{"id":116964,"date":"2026-02-19T05:44:28","date_gmt":"2026-02-19T11:44:28","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=116964"},"modified":"2026-02-19T05:44:29","modified_gmt":"2026-02-19T11:44:29","slug":"brueghel-y-el-triunfo-de-la-muerte-ethic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/brueghel-y-el-triunfo-de-la-muerte-ethic\/","title":{"rendered":"Brueghel y el triunfo de la muerte | ethic"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading has-background\" style=\"background-color:#abb7c273\">En \u2018El triunfo de la muerte\u2019, Pieter Brueghel convierte el paisaje en un campo de exterminio donde nadie se salva. M\u00e1s que una alegor\u00eda moral, el cuadro nos recuerda la fragilidad de la existencia.<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/brueghel-1024x614.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-116965\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/brueghel-1024x614.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/brueghel-300x180.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/brueghel-768x461.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/brueghel.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading has-medium-font-size\"><strong><a href=\"https:\/\/ethic.es\/articulistas\/inma-mora-sanchez\">Inma Mora S\u00e1nchez<\/a> \/ ethic<\/strong><\/h6>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/twitter.com\/inma_ms\">@inma_ms<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>No hay refugio en&nbsp;<em>El triunfo de la muerte<\/em>. Esqueletos armados avanzan, ahorcan, arrastran cuerpos y arrasan un mundo en el que nadie parece a salvo. Ni el poder ni el dinero ofrecen alg\u00fan tipo de redenci\u00f3n.&nbsp;<strong>Ese paisaje de destrucci\u00f3n total fue pintado en el siglo XVI por&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/mirar-muerte-ojos-artista\">Pieter Brueghel \u00abel Viejo\u00bb<\/a><\/strong>, artista cuya vida est\u00e1 documentada de forma fragmentaria. Se estima que naci\u00f3 entre 1525 y 1530 en Breda porque aparece en los registros del gremio de pintores de San Lucas en 1551. Tambi\u00e9n conocido como Bruegel (sin h), fue padre de Pieter Brueghel el Joven y de Jan Brueghel el Viejo, con quienes se inicia una saga familiar de artistas que prolong\u00f3 su influencia durante varias generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Brueghel viaj\u00f3 por Francia e Italia y la fascinaci\u00f3n por las monta\u00f1as alpinas que descubri\u00f3 entonces se refleja en muchas de sus obras, tambi\u00e9n en aquellas donde el paisaje no es el protagonista. Aunque vivi\u00f3 el Renacimiento italiano desde dentro, Brueghel no lo imit\u00f3. En sus pinturas,&nbsp;<strong>plasma figuras que se entregan a los placeres terrenales<\/strong>, que se divierten, que juegan, que se emborrachan y vomitan, que se enamoran, bailan, sufren y mueren. Se dice de \u00e9l que era bromista, sarc\u00e1stico y cr\u00edtico y que le gustaba mezclarse con la gente. Por eso, supo retratar la vida mundana sin dejar de lado la profundidad y la espiritualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los escenarios donde todo esto ocurre son amplios, organizados en escenas simult\u00e1neas que remiten a la influencia de El Bosco. Sin embargo, mientras El Bosco construye universos simb\u00f3licos que parecen surgir de una pesadilla o de una alegor\u00eda moral, Brueghel sit\u00faa sus escenas en lo cotidiano. Sus demonios nacen del propio comportamiento humano. No representa el pecado como una abstracci\u00f3n, sino como algo que ocurre en las plazas, en las bodas, en las tabernas y en los campos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Memento mori<\/h2>\n\n\n\n<p>Seguramente, la obra en la que mejor se condensa todo esto es&nbsp;<em>El triunfo de la muerte,&nbsp;<\/em>donde retrata la destrucci\u00f3n de todo un pueblo. Para comprender este cuadro, es necesario recordar que la Europa del siglo XVI conviv\u00eda con la muerte de forma mucho m\u00e1s cercana que la nuestra debido a las epidemias, las guerras y el hambre. De esa experiencia colectiva surgen s\u00edmbolos y mensajes que se repiten en obras muy distintas y que remiten a una misma idea:&nbsp;<strong><em>memento mori<\/em>, recuerda que vas a morir<\/strong>. La muerte no distingue jerarqu\u00edas y esa perspectiva, que pone a todas las personas al mismo nivel, recorre buena parte del arte y de la literatura medieval y renacentista del norte de Europa.