{"id":102526,"date":"2025-07-10T04:10:39","date_gmt":"2025-07-10T10:10:39","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=102526"},"modified":"2025-07-10T04:52:58","modified_gmt":"2025-07-10T10:52:58","slug":"affaires-amores-platonicos-y-relaciones-prohibidas-asi-pintaron-los-artistas-enamorados-la-lectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/affaires-amores-platonicos-y-relaciones-prohibidas-asi-pintaron-los-artistas-enamorados-la-lectura\/","title":{"rendered":"&#8216;Affaires&#8217;, amores plat\u00f3nicos y relaciones prohibidas: as\u00ed pintaron los artistas enamorados | La Lectura"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-white-color has-text-color has-background has-link-color has-medium-font-size wp-elements-186b56821f4e83138f2636f082145b01\" style=\"background-color:#9b51e0f2\"><strong>El tri\u00e1ngulo de Dora Carrington, las amantes de Picasso, la devoci\u00f3n de Sorolla hacia Clotilde, los disparos de Saint Phalle a su amante, el deseo l\u00e9sbico de Lempicka, el amor plat\u00f3nico de Botticelli&#8230; En &#8216;El amor a trav\u00e9s del arte&#8217; Nick Trend repasa los sentimientos \u00edntimos que laten en los cuadros<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/17512800991210-910x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-102527\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/17512800991210-910x1024.jpeg 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/17512800991210-267x300.jpeg 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/17512800991210-768x864.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/17512800991210.jpeg 1200w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">&#8216;La Belle Rafa\u00ebla&#8217; (1927) de Tamara de Lempicka se subast\u00f3 el 24 de junio en Sotheby&#8217;s por 10 millones de d\u00f3lares.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2cb1128ea385f19039db1a61075598d9\"><strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/autor\/vanessa-graell.html\">Vanessa Graell<\/a> \/ La Lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Historia<\/strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2022\/06\/17\/6298df92fdddffc71e8b4584.html\">\u00a0A\u00fan somos grecorromanos: el mundo cl\u00e1sico seg\u00fan Mary Beard<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><strong>&#8216;Dentro&#8217;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2023\/09\/22\/65043bfbe9cf4ab15e8b4580.html\">\u00a0Vermeer, Hammershoi, Hopper&#8230; La intimidad, otra manera de ver el arte<\/a><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><em>El nacimiento de Venus<\/em>&nbsp;(1485) de<strong>&nbsp;Sandro Botticelli<\/strong>&nbsp;no es (solo) uno de los cuadros m\u00e1s bellos sobre mitolog\u00eda cl\u00e1sica. Ni siquiera es solo el primer desnudo er\u00f3tico (y no b\u00edblico) que se pintaba desde la Antig\u00fcedad en un evocador homenaje a la&nbsp;<strong>Afrodita de Cnido de Prax\u00edteles.<\/strong>&nbsp;Es un cuadro sobre un amor imposible, sobre una fascinaci\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de la muerte. Al menos ese es el mayor rumor de la Historia del Arte. La impresionante Venus casi a tama\u00f1o natural no es otra que el amor plat\u00f3nico de Botticelli:&nbsp;<strong>Simonetta Vespucci,<\/strong>&nbsp;casada a los 16 a\u00f1os con el arist\u00f3crata Marco Vespucci. Aunque no existen documentos ni registro alguno en el que Botticelli confesara su pasi\u00f3n, las especulaciones -reforzadas por las propias obras del italiano- apuntan a&nbsp;<strong>un pintor secretamente prendado de la \u00abbella Simonetta\u00bb<\/strong>, como se la conoc\u00eda en la corte de Florencia, donde deslumbr\u00f3 hasta a los M\u00e9dici. \u00bfPor qu\u00e9 sino segu\u00eda pint\u00e1ndola lustros despu\u00e9s de su prematura muerte a los 23 a\u00f1os? \u00bfPor qu\u00e9 la mayor\u00eda de sus madonas y diosas parecen tener el rostro de Simonetta?