{"id":108251,"date":"2025-10-04T12:19:45","date_gmt":"2025-10-04T18:19:45","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=108251"},"modified":"2025-10-04T12:19:47","modified_gmt":"2025-10-04T18:19:47","slug":"asi-es-el-libro-de-politica-mas-influyente-del-ano-la-escasez-que-padecemos-es-una-eleccion-la-lectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/asi-es-el-libro-de-politica-mas-influyente-del-ano-la-escasez-que-padecemos-es-una-eleccion-la-lectura\/","title":{"rendered":"As\u00ed es el libro de pol\u00edtica m\u00e1s influyente del a\u00f1o: \u00abLa escasez que padecemos es una elecci\u00f3n\u00bb | La Lectura"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#00d1847a\">&#8216;Abundancia&#8217;, que llega ahora a Espa\u00f1a, empuja a la izquierda a reinventarse para construir m\u00e1s casas, chips, redes&#8230; \u00abVivimos en una escasez elegida y admitir que podemos obrar de otra forma es emocionante\u00bb, dice Derek Thompson, coautor del libro junto a Ezra Klein<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/17588945717268-910x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-108252\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/17588945717268-910x1024.jpeg 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/17588945717268-267x300.jpeg 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/17588945717268-768x864.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/17588945717268.jpeg 1200w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Patricia Bolinches <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/autor\/pablo-r-suanzes.html\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e7de2c220a27d788b45fbc8ab5f3799b\"><strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/autor\/pablo-r-suanzes.html\">Pablo R. Suanzes<\/a> \/ Texto \/ La Lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eab7ac0cf98ef9258436801df16fe6ca\"><strong>Patricia Bolinches \/ Ilustraciones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se rompe el hechizo de un orden pol\u00edtico, ideas que antes se consideraban inveros\u00edmiles e inaceptables se vuelven posibles, incluso inevitables. Ocurri\u00f3 en la d\u00e9cada de 1930 en Estados Unidos, cuando la Gran Depresi\u00f3n cre\u00f3 el espacio necesario para el auge del \u00abcolectivismo socialdem\u00f3crata\u00bb de Franklin Delano Roosevelt. Ocurri\u00f3 tras la d\u00e9cada de 1970, cuando el auge del individualismo cambi\u00f3 la forma en que la gente pensaba sobre los impuestos y el gasto, la regulaci\u00f3n de la econom\u00eda y la libertad, lo que consolid\u00f3 un \u00abneoliberalismo sociol\u00f3gico\u00bb.&nbsp;<strong>Y puede que, mientras usted lee estas l\u00edneas, est\u00e9 ocurriendo de nuevo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNos encontramos en un per\u00edodo poco com\u00fan en la historia en el que el declive de un orden pol\u00edtico da paso a otro. No es algo repentino, sino que el colapso se ha ido gestando durante d\u00e9cadas. Comenz\u00f3 con la Gran Recesi\u00f3n, que destroz\u00f3 la creencia generalizada en los mercados desregulados. La crisis clim\u00e1tica revel\u00f3 todo lo que la filosof\u00eda de s\u00f3lo b\u00fasqueda de beneficios ocultaba. Las consecuencias de la normalizaci\u00f3n del comercio con China demostraron que los profetas del libre comercio no entend\u00edan ni a China ni a Estados Unidos. A lo largo de la d\u00e9cada de 2010, una lenta recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica aliment\u00f3 el resentimiento p\u00fablico por la desigualdad. En 2020, la pandemia aniquil\u00f3 la confianza de muchos en el gobierno, o lo que quedaba de ella. Y entre 2021 y 2024, la inflaci\u00f3n atrajo la atenci\u00f3n hacia una oleada de crisis interconectadas, de escasez, oferta y asequibilidad. Durante a\u00f1os, los l\u00edmites de la pol\u00edtica se hab\u00edan percibido como fijos, incluso inmutables. Pero ahora se est\u00e1n derrumbando\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Este p\u00e1rrafo tan poderoso, tan vivo y provocador, est\u00e1 en las p\u00e1ginas de&nbsp;<\/strong><em><strong>Abundancia<\/strong><\/em><strong>, el libro escrito por los periodistas Ezra Klein y Derek