{"id":103363,"date":"2025-07-25T04:40:34","date_gmt":"2025-07-25T10:40:34","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=103363"},"modified":"2025-07-25T04:40:35","modified_gmt":"2025-07-25T10:40:35","slug":"descubierto-un-sexto-sentido-en-el-intestino-que-ayuda-a-regular-el-apetito-el-pais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/descubierto-un-sexto-sentido-en-el-intestino-que-ayuda-a-regular-el-apetito-el-pais\/","title":{"rendered":"Descubierto un \u2018sexto sentido\u2019 en el intestino que ayuda a regular el apetito | El Pa\u00eds"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-blush-light-purple-gradient-background has-background\">Un estudio en ratones revela la existencia de un sistema sensorial que permiten a los microbios intestinales comunicarse con el cerebro e influir en cu\u00e1nto comemos y durante cu\u00e1nto tiempo<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/M5YN57DGP5FWXJGEIM3NUFBGYQ-copia-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-103364\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/M5YN57DGP5FWXJGEIM3NUFBGYQ-copia-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/M5YN57DGP5FWXJGEIM3NUFBGYQ-copia-300x169.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/M5YN57DGP5FWXJGEIM3NUFBGYQ-copia-768x432.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/M5YN57DGP5FWXJGEIM3NUFBGYQ-copia.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ilustraci\u00f3n conceptual del microbioma intestinal. THOM LEACH \/ SCIENCE PHOTO LIBRARY (Getty Images\/Science Photo Library RF) <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7aadf69fe773c698e29f690d6b757ad8\"><strong><a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/jessica-mouzo-quintans\/#?rel=author_top\">Jessica Mouzo<\/a> \/ El Pa\u00eds<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Todos los organismos interpretan el mundo a trav\u00e9s de los sentidos. Pero la ciencia tiene cada vez m\u00e1s claro que los cinco m\u00e1s populares (o\u00eddo, vista, tacto, olfato y gusto) son probablemente&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ciencia\/2025-06-09\/ardem-patapoutian-nobel-de-medicina-el-90-de-las-personas-ni-siquiera-sabe-que-tiene-el-sentido-de-la-propiocepcion.html\">insuficientes<\/a>&nbsp;para abordar todas las interacciones con el ambiente que nos rodea. Una&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41586-025-09301-7\">nueva investigaci\u00f3n<\/a>&nbsp;publicada en la revista<em>&nbsp;Nature<\/em>, escaparate de la mejor ciencia mundial, ha descubierto ahora una especie de nuevo&nbsp;<em>sexto sentido<\/em>&nbsp;oculto, ubicado en el intestino. En concreto, en un estudio en ratones, cient\u00edficos de la Universidad de Duke (Estados Unidos) han revelado que este sistema sensorial, que ellos definen como \u201cun sentido neurobi\u00f3tico\u201d, permite una comunicaci\u00f3n en tiempo real entre el cerebro y el&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2023-01-01\/somos-mitad-humano-mitad-bacteria-que-pueden-hacer-por-nosotros-los-microbios-que-pueblan-nuestro-organismo.html\">microbioma<\/a>, ese inmenso ecosistema de microorganismos que puebla el intestino y que es capaz de modular la salud y la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>De entrada, esa infraestructura sensitiva sirve, seg\u00fan los investigadores, para percibir lo que pasa en&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2025-01-21\/dime-que-bacterias-viven-en-tu-intestino-y-te-dire-quienes-son-tus-amigos.html\">el entorno intestinal<\/a>, detectar nutrientes y guiar las decisiones sobre el apetito. Pero, probablemente, esto solo sea el principio de una historia m\u00e1s larga que est\u00e1 a\u00fan por descubrir: los cient\u00edficos hipotetizan con que este&nbsp;<em>sexto sentido&nbsp;<\/em>puede ser una plataforma para entender en profundidad c\u00f3mo el intestino detecta los microbios, c\u00f3mo estos&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ciencia\/las-cientificas-responden\/2025-06-21\/esta-relacionado-el-autismo-con-la-microbiota.html\">influyen en el comportamiento<\/a>&nbsp;(desde los h\u00e1bitos