{"id":116655,"date":"2026-02-14T09:39:50","date_gmt":"2026-02-14T15:39:50","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=116655"},"modified":"2026-02-14T09:39:52","modified_gmt":"2026-02-14T15:39:52","slug":"dopamina-en-versos-lo-que-la-ciencia-sabe-del-amor-y-lo-que-seguimos-escribiendo-ods","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/dopamina-en-versos-lo-que-la-ciencia-sabe-del-amor-y-lo-que-seguimos-escribiendo-ods\/","title":{"rendered":"Dopamina en versos: lo que la ciencia sabe del amor y lo que seguimos escribiendo | ODS"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"570\" height=\"562\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Therapies-Narratives-570x562-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-116656\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Therapies-Narratives-570x562-1.jpg 570w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Therapies-Narratives-570x562-1-300x296.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/autor\/eduardo-lopez-collazo\/?utm_cmp_rs=authorpage\">Eduardo L\u00f3pez-Collazo<\/a> \/ ODS \/ EE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Aparentemente, siempre he sido una persona afortunada en el amor; digo aparentemente porque la realidad es que me lo he currado en cada una de mis parejas y el resultado, por lo general, es bueno.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_2\">Esa frase suele provocar sonrisas y alguna ceja levantada. La suerte es un concepto c\u00f3modo. El trabajo, en cambio, obliga a aceptar que hay&nbsp;<strong>biolog\u00eda, tiempo y decisiones detr\u00e1s de cada v\u00ednculo que prospera<\/strong>. La ciencia, que tiene fama de fr\u00eda, lleva d\u00e9cadas intentando entender por qu\u00e9 dos personas se eligen, por qu\u00e9 se quedan y por qu\u00e9, a veces, se van.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_3\"><strong>El amor empieza en el cerebro<\/strong>. No como met\u00e1fora, como \u00f3rgano. Cuando alguien nos importa, se activan circuitos de recompensa que responden al placer, al aprendizaje y a la motivaci\u00f3n.<strong>&nbsp;Dopamina, oxitocina y vasopresina<\/strong>&nbsp;aparecen en escena con papeles distintos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/ciencia\/20251129\/enrique-rojas-psiquiatra-anos-relacion-pareja-amor-no-dependencia-entrega-consciente\/1003744027684_0.html?utm_cmp_rs=relatednewsinline\">Enrique Rojas, psiquiatra de 76 a\u00f1os, sobre la relaci\u00f3n de pareja: \u00abEl amor no es dependencia sino entrega consciente\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_4\">La dopamina empuja a buscar, a insistir, a repetir. La oxitocina y la vasopresina sostienen, fijan, construyen esa sensaci\u00f3n de hogar que cabe en un abrazo. La qu\u00edmica no quita poes\u00eda. La organiza.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_5\">El primer tramo del amor suele parecer un rel\u00e1mpago. La&nbsp;<strong>neuroimagen<\/strong>&nbsp;muestra una activaci\u00f3n intensa de \u00e1reas que codifican expectativa y deseo. El cuerpo se vuelve atento. La memoria aprende deprisa. El sue\u00f1o se acorta. La mente llena huecos con posibilidades.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_6\">Este estado tiene una firma qu\u00edmica concreta:&nbsp;<strong>sube la dopamina<\/strong>, baja el juicio prudente, la atenci\u00f3n se concentra. El cerebro se comporta como si hubiera encontrado una tarea importante. De hecho, la ha encontrado.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_7\">Luego llega la fase que permite quedarse. Aqu\u00ed mandan otras mol\u00e9culas. La&nbsp;<strong>oxitocina<\/strong>, liberada en el contacto y en la intimidad, refuerza la confianza. Por su parte, la&nbsp;<strong>vasopresina<\/strong>&nbsp;participa en la estabilidad y en la defensa del v\u00ednculo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_8\">Varios estudios en animales sociales y en humanos se\u00f1alan que&nbsp;<strong>estos sistemas acompa\u00f1an al apego<\/strong>&nbsp;y lo mantienen cuando la novedad deja de ser protagonista. El amor duradero se parece menos a un incendio y m\u00e1s a una hoguera que se alimenta a diario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_9\">Como siempre digo: lo bueno se cuece a fuego lento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_10\">La ciencia tambi\u00e9n ha observado que&nbsp;<strong>el estr\u00e9s cr\u00f3nico desgasta los v\u00ednculos<\/strong>. El cortisol alto durante mucho tiempo altera la manera en que el cerebro eval\u00faa se\u00f1ales sociales. Aparecen interpretaciones r\u00e1pidas, respuestas defensivas y menos margen para la reparaci\u00f3n. Dormir mal, vivir con prisa, trabajar en alerta continua tiene un coste afectivo