{"id":102161,"date":"2025-07-04T08:11:07","date_gmt":"2025-07-04T14:11:07","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=102161"},"modified":"2025-07-04T06:10:50","modified_gmt":"2025-07-04T12:10:50","slug":"la-pintura-paliativa-de-winston-churchill-wsj","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/la-pintura-paliativa-de-winston-churchill-wsj\/","title":{"rendered":"La pintura paliativa de Winston Churchill | WSJ"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-background\" style=\"background-color:#fcb9006b\">El estadista recurri\u00f3 al arte hace 110 a\u00f1os para combatir su profunda depresi\u00f3n. Esta afici\u00f3n le devolvi\u00f3 el \u00e1nimo y lo convirti\u00f3 en un artista de renombre internacional.<\/h2>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"748\" height=\"515\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/im-58575981-copia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-102162\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/im-58575981-copia.jpg 748w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/im-58575981-copia-300x207.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 748px) 100vw, 748px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Winston Churchill junto a su caballete.\u00a0Foto:\u00a0Bettmann\/Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6e88f0293d69d5c7bfd19baf106b56ce\"><strong>Por David Cannadine \/ The Wall Street Journal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Hace ciento diez a\u00f1os, en el verano de 1915,&nbsp;Winston Churchill&nbsp;comenz\u00f3 a pintar, y durante casi medio siglo ser\u00eda una de sus recreaciones m\u00e1s gratificantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Como exmilitar, Churchill no era el \u00fanico con esta afici\u00f3n por los \u00f3leos y los lienzos.&nbsp;Ulysses S. Grant&nbsp;hab\u00eda sido otro soldado-artista similar, y varios oficiales de alto rango durante la Segunda Guerra Mundial fueron pintores, entre ellos los generales Auchinleck, Alexander y Eisenhower.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, para Churchill, pintar no era solo recreaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n una forma de terapia, y en esto tampoco era inusual. Entre los estadistas anteriores, el rey Federico Guillermo I de Prusia la adopt\u00f3 como ant\u00eddoto contra la depresi\u00f3n, y lo mismo hizo, m\u00e1s recientemente, el expresidente&nbsp;George W. Bush&nbsp;tras la guerra de Irak. En el caso de Churchill, la \u00abmelancol\u00eda innata\u00bb era una condici\u00f3n familiar hereditaria, y a lo largo de su vida sufri\u00f3 lo que \u00e9l llamaba el \u00abperro negro\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto fue especialmente cierto en el verano de 1915, cuando su \u00e1nimo se encontraba en su punto m\u00e1s bajo tras el desastroso desembarco de las tropas aliadas en los Dardanelos, en Gal\u00edpoli. Habiendo sido el defensor m\u00e1s apasionado de la operaci\u00f3n, Churchill carg\u00f3 con la mayor parte de la culpa. Se vio obligado a dimitir de su puesto como Primer Lord del Almirantazgo y cay\u00f3 en una depresi\u00f3n tan profunda y prolongada que su esposa, Clementine, temi\u00f3 que muriera de pena.<\/p>\n\n\n\n<p>Impulsado por la esposa de&nbsp;Jack Churchill&nbsp;, su hermano menor, Winston se dedic\u00f3 a la pintura y qued\u00f3 cautivado de inmediato. Inicialmente experiment\u00f3 con una amplia variedad de estilos y temas, incluyendo un autorretrato que captur\u00f3 v\u00edvidamente su miseria y desesperaci\u00f3n recientes, y que hoy se exhibe en Chartwell, la casa de Churchill en Kent, Inglaterra. Pero pronto se decidi\u00f3 por representar paisajes c\u00e1lidos y soleados e interiores brillantemente iluminados que disiparon su depresi\u00f3n y, posteriormente, le ofrecieron un escape reconfortante de las presiones de los asuntos p\u00fablicos. \u00abSi no fuera por la pintura\u00bb, le dijo m\u00e1s tarde al historiador de arte&nbsp;John Rothenstein&nbsp;, \u00abno podr\u00eda vivir. No podr\u00eda soportar la tensi\u00f3n de las cosas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Churchill pasaba la mayor parte de sus horas de vigilia hablando y hablando. En cambio, pintar era la \u00fanica actividad que realizaba en absoluto silencio, pues lo absorb\u00eda por completo. Le encantaba capturar la c\u00e1lida luz del sol y los brillantes colores del Mediterr\u00e1neo, as\u00ed como retratar numerosas casas de campo en Gran Breta\u00f1a y Francia, donde sol\u00eda alojarse. El Palacio de Blenheim, donde hab\u00eda nacido en 1874, era uno de sus lugares favoritos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde finales de la d\u00e9cada de 1910 hasta principios de la de 1960, Churchill pint\u00f3 unos 500 lienzos, una cifra asombrosa considerando la gran cantidad de otras obras que realiz\u00f3 durante su larga vida p\u00fablica. Al principio, recibi\u00f3 clases de artistas como&nbsp;Walter Sickert&nbsp;, y adquiri\u00f3 tal dominio que, cuando en 1925 se present\u00f3 an\u00f3nimamente a un concurso de pintura amateur, el jurado \u2014que inclu\u00eda&nbsp;a Kenneth Clark&nbsp;(hoy conocido por su serie de televisi\u00f3n \u00abCivilisation\u00bb de 1969)\u2014 le otorg\u00f3 el premio.