{"id":105668,"date":"2025-08-27T10:01:35","date_gmt":"2025-08-27T16:01:35","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=105668"},"modified":"2025-08-27T10:01:36","modified_gmt":"2025-08-27T16:01:36","slug":"opinion-san-agustin-un-pensador-para-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-san-agustin-un-pensador-para-hoy\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | San Agust\u00edn, un pensador para hoy"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"500\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-71831\" style=\"width:184px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg 500w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-300x300.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-150x150.jpeg 150w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2e1a3a2401b90313040be328de3e1528\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>A&nbsp;<strong>Lorena<\/strong>,<\/em><br><em>por su cumplea\u00f1os.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Conoc\u00ed\u00a0<strong>dos textos de san Agust\u00edn<\/strong>\u00a0(354-430) en la carrera de filosof\u00eda, en el 86 u 87, en uno de los seminarios de Historia de la Filosof\u00eda. Los libros fueron las\u00a0<strong><em>Confesiones<\/em>\u00a0<\/strong>(397\/8) y\u00a0<strong><em>La ciudad de Dios<\/em><\/strong>\u00a0(413\/26). Hab\u00eda ya o\u00eddo hablar de \u00e9l, no recuerdo bien si alguno de mis hermanos, cuando era yo ni\u00f1o, hab\u00eda comentado su historia y la de su madre,\u00a0<strong>santa M\u00f3nica<\/strong>, que lloraba por su conversi\u00f3n y cuya alma descans\u00f3 hasta que pudo verlo convertido al\u00a0<strong>cristianismo<\/strong>: las l\u00e1grimas lo pueden todo.<\/p>\n\n\n\n<p>De esas primeras lecturas me fui quedando con&nbsp;<strong>tres ideas<\/strong>&nbsp;\u2014parte de la formaci\u00f3n filos\u00f3fica en general\u2014 que me dejaron algunas inquietudes intelectuales posteriores. El primero de esos puntos es la afirmaci\u00f3n de que el&nbsp;<strong>alma<\/strong>&nbsp;\u2014uno mismo en primera persona\u2014&nbsp;<strong>est\u00e1 hecha para el infinito<\/strong>,&nbsp;<strong>para Dios<\/strong>:&nbsp;<em>Nos hiciste para ti, Se\u00f1or, y nuestra alma no descansar\u00e1 hasta que descanse en ti<\/em>&nbsp;(1). \u00bfQu\u00e9 puede significar esta expresi\u00f3n en un hombre que ha buscado toda su vida y que, a final de cuentas, logra lo fundamental:&nbsp;<strong>conocerse<\/strong>&nbsp;<strong>y conocer el n\u00facleo de su b\u00fasqueda<\/strong>?<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<strong>alma humana<\/strong>, aquello que constituye lo que nos hace ser a los humanos, est\u00e1 hecha para conocer, para saber, para descubrir la verdad, el bien, la belleza, la justicia, la libertad. El&nbsp;<strong>alma sintetiza<\/strong>&nbsp;todo lo que es el&nbsp;<strong>ser humano<\/strong>: memoria, entendimiento y voluntad \u2014y podemos a\u00f1adir, toda facultad humana\u2014. Y, aunque pueda distinguirse del cuerpo, se funde con \u00e9ste al grado de que lo espiritualiza, lo anima y lo lleva al mar de lo humano y del misterio: el&nbsp;<strong>deseo no s\u00f3lo del t\u00fa finito<\/strong>, sino del&nbsp;<strong>T\u00fa infinito.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, el&nbsp;<strong>alma significa<\/strong>&nbsp;<strong>todo el ser humano<\/strong>. Hemos dicho, con Agust\u00edn, estamos hechos para conocer la verdad, el bien, la belleza, la justicia, la libertad y, con ello, ser felices. Para tales prop\u00f3sitos la filosof\u00eda nos ayuda, porque no hay&nbsp;<strong>filosof\u00eda que no busque la verdad<\/strong>, esto es, la&nbsp;<strong>sabidur\u00eda<\/strong>. Y como camino hacia la sabidur\u00eda, la filosof\u00eda es madre de la&nbsp;<strong>verdadera libertad<\/strong>&nbsp;(2). Por su parte, toda libertad consiste en poseerse a s\u00ed mismo (3), ser due\u00f1o de la&nbsp;<strong>propia voluntad<\/strong>&nbsp;(4).