Thompson&nbsp;<\/strong>que ha generado un enorme debate en EEUU y que ahora llega a Espa\u00f1a (Capit\u00e1n Swing). Subtitulado en ingl\u00e9s La nueva izquierda y el futuro del progreso, el libro no es un tratado de ciencia pol\u00edtica o una cr\u00f3nica de actualidad, sino un ensayo centrado en algo mucho m\u00e1s concreto. En una situaci\u00f3n que Espa\u00f1a tambi\u00e9n est\u00e1 experimentando, pero no acaba de definir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se trata del problema de la escasez y de la abundancia<\/strong>. De c\u00f3mo necesitamos m\u00e1s pisos y menos smartphones, m\u00e1s energ\u00eda asequible y menos ropa de cinco euros. De c\u00f3mo las decisiones de una generaci\u00f3n, por muy bienintencionadas, \u00fatiles e incluso necesarias que fueran, tienen consecuencias enormes sobre la siguiente y crean brechas profundas. Un fen\u00f3meno que empezamos a abordar aqu\u00ed, desde \u00e1ngulos distintos, gracias a obras recientemente publicadas, como&nbsp;<em>Tres millones de viviendas<\/em>, del soci\u00f3logo Jorge Galindo, o&nbsp;<em>La vida ca\u00f1\u00f3n. La historia de Espa\u00f1a a trav\u00e9s de los boomers<\/em>, de la periodista Anal\u00eda Plaza.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Abundancia&nbsp;<\/em>arranca con una declaraci\u00f3n concisa y potente:&nbsp;<strong>\u00abLa escasez es una elecci\u00f3n. Para tener el futuro que deseamos, necesitamos construir e inventar m\u00e1s\u00bb.&nbsp;<\/strong>Eso es todo. Esa es la tesis. Parece demasiado simple y simplista. \u00abY, sin embargo, la historia de EEUU en el siglo XXI es la historia de una escasez elegida. Reconocer que podr\u00edamos obrar de otra manera es emocionante, pero enfrentarse a las razones por las que elegimos lo contrario es desesperante\u00bb, explica Thompson en una charla con Papel en Washington.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Construir, construir, construir. Vivienda, infraestructuras, redes.&nbsp;<\/strong>Algo que en el pasado se hac\u00eda a lo grande, pero que ahora se ha vuelto lento, cuando no imposible. En parte por la acumulaci\u00f3n de crisis, en parte por ideolog\u00eda, en parte por cabezoner\u00eda, en parte por las reglas que nos dimos para evitar el fraude, la corrupci\u00f3n, la contaminaci\u00f3n o la discriminaci\u00f3n. Reglas necesarias y loables en sus objetivos, pero ineficientes para el siglo XXI y con efectos no deseados mucho m\u00e1s profundos de lo que imaginamos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ezra Klein<\/strong>, columnista estrella de The New York Times, y&nbsp;<strong>Derek Thompson<\/strong>, reportero de The Atlantic, son dos periodistas j\u00f3venes, progresistas, que llevan lustros escribiendo sobre pol\u00edticas p\u00fablicas, tecnolog\u00eda y econom\u00eda. Han sido blogueros y analistas, curtidos en mil batallas digitales. Est\u00e1n a favor del estado de bienestar y la distribuci\u00f3n. De las pol\u00edticas p\u00fablicas que ayuden a los m\u00e1s necesitados y que corrigen desequilibrios sist\u00e9micos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora ocupan una posici\u00f3n de \u00e9xito en el coraz\u00f3n del establishment, y precisamente por eso han querido lanzar un mensaje a sus propias filas.&nbsp;<strong>Uno amargo, muy dif\u00edcil de tragar, que arranca con reproches:&nbsp;<\/strong>\u00abLos Dem\u00f3cratas, acobardados por la revoluci\u00f3n de Ronald Reagan y temerosos de ser calificados de socialistas, se autoconfinaron a trabajar s\u00f3lo la parte de la oferta en la econom\u00eda. Cuando los americanos escucharon decir en 1978 que &#8216;el Gobierno no puede resolver nuestros problemas, s\u00f3lo fijar nuestros objetivos&#8217;, las palabras no ven\u00edan de los conservadores, sino de Jimmy Carter. En 1996, Bill Clinton anunci\u00f3 a bombo y platillo que \u00abla era de los grandes gobiernos ha terminado\u00bb, apuntan. Y desde entonces, ha ido a peor.