<\/p>\n\n\n\n<p><em>El nacimiento de Venus,&nbsp;<\/em>creado casi 10 a\u00f1os despu\u00e9s del fallecimiento de la joven por una fatal tuberculosis, es una clara declaraci\u00f3n de amor cort\u00e9s con una coartada mitol\u00f3gica m\u00e1s que literal: Simonetta naci\u00f3 en Porto Venere [Puerto de Venus], en la costa de Ligura, \u00abdonde el furioso Neptuno golpea las rocas \/ Ah\u00ed, como Venus, naci\u00f3 entre las olas\u00bb, escribi\u00f3 el poeta Angelo Poliziano. \u00ab\u00bfFue una mujer que lo obsesion\u00f3 o lo fascin\u00f3 hasta el punto de convertirla en diosa?\u00bb, se pregunta, algo ret\u00f3ricamente, el historiador del arte y periodista del&nbsp;<em>Daily Telegraph<\/em><strong>Nick Trend,<\/strong>&nbsp;autor de<em>&nbsp;El amor a trav\u00e9s del arte&nbsp;<\/em>(Cinco Tintas), un delicioso volumen que, como reza su subt\u00edtulo, es&nbsp;<em>Un paseo por los amores eternos, secretos, encadenados, ardientes y no correspondidos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2025\/06\/27\/17510132682454.jpg\" alt=\"El nacimiento de Venus (1485) de Sandro Botticelli.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El nacimiento de Venus (1485) de Sandro Botticelli.GALERIA DEGLI UFFIZI<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Por si cab\u00edan dudas en el caso de Botticelli: de todas las iglesias de Florencia&nbsp;<strong>pidi\u00f3 ser enterrado en la de Ognissanti,&nbsp;<\/strong>a los pies de la tumba de Simonetta. Hab\u00edan pasado 34 a\u00f1os desde que ella muri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfCu\u00e1ntas canciones habr\u00e1 inspirado el amor? \u00bfPero qu\u00e9 hay del arte? \u00bfQu\u00e9 nos dicen las im\u00e1genes acerca del amor? No es algo de lo que se hable mucho&#8230;\u00bb, pregunta, de nuevo ret\u00f3ricamente, Trend. Ese fue el punto de partida de un original libro con&nbsp;<strong>m\u00e1s de 70 pinturas que esconden los sentimientos de Rafael, Caravaggio, Georgia O&#8217;Keefe, Leonora Carrington, Frida Kahlo&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLas canciones de amor tratan de expresar sentimientos. Pero gran parte de la Historia del Arte visual versa sobre el erotismo, con el desnudo como un g\u00e9nero en s\u00ed mismo. Sin embargo, hay muchos ejemplos de pinturas que expresan sentimientos reales, porque<strong>&nbsp;son artistas retratando a sus amantes o amadas. Y eso hace que la imagen sea a\u00fan m\u00e1s poderosa<\/strong>\u00ab, compara Trend. \u00bfC\u00f3mo pinta un artista enamorado a su modelo? \u00bfHay m\u00e1s pasi\u00f3n, turbaci\u00f3n o delicadeza en sus pinceladas? Las respuestas son tantas como las personalidades y los egos. Pero lo interesante, incide Trend, es que al ver un desnudo er\u00f3tico el espectador adopta un papel de voyeur, mientras que ante el retrato de una amante se pone en la piel del artista: \u00abSe reflejan los sentimientos m\u00e1s profundos del pintor. De alguna manera, te conviertes en el artista porque est\u00e1s mirando a la modelo y ella te devuelve la mirada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo empez\u00f3 con&nbsp;<strong>Rembrandt<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Nick Trend, que durante a\u00f1os form\u00f3 parte del equipo curatorial de la&nbsp;<strong>National Gallery de Londres,&nbsp;<\/strong>trabajaba en un texto sobre la pintura holandesa del siglo XVII. Un d\u00eda, a solas en la sala 22 de la National Gallery, le llam\u00f3 la atenci\u00f3n el&nbsp;<em>Retrato de Hendrickje Stoffels<\/em>&nbsp;(c. 1654-1656), que Rembrandt pint\u00f3 en una de las \u00e9pocas m\u00e1s terribles de su vida, en plena bancarrota. \u00abHay deseo y admiraci\u00f3n&#8230; Sent\u00ed esa conexi\u00f3n que Rembrandt debi\u00f3 tener cuando pint\u00f3 el retrato. Esa sala est\u00e1 llena de algunas de sus mejores pinturas pero siempre fue ese cuadro el que desprend\u00eda una presencia y un poder diferentes\u00bb, cuenta el historiador.