{"id":11561,"date":"2021-08-15T07:46:38","date_gmt":"2021-08-15T12:46:38","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=11561"},"modified":"2021-08-15T07:46:40","modified_gmt":"2021-08-15T12:46:40","slug":"el-editor-del-crucigrama-mas-influyente-del-mundo-el-ser-humano-tiene-un-deseo-natural-de-llenar-espacios-vacios-eldiario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/el-editor-del-crucigrama-mas-influyente-del-mundo-el-ser-humano-tiene-un-deseo-natural-de-llenar-espacios-vacios-eldiario\/","title":{"rendered":"El editor del crucigrama m\u00e1s influyente del mundo: \u00abEl ser humano tiene un deseo natural de llenar espacios vac\u00edos\u00bb | ElDiario"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>Will Shortz es editor en el New York Times desde 1993. Ha aparecido en Los Simpsons, escrito acertijos para un villano de Batman y vendido m\u00e1s de un mill\u00f3n de copias de un libro de sudoku. Su crucigrama diario es un paradigma de excelencia<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"642\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-15-a-las-7.39.40-1024x642.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-11562\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-15-a-las-7.39.40-1024x642.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-15-a-las-7.39.40-300x188.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-15-a-las-7.39.40-768x481.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-15-a-las-7.39.40.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">J, OLIVER CONROY \/ EL DIARIO<\/p>\n\n\n\n<p>Cada d\u00eda, miles de personas compiten por ser m\u00e1s inteligentes que un hombre: Will Shortz, el&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2021\/04\/07\/crosswords\/crosswords-puzzles-shortz.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">editor de crucigramas del&nbsp;<\/a><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2021\/04\/07\/crosswords\/crosswords-puzzles-shortz.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>New York Times<\/em><\/a>&nbsp;desde hace casi tres d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los adictos a los crucigramas -o \u00abcruciverbalistas\u00bb, en la jerga- necesitan su dosis diaria, y prefieren obtenerla de un hombre cuyo crucigrama se considera el paradigma de la excelencia. En funci\u00f3n de la destreza y el temperamento de un rompecabezas, y del d\u00eda de la semana (los rompecabezas de los lunes son los m\u00e1s f\u00e1ciles, los s\u00e1bados los m\u00e1s dif\u00edciles), quien los hace puede llegar hasta el final y terminarlo, con un subid\u00f3n de dopamina triunfante o destrozar una taza de caf\u00e9 contra la pared.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCreo que el ser humano tiene un deseo natural de llenar espacios vac\u00edos\u00bb, afirma Shortz en una entrevista con&nbsp;<em>The Guardian<\/em>. Recibe al diario en su casa de estilo Tudor, en un pueblo situado al norte de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/temas\/nueva-york\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Nueva York<\/a>. \u00abNos da una sensaci\u00f3n de plenitud, de completar una cuadr\u00edcula\u00bb. Y a\u00f1ade: \u00abCuando empezamos a rellenar las \u00faltimas casillas, nos da un subid\u00f3n de adrenalina y dopamina. Es una gran sensaci\u00f3n, como una droga\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Es dif\u00edcil exagerar la importancia de Shortz en el mundo de los crucigramas. Los expertos, como los kremlin\u00f3logos de anta\u00f1o, hablan de las \u00e9pocas \u00abshortziana\u00bb y \u00abpre-shorziana\u00bb. Incluso sus detractores, especialmente los aficionados m\u00e1s j\u00f3venes y las mujeres que creen que el crucigrama del&nbsp;<em>Times<\/em>&nbsp;es demasiado blanco y masculino, reconocen su \u00abliderazgo visionario\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se siente solo en la cima, Shortz no lo demuestra. Est\u00e1 tan ocupado y lleno de energ\u00eda como siempre. Adem\u00e1s de editar el crucigrama del<em>&nbsp;New York Times<\/em>, hace un crucigrama radiof\u00f3nico semanal en la&nbsp;<a href=\"https:\/\/choice.npr.org\/index.html?origin=https:\/\/www.npr.