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Las palabras &#8216;oferta&#8217; y &#8216;desregulaci\u00f3n&#8217; se codifican como de derechas y por eso la gente de izquierdas siente una alergia instintiva. Pero, \u00bfc\u00f3mo ayuda a los pobres la escasez de vivienda o de vacunas?Derek Thompson<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En uno de sus primeros v\u00eddeos, antes de convertirse en polemista nacional y luego en pol\u00edtico,&nbsp;<strong>Pablo Iglesias<\/strong>&nbsp;explicaba a su audiencia que \u00abel comunista que pierde es un mal comunista\u00bb. Luego a\u00f1ad\u00eda que \u00e9l estaba harto de perder, as\u00ed que era hora de empezar a hacer las cosas de otra manera para salir del rinc\u00f3n olvidado de la historia. En la primera escena del primer episodio de la serie&nbsp;<em>The Newsroom<\/em>, de&nbsp;<strong>Aaron Sorkin<\/strong>, el protagonista, un periodista c\u00ednico y pasado de vueltas, deja en shock al p\u00fablico na\u00edf de un panel en una universidad cuando afirma que \u00abEEUU no es el mejor pa\u00eds del mundo\u00bb y que \u00aba la gente no le gustan los progresistas porque pierden\u00bb.<strong>&nbsp;\u00abSi son tan jodidamente listos, \u00bfpor qu\u00e9 pierden siempre?\u00bb, se preguntaba.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los autores de&nbsp;<em>Abundancia<\/em>, emblemas de ese progresismo educado y le\u00eddo de las \u00e9lites, pero hartos de perder batallas en la pr\u00e1ctica, fusionan ambos planteamientos, o algo parecido, en su ensayo, que ha recibido tanta atenci\u00f3n medi\u00e1tica como cr\u00edticas a su contenido, atacando que no se centren en los ricos, las empresas, los monopolios, las leyes de competencia o que no sea un manual sobre una teor\u00eda completa del poder.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo hay ninguna contradicci\u00f3n entre el libro y los objetivos de la izquierda\u00bb, dice Thompson. \u00abAlcanzar los objetivos de la izquierda moderna no es siquiera posible sin la reforma del Estado que imaginamos. Pero he llegado a apreciar las tensiones entre Abundancia y las formas m\u00e1s puras de populismo, porque simplemente tenemos diferentes teor\u00edas del poder\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2025\/09\/26\/17588945719734.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Klein y Thompson son cualquier cosa salvo radicales y subversivos. Usan un lenguaje siempre medido y pocos calificativos. Pero dicen que en realidad su libro s\u00ed es una teor\u00eda del poder, pero una que no le gusta a la izquierda. Sugieren que si los progresistas y socialistas no ganan es porque han renunciado a la batalla de las ideas o se han obsesionado con ellas, respectivamente. Se han replegado y se han obsesionado tanto con los procedimientos y la filosof\u00eda que se ha olvidado de los resultados. Les importa m\u00e1s tener raz\u00f3n que conseguir objetivos. Han sido incapaces de darse cuenta de cu\u00e1les son las prioridades de la gente y de aceptar que a menudo&nbsp;<strong>\u00ablas soluciones de una generaci\u00f3n se pueden convertir en los problemas de la siguiente\u00bb<\/strong>, escriben. \u00abLa pol\u00edtica no va de los problemas que tenemos, sino de los que vemos\u00bb, a\u00f1aden lamentando que dentro de las teor\u00edas populistas del poder, las malas pol\u00edticas (policies), las que no funcionan y fracasan, a menudo se justifiquen como buena pol\u00edtica (politics) porque son ideol\u00f3gicamente puras.<\/p>\n\n\n\n<p>EEUU, como Europa, padece un drama de escasez y de mala regulaci\u00f3n, pero la izquierda, sostienen, tiene demasiado miedo, o inhibiciones, para romper los tab\u00faes a los que se ha aferrado. Las soluciones requieren arrojo, exigen pol\u00edticas econ\u00f3micas sobre la oferta y no sobre la demanda y necesitan desregulaci\u00f3n. \u00abPero no del mercado, sino del Gobierno\u00bb, puntualiza Thompson. \u00abEl problema es que esos son t\u00e9rminos asociados desde hace d\u00e9cada a la derecha que el progresismo no quiere tocar por miedo. Por diversas razones las palabras &#8216;oferta&#8217; y &#8216;desregulaci\u00f3n&#8217; se codifican como de derechas y por eso la gente de izquierdas a menudo siente una alergia instintiva. Pero,&nbsp;<strong>\u00bfc\u00f3mo ayuda a los pobres la escasez de vivienda? \u00bfO la escasez de vacunas que pueden salvarles la vida? \u00bfO que el Gobierno est\u00e9 tan atado de manos que no pueda funcionar mientras intentamos a\u00f1adirle responsabilidades?