{"id":114484,"date":"2026-01-10T07:59:54","date_gmt":"2026-01-10T13:59:54","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=114484"},"modified":"2026-01-10T07:59:55","modified_gmt":"2026-01-10T13:59:55","slug":"la-profesora-que-ingreso-y-salio-dos-veces-de-un-convento-de-clausura-antes-de-los-30-dios-te-anestesia-para-que-des-el-paso-como-si-se-tratara-de-un-parto-yo-dona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/la-profesora-que-ingreso-y-salio-dos-veces-de-un-convento-de-clausura-antes-de-los-30-dios-te-anestesia-para-que-des-el-paso-como-si-se-tratara-de-un-parto-yo-dona\/","title":{"rendered":"La profesora que ingres\u00f3 y sali\u00f3 dos veces de un convento de clausura antes de los 30: \u00abDios te anestesia para que des el paso, como si se tratara de un parto\u00bb | Yo Dona"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-pale-cyan-blue-background-color has-background has-medium-font-size\">Mar\u00eda Gonz\u00e1lez quer\u00eda curar la enfermedad. Tras visitar una comunidad de religiosas, escogi\u00f3 cuidar las almas. Hasta que colg\u00f3 el velo. Y luego volvi\u00f3 a ingresar. Y de nuevo abandon\u00f3 los h\u00e1bitos. Las editoriales ya se pelean por sus memorias.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"769\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17677804735188-1024x769.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-114485\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17677804735188-1024x769.webp 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17677804735188-300x225.webp 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17677804735188-768x576.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17677804735188-1536x1153.webp 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/17677804735188.webp 1820w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Mar\u00eda Gonz\u00e1lez, en el centro de Madrid. \u00c1NGEL NAVARRETE<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6c63d501880e1a11730e6ad7035009fc\"><strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/autor\/charo-lagares.html\">CHARO LAGARES<\/a> \/ Yo Dona<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>odo era muy peque\u00f1o. Los techos parec\u00edan haber perdido cent\u00edmetros. Las habitaciones, estaba segura, hab\u00edan encogido. Su madre, al escucharla, repet\u00eda \u00abesta ni\u00f1a se ha vuelto loca\u00bb. Estaba convencida de que durante los meses que hab\u00eda pasado fuera, sus padres hab\u00edan alterado las proporciones de su casa.&nbsp;<strong>Durante los dos \u00faltimos a\u00f1os, al borde de la veintena, Mar\u00eda Gonz\u00e1lez hab\u00eda vivido en un convento de clausura.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De adolescente, recuerda, ni siquiera ten\u00eda clara la existencia de Dios. Sus padres iban a misa cada domingo, por supuesto, y, junto a su hermano, le\u00edan en familia Biblias ilustradas, s\u00ed, pero no pertenec\u00edan ni al Opus Dei ni al Camino Neocatecumenal. Cuando cambiaron Salamanca por Palma de Mallorca, los ni\u00f1os comenzaron a asistir a un colegio de monjas.&nbsp;<strong>A Mar\u00eda, que tiene el coraz\u00f3n cerca de los ojos, que las cosas, suelen decir, le entran por la vista, el h\u00e1bito no le resultaba bonito.<\/strong>&nbsp;Tampoco llevaban&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/yodona\/moda\/2024\/11\/05\/6728b17121efa00a1c8b45a0.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">velo<\/a>. Eran, como sus padres, de tendencias posconciliares.