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2025\/06\/27\/17510127493178.jpg\" alt=\"Retrato de Hendrickje Stoffels (c. 1654-1656) de Rembrandt.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Retrato de Hendrickje Stoffels (c. 1654-1656) de Rembrandt.NATIONAL GALLERY DE LONDRES<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n fue Hendrickje? El segundo gran amor de Rembrandt, la que le devolvi\u00f3 la ilusi\u00f3n a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de su esposa&nbsp;<strong>Saskia<\/strong>. Sin embargo, nunca se cas\u00f3 con su joven amante (20 a\u00f1os menor que \u00e9l) porque, seg\u00fan el testamento de Saskia, perder\u00eda la herencia si volv\u00eda a contraer nupcias. S\u00ed tuvieron una hija. \u00abElla iba a ser madre soltera en la Holanda del siglo XVII, lo que la convert\u00eda en una paria social y religiosa. Pero permaneci\u00f3 al lado de Rembrandt, incluso en su peor momento\u00bb, explica Trend. Se refiere a la quiebra econ\u00f3mica, a la p\u00e9rdida de clientes, a la mudanza forzosa a una casa barata&#8230; Pero Hendrickje abri\u00f3 una tienda para vender sus pinturas y grabados, junto a&nbsp;<strong>Titus<\/strong>, el hijo de Rembrandt y Saskia. Y en ese retrato de la National Gallery, \u00e9l la pinta con una dignidad y compostura dignas de una reina. Su reina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abA partir de ese cuadro empec\u00e9 a investigar otras historias de amor. Forzosamente muchas se han quedado fuera, como<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cataluna\/2018\/07\/05\/5b3e5b7422601db5118b45ba.html\"><strong>&nbsp;la de Dal\u00ed y Gala.<\/strong><\/a>&nbsp;He procurado que hubiese la mayor variedad posible, tanto geogr\u00e1fica como temporal\u00bb, admite Trend. Eso s\u00ed, los espa\u00f1oles est\u00e1n muy presentes en su ensayo, casi como la cara y la cruz de una misma moneda:&nbsp;<strong>Joaqu\u00edn Sorolla (1863-1923),&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cronica\/2023\/02\/10\/63c863d0e4d4d80d708b45a4.html\"><strong>fiel y amante esposo de Clotilde<\/strong><\/a><strong>,<\/strong>&nbsp;con la que se cas\u00f3 a los 25 a\u00f1os hasta que la muerte les separ\u00f3, versus&nbsp;<strong>Pablo Picasso (1881-1973), muy amante de sus muchas mujeres.<\/strong>&nbsp;\u00abSolo Picasso dar\u00eda para un libro entero&#8230; Pint\u00f3 a todas sus amantes pero decid\u00ed resumirlo en dos:&nbsp;<strong>Olga Khokhlova y Marie-Th\u00e9r\u00e8se Walker<\/strong>\u00ab, apunta Trend.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfMUJERIEGO O MARIDO FIEL?<\/h2>\n\n\n\n<p>Olga fue la primera esposa de Picasso, a la que conoci\u00f3 en 1917 cuando bailaba en&nbsp;<strong>los Ballets Rusos de Diagilev.&nbsp;<\/strong>Pronto se casaron y tuvieron un hijo. Picasso no dej\u00f3 de pintarla con intensidad y pasi\u00f3n: una Olga bell\u00edsima, a la espa\u00f1ola, con el mant\u00f3n de Manila y el abanico que \u00e9l mismo le regal\u00f3 en Barcelona, cuando le present\u00f3 a sus padres. Pero&#8230; apenas una d\u00e9cada despu\u00e9s&nbsp;<strong>transforma a Olga en un ser monstruoso, informe, devorador.