<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, la filosof\u00eda misma naci\u00f3 como&nbsp;<strong>b\u00fasqueda de lo verdadero<\/strong>, de lo real en s\u00ed mismo, para distinguir lo que es aparente de lo que es en realidad, lo que vemos de lo que est\u00e1 detr\u00e1s de lo que vemos: lo patente y lo latente. Lo que vemos esconde algo que no vemos y que es lo que pasa realmente; es un mundo que&nbsp;<strong>no se percibe con los sentidos<\/strong>&nbsp;y que s\u00f3lo se descubre cuando el&nbsp;<strong>entendimiento<\/strong>, cuando la&nbsp;<strong>raz\u00f3n<\/strong>, est\u00e1n entrenados y capacitados para inferir y comprender lo que es verdad de lo que es paja. La&nbsp;<strong>filosof\u00eda&nbsp;<\/strong>descubri\u00f3 que esa facultad es propiamente la raz\u00f3n, el entendimiento, su luz en s\u00ed misma considerada: el&nbsp;<strong>mundo de las ideas<\/strong>, por ejemplo. De hecho,&nbsp;<strong>Plat\u00f3n y sus seguidores<\/strong>&nbsp;llegaron a denominarla justamente la<strong>&nbsp;<em>Idea<\/em><\/strong>&nbsp;(5).<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, en un seminario sobre hermen\u00e9utica,&nbsp;<strong>Mauricio Beuchot<\/strong>&nbsp;explicaba que la&nbsp;<strong>verdadera comprensi\u00f3n<\/strong>&nbsp;de las cosas se daba mediante una&nbsp;<strong>trilog\u00eda<\/strong>: entender, explicar y aplicar y que los escol\u00e1sticos, en la Edad Media, ya formulaban eso:&nbsp;<em>subtilitas intelligendi<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>implicandi<\/em>&nbsp;(conocer es saber lo que una cosa implica),&nbsp;<em>subtilitas explicandi<\/em>&nbsp;(s\u00f3lo puede explicar quien comprende las cosas) y, la coronaci\u00f3n del saber,&nbsp;<em>subtilitas applicandi<\/em>&nbsp;(conocer es saber c\u00f3mo se aplican y funcionan las cosas). As\u00ed, pues, el&nbsp;<strong>alma<\/strong>, la&nbsp;<strong>mente<\/strong>, la&nbsp;<strong>raz\u00f3n humana<\/strong>, est\u00e1n hechas para conocer la verdad de las cosas y ello supone toda una formaci\u00f3n, una capacitaci\u00f3n, un entrenamiento, una b\u00fasqueda, un ejercicio, en fin, todo aquello que apasion\u00f3 a&nbsp;<strong>san Agust\u00edn<\/strong>&nbsp;diez siglos antes que a los escol\u00e1sticos.<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<strong>segundo punto<\/strong>&nbsp;que llam\u00f3 mi atenci\u00f3n de esa primera lectura fue el&nbsp;<strong>robo de las peras<\/strong>&nbsp;y la&nbsp;<strong>reflexi\u00f3n moral del acto.<\/strong>&nbsp;Narra Agust\u00edn que un d\u00eda rob\u00f3 unas peras de un huerto sin otra pretensi\u00f3n que el robo mismo; todos roban por algo y para algo, pero \u00bfqui\u00e9n lo hace por el robo mismo, sin otra finalidad que el robo? \u201c\u00bfSobre todo de aquel hurto en el que am\u00e9 el hurto mismo\u2026?\u201d (6) Tan es as\u00ed que termin\u00f3 tirando las peras sin siquiera hab\u00e9rselas comido.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, se trata de un&nbsp;<strong>tema de la voluntad<\/strong>: quienes roban, lo hacen por algo, para algo, para sobrevivir, enriquecerse, apoderarse, en fin, para lograr esto o aquello o lo de m\u00e1s all\u00e1, pero robar por robar, robar por diversi\u00f3n es la mayor perversi\u00f3n de la voluntad. \u00bfY si se tratara de matar o de alguna otra barbaridad? Ah\u00ed est\u00e1 el&nbsp;<strong>origen del mal<\/strong>: en la&nbsp;<strong>mala voluntad<\/strong>. Y ser\u00e1 otro de los grandes t\u00f3picos de la filosof\u00eda: \u00bfel ser humano es bueno por naturaleza, malo o neutral? \u00bfO depende, m\u00e1s bien, de la&nbsp;<strong>educaci\u00f3n<\/strong>, del tipo de educaci\u00f3n? Pero, \u00bfno son los m\u00e1s educados, a veces, los que emprenden los m\u00e1s grandes cr\u00edmenes? \u00bf<strong>Qu\u00e9 es la educaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;a final de cuentas y&nbsp;<strong>qu\u00e9 sentido tiene<\/strong>? En esos a\u00f1os estudiantiles, me parec\u00eda que el santo exageraba (yo dec\u00eda: \u00bfc\u00f3mo por unas peras puede uno entramparse tanto?). Pero visto bien el tema resulta escalofriante: hacer algo por diversi\u00f3n, es decir, sin sentido, \u00bfno es una de las&nbsp;<strong>mayores perversiones<\/strong>, sobre todo si se trata de&nbsp;<strong>un acto de suyo malo<\/strong>?