{"id":117257,"date":"2026-02-24T05:00:17","date_gmt":"2026-02-24T11:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=117257"},"modified":"2026-02-24T05:00:18","modified_gmt":"2026-02-24T11:00:18","slug":"marcel-proust-el-tiempo-perdido-de-la-belle-epoque-historia-ng","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/marcel-proust-el-tiempo-perdido-de-la-belle-epoque-historia-ng\/","title":{"rendered":"Marcel Proust, el tiempo perdido de la \u00abbelle \u00e9poque\u00bb | Historia NG"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">En su c\u00e9lebre ciclo narrativo \u00abEn busca del tiempo perdido\u00bb, Proust evoc\u00f3 el refinado mundo de la alta sociedad francesa, desvanecido tras la primera guerra mundial<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"825\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/marcel-proust_b56aa294_alb5848571_260203094024_1280x1588-825x1024.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-117258\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/marcel-proust_b56aa294_alb5848571_260203094024_1280x1588-825x1024.webp 825w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/marcel-proust_b56aa294_alb5848571_260203094024_1280x1588-242x300.webp 242w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/marcel-proust_b56aa294_alb5848571_260203094024_1280x1588-768x953.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/marcel-proust_b56aa294_alb5848571_260203094024_1280x1588-1238x1536.webp 1238w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/marcel-proust_b56aa294_alb5848571_260203094024_1280x1588.webp 1280w\" sizes=\"(max-width: 825px) 100vw, 825px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Marcel Proust. Retrato por Jacques-\u00c9mile Blanche en 1892. Museo de Orsay, Par\u00eds | Album<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><a>Pedro Garc\u00eda Mart\u00edn<\/a> \/ Historia National Geographic<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La saga&nbsp;<em>En busca del tiempo perdido<\/em>&nbsp;ha inmortalizado a Marcel Proust dentro de la historia de la literatura<\/strong>. Bajo ese t\u00edtulo general, el autor reuni\u00f3 siete libros que constituyen un gran fresco hist\u00f3rico de la alta sociedad francesa entre la&nbsp;<em>belle \u00e9poque<\/em>&nbsp;y&nbsp;la Gran Guerra, el mismo ambiente social en el que se desarroll\u00f3 la vida del escritor.<\/p>\n\n\n\n<p>Proust naci\u00f3 en 1871 en el seno de un matrimonio acomodado, pero desigual. La madre, Jeanne Weil, pertenec\u00eda a una rica familia jud\u00eda, que transmiti\u00f3 a su hijo el amor por la literatura y el arte.&nbsp;<strong>El estrecho v\u00ednculo entre ambos dur\u00f3 toda<br>la vida, hasta el punto de que el escritor siempre recordar\u00eda \u00abel beso de mam\u00e1\u00bb antes de dormir.<\/strong>&nbsp;En cambio, su padre, de or\u00edgenes campesinos pero que alcanz\u00f3 en Par\u00eds cierto prestigio como doctor especializado&nbsp;en higiene p\u00fablica, a los ojos de Marcel nunca puli\u00f3 su tosquedad. El hijo no le perdon\u00f3 que hubiese tratado de curar su homosexualidad oblig\u00e1ndolo a ir a un prost\u00edbulo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el futuro literato fue sobre todo hijo del asma. Esta afecci\u00f3n lo mantuvo encarcelado durante largas temporadas en su casa, impidi\u00e9ndole asistir a muchas clases cuando era un escolar. Marcel debi\u00f3 someterse a intervenciones dolorosas en la nariz y renunci\u00f3 a viajar tanto como le habr\u00eda gustado.<strong>&nbsp;El temor a las crisis de asma hizo que de adulto solo saliera a pasear tras la puesta del sol, cuando no hab\u00eda tanto polvo en las calles.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una salud fr\u00e1gil<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Aquellas salidas nocturnas permitieron a Proust disfrutar de las tertulias, los caf\u00e9s y los espect\u00e1culos. En esos c\u00edrculos encontr\u00f3 a sus amantes.<\/strong>&nbsp;Los primeros escarceos gais los mantuvo con Jacques Bizet, el hijo del compositor, cuando iban juntos al liceo Condorcet, y despu\u00e9s con compa\u00f1eros de Derecho y Pol\u00edticas de la Sorbona, en las \u00abclases de baile\u00bb en casa de Madame Pauquet.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Proust mantuvo intensas relaciones de amistad con otros j\u00f3venes, como el futuro embajador Robert de Billy o el hugonote Edgar Auber, del que admiraba su devoci\u00f3n religiosa cuando la sodom\u00eda era considerada un pecado. Frente a estos encaprichamientos, el escritor mantuvo un aut\u00e9ntico amor\u00edo con Lucien Daudet, hijo del escritor Alphonse Daudet.&nbsp;<strong>Cuando el escritor Jean&nbsp;Lorrain revel\u00f3 en un art\u00edculo este idilio, Proust lo desafi\u00f3 a un duelo a pistola.