medible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_11\">Ergo, el amor, como el sistema inmunitario,&nbsp;<strong>necesita descanso y recursos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_12\">Ahora me centro en otro dato inc\u00f3modo:&nbsp;<strong>elegimos con patrones<\/strong>. La psicolog\u00eda y la neurociencia coinciden en que repetimos mapas aprendidos. Buscamos rasgos que reconocemos, incluso cuando nos prometemos variar. El cerebro prefiere lo predecible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_13\">La buena noticia es que los mapas se reescriben. La&nbsp;<strong>plasticidad sin\u00e1ptica<\/strong>, esa capacidad de cambiar con la experiencia, tambi\u00e9n opera en el territorio afectivo. Aprender a discutir mejor, a escuchar sin preparar la respuesta, a reparar despu\u00e9s de un error deja huella en circuitos que se usan m\u00e1s y mejor.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_14\">Debo decirte que&nbsp;<strong>la compatibilidad tiene un componente social y otro biol\u00f3gico<\/strong>. Compartir valores reduce fricci\u00f3n. Compartir ritmos hormonales y estilos de respuesta al estr\u00e9s facilita la convivencia. Ninguno garantiza el resultado. Ya sabemos que la ciencia evita prometer finales. Recuerda que s\u00f3lo describe probabilidades.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_15\">Mas, hay un punto que me interesa especialmente:&nbsp;<strong>el amor como proyecto de regulaci\u00f3n mutua<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_16\">Dos sistemas nerviosos que aprenden a calmarse juntos, a amplificar lo bueno, a reducir el ruido, tienen grandes posibilidades de supervivencia. La investigaci\u00f3n sobre coregulaci\u00f3n muestra que la presencia de alguien de confianza modula la percepci\u00f3n del dolor, del miedo y del cansancio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_17\">El cuerpo responde mejor cuando se siente acompa\u00f1ado. La pareja se convierte en una peque\u00f1a ecolog\u00eda compartida. Lo s\u00e9 muy bien y seguro lo has vivido. \u00bfAcaso nunca te has quedado totalmente rendido por el hecho de&nbsp;<strong>sentir el contacto f\u00edsico del ser a quien amas<\/strong>?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_18\">Tambi\u00e9n existe el amor como decisi\u00f3n. Las im\u00e1genes cerebrales no eligen por nosotros. Las mol\u00e9culas tampoco. Sostener un v\u00ednculo implica h\u00e1bitos, acuerdos, renuncias peque\u00f1as y celebraciones frecuentes. La ciencia describe el terreno. Caminarlo ya es un oficio.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_19\">A veces&nbsp;<strong>se confunde el amor con la ausencia de conflicto<\/strong>. Los datos dicen lo contrario. Las parejas que duran reparan mejor. Saben volver a un punto com\u00fan despu\u00e9s del choque. Esa habilidad se entrena.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_20\">El cerebro&nbsp;<strong>aprende rutas de reconciliaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;igual que aprende derroteros de huida. La diferencia la marca la repetici\u00f3n de actos simples: pedir perd\u00f3n, explicar sin atacar, escuchar sin interrumpir.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_21\">Me gusta pensar el amor como una tecnolog\u00eda antigua que seguimos actualizando. Funciona con&nbsp;<em>hardware<\/em>&nbsp;biol\u00f3gico y&nbsp;<em>software<\/em>&nbsp;cultural. Falla cuando uno de los dos se queda sin energ\u00eda o sin curiosidad. Mejora cuando hay cuidado, tiempo y una cierta alegr\u00eda por el otro.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_22\">Muchas veces me han dicho que no s\u00e9 vivir solo, yo que he migrado varias veces en soledad y me independic\u00e9 a una edad en la que la mayor\u00eda no so\u00f1aban con ese hecho; lo cierto es que me gusta compartir mi vida con personas que valen la pena.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_23\">La ciencia lo explicar\u00eda con&nbsp;<strong>hormonas, circuitos y aprendizaje<\/strong>. Yo lo resumo de otra forma: compartir hace al cuerpo m\u00e1s habitable y al tiempo m\u00e1s nuestro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Feliz San Valent\u00edn!\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/enclave-ods\/semanales\/20260214\/dopamina-versos-ciencia-sabe-amor-seguimos-escribiendo\/1003744129520_13.html\">https:\/\/www.elespanol.com\/enclave-ods\/semanales\/20260214\/dopamina-versos-ciencia-sabe-amor-seguimos-escribiendo\/1003744129520_13.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eduardo L\u00f3pez-Collazo \/ ODS \/ EE Aparentemente, siempre he sido una persona afortunada en el amor; digo aparentemente porque la 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