Solimán y el Yogur
2016-03-04
Solimán y el Yogur

 

 

 

Solimán y el Yogur

 

 

 

 

"Trono de mi mihrab solitario,

mi bien, mi amor, mi luna”

(Muhibbi)

 

 

 

 

 

Por Jesús Manuel Hernández

 

En Puebla el consumo de la llamada “leche búlgara”, traducida después en yogur no es muy antigua. Casi se debe entre otras cosas a la inmigración del Oriente Medio, pero principalmente a principios del siglo pasado cuando un importante médico ruso descubrió la llamada fagocitosis, el proceso para hacer recuperar al organismo de las infecciones.

Pero la presencia de este alimento, medicinal, tiene su origen muchos siglos antes. Y de hecho, decía Zalacaín a su quejosa amiga, quien padecía de colon inflamable, se debe a un accidente de la naturaleza vivido por algunos nómadas en la antigua Tracia, hoy territorio de Bulgaria.

Hace unos 6 mil 500 años, las tribus nómadas acostumbraban transportar la leche en una especie de sacos de piel de cabra donde con el calor un buen día la leche se fermentó. El sabor y los beneficios del líquido fueron reconocidos por los tracianos y entonces empezaron a rellenar los sacos con leche nueva, de tal forma, las bacterias seguían actuando en su interior y produciendo el hoy llamado yogur, le dirían “oxygala” como derivación del nombre de sus vendedores “oxygalatas”.

Pero el yogur no trascendió más allá de los territorios nómadas de los tracianos en el año 4500 antes de Cristo, según había leído Zalacaín.

Y entonces el aventurero le contó a su amiga sobre la evolución del yogur. Las primeras recetas estuvieron en manos de los carretoneros tracios quienes ofrecían el producto para acompañar otros alimentos. Luego con la llegada del imperio Turco Otomano las patas de carnero tuvieron amplia demanda al ser ofrecidas en un cuenco con yogur.

Ya en el siglo XII en las calles de Constantinopla se registra la venta del lácteo. Sin embargo todos los investigadores de la gastronomía y su historia reconocen el papel de los turcos como el principal factor de popularizar, de globalizar el consumo de yogur, y no fue para menos, el pueblo turco tenía muy arraigadas las costumbres de los pueblos nómadas.

La costumbre de comer yogur se fue arraigando en la cocina turca y llegó incluso a convertirse en una de las principales bebidas, como el refresco de cola para el occidente, para los habitantes del entonces poderoso imperio otomano, el Ayran, fue tan común, se hacía mezclando agua con sal y yogur.

Hoy día el yogur aparece como acompañante de carnes y pecados, pero fundamentalmente es el “caldo” de las sopas turcas.

Mencionar Turquía varias veces le provocó a su amiga revelar su entrañable recuerdo por aquél fabuloso país donde ella incluso había estado en plan de estudios y luego laboral.

Al hablar del Imperio Otomano es imprescindible citar, dijo ella, a Solimán llamado “El Magnífico”, el sultán del siglo XVI quien coordinó la estrategia parta hacer llegar sus dominios a La Meca, Medina, Jerusalén, Damasco, Bagdad, Los Balcanes o sea Austria y Croacia y una buena parte del norte de África con lo cual logró el equilibrio de Europa.

Entonces Zalacaín intervino pues si bien su amiga era experta en los temas históricos y de arte, el aventurero había sido un seguidor de la personalidad de Solimán, el sultán turco había tenido un harén integrado por sus tres esposas, quienes le dieron nueve hijos, y luego las concubinas, bellas mujeres según los historiadores, también había esclavas. La esposa favorita se llamaba Roxelana.

A Solimán le atraía la poesía pero no se presentó en público nunca como poeta, usó un seudónimo, Muhibbi, con el cual firmaba sus escritos. El más socorrido por la crítica le fue dedicado precisamente a su favorita, Roxelana, y decía así:

"Trono de mi mihrab solitario, mi bien, mi amor, mi luna.