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>En una Europa sacudida por la violencia religiosa y la represi\u00f3n, la muerte se convierte en una met\u00e1fora del colapso<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Por eso, la muerte adopta formas reconocibles, como guada\u00f1as, lanzas y flechas, jinetes sobre caballos rojos o esqueletos y calaveras. En&nbsp;<em>El triunfo de la muerte<\/em>, estos elementos est\u00e1n en todas partes. Brueghel recurre al tema de la danza de la Muerte, pero va m\u00e1s all\u00e1 del desfile simb\u00f3lico: convierte la danza en una invasi\u00f3n total, en una aniquilaci\u00f3n sin escapatoria. En medio de un paisaje apocal\u00edptico, los esqueletos conducen a hombres y mujeres de todas las clases hacia su final. No hay un punto de reposo para la mirada.&nbsp;<strong>Todo es ca\u00f3tico y la muerte lo ocupa todo.<\/strong>&nbsp;Los esqueletos toman el poder y son tantos que \u00abtienen la capacidad de cegar la vida de grandes masas humanas y las empujan hacia un abismo como si fuera una ratonera\u00bb, explica la investigadora&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/aldanaconarte.com\/\" rel=\"noreferrer noopener\">Aldana Here\u00f1\u00fa<\/a>. Toda la escena se presenta como un juicio final, pero resulta complicado fijar la mirada en un punto, porque tiene una gran riqueza en sus partes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Le\u00edda en su contexto, esta pintura se entiende como una alegor\u00eda pol\u00edtica y social.<\/strong>&nbsp;En una Europa sacudida por la violencia religiosa y la represi\u00f3n (especialmente en los Pa\u00edses Bajos bajo dominio espa\u00f1ol), la muerte se convierte en una met\u00e1fora del colapso provocado por la guerra y las pestes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mirar hacia otro lado<\/h2>\n\n\n\n<p>Mientras la muerte lo invade todo, hay una escena que llama especialmente la atenci\u00f3n: una pareja sigue pl\u00e1cidamente disfrutando de su historia de amor, como si nada de lo que sucede a su alrededor importara. Sin embargo, a sus espaldas, un esqueleto avisa de que, aunque el amor o el placer puedan distraernos, no escaparemos de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background\"><strong>Alejandro Vergara: \u00abTiene una humanidad profunda, comprende lo que significa estar aqu\u00ed, estar en este mundo\u00bb<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esta escena&nbsp;<strong>puede interpretarse como un&nbsp;<em>carpe diem<\/em><\/strong>&nbsp;o, tambi\u00e9n, como una cr\u00edtica a la capacidad humana para ignorar la realidad mientras el desastre avanza. El amor, la m\u00fasica o el placer no son condenados en s\u00ed mismos, pero se convierten en distracciones o ceguera social. En ese sentido,&nbsp;<em>El triunfo de la muerte<\/em>&nbsp;dialoga directamente con el g\u00e9nero de&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.museodelprado.es\/coleccion\/obra-de-arte\/vanitas\/6ae85887-498f-4421-980a-fd9814035c8b\" rel=\"noreferrer noopener\">las&nbsp;<em>vanitas<\/em><\/a>, esas im\u00e1genes que recuerdan la fugacidad de la vida y la inutilidad de la riqueza, el poder o el goce. Aqu\u00ed, las vanidades humanas no aparecen como s\u00edmbolos aislados, sino como pr\u00e1cticas cotidianas que la muerte arrasa sin distinci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, Brueghel no juzga. Lejos del serm\u00f3n moral, su mirada no es dogm\u00e1tica. Observa, ironiza y deja que nos reconozcamos en las escenas que representa. Esa iron\u00eda ha llevado a describirlo como un humanista l\u00facido que desconf\u00eda de la estupidez colectiva, del fanatismo y del abuso de poder. El cuadro, que hoy se conserva en el Museo del Prado, \u00abtiene una humanidad profunda, comprende lo que significa estar aqu\u00ed, estar en este mundo\u00bb,&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.museodelprado.es\/actualidad\/multimedia\/el-triunfo-de-la-muerte-pieter-bruegel-el-viejo\/f248e1b6-859a-b522-54e5-e1bc89a0a952\" rel=\"noreferrer noopener\">explica<\/a>&nbsp;el historiador del arte Alejandro Vergara. Y tambi\u00e9n refleja la preocupaci\u00f3n constante por la muerte en una \u00e9poca en la que la \u00fanica esperanza de salvaci\u00f3n era llevar una vida correcta.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/ethic.es\/brueghel-triunfo-muerte\">https:\/\/ethic.es\/brueghel-triunfo-muerte<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En \u2018El triunfo de la muerte\u2019, Pieter Brueghel convierte el paisaje en un campo de exterminio donde nadie se salva. 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