{"id":101844,"date":"2025-06-28T09:17:26","date_gmt":"2025-06-28T15:17:26","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=101844"},"modified":"2025-06-28T09:17:27","modified_gmt":"2025-06-28T15:17:27","slug":"el-vicio-del-protagonismo-infovaticana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/el-vicio-del-protagonismo-infovaticana\/","title":{"rendered":"El vicio del protagonismo | Infovaticana"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/infovaticana.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/vicio-del-protagonismo.png\" alt=\"Representaci\u00f3n visual del vicio del protagonismo: una multitud aplaudiendo y una figura tentada por el demonio.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>El aplauso del mundo y la voz del tentador: dos rostros del protagonismo que amenazan el alma cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4520d6149030f62809f8def60fbd781e\">Mag\u00edster Yousef Altaji Narb\u00f3n \/ Infovaticana<\/h2>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.britannica.com\/biography\/Oscar-Wilde\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Oscar Wilde<\/a>&nbsp;enuncia la siguiente frase, por la cual ejemplifica el lugubre pensamiento de hoy en breves palabras:&nbsp;<em>\u201cHay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti.\u201d<\/em>&nbsp;Pauperrima, nefasta y terrible manera de concebir nuestra aspiraci\u00f3n en esta vida.&nbsp;<strong>Protagonismo<\/strong>: este concepto propagado por todas partes sin que uno se d\u00e9 cuenta es un mal actual que ataca en particular, dentro del seno de la Santa Iglesia, a los laicos zarandeados con los afanes del mundo. Wilde evoca la falaz necesidad del protagonismo como meta general de vida, plantea que si no eres protagonista ante la sociedad, significa que es el castigo supremo que puede vivir una persona. Es agobiante la necedad del mundo que insiste con esta tem\u00e1tica que solo provoca angustia en el cat\u00f3lico piadoso de tener que ser alguien importante para poder significar&nbsp;<em>algo<\/em>&nbsp;ante las masas impias. El enfoque que se ha de contemplar a continuaci\u00f3n no es particularmente del protagonismo en los diversos entornos de la vida cotidiana, sino de conocer&nbsp;<strong>la gravedad de este vicio cuando ingresa a nuestra alma y c\u00f3mo termina destruyendo el apostolado en conjunto con las convicciones necesarias para dar el verdadero combate cristiano.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ante el protagonismo, lo primero que se puede observar es&nbsp;<strong>la rapidez con la que se transforma en un vicio<\/strong>. El Catecismo Mayor de Papa&nbsp;<a href=\"https:\/\/infovaticana.com\/?s=San+P%C3%ADo+X\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">San P\u00edo X<\/a>&nbsp;define el vicio como:&nbsp;<em>\u201cuna mala disposici\u00f3n del \u00e1nimo a huir el bien y hacer el mal, causada por la frecuente repetici\u00f3n de los actos malos.\u201d&nbsp;<\/em>El momento que uno saborea el protagonismo, por nuestra concupiscencia y facilidad de optar por el mal, se convierte en algo que uno no quiere soltar; ergo, se convierte en un vicio. Esto empata bien con la soberbia que yace en nuestra alma por el pecado original, la alimenta para que siga creciendo. La dopamina que engendra es gasolina que nos hace ciegos a los consejos de los santos de apartarnos por completo de aquellas cosas que provocan en nosotros el incendio de nuestras pasiones y malas inclinaciones.&nbsp;<strong>Es como una droga que, una vez que se obtiene el aplauso de la gente o, inclusive, solo el buen comentario de una o dos personas, es suficiente para empezar a provocar la adicci\u00f3n al reconocimiento y de ser&nbsp;<em>alguien<\/em>.&nbsp;<\/strong>En suma, no es algo de una sola vez, sino actos repetidos fomentados por el respectivo entorno eclesial donde nos desarrollamos con el fin de vendernos una ilusi\u00f3n de nuestra importancia indispensable para la labor que ejercemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo otro que se puede se\u00f1alar sobre este vicio funesto es&nbsp;<strong>su utilidad terrible como artificio del demonio para seducirnos hacia un camino que corroe hasta el fondo de nuestra alma.&nbsp;<\/strong>Con gran facilidad entra el enga\u00f1o del maligno por medio del protagonismo por la sencilla raz\u00f3n de que nos hace creer que somos m\u00e1s de lo que en realidad somos. Las calamidades y desolaci\u00f3n que plagan la cotidianidad secular pueden hacernos sentir solos, sin alg\u00fan rumbo en espec\u00edfico. Cada vez hay menos personas que llegan a la&nbsp;<em>grandeza<\/em>&nbsp;en el mundo, as\u00ed que hay varios que tornan a la&nbsp;<a href=\"https:\/\/infovaticana.com\/?s=Iglesia\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Iglesia<\/a>&nbsp;porque la ven como un escenario f\u00e9rtil para cultivar el culto a la personalidad.