<\/strong>&nbsp;Con un cubismo despiadado y lacerante (porque se clava, el cuadro&nbsp;<em>duele<\/em>), el&nbsp;<em>Gran desnudo en un sill\u00f3n rojo<\/em>&nbsp;(1929) estremece a pesar de su colorismo. Sobre todo cuando, al girar la p\u00e1gina, aparece otra&nbsp;<em>Mujer desnuda en un sill\u00f3n rojo<\/em>&nbsp;(1932), esta vez dulce, suave, armoniosa. Es&nbsp;<strong>Marie-Th\u00e9r\u00e8se,<\/strong>&nbsp;su amante desde hac\u00eda un lustro, cuando un Picasso de 45 a\u00f1os se fij\u00f3 por la calle en una chiquilla de 17 a\u00f1os. \u00abProbablemente sea el mismo sill\u00f3n rojo&#8230; Resulta bastante visceral ver esas dos pinturas juntas. La pobre Olga aparece completamente destrozada y Marie-Th\u00e9r\u00e8se luce hermosa\u00bb, suspira Trend.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 hay de Sorolla? \u00abLos&nbsp;<em>affaires<\/em>&nbsp;hacen correr m\u00e1s tinta que los matrimonios felizmente casados. La relaci\u00f3n de Sorolla y Clotilde fue profunda y duradera, la pint\u00f3 tantas veces&#8230;\u00bb, ahora Trend sonr\u00ede. Clotilde como poderosa bailaora, como santa, como Venus&#8230;&nbsp;<strong>Terrenal y divina, la devoci\u00f3n de Sorolla por su mujer era total.<\/strong>&nbsp;Si&nbsp;<em>La Venus del espejo&nbsp;<\/em>(c. 1647-1651) de&nbsp;<strong>Vel\u00e1zquez&nbsp;<\/strong>est\u00e1 considerado como uno de los mejores desnudos de la Historia del Arte, la versi\u00f3n que hizo Sorolla casi tres siglos despu\u00e9s no se queda atr\u00e1s. Tras viajar a Reino Unido para ver el lienzo de Vel\u00e1zquez (entonces, en la mansi\u00f3n de Rokeby Park;hoy se conserva en la National Gallery), Sorolla tambi\u00e9n&nbsp;<strong>pint\u00f3 a Clotilde de espaldas, pero sin espejo y sin Cupido<\/strong>. Tan solo ella recostada sobre unas evanescentes s\u00e1banas rosas que potencian la sensualidad (y carnalidad) de su esbelto cuerpo. Se titula, simplemente,&nbsp;<em>Desnudo de mujer&nbsp;<\/em>(1902).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2025\/06\/27\/17510132688523.png\" alt=\"Desnudo de mujer (1902) o la reinterpretaci\u00f3n de Joaqu\u00edn Sorolla de 'La Venus del espejo' de Vel\u00e1zquez.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Desnudo de mujer (1902) o la reinterpretaci\u00f3n de Joaqu\u00edn Sorolla de &#8216;La Venus del espejo&#8217; de Vel\u00e1zquez.COLECCI\u00d3N PRIVADA<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">AD\u00c1N AL DESNUDO (O NO TANTO)<\/h2>\n\n\n\n<p>Habr\u00e1 que esperar al siglo XX para que las mujeres pinten -y desnuden- a sus amantes. Si Botticelli hizo el primer desnudo er\u00f3tico desde la Antig\u00fcedad, la francesa<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/2024\/04\/18\/66200e2521efa00c4c8b45a3.html\"><strong>Suzanne Valadon<\/strong><\/a><strong>&nbsp;(1865-1938) fue la primera en quitarle la ropa a un hombre&nbsp;<\/strong>en su revolucionaria versi\u00f3n de&nbsp;<em>Ad\u00e1n y Eva<\/em>. Era 1909. Ella es Eva y Ad\u00e1n el joven amante con el que acabar\u00eda cas\u00e1ndose,&nbsp;<strong>Andr\u00e9 Utter.<\/strong>&nbsp;En este caso fue la mujer, una Valadon de 43 a\u00f1os, la que le sacaba 20 a\u00f1os al hombre, un amigo de su hijo&nbsp;<strong>Maurice Utrillo<\/strong>&nbsp;(que concibi\u00f3 con el pintor espa\u00f1ol Miguel Utrillo, aunque este tard\u00f3 a\u00f1os en reconocerle y darle su apellido, pero ese es otro de los culebrones de la genial Valadon, que tambi\u00e9n enamor\u00f3 a&nbsp;<strong>Erik Satie<\/strong>).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2025\/06\/27\/17510144325922.jpg\" alt=\"'Ad\u00e1n y Eva' (1909) de Suzanne Valadon.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">&#8216;Ad\u00e1n y Eva&#8217; (1909) de Suzanne Valadon.MUS\u00c9E POMPIDOU PARIS<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00abValadon&nbsp;<strong>transgredi\u00f3 las reglas del arte occidental, invirti\u00f3 los roles tradicionales en todos los sentidos.