alimenticios hasta el&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/02\/04\/ciencia\/1549295737_446624.html#?rel=mas\">estado de \u00e1nimo<\/a>) e, incluso, de qu\u00e9 manera el cerebro podr\u00eda moldear el microbioma.M\u00e1s informaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2023-01-01\/somos-mitad-humano-mitad-bacteria-que-pueden-hacer-por-nosotros-los-microbios-que-pueblan-nuestro-organismo.html\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/KDWIF756HFH3VMVLPIZI6XJOEA.jpg?auth=71094a7981ed041b0b9c115a29b1a066be3bc3137639ae9efeeb091c9d39806c&amp;width=414&amp;height=311&amp;smart=true\" alt=\"Microbios\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2023-01-01\/somos-mitad-humano-mitad-bacteria-que-pueden-hacer-por-nosotros-los-microbios-que-pueblan-nuestro-organismo.html#?rel=mas_sumario\">Somos mitad humano, mitad bacteria: qu\u00e9 pueden hacer por nosotros los microbios que pueblan nuestro organismo<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Durante mucho tiempo, cuenta Diego Boh\u00f3rquez, investigador del Laboratorio de Neurobiolog\u00eda Intestino-Cerebro de Duke y autor principal del estudio, se pens\u00f3 que el intestino era \u201cun tubo muy pasivo que solo serv\u00eda para digerir y absorber\u201d. Pero esa premisa dejaba muchos cabos sueltos. \u201cNo se hab\u00eda explorado c\u00f3mo es que el intestino sabe qu\u00e9 le ha llegado. Por ejemplo, una manzana o un vaso de leche son un universo de mol\u00e9culas. Y el intestino tiene que reconocer y crear una representaci\u00f3n inmediata para poder avisarle al cerebro de lo que le ha llegado\u201d, explica el neurocient\u00edfico. Su hip\u00f3tesis era que&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/tecnologia\/2024-08-29\/el-arsenal-oculto-de-los-billones-de-microbios-que-habitan-nuestro-cuerpo-y-que-comemos.html\">el cerebro y el intestino<\/a>&nbsp;ten\u00edan \u201cun sistema sensorial\u201d para comunicar la informaci\u00f3n de lo que est\u00e1 pasando en ese ecosistema microbiano. Algo r\u00e1pido, directo e independiente de la respuesta inmunol\u00f3gica o metab\u00f3lica \u2014mucho m\u00e1s lenta\u2014 que puedan provocar esos microbios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no iba desencaminado: despu\u00e9s de 15 a\u00f1os de investigaci\u00f3n, Boh\u00f3rquez y su equipo han logrado documentar c\u00f3mo opera ese nuevo sentido que permite al cerebro responder en tiempo real a las se\u00f1ales de los microbios que viven en el intestino. \u201cEs un sistema sensorial en el intestino que permite a las bacterias influenciar cu\u00e1nto comemos y por cu\u00e1nto tiempo\u201d, sintetiza.<\/p>\n\n\n\n<p>La correa de transmisi\u00f3n clave de este<em>\u00a0sexto sentido\u00a0<\/em>son<a href=\"https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2024-06-25\/el-mapa-de-sabores-de-la-lengua-es-un-mito-el-gusto-es-mas-complejo-y-va-mas-alla-de-boca.html\">\u00a0los neur\u00f3podos,<\/a>\u00a0unas min\u00fasculas c\u00e9lulas sensoriales que recubren el epitelio del colon. \u201cDe la misma forma en la que el ojo, para distinguir el color azul y rojo, tiene unas c\u00e9lulas neuroepiteliales \u2014primas hermanas de los neur\u00f3podos\u2014, que detectan fotones y mediante la longitud de onda nos ayudan a determinar si algo es rojo o azul, en el intestino tenemos c\u00e9lulas neur\u00f3podas que, en el caso de nutrientes, nos ayuda a detectar r\u00e1pidamente las mol\u00e9culas que hemos ingerido para guiar al cerebro y saber, no solo si comimos una grasa o una prote\u00edna, sino cu\u00e1nto m\u00e1s necesitamos comer\u201d, explica Boh\u00f3rquez<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"A gut sense for a microbial pattern regulates feeding\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/3vXD_SXKT5U?