&nbsp;<strong>Viendo esto, seduce la serpiente perversa al alma piadosa con delirios de grandeza en su entorno eclesial, hacerle pensar que puede crear su nombre ante las personas que estima en la jerarqu\u00eda de la Iglesia, ponderar la posibilidad de ser tomado como una referencia para la edificaci\u00f3n de todos.&nbsp;<\/strong><em>\u00a1Oh! \u00a1Enga\u00f1os y m\u00e1s enga\u00f1os!<\/em>&nbsp;Se puede disfrazar con sutileza esta tentaci\u00f3n del protagonismo por medio de las buenas intenciones que simulan las personas que proponen posibilidades magn\u00edficas ante nuestros ojos con apostolados gigantes, empresas loables o trabajos apost\u00f3licos que -como ellos dicen-&nbsp;<em>\u201cno tienen nada de malo ya que es con un fin bueno\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias brutales de este vicio son tantas que se pueden resumir en la autodestrucci\u00f3n del apostolado y del buen combate que tenemos la obligaci\u00f3n de llevar.&nbsp;<strong>Este protagonismo evita que uno pueda salir de un ambiente eclesial contaminado por la desviaci\u00f3n doctrinal y espiritual, ya que se hacen disponibles muchas formas de poder sobresalir dentro de la comunidad; hace que la persona se encasille en una funci\u00f3n que aparenta enorme potencial para que de esa forma quede encerrada en la celda de su orgullo, menoscabando la causa de Dios<\/strong>. Si no hay un espacio disponible, pues se le crea uno, inventando espacios para que cada persona conforme a sus gustos pueda ostentar el t\u00edtulo no oficial de hacer X o Y dentro de la parroquia. De esta manera se ata a la persona a su responsabilidad u oficio, obviando los problemas de fondo que se manifiestan por doquier y que pululan su entorno, poco a poco carcomiendo la vida espiritual del afectado hasta el fin ruinoso de convertirlo en partidario del error. El af\u00e1n de querer mostrar los talentos, habilidades o destrezas de uno dentro de su parroquia (para seguir con la misma figura) es propio del protagonismo. No se puede&nbsp;<em>no<\/em>&nbsp;ser alguien o&nbsp;<em>no<\/em>&nbsp;hacer algo dentro de la estructura eclesial, esto no es compatible con lo que se vende.&nbsp;<strong>El momento en que uno queda atado a estos ambientes, uno es influenciado por la contaminaci\u00f3n doctrinal avasallante; hacerse el inmune a esto es solamente una ilusi\u00f3n temporal; cae en el ejemplo directo del sindrome de la&nbsp;<em>rana hirviendo<\/em>, aceptando o haciendo caso omiso del mal cr\u00edtico para evitar perder su lugar en todo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En vez de clamar con la verdad por de frente, lo que ocasiona el protagonismo es el silencio c\u00f3mplice a cambio de un puestito en medio de las actividades o&nbsp;<em>ministerios<\/em>&nbsp;disponibles. Devasta el deber de luchar contra el mal porque en el momento en que uno decide abrir la boca para si acaso cuestionar lo que sucede, de inmediato toma acci\u00f3n el&nbsp;<em>Sanedr\u00edn Parroquial<\/em>&nbsp;que termina&nbsp;<em>misericordiando<\/em>&nbsp;a quien evoc\u00f3 su duda o disconformidad. Vuelve a ser un nadie, pero justo eso es algo que el hombre moderno no soporta. Siente la necesidad de formar parte del grupo de personas que arreglan las flores, organizan el consejo parroquial, cantan en el coro, son los encargados de la sacrist\u00eda, entre otra amplitud de encargos que otorgan el sello de&nbsp;<em>buen feligr\u00e9s<\/em>&nbsp;a quien participa en esto. Lo \u00fanico que pide como pago este protagonismo es&nbsp;<strong>el silencio ante un mar de elementos que componen la parroquia moderna que atentan contra el magisterio perenne de la Iglesia, y si no te gusta, pues por lo menos guarda tus comentarios para ti mismo, provocando el torbellino de argumentos internos y el debate moral, que devora la conciencia paulatinamente<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es aterrador contar el n\u00famero de personas bien intencionadas que han ca\u00eddo presa de este protagonismo que se ofrece t\u00e1citamente por todas partes. Lo peor del caso es el hecho de que las personas no se dan cuenta de que han ca\u00eddo en dicho vicio, sino que lo ven como normal o como una oportunidad que Dios ha puesto en su camino.&nbsp;<strong>Les cuesta rendir su lugar adquirido como miembros del coro, consejero del sacerdote, o laico de referencia, por lo bien que se siente estar en el escenario como un personaje principal en una obra de teatro. En resumen, el protagonismo desarma a las personas, las seda con un opio de complacencia en su ambiente contaminado, provoca ser c\u00f3mplice de la debacle moderna, y conlleva al triste final de abandonar las pretensiones de luchar por la verdad cueste lo que cueste<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La contraposici\u00f3n cat\u00f3lica:<\/h2>\n\n\n\n<p>Para saltarnos las trampas y seducciones plantadas por nuestro enemigo mortal, hay una soluci\u00f3n simple que se puede aplicar en cualquier circunstancia. Un beato fraile de la orden capuchina llamado&nbsp;<a href=\"https:\/\/infovaticana.com\/?s=Fray+Innocenzo+da+Berzo\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Fray Innocenzo da Berzo<\/a>&nbsp;nos revel\u00f3 la clave en una sola frase compuesta por el mismo que dice:&nbsp;<strong><em>\u201cHaz el bien y desaparece\u201d&nbsp;<\/em>. No hay nada m\u00e1s que agregar a una premisa inspiradora como la del Beato Innocenzo.