{"id":115403,"date":"2026-01-26T07:56:39","date_gmt":"2026-01-26T13:56:39","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=115403"},"modified":"2026-01-26T07:56:40","modified_gmt":"2026-01-26T13:56:40","slug":"el-inventor-de-palabras-para-los-sentimientos-secretos-no-estamos-obligados-a-preservar-el-vocabulario-de-hace-cuatro-siglos-si-ya-no-describe-el-mundo-en-que-vivimos-papel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/el-inventor-de-palabras-para-los-sentimientos-secretos-no-estamos-obligados-a-preservar-el-vocabulario-de-hace-cuatro-siglos-si-ya-no-describe-el-mundo-en-que-vivimos-papel\/","title":{"rendered":"El inventor de palabras para los sentimientos secretos: \u00abNo estamos obligados a preservar el vocabulario de hace cuatro siglos si ya no describe el mundo en que vivimos\u00bb | PAPEL"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\">El arque\u00f3logo del lenguaje John Koenig ha creado 800 nuevos t\u00e9rminos para definir nostalgias, penurias y alegr\u00edas. En &#8216;Diccionario de tristezas sin nombre&#8217; publica la mitad<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691869181414-910x1024.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-115404\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691869181414-910x1024.webp 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691869181414-267x300.webp 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691869181414-768x864.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691869181414.webp 1200w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-19b4dbe6eaa1db6014af7721ff4eca04\"><strong>Jose Mar\u00eda Robles Texto \/ PAPEL<br>Luc\u00eda Mart\u00edn Ilustraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-63d65e788713782440f4cd7d279ee0bd\"><strong> <\/strong><br><br><br>Madrid<br><br>Por la ventana del despacho de John Koenig se cuelan algunos haces de luz que le dan a la estancia una atm\u00f3sfera m\u00e1gica, como de trastienda de anticuario o librer\u00eda de viejo. Tal vez el due\u00f1o de la vivienda haya bajado la persiana casi del todo para ver mejor la pantalla del ordenador. Pero quiz\u00e1 lo ha hecho para aislarse del exterior: Koenig vive en Mine\u00e1polis y la ciudad es desde hace d\u00edas un polvor\u00edn tras la muerte ya de dos vecinos tiroteados por los agentes del Servicio de Control de Inmigraci\u00f3n y Aduanas (ICE) y la posterior oleada de protestas callejeras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo creo que nadie sepa realmente qu\u00e9 pensar de lo que est\u00e1 ocurriendo, estamos muy poco familiarizados con este tipo de situaciones. Es algo innecesario y brutal\u00bb, cuenta por videollamada a prop\u00f3sito del clima de tensi\u00f3n quien, durante su \u00e9poca de estudiante en \u00c1frica central, s\u00ed se acostumbr\u00f3 a tener que ense\u00f1ar su identificaci\u00f3n cuando y donde cualquier gendarme lo reclamase arbitrariamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Por suerte, las vivencias de Koenig en el extranjero no siempre fueron perturbadoras. La d\u00e9cada que residi\u00f3 en Ginebra entre los ocho y los 18 a\u00f1os -su padre trabajaba para una multinacional, de ah\u00ed su movilidad a edad temprana- explica en gran parte el proyecto al que ha dedicado la vida adulta: el Diccionario de tristezas sin nombre (ed. Capit\u00e1n Swing), uno de los t\u00edtulos m\u00e1s especiales de la temporada literaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Su condici\u00f3n de expatriado estadounidense en un colegio de la pol\u00edglota y multicultural suiza le proporcion\u00f3 a Koenig una cosmovisi\u00f3n ancha donde las palabras representan mucho m\u00e1s que una simple transacci\u00f3n oral o escrita. \u00abCuando est\u00e1s rodeado de otras maneras de entender el mundo reflejadas en el lenguaje y la diversidad flota en el ambiente, te das cuenta de que no hay una forma correcta de ser\u00bb, explica. \u00abConviv\u00eda con tantas personas diferentes que no me qued\u00f3 otra que percibir la vida como un inmenso buf\u00e9 del que pod\u00eda coger su creatividad para interpretarla a mi