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">radio p\u00fablica NPR<\/a>, dirige el Torneo Estadounidense de Crucigramas y es propietario del mayor club de tenis de mesa de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El Errol Flynn de los crucigramas<\/h3>\n\n\n\n<p>En un documental de 2006,&nbsp;<em>Wordplay<\/em>&nbsp;[juego de palabras], el presentador y c\u00f3mico Jon Stewart afirma: \u00abCuando te imaginas al tipo de los crucigramas\u00bb -Shortz- \u00abcrees que mide medio metro, que no se atreve a caminar m\u00e1s de un metro y medio sin su inhalador. Y, sin embargo, es un hombre gigantesco. Es el Errol Flynn de los crucigramas. Al conocerlo en persona, pens\u00e9, &#8216;bueno, pensaba robarte el dinero del almuerzo, pero ahora que te conozco creo que podr\u00edas ganarme en una pelea&#8217;. As\u00ed que me ech\u00e9 atr\u00e1s de inmediato\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En un encuentro reciente con Shortz, descubro que Stewart ha exagerado, pero s\u00f3lo un poco: es un hombre de 68 a\u00f1os, de estatura y complexi\u00f3n media aunque, como Errol Flynn, lleva bigote. Y m\u00e1s tarde, cuando compito con \u00e9l en un partido de tenis de mesa, me siento como un rat\u00f3n que se ha encontrado de repente en las garras de un halc\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Wordplay Trailer (2006)\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/XThGpaAI2XU?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>El aura de Shortz es meticulosa, aunque a veces ca\u00f3tica. Se plasma en su casa, un sitio con encanto y algo desordenado. Su hogar contiene lo que podr\u00eda llamarse la Colecci\u00f3n Shortz: m\u00e1s de 25.000 libros y revistas de rompecabezas, incluida una de 1533, y diversos artefactos y trofeos relacionados con los puzzles. Las estanter\u00edas de su biblioteca, repletas desde hace tiempo, se complementan con torres de papel de dos y tres niveles de profundidad. Como ya no cabe en la biblioteca, Shortz utiliza una peque\u00f1a habitaci\u00f3n adyacente como despacho.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras Shortz me muestra el primer ejemplar de la primera edici\u00f3n del primer libro de crucigramas publicado, su becario, Owen, un estudiante de la Universidad de Princeton, trastea en el fondo. Aunque son innumerables las personas que hacen crucigramas, son muchas menos las que los construyen. Los aprendices m\u00e1s ambiciosos buscan el apoyo de los maestros de los crucigramas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el&nbsp;<em>Times&nbsp;<\/em>y en otras publicaciones, los colaboradores env\u00edan crucigramas, y se les paga si son elegidos. El&nbsp;<em>Times<\/em>&nbsp;ofrece las tarifas m\u00e1s altas del sector -hasta 750 d\u00f3lares por un crucigrama entre semana, y hasta 2.250 d\u00f3lares por uno dominical- y los autores son mencionados y se les atribuye la autor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los d\u00edas, Shortz y sus colegas eligen las propuestas, las comprueban y las ajustan, y las env\u00edan a los que las resuelven. Despu\u00e9s de la edici\u00f3n, aproximadamente la mitad de las pistas de un crucigrama t\u00edpico son del autor y la otra mitad son de Shortz.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Crucigramas desde ni\u00f1o<\/h3>\n\n\n\n<p>Shortz, que naci\u00f3 en el estado de Indiana en 1952 y creci\u00f3 en una granja de caballos, ha hecho crucigramas desde que ten\u00eda ocho o nueve a\u00f1os. Su inter\u00e9s por los juegos de palabras y las competiciones ven\u00eda de su madre, una escritora de cuentos infantiles y art\u00edculos con una gran facilidad para ganar premios de escritura. La escritora contribuy\u00f3 a la econom\u00eda del hogar y compr\u00f3 electrodom\u00e9sticos y dos coches escribiendo&nbsp;<em>limericks<\/em>, relatos cortos y, en una ocasi\u00f3n, el nombre de una nueva l\u00ednea de chicles.