&nbsp;<\/strong>Justo a eso estamos llamados, a desaparecer para que Cristo con su verdad pueda brillar. El acto de intercambiar el \u00e1nimo de lucha con los principios que sabemos que son ciertos para ser suplantados por los aplausos o felicitaciones de un grupo reducido es ser v\u00edctima de un enga\u00f1o atroz que s\u00f3lo busca neutralizar a la mayor cantidad de personas posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede salir a relucir una objeci\u00f3n que acusa este art\u00edculo de disuadir de hacer apostolado, lo cual ser\u00eda rotundamente falso y una falacia grave. Aqu\u00ed no se est\u00e1 disuadiendo de hacer e iniciar apostolado, aqu\u00ed se est\u00e1 advirtiendo de una desviaci\u00f3n grav\u00edsima proliferada en todas partes como una trampa mortal para el desarrollo del apostolado. Cuando el protagonismo entra a nuestra alma, los apostolados que llevamos se vuelven sobre nosotros, nuestra ganancia, nuestro desempe\u00f1o, nuestras metas, nuestra imagen y todo lo que tenga que ver con el&nbsp;<em>yo<\/em>. Uno puede empezar o participar de un apostolado sin ning\u00fan problema; es m\u00e1s,&nbsp;<strong>hay que hacer apostolado para salvar a las almas<\/strong>. El problema radica cuando el hombre se cree superior y antepone sus gustos a la verdad pura; el momento que uno dice&nbsp;<em>s\u00ed<\/em>&nbsp;a una ritmo de vida cristiana pacifista y blando dentro de un ambiente construido para favorecer al hombre revolucionario, uno ha caido en la artima\u00f1a mortifera que en escasas ocasiones hay marcha atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ense\u00f1anzas de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vaticannews.va\/es\/santos\/08\/20\/s--bernardo--abad-y-doctor-de-la-iglesia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">San Bernardo de Claraval<\/a>&nbsp;sobre la humildad son iluminadoras para poder comprender la amenaza patente del protagonismo. En una secci\u00f3n vemos que el gran santo dice:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\">La soberbia de la mente es esa viga enorme y gruesa en el ojo, que por su cariz de enormidad vana e hinchada, no real ni s\u00f3lida, oscurece el ojo de la mente y oscurece la verdad. Si llega a acaparar tu mente,&nbsp;<strong>ya no podr\u00e1s verte ni sentir de ti tal como eres o puedes ser<\/strong>; sino tal como te quieres, tal como piensas que eres o tal como esperas llegar a ser.&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 otra cosa es la soberbia sino, como la define un santo, el amor del propio prestigio?&nbsp;<\/strong>Movi\u00e9ndonos en el polo opuesto, podemos afirmar que&nbsp;<strong>la humildad es el desprecio del propio prestigio<\/strong>.\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras atinadas que muestran la necesidad de dejar de lado la imagen que tenemos de nosotros mismos y evitar los caminos que nos pueden hacer sentirnos indispensables en perjuicio de la verdad. Por todo lo que nos pueda ofrecer el mundo, debemos despreciar esto para mantener la integridad de la fe y la doctrina que compone el Dep\u00f3sito de la Fe. Ser&nbsp;<em>uno m\u00e1s,<\/em>&nbsp;cumplir con los deberes de estado, aprender sobre la fe, ejercer las virtudes, y vivir la vida espiritual es lo esencial para llegar a la santidad. Vivir la vida que Dios nos muestra que es la que \u00c9l quiere para nosotros es justo lo que somos llamados a hacer. Para concluir, tomemos el ejemplo de&nbsp;<strong>San Conrado de Parzham, este santo fue portero de un santuario mariano por a\u00f1os. No busc\u00f3 prestigio, ni protagonismo, ni sobresalir; solo hizo lo que ten\u00eda que hacer y hoy en d\u00eda es un santo<\/strong>. Quizo ser una pieza m\u00e1s dentro del engranaje de la mayor gloria de Dios. Si Dios nos quiere utilizar con el fin de hacer algo espectacular o que la gente conozca, tengamos la seguridad de que no va a ser por un camino donde abandonemos la verdad y el esp\u00edritu de lucha, sino que ha de hacer su obra a la perfecci\u00f3n mientras que nosotros solo seremos instrumentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/infovaticana.com\/2025\/06\/28\/el-vicio-del-protagonismo\/\">https:\/\/infovaticana.com\/2025\/06\/28\/el-vicio-del-protagonismo\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El aplauso del mundo y la voz del tentador: dos rostros del protagonismo que amenazan el alma cristiana. 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