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>Su investigaci\u00f3n viene de lejos. Hace unos a\u00f1os, ya hab\u00edan detectado que los neur\u00f3podos eran&nbsp;<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/35027761\/\">\u201cesenciales\u201d<\/a>&nbsp;para que el organismo diferenciase, por ejemplo, entre az\u00facares y edulcorantes y optase por consumir los primeros, que tienen un valor cal\u00f3rico, antes que otros endulzantes. Lo llamaron a eso un \u201csentido para los nutrientes\u201d, que ayuda a guiar qu\u00e9 comemos:&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.annualreviews.org\/content\/journals\/10.1146\/annurev-neuro-091619-022657\">los neur\u00f3podos&nbsp;<\/a>eran capaces de transformar se\u00f1ales de los nutrientes en mensajes para el cerebro. Pero a los cient\u00edficos todav\u00eda no entend\u00edan de qu\u00e9 manera el organismo respond\u00eda en tiempo real a los est\u00edmulos que surg\u00edan de los microbios intestinales.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que han descubierto ahora con esta investigaci\u00f3n es que&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ciencia\/2021-11-10\/el-primer-analisis-de-las-bacterias-intestinales-de-los-espanoles-revela-peores-habitos-alimenticios-entre-los-hombres-y-jovenes.html#?rel=mas\">cuando comemos<\/a>, algunas bacterias intestinales liberan unas prote\u00ednas llamadas flagelina. Los neur\u00f3podos las detectan y, con la ayuda de un receptor (de nombre TLR-5), env\u00edan un mensaje al nervio vago, que es una ruta de comunicaci\u00f3n fundamental entre el intestino y el cerebro. La se\u00f1al que llega por ese canal al centro de operaciones del organismo es un aviso de que ya se ha comido suficiente. \u201cTenemos la idea de que los neur\u00f3podos detectan la flagelina e inmediatamente le avisa al cerebro y le manda una se\u00f1al de que ya necesita dejar de comer. Es una forma de interfaz inmediata sensorial para que el cerebro pueda saber, no solo que nosotros comimos, sino que las bacterias tambi\u00e9n recibieron la cantidad suficiente de alimento\u201d, reflexiona Boh\u00f3rquez.<\/p>\n\n\n\n<p>Para validar su tesis, los cient\u00edficos sometieron a un grupo de ratones a una noche de ayuno y, al d\u00eda siguiente, le administraron una dosis de flagelina directamente en el colon. La respuesta fue que los animales comieron menos. En cambio, el mismo experimento en otro grupo de roedores manipulados gen\u00e9ticamente a los que se les desactiv\u00f3 el receptor TLR-5, result\u00f3 en que los animales com\u00edan m\u00e1s y ganaban m\u00e1s peso. \u201cSe volv\u00edan obesos porque cada vez com\u00edan un poquito m\u00e1s y por m\u00e1s tiempo. Pero nos llev\u00f3 mucho tiempo [llegar a las conclusiones finales] porque ten\u00edamos que demostrar que no era inmune ni metab\u00f3lico y que en realidad exist\u00eda un sistema neuronal sensorial para reconocer los patrones microbianos\u201d, cuenta Boh\u00f3rquez. Sus pesquisas demostraron que la flagelina, a trav\u00e9s de ese circuito neurobi\u00f3tico, lanzaba al cerebro se\u00f1ales para frenar el apetito. Sin embargo, cuando se cortaba esa ruta, el mensaje no llegaba y los ratones se volv\u00eda obesos. Esto significaba que exist\u00eda una influencia microbiana directa en el comportamiento alimenticio.<\/p>\n\n\n\n<p>Boh\u00f3rquez defiende que, aunque su investigaci\u00f3n est\u00e1 hecha en modelos animales, las ideas principales son perfectamente extrapolables a los humanos: \u201cTal vez puede haber algunas modificaciones del sistema sensorial, pero el principio b\u00e1sico es el mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un sentido antiguo<\/h3>\n\n\n\n<p>Sus experimentos se han centrado en la flagelina de un g\u00e9nero bacteriano concreto (<em>Salmonella<\/em>), pero el cient\u00edfico se\u00f1ala que este patr\u00f3n molecular est\u00e1 conservado en&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2016\/02\/25\/ciencia\/1456414475_940556.html#?rel=mas_sumario\">muchas especies de microorganismos<\/a>&nbsp;diferentes.&nbsp;<em>\u201c<\/em>Este sistema sensorial se activa incluso en animales libres de microbiota. Esto quiere decir que es constitutivo del animal, lo que sugiere que es un sentido muy antiguo y b\u00e1sico para que el intestino reconozca estos patrones moleculares microbianos y los comunique al cerebro\u201d, abunda Boh\u00f3rquez.