<\/strong>&nbsp;Otro de sus amantes fue el taxista Alfred Agostinelli, que fue su secretario personal. Su relaci\u00f3n m\u00e1s prolongada, en todo caso, fue la que mantuvo con el compositor francovenezolano Reynaldo Hahn.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-historia.nationalgeographic.com.es\/medio\/2026\/02\/03\/lucien-daudet_9d1616c1_260203095504_800x972.webp\" alt=\"Lucien Daudet\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Lucien Daudet<\/strong>. El joven escritor, hijo del novelista Alphonse Daudet, mantuvo un romance con Proust.Album<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Una de las hermanas de Hahn, Mar\u00eda, estaba casada con el pintor Raimundo de Madrazo, quien reforz\u00f3 el inter\u00e9s que Proust ya hab\u00eda manifestado por la pintura espa\u00f1ola<\/strong>, en particular las obras de El Greco y de Vel\u00e1zquez entre los artistas cl\u00e1sicos, y los dise\u00f1os de Mariano Fortuny entre los&nbsp;pintores coet\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Proust sent\u00eda una verdadera pasi\u00f3n por las bellas artes, que cultivaba visitando el Museo del Louvre.<\/strong>&nbsp;En sus escritos alude a m\u00e1s de doscientos pintores modernos (Rembrandt, Vermeer, Van Dyck&#8230;) y contempor\u00e1neos (Turner, Fantin Latour, Manet o Monet).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Su vocaci\u00f3n \u00edntima, sin embargo, era la literatura.<strong>&nbsp;Tras licenciarse en Derecho y Letras, Proust comunic\u00f3 a sus padres que quer\u00eda dedicarse&nbsp;la escritura.<\/strong>&nbsp;Sus primeros textos pasaron desapercibidos y le costaba perseverar en sus proyectos literarios; dej\u00f3 sin terminar su primera novela,&nbsp;<em>Jean Santeuil<\/em>, que ser\u00eda publicada tras su muerte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-historia.nationalgeographic.com.es\/medio\/2026\/02\/03\/dibujo-de-marcel-proust_8cafa76d_260203095749_800x995.webp\" alt=\"Dibujo de Marcel Proust\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Dibujo<\/strong>&nbsp;<strong>de Marcel Proust.<\/strong>&nbsp;Biblioteca Nacional, Par\u00eds.Album<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Con el dinero de sus padres public\u00f3&nbsp;<em>Los placeres y los d\u00edas<\/em>, una miscel\u00e1nea de poemas y relatos que no tuvo mayor repercusi\u00f3n.&nbsp;No fue hasta 1907 cuando, recluido en su apartamento del&nbsp;<em>boulevard<\/em>&nbsp;Haussmann, emprendi\u00f3 la llamada \u00abnovela catedral\u00bb,&nbsp;<em>En busca del tiempo perdido<\/em>.<strong>&nbsp;El primer tomo apareci\u00f3 en 1913, en v\u00edsperas de la primera guerra mundial, lo que redujo el eco de la obra.<\/strong>&nbsp;De hecho, el p\u00fablico empez\u00f3 a leerlo tan solo en v\u00edsperas de su muerte, en 1922.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la gran novela de Proust aparecen los ambientes y hasta los personajes que frecuentaba el escritor en su vida real.&nbsp;<\/strong>Proust era un asiduo de los salones de la alta sociedad, como el de Madame Straus, en el&nbsp;<em>boulevard<\/em>&nbsp;Haussmann, que le inspir\u00f3 la figura de la duquesa de Guermantes. Del de la princesa Mathilde, sobrina de Napole\u00f3n, frecuentado por bonapartistas, tom\u00f3 los rasgos de la princesa de Parma. Y en las tertulias art\u00edsticas y literarias de Madame Lemaire concibi\u00f3 la figura de la se\u00f1ora Verdurin.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-historia.nationalgeographic.com.es\/medio\/2026\/02\/03\/ilustracion-de-georges-de-feure_a4f7d9b1_260203095628_800x1001.webp\" alt=\"Ilustraci\u00f3n de Georges de Feure\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ilustraci\u00f3n de Georges de Feure para una edici\u00f3n de&nbsp;<em>En busca del tiempo perdido<\/em>.Album<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Del mismo modo,<strong>&nbsp;podemos seguir la geograf\u00eda vital de Proust a trav\u00e9s de sus novelas.<\/strong>&nbsp;En el primer volumen,&nbsp;<em>Por el camino de Swann<\/em>, se inspir\u00f3 en las temporadas que pasaba de ni\u00f1o en Illiers, en la casa de su abuela paterna, para recrear el imaginario pueblo de Combray.&nbsp;En la siguiente entrega,&nbsp;<em>A la sombra de las muchachas en flor<\/em>, el narrador pasa el verano en el Gran Hotel de Balbec, reflejo del Gran Hotel de Cabourg, en Normand\u00eda, donde veraneaba. El Par\u00eds de los salones aristocr\u00e1ticos que tan bien conoc\u00eda Proust es el protagonista de&nbsp;<em>La parte de Guermantes<\/em>. En&nbsp;<em>Sodoma y Gomorra&nbsp;<\/em>volvemos a paisajes mar\u00edtimos como el puerto de Carquethuit y el acantilado de Les Creuniers, donde<br>visitamos villas de rancio abolengo. En&nbsp;<em>Albertine desaparecida<\/em>, el narrador viaja con su madre a Venecia, escenario ideal para reflexionar sobre el deterioro de la belleza.