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que Churchill ganaba confianza como artista, disfrutaba regalando pinturas a sus amigos y colegas, lo que significa que muchas de ellas a\u00fan se conservan en manos privadas. Adem\u00e1s de Chartwell, sus lienzos pueden verse en el Museo de Arte de Dallas y el Museo Nacional Churchill del Westminster College en Fulton, Misuri, y la pr\u00f3xima primavera la Colecci\u00f3n Wallace de Londres presentar\u00e1 una retrospectiva de Churchill.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la Segunda Guerra Mundial, Churchill apenas tuvo tiempo para pintar, y solo produjo un lienzo. Sin embargo, debido a sus asociaciones hist\u00f3ricas, sigue siendo su obra m\u00e1s famosa. Tras su reuni\u00f3n con el presidente&nbsp;Franklin D. Roosevelt&nbsp;en Casablanca, Marruecos, en enero de 1943, el primer ministro y el presidente visitaron Marrakech. Durante mucho tiempo hab\u00eda sido uno de los lugares \u00abpintorescos\u00bb (en su palabra) preferidos de Churchill, y tras la partida de FDR, se puso a trabajar, representando la ciudad ba\u00f1ada por la luz del sol con las altas cumbres de las monta\u00f1as del Atlas al fondo. M\u00e1s tarde le regal\u00f3 la pintura, \u00abTorre de la Mezquita Koutoubia\u00bb, a Roosevelt como recuerdo de su visita conjunta, y posteriormente fue propiedad de&nbsp;Brad Pitt&nbsp;y&nbsp;Angelina Jolie&nbsp;. Pero se vendi\u00f3 en 2021 durante el divorcio de la pareja, y se desconoce su paradero actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de 1945, la pintura dej\u00f3 de ser solo la afici\u00f3n personal de Churchill, para convertirse en un ingrediente esencial de su apoteosis como el hombre m\u00e1s famoso del mundo. En 1948, dos ensayos que hab\u00eda escrito para la revista Strand en 1921 y 1922 se reeditaron con el t\u00edtulo \u00abLa pintura como pasatiempo\u00bb, que se convirti\u00f3 en un \u00e9xito de ventas a ambos lados del Atl\u00e1ntico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Escribiendo como un simple \u00abaficionado de fin de semana y vacaciones\u00bb, admiti\u00f3 que \u00abno podemos aspirar a obras maestras\u00bb. En cambio, \u00abpodemos conformarnos con un paseo en una caja de pinturas\u00bb. Pero para lograr tales resultados, el exsoldado convertido en pintor inst\u00f3 a que el lienzo se viera dominado por un despliegue abrumador de fuerza y \u200b\u200bcolores vibrantes. \u00abMe regocijo con los brillantes\u00bb, exclam\u00f3, pero sent\u00eda \u00abuna profunda l\u00e1stima por los pobres tonos marrones\u00bb, que rara vez utilizaba.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mismo a\u00f1o en que public\u00f3 \u201cLa pintura como pasatiempo\u201d, Churchill fue elegido acad\u00e9mico honorario extraordinario de la Real Academia, y en 1958 se inaugur\u00f3 una exposici\u00f3n de su obra en Canad\u00e1 y viaj\u00f3 a Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y, finalmente, a la propia Real Academia, donde atrajo a m\u00e1s visitantes que casi cualquier otra exposici\u00f3n individual.<\/p>\n\n\n\n<p>Churchill nunca afirm\u00f3 que lo que \u00e9l llamaba sus \u00abpinturas\u00bb constituyera gran arte, pero durante sus dos \u00faltimas d\u00e9cadas de fama mundial se deleit\u00f3 con ser aclamado como \u00abel pintor aficionado m\u00e1s c\u00e9lebre del mundo\u00bb. Sus cuadros alcanzan precios elevados en las salas de subastas y ahora son coleccionados con avidez. Pero nada de esto se pod\u00eda prever cuando Churchill moj\u00f3 sus pinceles por primera vez en pinturas hace 110 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>El Sr. Cannadine es profesor em\u00e9rito de historia en la Universidad de Princeton y editor del Oxford Dictionary of National Biography. Recientemente complet\u00f3 una historia de la Fundaci\u00f3n Ford.<\/p>\n\n\n\n<p>Apareci\u00f3 en la edici\u00f3n impresa del 3 de julio de 2025 como &#8216;La pintura paliativa de Churchill&#8217;.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.wsj.com\/arts-culture\/fine-art\/winston-churchills-palliative-painting-2629503f?mod=arts-culture_lead_story\">https:\/\/www.wsj.com\/arts-culture\/fine-art\/winston-churchills-palliative-painting-2629503f?mod=arts-culture_lead_story<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El estadista recurri\u00f3 al arte hace 110 a\u00f1os para combatir su profunda depresi\u00f3n. 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