<\/strong>&nbsp;Pas\u00f3 de ser la modelo de&nbsp;<strong>Renoir, Degas o Toulouse-Lautrec a<\/strong>&nbsp;convertirse en pintora\u00bb, resalta Trend. Cuando expuso su<em>&nbsp;Ad\u00e1n y Eva&nbsp;<\/em>en el Sal\u00f3n de Par\u00eds de 1920 tuvo que cubrir los genitales de Ad\u00e1n-Andr\u00e9 con una casta hoja de parra. Sin embargo, la desnudez de Eva-Suzanne no escandalizaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra artista que invirti\u00f3 roles y tradici\u00f3n fue la brit\u00e1nica&nbsp;<strong>Sylvia Sleigh<\/strong>&nbsp;(1916-2010) en<em>&nbsp;El ba\u00f1o turco<\/em>&nbsp;(1973), la respuesta femenina del cl\u00e1sico har\u00e9n de Ingres, de finales del XIX, con decenas de odaliscas sin ropa alguna, en provocativas poses propias de una fantas\u00eda masculina. \u00abSon hur\u00edes sin individualizar\u00bb, critic\u00f3 Sleigh. Dos siglos despu\u00e9s de Ingres, la artista desnud\u00f3 a seis de sus amigos, con rostros reconocibles, nombres y apellidos. \u00abNo los pint\u00e9 como objetos sexuales, sino como retratos, de manera simp\u00e1tica y como a personas inteligentes y admiradas\u00bb, reivindic\u00f3 entonces Sleigh. En un primer plano, recostado cual odalisca de Ingres, aparece su marido Lawrence Alloway, pintado con la misma ternura, naturalidad y vulnerabilidad que los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"744\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/17510127430487-1024x744.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-102528\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/17510127430487-1024x744.webp 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/17510127430487-300x218.webp 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/17510127430487-768x558.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/17510127430487.webp 1220w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">&#8216;El ba\u00f1o turco&#8217; (1973) de Sylvia Sleigh.SMART MUSEUM OF ART, CHICAGO<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00abLa de Valadon y la de Sleigh son dos obras can\u00f3nicas, el otro lado de la Historia, as\u00ed en may\u00fasculas. Porque no muestran solo un cambio en el arte, sino en la propia sociedad\u00bb, considera Trend.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro hito en s\u00ed misma:&nbsp;<strong>Tamara de Lempicka (1894-1980), la mujer que am\u00f3, dese\u00f3 y desnud\u00f3 a otras mujeres.&nbsp;<\/strong>Tambi\u00e9n a hombres. En 1927, paseando por el Bois de Boulogne, Lempicka conoci\u00f3 a<em>&nbsp;La Belle Rafa\u00ebla<\/em>, as\u00ed titul\u00f3 su voluptuoso desnudo, tan elegante y glamouroso como sexy, sugerente y&#8230; \u00bforg\u00e1smico? La propia Lempicka explic\u00f3 as\u00ed el encuentro con Rafa\u00ebla, que seguramente fuese una de las meretrices que rondaban por el parque, al estilo Belle de jour: \u00abEs la mujer m\u00e1s hermosa que haya visto jam\u00e1s. Enormes ojos negros, boca sensual y hermosa, cuerpo hermoso. La detengo y le digo: &#8216;<em>Mademoiselle<\/em>, soy pintora y me gustar\u00eda que posara para m\u00ed. \u00bfLo har\u00eda?'\u00bb.<strong>&nbsp;La pint\u00f3 seis veces en un a\u00f1o. \u00ab<\/strong>Sabemos que el \u00faltimo cuadro en que Tamara estuvo trabajando antes de morir en 1980 era una copia del cuadro de Rafa\u00ebla de 1927&#8243;, cuenta Trend. Hab\u00edan pasado m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas, pero&nbsp;<strong>Lempicka a\u00fan recordaba a la chica del parque.