<\/strong>&nbsp;No proponemos desregular el mercado, sino al propio gobierno para que logre sus propios fines. &#8216;Desregulaci\u00f3n&#8217; deber\u00eda ser una palabra con la que nos sintamos c\u00f3modos si las normas que obstaculizan al gobierno le impiden alcanzar sus objetivos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abQuiero ver m\u00e1s redistribuci\u00f3n, pero quiero que \u00e9sta cumpla lo que promete\u00bb, ha escrito Klein. \u00abSi los dem\u00f3cratas est\u00e1n cobrando impuestos para construir trenes de alta velocidad, ese tren de alta velocidad deber\u00eda existir; si est\u00e1n cobrando impuestos para construir cargadores de veh\u00edculos el\u00e9ctricos, esos cargadores deber\u00edan construirse; si prometen precios m\u00e1s bajos para los medicamentos, esos precios m\u00e1s bajos deber\u00edan materializarse r\u00e1pidamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Los autores sostienen que las empresas y los millonarios tienen demasiado poder sobre la econom\u00eda y la pol\u00edtica. Defienden que s\u00ed hay problemas que se pueden remediar o paliar dando dinero, cheques, mediante transferencias y estabilizadores autom\u00e1ticos en momentos de crisis. Pero hay otras, como la falta de viviendas, que no. Y admitirlo, explican desesper\u00e1ndose, no es ser de conservador, reaccionario, vendidos al capital y los promotores.<strong>&nbsp;\u00abTenemos abundancia de los bienes que llenan una casa y escasez de lo necesario para una buena vida\u00bb,<\/strong>&nbsp;explica Thomson. \u00abHay muchas teles, electrodom\u00e9sticos y ropa. No estamos en contra, pero lo que queremos son los cimientos de una buena vida, y estos empiezan no s\u00f3lo por una vivienda, sino por vivir donde quieres vivir. No s\u00f3lo hablamos de tener cuatro paredes y un techo, sino de que est\u00e9n donde quieres estar y trabajar. Si los costes energ\u00e9ticos se descontrolan, todo lo que define la econom\u00eda moderna, ya sean nuestros coches o la calefacci\u00f3n, sube de precio y la vida se vuelve imposible. Las \u00faltimas d\u00e9cadas han sido las de una econom\u00eda del consumo, pero los pilares de la abundancia no son televisores de pantalla plana y m\u00f3viles peque\u00f1os con internet\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>EEUU construy\u00f3 menos casas en los a\u00f1os 70 que en los 60. Menos en los 80 que en los 70 y as\u00ed hasta nuestros d\u00edas. El bum posterior a la Segunda Guerra Mundial provoc\u00f3 una expansi\u00f3n sin precedentes. Pero la falta de regulaciones medioambientales o laborales provoc\u00f3 contaminaciones brutales de aguas y aire. Los gobiernos, tarde y mal a menudo, reaccionaron. \u00abPero esas leyes bienintencionadas para proteger la naturaleza en el siglo XX hoy bloquean los proyectos para tener energ\u00edas limpias en el XXI\u00bb, afirma el libro.<strong>Y ah\u00ed llega el grueso de la controversia, hasta el punto de que alguna publicaci\u00f3n ha dicho que el libro es combustible \u00abpara las guerras civiles de los Dem\u00f3cratas\u00bb y \u00abneoliberalismo camuflado\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\">Es demasiado dif\u00edcil construir viviendas. Es demasiado dif\u00edcil generar energ\u00eda limpia. Es demasiado dif\u00edcil construir transporte p\u00fablicoDerek Thompson<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Los autores son muy cautos. No rechazan del todo las regulaciones y protecciones, todo lo contrario. Pero constatan que el celo administrativo hace imposible en la pr\u00e1ctica lo necesario para cubrir las necesidades, lo que provoca precios disparados, procesos eternos y enorme frustraci\u00f3n. Conseguir los estudios, los permisos y las licencias cuesta cientos de miles de euros y a\u00f1os de trabajo. Las leyes destinadas a corregir discriminaciones hist\u00f3ricas tienen efectos no deseados sobre el terreno. Y al final, s\u00f3lo unos pocos se lucran y millones pagan las consecuencias. Literalmente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00abSe ha vuelto demasiado dif\u00edcil construir y demasiado caro vivir en lugares donde gobiernan los dem\u00f3cratas\u00bb<\/strong>, escriben. \u00abEs