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la posibilidad de realizar la Confirmaci\u00f3n, se rebel\u00f3. Era buena estudiante, sal\u00eda cuando se lo permit\u00edan y recib\u00eda lecciones de ballet. Aquello era lo \u00fanico a lo que se opon\u00eda.&nbsp;<strong>Sus padres enderezaron la situaci\u00f3n y comenz\u00f3 a acudir a clases de catequesis.&nbsp;<\/strong>Con 15 a\u00f1os, la presencia renovada del Esp\u00edritu Santo, aventura Mar\u00eda, desdibuj\u00f3 el plan que ella hab\u00eda dise\u00f1ado para el verano de sus 16.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante una peregrinaci\u00f3n estival a la que asisti\u00f3 con su familia, su madre se hizo cargo de dirigir una representaci\u00f3n de teatro. Cuando acabara, hab\u00edan acordado, regresar\u00edan a Palma. No hab\u00edan permitido que Mar\u00eda se quedara sola en casa. Tem\u00edan, recuerda, que \u00abla liara\u00bb. Aquel grupo de gente acab\u00f3 por resultarle de inter\u00e9s. Eran j\u00f3venes y se mostraban alegres.&nbsp;<strong>Incluso los sacerdotes eran guapos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tras el paseo, Mar\u00eda quiso rezar. El incienso enturbiaba el aire cuando el sacerdote ley\u00f3 el salmo 50: \u00abMisericordia, Dios m\u00edo, por tu bondad, por tu inmensa compasi\u00f3n borra mi culpa. (&#8230;) L\u00e1vame: quedar\u00e9 m\u00e1s&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/yodona\/moda\/2025\/12\/30\/6949a20de9cf4a9d408b458a.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">blanco<\/a>&nbsp;que la nieve\u00bb.&nbsp;<strong>En aquel momento supo que Dios exist\u00eda.<\/strong>&nbsp;No hab\u00eda escuchado una voz al o\u00eddo ni el cielo se hab\u00eda partido en dos y bajo un rompimiento de gloria la hab\u00eda se\u00f1alado. La duda adolescente se hab\u00eda desvanecido.&nbsp;<strong>La hab\u00eda invadido la total, arrolladora, cristalina, certeza de que Dios la miraba.<\/strong>&nbsp;Fue, cuenta, \u00abcomo respirar\u00bb. Ahora ella, en cuya educaci\u00f3n espiritual ni la culpa ni el pecado hab\u00edan sido protagonistas, necesitaba confesar.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel fue un tiempo feliz. Mar\u00eda comenz\u00f3 a asistir con frecuencia a su parroquia. Junto a otros chicos de su edad organizaban el bel\u00e9n y las representaciones de la Pasi\u00f3n. Pasaban las tardes en los salones charloteando, como quienes se re\u00fanen en un bar.&nbsp;<strong>Se citaba con frecuencia con un sacerdote, su director espiritual.<\/strong>&nbsp;Contaba historietas e ideaba planes para su pandilla de amigos. Era alegre. Estaba contenta. A sus 16 a\u00f1os, jam\u00e1s le hab\u00edan roto el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-center has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>Mar\u00eda confes\u00f3 que deseaba estudiar Medicina para curar la enfermedad. Una monja le respondi\u00f3 que ellas eran m\u00e9dicos del alma<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Una tarde en la parroquia, mientras ayudaba a preparar las celebraciones de Pascua, oy\u00f3 a una se\u00f1ora detallar su pr\u00f3ximo viaje. Se dispon\u00eda a visitar a su hija,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/yodona\/actualidad\/2025\/11\/01\/68fa0f7bfc6c83070b8b457e.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>monja<\/strong><\/a><strong>&nbsp;clarisa, monja de clausura.<\/strong>&nbsp;Alguna profesi\u00f3n de votos se celebraba en el convento y aprovechaban la apertura para volver a ver a su ni\u00f1a. Mar\u00eda se apunt\u00f3 a la excursi\u00f3n. Sent\u00eda curiosidad por aquellas mujeres que, aisladas, se dedicaban a rezar y elaborar pastas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las chicas, recuerda, eran j\u00f3venes y guapas. Las conoci\u00f3 en el locutorio. Charlotearon y comieron juntas. Una de ellas pregunt\u00f3 a Mar\u00eda por sus planes tras el examen de Selectividad.