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">DISPARA A TU EX<\/h2>\n\n\n\n<p>La fant\u00e1stica&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/2014\/10\/01\/542aef9eca4741fc378b456b.html\"><strong>Niki de Saint Phalle<\/strong><\/a>&nbsp;(1930-2002) fue una de las artista m\u00e1s radicales del siglo XX. Su ic\u00f3nico&nbsp;<em>Retrato de mi amante&nbsp;<\/em>es m\u00e1s que expl\u00edcito (1961): una camisa de hombre atacada con pintura y clavada sobre una pizarra, con una diana a modo de cabeza. \u00abEn realidad,&nbsp;<strong>estaba muy enfadada con mi novio de entonces&nbsp;<\/strong>y disfrutaba lanzando dardos a su imagen\u00bb, admiti\u00f3 la artista, que invitaba a los espectadores a tirar dardos sobre aquel amante no identificado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2025\/06\/27\/17510144129814.jpg\" alt=\"'Retrato de mi amante'  (1961) de Niki de Saint Phalle.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">&#8216;Retrato de mi amante&#8217; (1961) de Niki de Saint Phalle.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>De Saint Phalle llev\u00f3 la catarsis a\u00fan m\u00e1s lejos en sus series de<em>&nbsp;Shooting Paintings<\/em>&nbsp;(Pinturas de disparos) en las que disparaba con un rifle bolsas de pintura para pintar\/manchar\/maltratar el lienzo. \u00abDisparaba a pap\u00e1, a todos los hombres, a los hombres importantes, a los hombres gordos, a los hombres, a mi hermano, a la sociedad, a la Iglesia, a la escuela conventual, a mi familia, a mi madre&#8230;\u00bb, explic\u00f3 De Saint Phalle, que en sus memorias de 1994, tituladas&nbsp;<em>Mi secreto,<\/em>&nbsp;confes\u00f3 haber sufrido abusos sexuales por parte de su padre cuando tan solo ten\u00eda 11 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl amor comprende muchas emociones diferentes. Hay mucha&nbsp;<strong>inseguridad, ansiedad, rechazo, dolor&#8230; Tambi\u00e9n una buena dosis de lujuria<\/strong>, obviamente. Pero no es una \u00fanica emoci\u00f3n, se mezclan muchos sentimientos cuando estamos enamorados\u00bb, incide Trend. Quien vivi\u00f3 toda la complejidad del amor fue, sin duda,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2023\/02\/24\/63f4f872fdddff6ca28b45dc.html\"><strong>Dora Carrignton (<\/strong><\/a>1893-1932). Por resumir: primero se enamor\u00f3 de un homosexual (<strong>Lytton Strachey, del c\u00edrculo de Bloomsbury<\/strong>), luego de una transgresora bisexual (<strong>Henrietta Bingham<\/strong>) y fue rechazada por ambos, pero se cas\u00f3 con un hombre al que no amaba (<strong>Ralph Parridge,<\/strong>&nbsp;objeto del deseo de Strachey: de hecho, vivieron los tres juntos durante a\u00f1os), aunque s\u00ed deseaba a su mejor amigo&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/andalucia\/2014\/10\/29\/545142afca4741933c8b4598.html\">(<strong>Gerald Brenan<\/strong>, que se hab\u00eda instalado en un remoto pueblo de las Alpujarras<\/a>&nbsp;y con quien mantuvo un romance plat\u00f3nico y epistolar). Todos esos amores est\u00e1n plasmados en sus cuadros. Entre acantilados amenazantes, noches estrelladas y pl\u00e1cidos rincones de lectura laten la p\u00e9rdida, lo inalcanzable, lo prohibido&#8230; El lado oscuro y doloroso del amor.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2025\/06\/27\/17510158020453.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El amor a trav\u00e9s del arte<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Nick Trend<\/p>\n\n\n\n<p>Cinco Tintas. Traducci\u00f3n de Montserrat Asensio. 208 p\u00e1ginas. 24,95 euros<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2025\/07\/09\/685d5fc6fdddff2a968b4582.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2025\/07\/09\/685d5fc6fdddff2a968b4582.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tri\u00e1ngulo de Dora Carrington, las amantes de Picasso, la devoci\u00f3n de Sorolla hacia Clotilde, los disparos de Saint Phalle 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