manera\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuarent\u00f3n nacido en Idaho, Koenig se dedica desde hace m\u00e1s de d\u00e9cada y media a crear palabras que definen emociones y sensaciones cr\u00edpticas, algunas de ellas inatrapables desde hace siglos. Semejante labor arqueo-etimol\u00f3gica le ha convertido en el Indiana Jones de los entusiasmos secretos. En Diccionario de tristezas sin nombreexplora un centenar de lenguas vivas y muertas de todo el planeta -del lat\u00edn al japon\u00e9s, del hebreo al euskera- en un impulso tan conmovedor como admirable por actualizar el lenguaje relativo a la experiencia humana. Sus t\u00e9rminos, elaborados como collages saltarines, hacen referencia a dolores, alegr\u00edas, ansiedades y otras palpitaciones \u00edntimas de la cotidianeidad.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, crisalismo se refiere a la tranquilidad que produce sentirse bajo techo durante una tormenta; exulancia acota la renuncia a hablar de una experiencia propia porque los dem\u00e1s no son capaces de valorarla, ya sea por envidia, compasi\u00f3n o simple extra\u00f1eza; anemoia es eso que, por ejemplo, provoca la contemplaci\u00f3n de una foto antigua y remite a la nostalgia de una \u00e9poca que nunca hemos vivido; zenosine expresa la percepci\u00f3n de que el tiempo pasa cada vez m\u00e1s r\u00e1pido; liberosis atrapa el deseo de preocuparse menos de las cosas que producen par\u00e1lisis; fensividad delimita la reacci\u00f3n de un amigo cuando muestra inter\u00e9s por una de nuestras obsesiones; yr\u00e1th apunta a la sed de misterio en una \u00e9poca de respuestas f\u00e1ciles; y sonder es lo que sentimos en medio de un concierto, un atasco o una tragedia colectiva y refleja la consciencia de que cualquier ser humano tiene una historia interesante detr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>\u00abHay un gran punto ciego en el lenguaje de las emociones, inmensos boquetes l\u00e9xicos que ni siquiera sabemos que nos faltan\u00bb<\/strong>, anota Koenig en su libro. \u00abTenemos miles de palabras para referirnos a distintos tipos de pinzones, goletas y ropa interior hist\u00f3rica, pero s\u00f3lo un vocabulario rudimentario para captar las deliciosas sutilezas de la experiencia humana\u00bb, denuncia lo obsoleto que se ha quedado el campo sem\u00e1ntico referente a los estados de \u00e1nimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la intenci\u00f3n de llenar semejante vac\u00edo, Koenig ha acu\u00f1ado en torno a 700-800 entradas para su original\u00edsimo diccionario, que naci\u00f3 con formato de blog, despu\u00e9s mut\u00f3 en canal de YouTube -tiene m\u00e1s de 400.000 suscriptores y 13 millones de visualizaciones- y ahora llega a las librer\u00edas de 10 pa\u00edses con una selecci\u00f3n de 300-400 definiciones. Se trata de un repositorio deslumbrante gracias tambi\u00e9n a la labor de Magdalena Palmer, responsable de su traducci\u00f3n al castellano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMe gusta decir que parecen m\u00e1s peque\u00f1os poemas que cualquier otra cosa. \u00bfMi favorita? Veo el resultado como una paleta de colores y no ser\u00eda capaz de decidirme entre el morado y el naranja\u00bb, bromea este soci\u00f3logo y dise\u00f1ador gr\u00e1fico de formaci\u00f3n y publicista de profesi\u00f3n, al que un curso de escritura creativa transform\u00f3 en inventor de palabras. \u00abDe todas las que he inventado, la que m\u00e1s impacto ha tenido es sonder\u00bb, revela. \u00abA mucha gente le result\u00f3 \u00fatil abrazar una definici\u00f3n como \u00e9sta porque, especialmente ahora, cuesta encontrar la humanidad en el pr\u00f3jimo: es demasiado f\u00e1cil reducir a los dem\u00e1s a simples extras en nuestro d\u00eda a d\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo definir\u00eda su labor?<\/strong><br>Es como pulir una piedra preciosa o ponerle un asa a una nube: materializar lo que antes no ten\u00eda forma y pasaba inadvertido. Los sentimientos son invisibles, te atraviesan la cabeza, pero si les pones nombre puedes hacerlos tangibles y luego compartirlos con alguien m\u00e1s. El lenguaje se cre\u00f3 para unir a la gente. El problema es que se ha vuelto demasiado sofisticado como tecnolog\u00eda. Es como si estuvi\u00e9ramos dentro de Matrix y s\u00f3lo vi\u00e9ramos su destello, no la realidad que representa.