&nbsp;<strong>La adolescente confes\u00f3 que quer\u00eda ser m\u00e9dico.<\/strong>&nbsp;Deseaba ayudar. En eso se parec\u00edan, contest\u00f3 la mujer velada. Se hab\u00edan alejado del mundo para poder entregarse a su misi\u00f3n: rezaban para que otros encontraran consuelo.&nbsp;<strong>Ellas eran m\u00e9dicos de almas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda sali\u00f3 de aquel convento \u00abtocada\u00bb. Una duda le estaba sacudiendo los planes. Mientras regresaba a casa, hab\u00eda dejado de tener claro que quisiera estudiar Medicina.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo comparti\u00f3 la inquietud con su director espiritual. El sacerdote le propuso pasar un d\u00eda a solas con las clarisas. Hab\u00edan renunciado a la vida activa, le explicaron las religiosas, porque&nbsp;<strong>con las manos ocupadas en una tarea siempre repetitiva, la oraci\u00f3n se pod\u00eda hilar en silencio.&nbsp;<\/strong>All\u00ed pod\u00edan entregarse a Dios. En el mundo, uno ten\u00eda que entregarse al otro. Mar\u00eda supo entonces que quer\u00eda ser monja.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo de trazar una estrategia. Sab\u00eda que deber\u00eda aplacar la reacci\u00f3n de su madre. Recurri\u00f3 a un plan digno de quien concierta una cita con un desconocido.&nbsp;<strong>Se lo revel\u00f3 en un lugar p\u00fablico: en el pasillo de pescado del supermercado.&nbsp;<\/strong>Pod\u00eda estar tranquila, seren\u00f3 a su madre, que intentaba contener el tono. Primero, aquel verano quer\u00eda llevar a cabo las experiencias, una convivencia de 15 d\u00edas en los que aspirantes y curiosas se instalan en el convento para poner a prueba su capacidad de adaptaci\u00f3n. No encontraba en su voluntad el impulso de ingresar en la orden de las clarisas de forma inminente. El momento no estaba cerca.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus padres consintieron. S\u00f3lo hicieron una petici\u00f3n: deb\u00eda completar sus a\u00f1os de universidad. Mar\u00eda acept\u00f3. Cambi\u00f3 sus solicitudes en el formulario de Selectividad. Puesto que antes o despu\u00e9s se convertir\u00eda en doctora espiritual, ya no deseaba estudiar Medicina. Escogi\u00f3, entonces, rodeada de chicos que se ofrec\u00edan a cargar con su mochila, Ciencias del Deporte.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-center has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>Amasando harina y az\u00facar, un pensamiento comenz\u00f3 a incordiarla: no sab\u00eda qu\u00e9 hac\u00eda all\u00ed, horneando pastas a sus 20 a\u00f1os, su destino hasta el \u00faltimo de sus d\u00edas<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Aquella experiencia dur\u00f3 s\u00f3lo algunas semanas m\u00e1s que la del convento. Durante la novena de la Inmaculada Concepci\u00f3n, Mar\u00eda le pidi\u00f3 a Dios una fecha de ingreso. Agarr\u00f3 el Evangelio y el libro se abri\u00f3 por las lecturas de Pascua, un a\u00f1o despu\u00e9s desde que visitara por primera vez a las clarisas.&nbsp;<strong>El mensaje divino hab\u00eda llegado a Mar\u00eda sin interferencias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 al convento, ya desde Madrid, adonde se hab\u00eda mudado su familia, \u00abcomo drogada, levitando. Era el d\u00eda m\u00e1s feliz de tu vida:te ibas a casar con Jes\u00fas y a reunir con tus hermanas.