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A los 14 a\u00f1os, Shortz vendi\u00f3 su primer crucigrama. A los 16, empez\u00f3 a colaborar con revistas de rompecabezas. En la universidad, donde se hizo su propio plan de estudios, obtuvo el primer t\u00edtulo del mundo en \u00abEnigmatolog\u00eda\u00bb, el estudio de los rompecabezas. Tambi\u00e9n se licenci\u00f3 en Derecho, pero nunca ejerci\u00f3 porque se dedic\u00f3 de inmediato a los rompecabezas.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1993, tras una exitosa carrera como editor de la revista&nbsp;<em>Games<\/em>, Shortz se convirti\u00f3 en el editor de crucigramas del&nbsp;<em>Times<\/em>. Hoy en d\u00eda, la secci\u00f3n tiene una plantilla de cinco personas. Cuando Shortz empez\u00f3, solo estaba \u00e9l. \u00abLos primeros meses fueron dif\u00edciles\u00bb, dice.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Los descontentos<\/h3>\n\n\n\n<p>Pronto aprendi\u00f3 que no se puede complacer a todo el mundo. Recib\u00eda entre 25 y 50 cartas a la semana, la mayor\u00eda de ellas de personas descontentas. En el documental&nbsp;<em>Wordplay<\/em>, Shortz lee algunas de las cartas hostiles: \u00abEsto es una idiotez y es completamente injusto\u00bb&#8230; \u00abDeber\u00edan colgarle por los cojones\u00bb&#8230; \u00abLas ranas saltan pero los sapos no. Se pasean\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy recibe menos mensajes de odio. La gente se desahoga en foros online o publica cr\u00edticas de los crucigramas en blogs.<\/p>\n\n\n\n<p>Los blogueros de crucigramas, cuyo considerable vocabulario se convierte f\u00e1cilmente en un arma, pueden ser \u00abimplacables\u00bb, en palabras de la autora de crucigramas Anna Shechtman, ex ayudante de Shortz, cuyos crucigramas para el<em>&nbsp;New Yorker<\/em>, que mezclan la alta cultura con la m\u00e1s popular, beben de la cultura pop y de las intelectuales feministas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la estrategia m\u00e1s com\u00fan es criticarlo con elogios con segundas. \u00abMe qued\u00e9 absolutamente anonadado por un par de nombres propios de los que nunca hab\u00eda o\u00eddo hablar\u00bb, dice una rese\u00f1a reciente, \u00abpero por lo dem\u00e1s, todo estaba perfectamente bien. Muy competente. Un domingo muy sencillo e inofensivo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Shortz es un hombre de mundo. Ha actuado como invitado en numerosos programas de televisi\u00f3n y pel\u00edculas, incluido un episodio de&nbsp;<em>Los Simpson<\/em>. Los creadores de la pel\u00edcula de 1995 Batman Forever le pidieron que escribiera acertijos para un personaje.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2004, el juego de l\u00f3gica japon\u00e9s sudoku lleg\u00f3 a Europa. Fue un \u00e9xito. Pronto muchos peri\u00f3dicos europeos publicaron sudokus junto con crucigramas. Los editores estadounidenses se prepararon para reaccionar ante este fen\u00f3meno.<\/p>\n\n\n\n<p>El editor de libros de Shortz llam\u00f3 y le dijo: \u00abNecesito tres vol\u00famenes de sudokus, y los necesito en dos semanas\u00bb. Recurri\u00f3 a un amigo de los Pa\u00edses Bajos que escrib\u00eda programas inform\u00e1ticos. Utilizando un algoritmo matem\u00e1tico, cumplieron con el plazo. El primer volumen vendi\u00f3 1,2 millones de ejemplares. \u00abFue&#8230; mucho dinero\u00bb. Se r\u00ede. \u00abLos libros se siguen vendiendo, aunque ya no est\u00e1n tan de moda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abA la gente le gustan los desaf\u00edos\u00bb, se\u00f1ala Shortz. \u00abSi lo piensas, nos enfrentamos a retos todos los d\u00edas. La mayor\u00eda no tienen soluciones claras. Los crucigramas hechos por el