<\/p>\n\n\n\n<p>Su hallazgo, con todo, es solo \u201cel primer pelda\u00f1o\u201d de una gran escalera que est\u00e1 por explorar. \u201cAhora acabamos de descubrir que el intestino, a trav\u00e9s de los neur\u00f3podos, comunica al cerebro estos patrones moleculares. Pero eso abre la posibilidad a que otros patrones moleculares pueden estar causando cambios de comportamiento, de conducta, espec\u00edficos en el cerebro\u201d, sugiere.<\/p>\n\n\n\n<p>Cl\u00e0udia Ar\u00e0jol, m\u00e9dica en el servicio de Aparato Digestivo del Hospital de Bellvitge de Barcelona, considera tambi\u00e9n que esta investigaci\u00f3n es \u201cun hilo muy interesante del que tirar\u201d. \u201cEs un estudio fabuloso, con una metodolog\u00eda completa y resultados prometedores. Es el inicio de un nuevo camino en relaci\u00f3n con el papel del microbioma en el control de la saciedad, el peso\u2026\u201d, opina la especialista, que no ha participado en la investigaci\u00f3n. Ar\u00e0jol destaca tambi\u00e9n el esfuerzo de los cient\u00edficos por despejar todos los elementos de confusi\u00f3n (como potenciales explicaciones inmunitarias o metab\u00f3licas) hasta demostrar ese sistema sensorial entre los microbios intestinales y el cerebro. \u201cHay que ver qu\u00e9 recorrido acaba teniendo en humanos, pero a nivel cl\u00ednico, estos resultados pueden promover el estudio de diferentes f\u00e1rmacos para modificar la obesidad\u201d, apunta.<\/p>\n\n\n\n<p>Se abre un escenario de investigaci\u00f3n inmenso. \u201cSiempre hablamos coloquialmente de que somos lo que comemos. Hay una correlaci\u00f3n directa. Pero aqu\u00ed ya estamos hablando de que el intestino tiene un sistema sensorial que est\u00e1 guiando nuestros deseos, no solamente alimenticios, porque del alimento parte el resto de cosas. Una vez que est\u00e1s alimentado, puedes imaginar, crear, interactuar socialmente\u201d, subraya Boh\u00f3rquez.<\/p>\n\n\n\n<p>El cient\u00edfico no descarta, de hecho, que puedan aparecer tambi\u00e9n&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ciencia\/2025-06-09\/ardem-patapoutian-nobel-de-medicina-el-90-de-las-personas-ni-siquiera-sabe-que-tiene-el-sentido-de-la-propiocepcion.html\">nuevos sentidos<\/a>: \u201cSomos un conglomerado de todos estos sistemas sensoriales. Aunque estemos documentando tal vez el sexto o el s\u00e9ptimo sistema sensorial [si se tiene en cuenta el sensor de los nutrientes detectado hace unos a\u00f1os], debe haber muchos m\u00e1s. Por ejemplo, el que mantiene chequeado el fluido cerebroespinal dentro de los ventr\u00edculos del cerebro: ese l\u00edquido tal vez requiere un sistema sensorial espec\u00edfico que nos afecta a la forma de dormir, los ritmos circadianos o los sue\u00f1os\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco ser\u00eda tan extra\u00f1o. En las plantas, por ejemplo, se ha documentado que tiene 14 sistemas sensoriales, recuerda. Y otros cient\u00edficos, como el nobel de Medicina Ardem Patapoutian, sostienen tambi\u00e9n que la idea de los cinco sentidos es un poco \u201cingenua\u201d. Este cient\u00edfico propone que la propiocepci\u00f3n \u2014la capacidad de sentir d\u00f3nde est\u00e1n tus extremidades en el espacio\u2014 es tambi\u00e9n un sentido y hay otros: \u201c\u00bfY qu\u00e9 pasa con la sensaci\u00f3n de temperatura? \u00bfY la percepci\u00f3n de la vejiga? Eso no es el tacto, \u00bfqu\u00e9 es entonces? Es otro sentido\u201d, planteaba en&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ciencia\/2025-06-09\/ardem-patapoutian-nobel-de-medicina-el-90-de-las-personas-ni-siquiera-sabe-que-tiene-el-sentido-de-la-propiocepcion.html\">una entrevista<\/a>&nbsp;a EL PA\u00cdS hace poco m\u00e1s de un mes.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2025-07-24\/descubierto-un-sexto-sentido-en-el-intestino-que-ayuda-a-regular-el-apetito.html\">https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2025-07-24\/descubierto-un-sexto-sentido-en-el-intestino-que-ayuda-a-regular-el-apetito.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un estudio en ratones revela la existencia de un sistema sensorial que permiten a los microbios intestinales comunicarse con el 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