{"id":114507,"date":"2026-01-10T09:34:29","date_gmt":"2026-01-10T15:34:29","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=114507"},"modified":"2026-01-10T09:34:30","modified_gmt":"2026-01-10T15:34:30","slug":"el-odio-como-mercancia-ethic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/el-odio-como-mercancia-ethic\/","title":{"rendered":"El odio como mercanc\u00eda | ethic"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Desde los juicios de brujas hasta la maquinaria propagand\u00edstica nazi, el odio ha sido una moneda de cambio: vol\u00e1til, rentable y letal. La era digital no invent\u00f3 este comercio ancestral; simplemente lo perfeccion\u00f3.<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/odio-1024x614.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-114508\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/odio-1024x614.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/odio-300x180.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/odio-768x461.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/odio.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-95ba6345bf3d23c0fbfef65e7cb96a20\"><strong>Por <a href=\"https:\/\/ethic.es\/articulistas\/luis-duno-gottberg\">Luis Duno-Gottberg<\/a> \/ ethic<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde los juicios de brujas hasta la maquinaria propagand\u00edstica nazi, el odio ha sido una moneda de cambio: vol\u00e1til, rentable y letal. La era digital no invent\u00f3 este comercio ancestral; simplemente lo perfeccion\u00f3. Hoy, el&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/entrevista-dolores-albarracin\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">miedo<\/a>&nbsp;y la indignaci\u00f3n se negocian como bienes de consumo: generan&nbsp;<em>clics<\/em>, venden anuncios y fidelizan audiencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Baruch Spinoza, en su&nbsp;<em>\u00c9tica<\/em>, llamaba a estas emociones \u00ab<a href=\"https:\/\/ethic.es\/2022\/01\/pasiones-tristes\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">pasiones tristes<\/a>\u00bb: afectos que disminuyen nuestra potencia de actuar y nos atan a la servidumbre del resentimiento. Cuando el sujeto se define por lo que detesta, deja de pensar y se vuelve \u00fatil para el poder. En el mercado contempor\u00e1neo de la informaci\u00f3n, esas pasiones se han convertido en el producto estrella: se fabrican, se distribuyen y se monetizan.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">De Macedonia a Silicon Valley<\/h2>\n\n\n\n<p>En 2016, unos adolescentes en Veles, Macedonia del Norte, descubrieron la f\u00f3rmula perfecta: fabricar&nbsp;<strong>mentiras<\/strong>&nbsp;que indignen. Titulares como \u00abEl Papa apoya a Trump\u00bb generaban millones de visitas y d\u00f3lares autom\u00e1ticos en publicidad. Ellos representaban el capitalismo artesanal del enga\u00f1o; Silicon Valley lo convertir\u00eda en industria.<\/p>\n\n\n\n<p>Charlie Kirk, fundador de&nbsp;<em>Turning Point USA<\/em>, llev\u00f3 esa l\u00f3gica a escala institucional. Transform\u00f3 la&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/2022\/11\/los-profesionales-del-odio\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">polarizaci\u00f3n<\/a>&nbsp;en un negocio de masas, con presupuestos millonarios, ej\u00e9rcitos digitales y un ecosistema de&nbsp;<em>influencers<\/em>&nbsp;dedicados a mantener encendida la furia. Su asesinato reciente en Utah \u2014a manos de un fan\u00e1tico que \u00e9l mismo hab\u00eda alimentado\u2014 revel\u00f3 la dimensi\u00f3n tr\u00e1gica de este ciclo. Spinoza lo habr\u00eda entendido: quien vive de las pasiones tristes, termina consumido por ellas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La econom\u00eda digital del odio<\/h2>\n\n\n\n<p>El odio se ha vuelto contenido&nbsp;<em>premium<\/em>. Racismo,&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/2024\/11\/informacion-por-que-la-tergiversamos-cuando-amenaza-nuestras-creencias\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">conspiraciones<\/a>&nbsp;y miedo se empaquetan como entretenimiento pol\u00edtico. Tucker Carlson hizo del&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/hombre-fuerte-resentimiento-nietzsche\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">resentimiento<\/a>&nbsp;una narrativa nacional; Alex Jones convirti\u00f3 la paranoia en fortuna; Marjorie Taylor Greene y Vox traducen la c\u00f3lera en votos y donaciones.