&nbsp;Y en&nbsp;<em>El tiempo recobrado<\/em>&nbsp;nos movemos en Par\u00eds durante los a\u00f1os de la Gran Guerra, donde las tertulias mundanas son una frivolidad ante la carnicer\u00eda del frente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00c9xito y esc\u00e1ndalo&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p>La saga&nbsp;<em>En busca del tiempo perdido<\/em>&nbsp;se public\u00f3 entre 1913 y 1927.&nbsp;<strong>Los a\u00f1os felices que se hab\u00edan sucedido&nbsp;desde la Exposici\u00f3n Universal de&nbsp;1889 se desvanecieron ante el horror de las trincheras.<\/strong>&nbsp;El fresco que Proust pinta de aquel per\u00edodo, a\u00fan protagonizado por las clases acomodadas, muestra los cambios de \u00e1nimo de una sociedad que se precipitaba hacia los \u00aba\u00f1os locos\u00bb de la d\u00e9cada de 1920 sin haber aprendido la lecci\u00f3n b\u00e9lica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-historia.nationalgeographic.com.es\/medio\/2026\/02\/03\/fiesta-nocturna-por-jean-beraud_558cd618_260203095709_800x438.webp\" alt=\"Fiesta nocturna, por Jean Beraud\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Fiesta nocturna,<\/strong>&nbsp;por Jean Beraud.&nbsp;1878. Museo de Orsay, Par\u00eds.Album<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En 1919, la Academia Goncourt concedi\u00f3 su premio a un desconocido Marcel Proust, quien gan\u00f3 al escritor Roland Dorgel\u00e8s, que part\u00eda como favorito por una novela sobre su experiencia en la guerra. Tras el fallo del jurado estall\u00f3 el esc\u00e1ndalo por haber preferido a un \u00abburgu\u00e9s viejo y rico\u00bb por encima de un joven patriota.<strong>&nbsp;La figura de Proust fue objeto de discusi\u00f3n pol\u00edtica.<\/strong>&nbsp;Y aunque parezca un contrasentido, mientras el conservador&nbsp;<em>Le Figaro&nbsp;<\/em>le atacaba,<br>la derechista&nbsp;<em>L\u2019Action fran\u00e7aise<\/em>&nbsp;le ensalzaba, porque su l\u00edder, L\u00e9on Daudet, era hermano de un antiguo amante del escritor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El caso es que el reconocimiento p\u00fablico le lleg\u00f3 cuando estaba muy enfermo. Para entonces se hab\u00eda creado en Londres el Club Marcel Proust, donde se daban conferencias y se discut\u00eda sobre su obra. Grupos de lectura similares surgieron hasta en China y Jap\u00f3n. Los franceses empezaron a valorarlo por la fama que hab\u00eda cobrado en el&nbsp;extranjero. Al final de sus d\u00edas, encamado en su cuarto,&nbsp;<strong>Proust no pudo disfrutar de su \u00e9xito tard\u00edo y, como escrib\u00eda en&nbsp;<em>El tiempo recobrado<\/em>, se conformaba con pensar que \u00abla verdadera vida, la \u00fanica vida plenamente vivida es la literatura\u00bb.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para saber m\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<p>Ensayo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marcel Proust<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ghislain de Diesbach.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Anagrama, Barcelona, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Este art\u00edculo pertenece al&nbsp;<a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/edicion-impresa\/historia-national-geographic-267_25397\">n\u00famero 267<\/a>&nbsp;de la revista Historia National Geographic.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/edicion-impresa\/articulos\/marcel-proust-tiempo-perdido-belle-epoque_25417\">https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/edicion-impresa\/articulos\/marcel-proust-tiempo-perdido-belle-epoque_25417<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su c\u00e9lebre ciclo narrativo \u00abEn busca del tiempo perdido\u00bb, Proust evoc\u00f3 el refinado mundo de la alta sociedad francesa, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":117258,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[46562,9406],"class_list":["post-117257","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-en-busca-del-tiempo-perdido","tag-marcel-proust"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/117257","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=117257"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/117257\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":117259,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/117257\/revisions\/117259"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/117258"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=117257"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=117257"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=117257"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}