demasiado dif\u00edcil construir viviendas. Es demasiado dif\u00edcil generar energ\u00eda limpia. Es demasiado dif\u00edcil construir transporte p\u00fablico. El problema no es t\u00e9cnico porque sabemos c\u00f3mo construir complejos de apartamentos, paneles solares y v\u00edas de tren. El problema radica en las normas, las leyes y la cultura pol\u00edtica que rigen la construcci\u00f3n en muchos estados dem\u00f3cratas\u00bb. Construir casas cuesta 2,3 veces m\u00e1s en la progresista California que en la conservadora Texas. Y se tarda casi dos a\u00f1os m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Klein y Thompson llevan a\u00f1os recopilando ejemplos y datos. Insisten que no es&nbsp;<em>cherry-picking<\/em>, que no han ido a por lo m\u00e1s extremo o lo m\u00e1s f\u00e1cil. Por ejemplo, en 2019, la legislatura de Nueva York aprob\u00f3 un plan de tarificaci\u00f3n por congesti\u00f3n de coches para la ciudad. El plan era bastante simple, parecido al de Londres y otras ciudades europeas: que conducir por las zonas m\u00e1s concurridas de Manhattan costara dinero y usar los ingresos para mejorar el transporte p\u00fablico en toda la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El problema es que algunas calles se construyeron con fondos federales, y la ley establece que un estado no puede imponer por su cuenta un recargo de ese tipo.<\/strong>&nbsp;Nueva York necesitaba a Washington. Trump se opon\u00eda frontalmente, pero Joe Biden no, ya que parec\u00eda el cl\u00e1sico objetivo de un Ejecutivo progresista: reducir contaminaci\u00f3n con una tasa progresiva que afecta, en general, a quienes tienen recursos suficientes para conducir por Manhattan. Aun as\u00ed, la medida se atasc\u00f3 entre abogados, lobistas, c\u00e1maras legislativas, comit\u00e9s y en 2024 segu\u00edan esperando.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay mucho m\u00e1s en el libro (y en sus columnas y podcast). Un ba\u00f1o p\u00fablico para un parque en el barrio de Noe Valley, en San Francisco, costaba 1,7 millones, porque la construcci\u00f3n requer\u00eda una licitaci\u00f3n muy lenta, sueldos muy por encima de la media por trabajar para el ayuntamiento, nueve agencias diferentes para aprobar el proceso, una revisi\u00f3n de dise\u00f1o, varias sesiones para escuchar la opini\u00f3n de la comunidad&#8230;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\">La lectura no es que la \u00fanica manera de construir cosas en EEUU es romper todas las reglas, sino que que la \u00fanica manera de construir cosas es entender qu\u00e9 reglas nos sirvenDerek Thompson<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En Chicago o Washington se est\u00e1n haciendo viviendas protegidas para vecinos de rentas bajas, y construir cada piso supone entre 1,1 y 1.3 millones. En San Francisco, la \u00fanica manera de hacerlo por menos de medio mill\u00f3n es esquivar de mutuo acuerdo al Gobierno, mediante una inversi\u00f3n privada enorme y permisos especiales que permitan evitar parte de las normativas, como el n\u00famero de plazas de aparcamiento exigidas por ley. O que ciertas obras s\u00f3lo las hagan empresas con menos de siete millones de facturaci\u00f3n. O que pase por media docena de comit\u00e9s. Al final, hay muy pocos contratistas que cumplan todos los requisitos, y son muy caros y por esa demanda, muy lentos. Y cuando ya saben hacer el trabajo, dejan de cumplir las exigencias, as\u00ed que no pueden hacer m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los ejemplos hacen hervir la sangre.&nbsp;<\/strong>El proyecto del metro de la Segunda Avenida en la ciudad de Nueva York fue el m\u00e1s caro por kil\u00f3metro que el mundo haya visto jam\u00e1s. Nada ha cambiado desde entonces. California tiene el peor problema de vivienda de EEUU. Acoge al 12 % de la poblaci\u00f3n del pa\u00eds, pero al 30% de las personas sin hogar y al 50 % de la poblaci\u00f3n sin hogar sin refugio. \u00ab\u00bfHa llevado este fracaso innegable a que California construya hoy m\u00e1s viviendas que hace una d\u00e9cada? No\u00bb, sentencian.