hombre tienen soluciones perfectas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La importancia de las palabras<\/h3>\n\n\n\n<p>Un editor de crucigramas es un \u00e1rbitro cultural. Cuando las palabras y las frases pierden vigencia, un editor puede tomar la dolorosa decisi\u00f3n de prescindir de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo: SDI (Iniciativa de Defensa Estrat\u00e9gica) ya no suscita el reconocimiento que tuvo durante el Gobierno Reagan. Del mismo modo, el reto del cubo de hielo -como pista para la ELA (ALS en ingl\u00e9s y la enfermedad para la que la actividad recaudaba dinero- parece que es historia. Adem\u00e1s, a Shortz no le gustan las pistas sobre enfermedades: \u00abSe supone que los crucigramas deben entretener a la gente y animarla. No es divertido pensar en la enfermedad\u00bb. Esa pista se convirti\u00f3 en \u00abVicepresidente Gore y otros\u00bb:&nbsp;<em>Als&nbsp;<\/em>(por su nombre de pila, Al).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Hombres blancos<\/h3>\n\n\n\n<p>El lenguaje tambi\u00e9n es pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2018, Shortz public\u00f3 un acertijo que conten\u00eda una palabra,&nbsp;<em>beaner&nbsp;<\/em>(recolector de jud\u00edas), que a veces se usa peyorativamente para referirse a los estadounidenses de origen mexicano. Se disculp\u00f3, diciendo que no era consciente de las connotaciones de la palabra y que siempre tiene en cuenta si las palabras elegidas pueden ser ofensivas. Sin embargo, este error pareci\u00f3 confirmar una cr\u00edtica que sus detractores han repetido: que los editores de crucigramas, en su mayor\u00eda blancos y hombres, tienen carencias culturales que se reflejan en los crucigramas que eligen y en las pistas que aceptan o rechazan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEs un tema importante\u00bb, reconoce Shortz. \u00abTradicionalmente, los crucigramistas han sido hombres blancos, no s\u00f3lo en el&nbsp;<em>Times<\/em>, sino en todas partes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El 30% de los crucigramas que el&nbsp;<em>Times<\/em>&nbsp;public\u00f3 el a\u00f1o pasado fueron hechos por mujeres, dice, pero s\u00f3lo el 20% de las propuestas que recibieron fueron de mujeres que construyen crucigramas y los mandan al diario. A\u00f1ade que la mitad de la plantilla de la secci\u00f3n de crucigramas son mujeres e incluye a personas de color.<\/p>\n\n\n\n<p>Shortz, que recientemente super\u00f3 el hito de haber editado m\u00e1s de 10.000 crucigramas en el&nbsp;<em>New York Times<\/em>, dice que no tiene intenci\u00f3n de retirarse. Para que un nuevo editor tome el poder ser\u00e1 necesario que Shortz muera (a manos de un rival, se imagina, o de un fan\u00e1tico de los crucigramas enfurecido), o que el&nbsp;<em>Times<\/em>&nbsp;le obligue a apartarse. De las cuatro personas que han ocupado ese puesto en el diario, \u00e9l ha sido el que m\u00e1s tiempo ha permanecido en el cargo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHe sobrevivido a todos ellos\u00bb, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfSu salida provocar\u00eda una lucha de poder?\u00bb le pregunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Shortz parece encantado con la posibilidad. No obstante, da una respuesta diplom\u00e1tica alabando a su colega Joel Fagliano.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra estrella emergente del mundo de los crucigramas es Erik Agard, un antiguo campe\u00f3n que se convirti\u00f3 en editor de crucigramas del diario&nbsp;<a href=\"https:\/\/eu.usatoday.