{"id":110416,"date":"2025-11-14T09:00:24","date_gmt":"2025-11-14T15:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=110416"},"modified":"2025-11-14T09:20:06","modified_gmt":"2025-11-14T15:20:06","slug":"opinion-ninfomanas-y-pichabravas-xlsemanal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-ninfomanas-y-pichabravas-xlsemanal\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | Ninf\u00f3manas y pichabravas | XLSemanal"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"400\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Perez-Reverte.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-110417\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Perez-Reverte.jpg 400w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Perez-Reverte-300x300.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Perez-Reverte-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c1c359b2b8303077e69762a96d6e4372\"><strong><a href=\"https:\/\/www.abc.es\/xlsemanal\/firmas\/arturo-perez-reverte\">Arturo P\u00e9rez-Reverte<\/a> \/ XLSemana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El lenguaje es una trampa elegante, una m\u00e1quina de poder disfrazada de diccionario. Lo dijo un fulano con acento franc\u00e9s y barba de catedr\u00e1tico: quien nombra, manda. Porque las palabras no solo describen, sino que deciden a qui\u00e9n aplaudir y a qui\u00e9n llevar al pared\u00f3n. Y en esa t\u00f3mbola&nbsp;del idioma espa\u00f1ol pocas palabras son tan significativas de lo que somos, fuimos o nunca dejamos de ser, como&nbsp;<em>ninf\u00f3mana<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>pichabrava.&nbsp;<\/em>Las dos calcan con precisi\u00f3n quir\u00fargica nuestra moral sexual de toda la vida. La primera viene del griego \u2013<em>nymph<\/em><em>\u00af<\/em><em>e,&nbsp;<\/em>ninfa; man\u00eda, locura\u2013. O sea, una ninfa loca. El t\u00e9rmino viaj\u00f3 con toga romana, pas\u00f3 por los conventos medievales y aterriz\u00f3 en el siglo XIX, donde los m\u00e9dicos de entonces, entre cigarro y cloroformo, diagnosticaban&nbsp;<em>ninfoman\u00eda<\/em>&nbsp;a cualquier mujer que demostrara m\u00e1s apetito sexual del que su esposo estaba dispuesto a conceder. Era el tiempo en que la&nbsp;<em>histeria<\/em>&nbsp;femenina se curaba con masajes p\u00e9lvicos y duchas de agua fr\u00eda, y el deseo femenino se clasificaba como patolog\u00eda nerviosa. Freud hizo negocio con eso. Si goza, est\u00e1 reprimida; y si no goza, tambi\u00e9n, dijo el muy cabr\u00f3n. Ciencia moderna, la llamaban.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El lenguaje popular, en su infinita sabidur\u00eda, siempre ha sabido a qui\u00e9n fusilar en la cuneta. A las mujeres, t\u00e9rminos punitivos. A los hombres, ep\u00edtetos de campeones<\/h2>\n\n\n\n<p>La ninf\u00f3mana fue la gran invenci\u00f3n m\u00e9dica: una excusa elegante para decir \u00abno es que le guste la candela, es que est\u00e1 enferma\u00bb. As\u00ed, la sociedad pod\u00eda ir tranquila a misa de ocho. Pero el var\u00f3n no necesit\u00f3 diagn\u00f3stico. Cuando un pavo mostraba id\u00e9ntico apetito no lo medicaban, sino que lo felicitaban. Se invent\u00f3 para \u00e9l otro mito m\u00e1s simp\u00e1tico: el s\u00e1tiro, criatura del bosque. En los libros de mitolog\u00eda, el s\u00e1tiro era un sinverg\u00fcenza adorable; en los de medicina, ni sal\u00eda. Su exceso de deseo era prueba de buena salud. En la Am\u00e9rica hispana tuvo su versi\u00f3n criolla: pichabrava. Maravillosa palabra, de las que se sueltan entre risas y con una palmada en la espalda. El pichabrava es un campe\u00f3n, un h\u00e9roe de cantina. El t\u00e9rmino no insulta, admira. Es vocablo de potencia, virilidad, \u00e9xito, elogio f\u00e1lico con denominaci\u00f3n de origen. Y qu\u00e9 iron\u00eda: ambas palabras \u2013ninf\u00f3mana y pichabrava\u2013 nombraron lo mismo, el deseo desbordado. Pero uno ven\u00eda con camisa de fuerza y otro con medalla de oro y la pr\u00f3xima copa la pago yo.