Construyamos un sueño común
2019-09-12
Construyamos un sueño común
Construyamos
un sueño común
 
 
 
 
 
 
 
 
Por Fernando Manzanilla Prieto*
 
 
 
La conmemoración de un aniversario más del incio de la Guerra de Independencia es ocasión propicia para reflexionar sobre el México que tenemos y el país que queremos heredar a las futuras generaciones.
 
Más allá de mitos y apologías, siempre he pensado que los padres de la patria tuvieron el talento y la visión de sumar el esfuerzo de todo un país en torno a un sueño común: un México independiente y soberano.
 
 
Teniendo como antecedentes el Congreso de Anáhuac, la Constitución de Cádiz y el Plan de Iguala, en apenas una década el movimiento independentista logró el consenso necesario para conformar una República federal inspirada en la ilustración y en las revoluciones liberales del siglo XVIII.
 
Primero con la Constitución de 1824 (que estableció una forma de gobierno republicana, representativa y popular, así como la división de poderes y territorial del país) y posteriormente con la Constitución de 1857, los mexicanos logramos plasmar en papel el sueño común de toda una nación, de todo un pueblo.
 
Hoy, 209 años después, nuevamente tenemos el reto de construir un sueño común en el que todos, sin excepción, estemos incluidos. Un modelo de país que le resulte atractivo y viable a todos los actores sociales y políticos.
 
Para lograrlo es necesario, primero, reconocernos como una sociedad heterogénea y diversa. Conformada por personas, grupos y núcleos de población con diferentes experiencias, aspiraciones y visiones del mundo que no pueden ser encasillados en ninguna categoría simplista.
 
En segundo lugar debemos estar unidos. Una sociedad dividida, temerosa y resentida, no puede articular un sueño común y, mucho menos, prosperar. Tenemos que rescatar los valores y principios esenciales que nos dan sustento social, que nos dan identidad y nos definen como mexicanos. Esa es la única forma de recuperar la fortaleza cívica, ética, moral y espiritual necesarias para construir el país al que todos aspiramos.
 
Para lograr lo anterior, es necesario replantearnos los términos del acuerdo social que nos une, es decir, redefinir las bases necesarias de un nuevo contrato social que sirva de adhesivo para alcanzar la cohesión social y política, amplia e incluyente, para imaginar un futuro atractivo para todos.
 
Un nuevo pacto que articule el esfuerzo coordinado del Estado, del Mercado y de la Sociedad, que establezca un rediseño consensuado de las reglas del juego en los distintos ámbitos de la convivencia social, política y económica.
 
Un contrato social, tan resistente como flexible, en el que se reflejen todas las visiones y surjan las mejores propuestas para construir el México al que todos aspiramos: un México próspero y en paz.
 
Un pacto que deje atrás enconos y división, y que nos permita reencontrarnos en el interés superior de lo que nos une, más que de lo que nos separa.
 
Un nuevo acuerdo sustentado en los principios de libertad individual, justicia, igualdad, legalidad, institucionalidad, paz y bien común, que son los principios básicos de la democracia liberal.
 
Un nuevo pacto que defienda las libertades ciudadanas, la división de poderes y los pesos y contrapesos del poder, así como el federalismo y la independencia de las instituciones autónomas y reguladoras que impiden la concentración del poder.
 
En fin, un nuevo acuerdo que nos conduzca hacia una sociedad próspera, pacífica y democrática. Que logre articular el sueño común de vivir en un auténtico Estado de Derecho, en el que impere la seguridad y justicia; de vivir en una economía en crecimiento permanente que genere empleos e ingresos, en beneficio del desarrollo y el progreso de todos; de vivir en una democracia de “alta energía”, en la que la sociedad participe activamente en el diseño institucional.
 
Hoy que vivimos una época de grandes transformaciones, nos encontramos en el mejor momento para impulsar un acuerdo nacional de tal envergadura. Un pacto capaz de rediseñar los términos de una nueva gobernabilidad democrática para México, a partir de un nuevo arreglo institucional en el que todos los actores económicos y políticos empujemos al país en una misma dirección, hasta hacer realidad el México al que todos aspiramos.
 
 
 
*Secretario de Gobernación en el gobierno del estado.
 
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