<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<strong>tercer punto&nbsp;<\/strong>que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n de esa juvenil lectura fue el&nbsp;<strong>tema del tiempo<\/strong>, o, mejor dicho, del tiempo y de la&nbsp;<strong>permanencia<\/strong>, del tiempo y de la&nbsp;<strong>eternidad<\/strong>, de lo que no cambia y de lo que cambia; esto me llev\u00f3 a cuestionarme si somos siempre lo que somos o si cambiamos siempre y nunca somos lo que pensamos que somos. Yo a veces, pese a la evidencia del cambio continuo, me inclino a pensar que en el fondo seguimos siendo&nbsp;<strong>los mismos de siempre,&nbsp;<\/strong>s\u00f3lo que con m\u00e1s a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os posteriores, lo que fue captando mi atenci\u00f3n fue el&nbsp;<strong>tema de la interioridad<\/strong>: dejar las&nbsp;<strong>apariencias<\/strong>,&nbsp;<em>\u201cno vayas fuera de ti\u201d,<\/em>&nbsp;escribe el santo,&nbsp;<em>\u201centra dentro de ti mismo porque en el hombre interior se encuentra la verdad.\u201d<\/em>&nbsp;(7) Este ser\u00e1 uno de los grandes temas de la modernidad, la&nbsp;<strong>valoraci\u00f3n del sujeto&nbsp;<\/strong>como instancia de lo que realmente ocurre, de lo real y verdadero. Ser\u00e1 uno de los temas que cruzar\u00e1 toda la&nbsp;<strong>filosof\u00eda moderna<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>posmoderna<\/strong>: el sujeto como fuente de la verdad y de manifestaci\u00f3n de la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, ha sido un problema que tanto&nbsp;<strong>Descartes<\/strong>&nbsp;como&nbsp;<strong>Pascal<\/strong>&nbsp;acentuaron en sus filosof\u00edas: la duda met\u00f3dica y el surgimiento de la raz\u00f3n, por un lado; y la necesidad de entrar en el&nbsp;<strong>espacio interior<\/strong>, por el otro lado, ir hacia el habit\u00e1culo interno, pero cuya problem\u00e1tica es, precisamente, que&nbsp;<strong>no sabemos interiorizar<\/strong>, que cuando entramos en nuestra habitaci\u00f3n interior salimos corriendo porque ah\u00ed no hay nadie. Esa vaciedad se manifiesta en tedio, aburrimiento, cansancio, fastidio, angustia y depresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, once siglos antes, casi doce,&nbsp;<strong>san Agust\u00edn<\/strong>&nbsp;estaba atisbando la gran relevancia que tiene no s\u00f3lo el&nbsp;<strong>ejercicio de la raz\u00f3n<\/strong>, sino la&nbsp;<strong>necesidad de interiorizar<\/strong>: deja las apariencias y entra en la realidad de lo que somos. Por eso, el santo de Hipona no deja de ser un fil\u00f3sofo para nuestro tiempo, un pensador para nuestros d\u00edas, tan llenos de tanta apariencia, de tanta paja, de tanta basura y tan necesitados de interioridad. La&nbsp;<strong>doctrina de la interioridad<\/strong>&nbsp;ser\u00eda un buen ejercicio antropol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>filosof\u00eda<\/strong>&nbsp;no tiene otro prop\u00f3sito, desde sus or\u00edgenes hasta nuestros d\u00edas, que distinguir lo que es de lo que no lo es, porque, como dijera otro pensador, el&nbsp;<strong>franc\u00e9s Jean Guitton<\/strong>, pensar es saber distinguir. Y en ello, en primera l\u00ednea, junto a los griegos y luego junto a los modernos,&nbsp;<strong>san Agust\u00edn<\/strong>&nbsp;tiene un lugar relevante: nos ense\u00f1a a buscar y a encontrar, y a entender que nunca la&nbsp;<strong>filosof\u00eda<\/strong>&nbsp;es una&nbsp;<strong>b\u00fasqueda vana<\/strong>, siempre hay una respuesta o un destello de ella. Se trata de un pensamiento que, cruzando el tiempo y el espacio, viene de Hipona a Puebla, a Quer\u00e9taro, a M\u00e9xico entero.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><br>1) Agust\u00edn,&nbsp;<em>Confesiones<\/em>, I, 1, 1, en Obras completas de san Agust\u00edn, tomo II, Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), Madrid 2002.<br>2) Agust\u00edn,&nbsp;<em>Contra los acad\u00e9micos<\/em>, I, 3, 9, en Obras de san Agust\u00edn, tomo III, BAC, Madrid 1982.<br>3) Agust\u00edn,&nbsp;<em>El libre albedr\u00edo<\/em>, III, 3, 8, en Obras de san Agust\u00edn, tomo III, BAC, Madrid 1982.<br>4) Agust\u00edn,&nbsp;<em>El libre albedr\u00edo<\/em>, III, 6, 19,<em>&nbsp;\u00cddem<\/em>.<br>5) E. A. Dal Maschio,&nbsp;<em>Plat\u00f3n. La verdad est\u00e1 en otra parte<\/em>, Prisanoticias Colecciones\/ Emse Edapp, p. 52ss.<br>6) Agust\u00edn,&nbsp;<em>Confesiones<\/em>, II, 8, 16, op. cit.<br>7) Agust\u00edn,&nbsp;<em>La verdadera religi\u00f3n<\/em>, 39, 72, en&nbsp;<em>Obras de san Agust\u00edn<\/em>, tomo IV, BAC, Madrid 1975.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>+ OPINI\u00d3N : Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez A&nbsp;Lorena,por su cumplea\u00f1os. 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