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>USA Today<\/em><\/a>&nbsp;despu\u00e9s de que el anterior editor fuera acusado de plagio. Agard es considerado algo as\u00ed como el Picasso de los crucigramas. Al igual que Schechtman, Agard no ha ocultado su deseo de revolucionarlos con pistas m\u00e1s \u00abinclusivas\u00bb y vanguardistas, es decir, menos adaptadas a un lector cuyos supuestos conocimientos culturales se corresponden a personas de mediana edad, heterosexuales y blancas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El tenis de mesa<\/h3>\n\n\n\n<p>Tras una charla, Shortz se ofrece a llevarme a ver su club de tenis de mesa. Mientras nos dirigimos a la puerta, derriba accidentalmente una pila de libros raros de valor incalculable, pero no parece inmutarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos subimos a su coche -un deportivo Alfa Romeo blanco que ha comprado recientemente- y conduce hasta el club, que est\u00e1 a s\u00f3lo unos minutos de su casa. Se ha olvidado de ponerse el cintur\u00f3n de seguridad, lo que hace que el coche emita un insistente pitido, as\u00ed que asumo el control del volante mientras se lo pone.<\/p>\n\n\n\n<p>Shortz fund\u00f3 el Centro de Tenis de Mesa de Westchester en 2011. Juega durante una hora o m\u00e1s cada tarde. No ha faltado ni un d\u00eda, dice, en ocho a\u00f1os y medio (se sabe el tiempo exacto). \u00abSe logra una satisfacci\u00f3n parecida en un partido de tenis de mesa dif\u00edcil y al resolver un rompecabezas dif\u00edcil\u00bb, dice. \u00abTe olvidas de todo lo dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Me hab\u00eda imaginado un s\u00f3tano de iglesia polvoriento con unas cuantas mesas de juego desvencijadas que se disputaban el espacio con los bancos rotos. En cambio, entramos en un gimnasio moderno y luminoso, con docenas de mesas. Unas 15 personas de diversas edades y etnias, casi todos hombres, pululan por all\u00ed. El club cuenta con tres profesionales a tiempo completo, entre los que se encuentran el ex entrenador nacional de tenis de mesa de Barbados, un antiguo miembro del equipo nacional de Ghana y el seis veces campe\u00f3n de Togo.<\/p>\n\n\n\n<p>Shortz intenta ense\u00f1arme a jugar al tenis de mesa -ning\u00fan deportista lo llama ping-pong, t\u00e9rmino que se asocia, con desprecio, a los \u00abjugadores de garaje\u00bb- pero despu\u00e9s de que me ponga suficientemente en evidencia, me retiro. Empieza a jugar con un hombre casi tres veces m\u00e1s joven que \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El juego aumenta r\u00e1pidamente en intensidad y violencia. La pelota rebota entre ellos a una velocidad inquietante, trazando arcos cada vez m\u00e1s amplios en el aire. Para la peque\u00f1a pelota de pl\u00e1stico que se precipita sobre la mesa, el otro lado de la pista debe parecer algo as\u00ed como un portaaviones para un avi\u00f3n de combate que se aproxima: un punto distante de la pista de aterrizaje, desalentadoramente peque\u00f1o y lejano, pero que se acerca a una velocidad aterradora.<\/p>\n\n\n\n<p>La actitud que hasta ese momento hab\u00eda mostrado Shortz, amable, pausada y ligeramente desali\u00f1ada, ha sido sustituida por una concentraci\u00f3n intensa y total. Cuando se anota un punto, o la pelota sale fuera de juego, reanuda el juego inmediatamente, sin pausa para respirar, y con un fervor redoblado.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo opta por interrumpir el juego cuando recuerda que se ha ofrecido a acompa\u00f1arme hasta la estaci\u00f3n de tren. Mi tren sale en 12 minutos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando salimos, le pregunto: \u00ab\u00bfQui\u00e9n iba ganando?\u00bb. \u00abOh\u00bb, dice Shortz, \u00abeso fue solo&#8230;\u00bb. Hace un gesto vago. \u00abNo llev\u00e1bamos la cuenta\u00bb. Entonces, una gran sonrisa aparece bajo su bigote. \u00abBueno, yo s\u00ed lo hac\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Traducido por Emma Reverter.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.eldiario.es\/internacional\/theguardian\/editor-crucigrama-influyente-mundo-humano-deseo-natural-llenar-espacios-vacios_1_8139717.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Will Shortz es editor en el New York Times desde 1993. 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