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1982, el gobernador Jerry Brown firm\u00f3 un proyecto de ley para estudiar el dise\u00f1o de un tren de alta velocidad en California y cre\u00f3 una autoridad para planificar su construcci\u00f3n. En 2008, los votantes aprobaron la Proposici\u00f3n 1A, que reserv\u00f3 10.000 millones para iniciar la construcci\u00f3n de una l\u00ednea para conectar Los \u00c1ngeles y San Francisco, en dos horas y 40 minutos. Costar\u00eda, estimaban, 33.600 millones, y los californianos podr\u00edan utilizarla para el a\u00f1o 2020. En 2018, la previsi\u00f3n era que no habr\u00eda ning\u00fan tramo transitable hasta m\u00ednimo 2020, y el costo estimado ya no era de 33.000 millones, sino de 77.000. \u00ab<strong>El proyecto se encuentra atrapado en un extra\u00f1o limbo entre la fantas\u00eda pol\u00edtica y la realidad.<\/strong>&nbsp;La agencia no tiene ni de cerca el dinero ni el capital pol\u00edtico que necesitar\u00eda para completar la l\u00ednea de Los \u00c1ngeles a San Francisco y el coste ahora se estima en 110.000 millones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro expone otro caso revelador. Cuando un cami\u00f3n con combustible volc\u00f3 sobre un puente de la autopista I-95, en Pensilvania, explot\u00f3 y el calor fundi\u00f3 un puente por el que circula m\u00e1s de 160.000 veh\u00edculos al d\u00eda. Repararlo siguiendo las normas habr\u00eda llevado a\u00f1os. El gobernador, dem\u00f3crata, declar\u00f3 el estado de emergencia, y las rode\u00f3, dando el trabajo a empresas que ya estaban en la zona o conocidas, permitiendo turnos de trabajo de 24 horas, acelerando cada paso. El nuevo puente estuvo listo en semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa lectura no deber\u00eda ser que la \u00fanica manera de construir cosas en EEUU es romper todas las reglas. Yo dir\u00eda que la \u00fanica manera de construir cosas es entender qu\u00e9 reglas nos sirven. El gobernador Shapiro entendi\u00f3 que no pod\u00eda depender de una ley de hac\u00eda 53 a\u00f1os para construir este puente. Hoy tenemos que tener una conversaci\u00f3n honesta sobre qu\u00e9 reglas tienen sentido para la d\u00e9cada de 2020. Me niego a entrar en una narrativa que diga que construir y tener aire limpio, leyes laborales justas son incompatibles\u00bb, recalca Thompson.&nbsp;<strong>\u00abCada \u00e9poca tienen que reconocer diferentes problemas y resolverlos tal y como son ahora en lugar de aferrarse a paradigmas que ten\u00edan sentido hace 60 a\u00f1os\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora mismo EEUU, pero tambi\u00e9n Europa, viven en medio de polarizaci\u00f3n, furia e incapacidad de los partidos de trabajar juntos. Obsesionados por las luchas identitarias e incapaces de trabajar para solucionar los problemas palpables. \u00abComo sostiene&nbsp;<strong>Gary Gerstle<\/strong>, historiador de Cambridge, la pol\u00edtica avanza no por los desacuerdos entre los partidos, algo muy evidente, sino por los acuerdos discretos. Lo que vivimos ahora es un interregno, un per\u00edodo entre \u00f3rdenes pol\u00edticos\u00bb, sostiene Thompson. \u00abEn EEUU&nbsp;<strong>tenemos una izquierda que avanza velozmente hacia el socialismo y una derecha que avanza velozmente hacia esta extra\u00f1a combinaci\u00f3n de autoritarismo corporativo o corporativista.<\/strong>&nbsp;Y a medida que los partidos se distancian, hay menos espacio para que la gente realmente se ponga de acuerdo y avance en las pol\u00edticas de forma sostenible\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Como avis\u00f3&nbsp;<strong>Antonio Gramsci,&nbsp;<\/strong>cuando el viejo mundo est\u00e1 muriendo y el nuevo mundo lucha por nacer, \u00abes el tiempo de los monstruos\u00bb<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>&#8216;Abundancia&#8217;<\/strong>, de Ezra Klein y Derek Thompson, ya est\u00e1 a la venta (Capit\u00e1n Swing)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2025\/10\/03\/68de5afee9cf4a9e218b45ae.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2025\/10\/03\/68de5afee9cf4a9e218b45ae.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8216;Abundancia&#8217;, que llega ahora a Espa\u00f1a, empuja a la izquierda a reinventarse para construir m\u00e1s casas, chips, redes&#8230; 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