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Expl\u00edquese, por favor.<\/strong><br>Por una parte, el libro aspira a enriquecer el lenguaje. Por otro, quiere burlarse de la consideraci\u00f3n de nuestras palabras como algo por lo que es digno morir. No tenemos que hacer eso. Nuestras palabras tienen 400 a\u00f1os, no estamos obligados a preservarlas si ya no describen el mundo en que vivimos o c\u00f3mo nos sentimos.<br>Diccionario de tristezas sin nombre est\u00e1 dividido en seis cap\u00edtulos: el mundo exterior, el yo interior, la gente que conocemos, la gente que no conocemos, el paso del tiempo y la b\u00fasqueda de sentido. Los nuevos sustantivos, verbos y adjetivos parecen m\u00e1s pensados para el autoconsumo que para el uso conversacional. Eso s\u00ed, a diferencia de los manuales de autoayuda con pretensi\u00f3n de superventas, el trabajo de Koenig no busca generar ning\u00fan efecto imitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo recomendar\u00eda a todo el mundo que se pusiera a poner nombre a sus sentimientos\u00bb, matiza el autor. \u00abMe considero una persona rara y aislada, tambi\u00e9n bondadosa. Para m\u00ed inventar palabras es casi como hacer meditaci\u00f3n. Intent\u00e9 reservar la mayor parte de mis textos para m\u00ed. Todo el mundo escribe hoy para un determinado p\u00fablico e intenta darle lo que quiere, as\u00ed que yo intent\u00e9 hacer justo lo contrario: hablar conmigo mismo y permitir que otros sintonizaran a trav\u00e9s del libro\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1017\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691870195055-1017x1024.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-115405\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691870195055-1017x1024.webp 1017w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691870195055-298x300.webp 298w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691870195055-150x150.webp 150w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691870195055-768x774.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691870195055.webp 1220w\" sizes=\"(max-width: 1017px) 100vw, 1017px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Que nadie piense que este yanqui trotamundos lleva 15 a\u00f1os en permanente estado de gracia. Parte de la inspiraci\u00f3n se la debe a la mente-colmena sustentada por internet. Al correo electr\u00f3nico de Koenig llegan mensajes de todo el planeta cuyos remitentes le detallan sus humores m\u00e1s \u00edntimos con la esperanza de que pueda darles nombre. Su bandeja de entrada es, por tanto, m\u00e1s un div\u00e1n que una pila bautismal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 tenemos m\u00e1s palabras para lo triste que para lo alegre?<\/strong><br>Todas las familias felices se parecen, pero cada familia desgraciada lo es a su manera\u2026 [recuerda el m\u00edtico inicio de la novela Ana Karenina]. Si todos los d\u00edas te encuentras bajo un cielo azul, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene hacerle m\u00e1s de una foto? La vida es m\u00e1s interesante cuando no es lo que te esperas ni lo que sue\u00f1as. Personalmente, cuando me sale algo perfecto, me siento un poco triste. A esa sensaci\u00f3n la llamo cairoesclerosis.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>\u00bfQu\u00e9 emoci\u00f3n o sentimiento le ha costado m\u00e1s codificar?<\/strong><br>Hay algunas que, cuando intentas expresarlas con palabras, se deshacen. Descubr\u00ed que el amor rom\u00e1ntico es una de ellas. No hay demasiadas referencias al amor ni a las relaciones en el libro, seguramente porque son cuestiones muy \u00edntimas y porque ya se ha dicho todo sobre ellas. Me pasa lo mismo con la tecnolog\u00eda. Cuanto m\u00e1s escrib\u00eda sobre ella, m\u00e1s me sent\u00eda como un anciano grit\u00e1ndole a una nube, porque los cambios se suceden muy r\u00e1pidamente. Por cierto, escrib\u00ed el diccionario antes de la irrupci\u00f3n de la IA.