<\/p>\n\n\n\n<p>El lenguaje popular, en su infinita sabidur\u00eda, siempre ha sabido a qui\u00e9n fusilar en la cuneta. A las mujeres, adjetivos punitivos: ninf\u00f3mana, hist\u00e9rica, desvergonzada, ramera. A los hombres, ep\u00edtetos de campeones: donju\u00e1n, conquistador, castigador, burlador, semental. Y aunque el castellano se moderniza, ni el diccionario que lo observa se libra: la virgen es virtud; el donju\u00e1n, seductor; la ninf\u00f3mana, insaciable. Lo divertido es c\u00f3mo cambia la forma y se conserva el fondo. Durante el XIX, la cosa pas\u00f3 de los consultorios a los salones. Los novelistas inventaron se\u00f1oras que mor\u00edan de deseo mal encauzado. Luego la cosa cambi\u00f3 a diagn\u00f3stico psiqui\u00e1trico. S\u00f3lo hace poco se suaviz\u00f3 en los manuales, sustituida por el m\u00e1s as\u00e9ptico&nbsp;<em>trastorno hipersexual.<\/em>&nbsp;Mismo perro, otro collar. El lenguaje cumpliendo la vieja funci\u00f3n social de polic\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y mientras, el jacarandoso pichabrava sigui\u00f3 feliz, ri\u00e9ndose en los casinos y los bares. Ning\u00fan comit\u00e9 m\u00e9dico le meti\u00f3 mano. El deseo masculino, naturalizado; el femenino, fiscalizado. As\u00ed estuvimos siglos: ellos con licencia para picotear, ellas con obligaci\u00f3n de justificarse. Y as\u00ed seguimos, a pesar de los que ahora, ellos, ellas y elles, se dicen rompedores, los ti\u00f1alpas, echando la culpa al diccionario que, por fortuna, levant\u00f3 acta notarial de todo. Como si eliminar un sustantivo desmontara treinta siglos de estructura mental.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las verdaderas revoluciones femeninas no las hicieron los ling\u00fcistas espont\u00e1neos de Twitter, sino las mujeres que sin&nbsp;<em>hashtag<\/em>&nbsp;ni pancarta se jugaron el cuello desde siempre. Ah\u00ed est\u00e1n Rahab, Tamar, Judit, Betsab\u00e9, Mar\u00eda Magdalena y compa\u00f1\u00eda, esas pecadoras b\u00edblicas que torearon leyes divinas y humanas a fuerza de inteligencia y coraje, haciendo feminismo antes de que la palabra existiera. Despu\u00e9s, Cervantes las meti\u00f3 en la literatura: Marcela, Dorotea, Preciosa&#8230; Mujeres que no se pintaban la cara de morado ni alardeaban de idiotas sin complejos, pero ten\u00edan m\u00e1s dignidad que todo un Parlamento espa\u00f1ol. Porque todav\u00eda hoy (2025) enarcamos una ceja ante el deseo de una mujer y miramos al macho de turno \u2013hasta que pierde los papeles como Errej\u00f3n\u2013 con la misma indulgencia que al torero. El lenguaje no cambia si no cambia la mirada, que es m\u00e1s vieja que las palabras. As\u00ed que deber\u00edamos sobar menos el diccionario y mirar m\u00e1s la Historia. Ah\u00ed est\u00e1n las aut\u00e9nticas rebeldes, las que amaron y sobrevivieron mientras les pon\u00edamos crueles etiquetas: ninf\u00f3manas, rameras, pecadoras. Cuando s\u00f3lo eran mujeres libres. Y todav\u00eda hoy, en esta Espa\u00f1a m\u00e1s falsa que un euro de mortadela, ser de verdad libre sigue siendo lo m\u00e1s grave.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/xlsemanal\/firmas\/arturo-perez-reverte\/ninfomanas-y-pichabravas.html\">https:\/\/www.abc.es\/xlsemanal\/firmas\/arturo-perez-reverte\/ninfomanas-y-pichabravas.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arturo P\u00e9rez-Reverte \/ XLSemana El lenguaje es una trampa elegante, una m\u00e1quina de poder disfrazada de diccionario. 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