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\">El algoritmo premia lo que indigna, porque la indignaci\u00f3n retiene la atenci\u00f3n<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Cada \u00abme gusta\u00bb es una transacci\u00f3n emocional. El algoritmo premia lo que indigna, porque la indignaci\u00f3n retiene la atenci\u00f3n. Y donde hay atenci\u00f3n, hay negocio. Spinoza advert\u00eda que la tristeza, al fijarnos en lo que negamos, debilita nuestra raz\u00f3n y nos hace dependientes de quien promete devolvernos la fuerza perdida. En este circuito, la servidumbre voluntaria se ha vuelto autom\u00e1tica: basta deslizar un dedo sobre la pantalla.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El odio como estrategia de poder<\/h2>\n\n\n\n<p>La historia repite la lecci\u00f3n: quienes comercian con las&nbsp;<strong>pasiones tristes<\/strong>&nbsp;destruyen el suelo que pisan. Joseph McCarthy cay\u00f3 v\u00edctima de su propia caza de brujas; los propagandistas del nazismo perecieron entre ruinas. Hoy, Benjamin Netanyahu encarna esa l\u00f3gica en versi\u00f3n contempor\u00e1nea: la deshumanizaci\u00f3n como pol\u00edtica de Estado. La \u00abseguridad\u00bb se vende como justificaci\u00f3n moral, y el miedo, como pegamento social.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Spinoza, el poder no radica en dominar mediante el miedo sino en aumentar la potencia com\u00fan de actuar. Pero el r\u00e9gimen del odio necesita cuerpos pasivos y seres atrapados en el c\u00edrculo de la tristeza. De ah\u00ed su eficacia pol\u00edtica y su ruina inevitable.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lecciones desde Am\u00e9rica Latina<\/h2>\n\n\n\n<p>Am\u00e9rica Latina conoce bien esta din\u00e1mica. Dictadores que prometieron \u00aborden\u00bb mediante el terror \u2014Videla, Pinochet, Fujimori\u2014 terminaron encarcelados o exiliados. Los paramilitares que lucraron con el miedo al comunismo fueron devorados por su propio fuego.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\">El odio puede ser rentable, pero nunca sostenible<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Hoy, las<a href=\"https:\/\/ethic.es\/2023\/06\/el-odio-en-internet-la-violencia-de-un-rostro-diluido-en-la-pantalla\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">&nbsp;redes sociales<\/a>&nbsp;replican esa l\u00f3gica con velocidad digital:&nbsp;<em>influencers<\/em>&nbsp;y pol\u00edticos que construyen su fama con agresi\u00f3n descubren que la toxicidad tambi\u00e9n erosiona su poder. La pasi\u00f3n triste no solo esclaviza al otro; termina esclavizando al que la explota.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El negocio que siempre se quema<\/h2>\n\n\n\n<p>El odio puede ser rentable, pero nunca sostenible. Su l\u00f3gica es la de la combusti\u00f3n: genera energ\u00eda inmediata, pero deja cenizas. En la econom\u00eda pol\u00edtica de la indignaci\u00f3n nadie se salva: ni los pa\u00edses, ni las plataformas, ni los l\u00edderes que la manipulan.<\/p>\n\n\n\n<p>Spinoza nos recuerda que la libertad no nace del miedo, sino del conocimiento y la alegr\u00eda compartida. Mientras las sociedades sigan organizando su vida p\u00fablica en torno al resentimiento seguir\u00e1n siendo terreno f\u00e9rtil para los mercaderes de la tristeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el odio, como toda mercanc\u00eda inflamable, siempre termina consumiendo a quien lo vende.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/ethic.es\/odio-como-mercancia\">https:\/\/ethic.es\/odio-como-mercancia<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde los juicios de brujas hasta la maquinaria propagand\u00edstica nazi, el odio ha sido una moneda de cambio: vol\u00e1til, rentable 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