<br>El de Koenig es el tipo de libro que ChatGPT va a tardar en poder escribir, porque <strong>implica introspecci\u00f3n psicol\u00f3gica, exploraci\u00f3n paisaj\u00edstica y celebraci\u00f3n de lo esencialmente humano.<\/strong> Pero, sobre todo, porque invita a usar el lenguaje con empat\u00eda en un momento hist\u00f3rico en el que \u00e9ste se emplea con demasiada frecuencia como arma arrojadiza en redes sociales, programas de televisi\u00f3n o atriles pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl lenguaje es un milagro, un truco de magia\u00bb, resume. <strong>\u00abDeber\u00edamos reflexionar m\u00e1s sobre las palabras en general y ser m\u00e1s cautos sobre las consecuencias que tienen en nosotros\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"641\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691870240593-1024x641.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-115406\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691870240593-1024x641.webp 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691870240593-300x188.webp 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691870240593-768x481.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17691870240593.webp 1220w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">John Koenig, autor de &#8216;Diccionario de tristezas sin nombre&#8217;.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><br><br>La actualidad confirma que hablar de neologismos puede dar lugar a debates intensos\u2026 por no decir inflamables. <strong>\u00abTodav\u00eda me sangran los ojos ante el amago de alg\u00fan acad\u00e9mico ling\u00fcista de proponer bal\u00e9 para sustituir a ballet\u00bb, <\/strong>confesaba el escritor Arturo P\u00e9rez Reverte hace un par de semanas en estas mismas p\u00e1ginas. El tambi\u00e9n miembro de la RAE refutaba el viejo lema de la instituci\u00f3n para denunciar la vulgarizaci\u00f3n de la lengua debido, entre otros motivos, al alud de coloquialismos incorporados en los \u00faltimos a\u00f1os. <strong>\u00abUn tertuliano, youtuber o influencer analfabetos pueden tener m\u00e1s influencia ling\u00fc\u00edstica que un premio Cervantes. Y no es una figura ret\u00f3rica exagerada. Es que realmente ocurre\u00bb, expon\u00eda Reverte con amargura.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Diccionario de tristezas sin nombre se sit\u00faa en las ant\u00edpodas del empobrecimiento del lenguaje. Adem\u00e1s, da la casualidad de que en su pr\u00f3logo incluye un peque\u00f1o gui\u00f1o al castellano: la menci\u00f3n de duende -el pellizco flamenco- junto a otros t\u00e9rminos que hacen referencia y emociones supuestamente intraducibles, como hygge, saudade o schadenfreude. \u00abAprend\u00ed espa\u00f1ol, pero lo fui perdiendo\u00bb, lamenta Koenig. \u00abEs un idioma hermoso, me asegurar\u00e9 de que mis hijos lo aprendan. <strong>Me encantan los idiomas -es una tragedia que est\u00e9n desapareciendo tantos peque\u00f1os- y coleccionar diccionarios para perderme en ellos\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 lengua siente m\u00e1s af\u00edn a su manera de estar en el mundo? \u00bfA cu\u00e1l suele recurrir para inventar nuevas palabras?<\/strong><br>Con el griego antiguo suelo dar en el clavo. Por eso muchas de las nuevas palabras suenan a diagn\u00f3sticos m\u00e9dicos [sonr\u00ede]. Es una lengua po\u00e9tica, casi sagrada, pero a la vez muy l\u00fadica.<br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La publicaci\u00f3n del libro supone el fin de su proyecto?<\/strong><br>Llevo tanto tiempo trabajando en \u00e9l que no creo que pueda parar. Para m\u00ed representa una forma de vida. Sigo tomando notas de cosas que me encantar\u00eda poder definir.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2026\/01\/25\/6971f43f21efa008438b4571.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2026\/01\/25\/6971f43f21efa008438b4571.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El arque\u00f3logo del lenguaje John Koenig ha creado 800 nuevos t\u00e9rminos para definir nostalgias, penurias y alegr\u00edas. 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