&nbsp;<strong>Dios te anestesia para que des el paso, como si se tratara de un&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/yodona\/lifestyle\/2024\/07\/12\/665494b921efa031168b4572.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>parto<\/strong><\/a><strong>, que cuando ves al beb\u00e9 parece que el dolor no sucedi\u00f3<\/strong>. Sientes un fuego de amor loco aunque no vayas a volver a ver a tu familia, a menos que te recojan para ir a votar. Tampoco te vas a volver a tomar una Coca-Cola con patatas con tus amigos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los meses transcurrieron y Mar\u00eda comenz\u00f3 a diluirse entre sus \u00abhermanas\u00bb. Pero tras los rezos, amasando harina y az\u00facar, un pensamiento comenz\u00f3 a incordiarla:&nbsp;<strong>no sab\u00eda qu\u00e9 hac\u00eda all\u00ed, horneando pastas a sus 20 a\u00f1os, su destino hasta el \u00faltimo de sus d\u00edas<\/strong>. Su familia la echaba de menos y ella a ellos. Dos a\u00f1os despu\u00e9s del ingreso, comenzaba a sospechar que su sitio no estaba all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda abandon\u00f3 el convento unos d\u00edas antes de que se celebrara la ceremonia donde se presentar\u00eda en la capilla vestida de novia, sus compa\u00f1eras la rodear\u00edan y, como hiciera&nbsp;<strong>san Francisco de As\u00eds<\/strong>&nbsp;con&nbsp;<strong>santa Clara<\/strong>, fundadora de la orden, tras el abrazo fraternal y un corte de pelo p\u00fablico, aparecer\u00eda vestida con su nuevo h\u00e1bito.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2026\/01\/07\/17677804758316.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00c1NGEL NAVARRETE<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Entonces comenz\u00f3 el peor a\u00f1o de su vida. Ante sus ojos, acostumbrados a las proporciones de un convento, su casa hab\u00eda menguado. Los veintea\u00f1eros hablaban de Tuenti y Facebook.&nbsp;<strong>El mundo que conoc\u00eda hab\u00eda dejado de existir.<\/strong>&nbsp;Durante los meses posteriores, la exclarisa durmi\u00f3 de d\u00eda y estudi\u00f3 de noche. Llamaba al convento para que le permitieran volver, pero la madre superiora le pidi\u00f3 que resistiera y que redujera el contacto.<\/p>\n\n\n\n<p>Inici\u00f3 sus estudios en Filolog\u00eda y comenz\u00f3 a recalibrar la relaci\u00f3n con su madre, a\u00fan dolida por la desaparici\u00f3n de su hija,&nbsp;<strong>irritada con la Iglesia por hab\u00e9rsela \u00abrobado\u00bb<\/strong>. Mientras hac\u00eda el camino de Santiago, lleg\u00f3 la calma a Mar\u00eda:&nbsp;<strong>sinti\u00f3 a Dios decirle que \u00c9l s\u00f3lo quer\u00eda que fuera feliz<\/strong>. Mar\u00eda tuvo un novio y, a los 25, con el instinto maternal por primera vez despierto, otro. Aquello no acab\u00f3 bien. Quiz\u00e1s, pens\u00f3 de nuevo, al filo de la treintena, todo se resolver\u00eda de vuelta al convento, de regreso con el amor puro, eterno, fiel.<\/p>\n\n\n\n<p>En su segundo intento, Mar\u00eda cambi\u00f3 de equipo. Pidi\u00f3 acceder a la orden del Carmelo, donde la clausura se endurec\u00eda:<strong>&nbsp;a las monjas s\u00f3lo se les permit\u00eda saludar a sus familiares a trav\u00e9s de dos juegos de rejas, la \u00faltima de ellas, con pinchos<\/strong>. En esa ocasi\u00f3n, s\u00f3lo su padre la acompa\u00f1\u00f3 al ingreso. Su madre le hab\u00eda retirado la palabra.