La salud mental es un componente esencial de la salud y va más allá de la ausencia de desórdenes o discapacidades mentales.

ALBERTO MONDELLI / FORBES

Una enfermedad mental, también llamada condición o desorden de salud mental, es cualquier enfermedad que afecta la forma en que una persona piensa, siente, se comporta o interactúa con otros. Hay múltiples enfermedades mentales, con diferentes síntomas que impactan la vida de la gente de diversas formas.

Algunos factores que contribuyen a los desórdenes de salud mental incluyen:

  • Factores biológicos, como la carga genética o la química del cerebro.
  • Experiencias de vida, como eventos traumáticos, el acoso o el abuso.
  • El histórico familiar de problemas de salud mental.

Los problemas de salud mental o conductual son generalizados. Entre 20 y 30% de las personas sufren de algún desorden mental o de abuso de sustancias. Las tasas de suicidio han aumentado globalmente cerca de 2% al año en los últimos 15 años. Los gastos por hospitalizaciones para tratamientos de enfermedades mentales y adicciones, al igual que por consultas psicológicas y psiquiátricas, crecen continuamente.

Las crisis, traumas o tiempos de incertidumbre pueden exacerbar desordenes ya existentes en las personas o actuar como catalizadores en individuos que no los habían experimentado con anterioridad. La pandemia de Covid-19 es una experiencia traumática colectiva que genera gran incertidumbre. Siendo así, no ha sido sorpresivo que el número de personas sufriendo de ansiedad, depresión, abuso de sustancias, soledad, insomnio o violencia doméstica se ha casi duplicado desde el inicio de la pandemia.

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De acuerdo con una reciente encuesta del Foro Económico Mundial, la pandemia llevó a que 30% de los empleados tomaran licencias, 56% experimentaran un aumento de la ansiedad respecto a la seguridad de su empleo, 55% encontraran estresantes los cambios en su rutina y en la organización, casi la mitad se sintieran solos o aislados al trabajar desde casa, y más del 40% indicaran que su productividad disminuyó y les fue difícil completar su trabajo estando en casa.

Las personas se vieron enfrentadas de repente a sentimientos de miedo, aislamiento, dolor y cambios significativos en su rutina diaria. Padres con hijos en edad escolar se han visto en la necesidad de equilibrar la educación a distancia con el trabajo desde casa, o coordinar que alguien más lo haga si su trabajo es considerado esencial y se encuentran laborando en las instalaciones de la empresa. Las personas que han conservado su trabajo pueden sentir culpabilidad por estar empleados cuando amigos y familiares han perdido su empleo, o pueden temer ser los próximos en perderlo. En algunas familias, dos fuentes de ingreso se redujeron a una, o a ninguna. Personas en hogares abusivos, que veían en el trabajo un escape, se encuentran ahora confinadas con quien abusa de ellas. Las personas con historias  de adicción al alcohol o drogas pueden recaer. Todo esto configura una tormenta perfecta para la depresión y la ansiedad.

Algunos de los síntomas más comunes de estrés y fatiga mental que puedes presentar son:

  1. Se te dificulta acostarte en la noche y en algunos casos continuas con actividades para evitar “apagar el interruptor” y dormir.
  2. Buscas fuentes rápidas de energía, más allá de una buena taza de café, que tienden a ser opciones altas en calorías y cafeína.
  3. Te abruman tus emociones, te falla el autocontrol y actúas de manera impulsiva. Aunque sientes las mismas emociones, no puedes regular tu respuesta de manera efectiva, llegando al extremo de suprimirlas.
  4. Hasta las pequeñas decisiones parecen más difíciles de lo normal.
  5. Sientes cansancio físico y te enfermas más frecuentemente.
  6. Te falla la memoria.

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El trabajo flexible, que para algunos eliminó factores de estrés relacionados con el traslado diario al lugar de trabajo y aumentó la productividad, para otros ha sido causa de estrés y ansiedad si trabajaban mejor rodeados de sus colegas, o si están sujetos a distracciones constantes o no tienen las condiciones apropiadas de trabajo en su casa.

No es razonable que las empresas tengan la expectativa de que sus empleados mantengan niveles normales de enfoque y productividad en esta situación. La habilidad de las organizaciones y sus líderes de mostrar empatía y entendimiento, y de ser flexibles es crítica para una estrategia exitosa que ayude a sus colaboradores. En la segunda parte de este artículo, escribiré sobre las acciones que las compañías pueden implementar para crear una cultura de apoyo a la salud mental.

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Fuente: https://www.forbes.com.mx/red-forbes-hablemos-de-salud-mental/

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