Mi amiga más sincera, mi confidente, mi propia existencia, mi sultana, mi único amor.

La más bella de las bellas...

Mi primavera, mi amada de cara alegre, mi luz del día, mi corazón, mi hoja risueña...

Mi flor, mi dulce, mi rosa, la única que no me turba en este mundo...

Mi Estambul, mi Caraman, la tierra de mi Anatolia

Mi Badakhshan, mi Bagdad y mi Khorasan

Mi mujer de hermosos cabellos, mi amada de ceja curvada, mi amada de ojos peligrosos...

Cantaré tus virtudes siempre

Yo, el amante de corazón atormentado, Muhibbi con los ojos desbordados de lágrimas, yo soy feliz."

Pero el pasaje más interesante de la vida y la actitud de Solimán estaba relacionado con la comida y el placer sexual. Zalacaín le contó a su amiga entonces cómo cuando el sultán emprendió la labor de convertir Estambul en la gran capital imperial se dedicó a recibir a las comisiones de todo el mundo por él gobernado. Así llegaron los caudillos, cortesanos, visires, ulemas, sufíes y derviches.

Éstos últimos le atraían en especial a Solimán, pues era bien sabido el carácter ascético, imperturbable de estos cofrades dedicados a la vida religiosa rechazando los bienes materiales.

Pues bien, dijo Zalacaín a su amiga, un buen día Solimán recibió a un grupo de Derviches e invitó a dos de ellos a vivir en su palacio, les ofrecieron los más suculentos platillos elaborados con carne, para tentarlos, y poco a poco fueron sucumbiendo y llegaron a engordar.

Al final del experimento Solimán los recibió y les ofreció a dos odaliscas de impresionante belleza quienes hicieron sus mejores esfuerzos por vencer la abstinencia del placer carnal de los derviches. Y fracasaron.

El sultán entonces decidió festejar el triunfo del ascetismo sobre la carne y organizó se les alimentara por varias semanas con los mejores frutos del mar, especialmente el pescado. Los derviches vivieron en el palacio de Solimán y nuevamente fueron premiados con una recepción donde las odaliscas jóvenes y hermosas intentaron nuevamente cumplir con su deseo sexual. Y he aquí, dijo Zalacaín a su amiga, las odaliscas triunfaron, hicieron sucumbir a los felices y castos derviches.

No se sabe si a raíz de ese experimento del sultán Solimán se ha desatado la creencia del poder afrodisiaco de los frutos del mar, pero algo habrá.

 

losperiodistas.com.mx@gmail.com

Video en: https://youtu.be/CUBGY_15Zp4

 

 

 

 

 

 
Titulo Columnistas
La Moviola
Noé Ixbalanqué Bautista Martínez Comunicólogo, acdémico, comentarista Green Book: más allá de los prejuicios
Noé Ixbalanqué Bautista Martínez
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Ana Tere, ¿la opción?
Jesús Manuel Hernández
Cuestiones Domingueras
Dra. Ana Luisa Oropeza Barbosa Abogada Héroes de asfalto
Dra. Ana Luisa Oropeza Barbosa
La Moviola
Noé Ixbalanqué Bautista Martínez Comunicólogo, acdémico, comentarista Vice: retrato cubista
Noé Ixbalanqué Bautista Martínez
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Fin de Luna de Miel
Jesús Manuel Hernández
Sin Límites
Raúl Torres Salmerón Abogado El PRI unido puede ganar: Lorenzo Rivera
Raúl Torres Salmerón
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista La inexperiencia
Jesús Manuel Hernández
Análisis Estratégico
UPRESS Análisis Académico Upaep Corrupción y democracia
UPRESS
Facebook Los PeriodistasTwitter Los PeriodistsaYoutube Jesus ManuelRss Los Periodistas
Inicio Noticias Columnistas Zalacain Por Soleares Video Columna Contacto  
Logo Los Periodistas
Copyright © 2010
Desarrollado por: Estrategia 360°