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-center has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><em>Siente, ahora que a sus 36 a\u00f1os querr\u00eda formar una familia, que ha perdido el tiempo. Se pregunta a veces por qu\u00e9 Dios, si conoc\u00eda lo que iba a suceder, la llev\u00f3 all\u00ed<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background\">M\u00e1s en YoDona<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/album\/yodona\/moda\/2026\/01\/09\/6960c281e4d4d873778b45d1.html\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/album\/yodona\/moda\/2026\/01\/09\/6960c281e4d4d873778b45d1.html\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-thumbnail.cxpublic.com\/content\/dominantthumbnail\/442048ebd30932dc131f8d71e1b714a4240e35e8.jpg?6960edb9\" alt=\"\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/album\/yodona\/moda\/2026\/01\/09\/6960c281e4d4d873778b45d1.html\">La pelea en cueros de Jessica Goicoechea y Pilar Rubio, entre los looks del d\u00eda m\u00e1s destacados<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/yodona\/moda\/2025\/10\/30\/6901df37e85ece694e8b45ac.html\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/yodona\/moda\/2025\/10\/30\/6901df37e85ece694e8b45ac.html\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/content-thumbnail.cxpublic.com\/content\/dominantthumbnail\/952f308ededb0aff1e27c43cd1fb6c2ce5626aa6.jpg?6946b5a7\" alt=\"\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/yodona\/moda\/2025\/10\/30\/6901df37e85ece694e8b45ac.html\">El h\u00e1bito hace a la monja&#8230; y a Rosal\u00eda: la moda como expresi\u00f3n de la espiritualidad en tiempos convulsos o de renovaci\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Se la devolvi\u00f3 en menos de un a\u00f1o: Mar\u00eda dur\u00f3 dos meses entre carmelitas. Su cuerpo no aguant\u00f3 las exigencias. La obligaci\u00f3n de rezar de rodillas durante todo el d\u00eda le cuaj\u00f3 las piernas de cardenales. Pese al calor del verano, deb\u00edan vestir a diario un h\u00e1bito de ocho kilos de lana.&nbsp;<strong>La conversaci\u00f3n se prohib\u00eda a menos que la superiora otorgara su permiso. Dorm\u00edan en un jerg\u00f3n de paja y la carne estaba prohibida en la cocina.<\/strong>&nbsp;Sin derramar sangre, las penitencias eran tambi\u00e9n f\u00edsicas. En el fondo, admite, ella lo hab\u00eda sabido desde el principio. No le gust\u00f3 lo que sinti\u00f3 cuando cerraron tras ella las puertas del convento. Hab\u00eda querido salir corriendo detr\u00e1s de su padre.<\/p>\n\n\n\n<p>En ocasiones, Mar\u00eda lamenta sus vaivenes conventuales.&nbsp;<strong>Siente, ahora que a sus 36 a\u00f1os querr\u00eda formar una familia, que ha perdido el tiempo.<\/strong>&nbsp;Se pregunta a veces por qu\u00e9 Dios, si conoc\u00eda lo que iba a suceder, la llev\u00f3 all\u00ed. Ella se responde: \u00abTal vez, como escribi\u00f3&nbsp;<strong>san Ireneo<\/strong>, la gloria de Dios es que el hombre viva. As\u00ed se tallan sus diamantes\u00bb, modelados por los baches de sus caminos. Y quiz\u00e1, como canta su admirada&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/yodona\/actualidad\/2025\/12\/19\/69451fc5e85ece88738b45ac.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Rosal\u00eda<\/strong><\/a>&nbsp;en la canci\u00f3n inspirada por San Francisco y Santa Clara, por esa raz\u00f3n<em>&nbsp;Cristo piange diamanti<\/em>&nbsp;(Cristo llora diamantes).<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/yodona\/actualidad\/2026\/01\/10\/695e2f6be9cf4ad76c8b457a.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/yodona\/actualidad\/2026\/01\/10\/695e2f6be9cf4ad76c8b457a.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Gonz\u00e1lez quer\u00eda curar la enfermedad. Tras visitar una comunidad de religiosas, escogi\u00f3 cuidar las almas. 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