda se convierte en hechos, imprime la leyenda\u00bb. \u00abNosotros no est\u00e1bamos en el Oeste de Ford y ten\u00edamos que hacer lo contrario: cuando los hechos se convierten en leyenda, cuenta los hechos. O int\u00e9ntalo\u00bb.&nbsp;<em>El narco y el nazi<\/em>&nbsp;es ese intento. Y es, sobre todo, la historia de c\u00f3mo&nbsp;<strong>la peor maquinaria de represi\u00f3n del siglo XX encontr\u00f3 en el narcotr\u00e1fico no su tumba, sino su segunda vida<\/strong>. Una semilla que Barbie presum\u00eda de haber plantado y que, d\u00e9cadas despu\u00e9s, nadie ha conseguido arrancar.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2026\/02\/24\/699c5b61fc6c83c41e8b4586.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2026\/02\/24\/699c5b61fc6c83c41e8b4586.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un pa\u00eds entero comprado con los millones del narcotr\u00e1fico y protegido por un ej\u00e9rcito privado de s\u00e1dicos nazis. &#8216;El narco 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